Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.

jueves, 6 de octubre de 2022

La Curación de Naamán el inconverso

La lepra de Naamán  2 Reyes 5:1

Hoy veremos la lepra de Naamán y su curación desde la perspectiva del Nuevo T. Su purificación ofrece una clara ilustración de la purificación del pecador del pecado. Luego de conocer los personajes nos ocuparemos de la pregunta por qué la lepra es figura del pecado.

Los personajes principales

Realmente, esta conocida historia es una obra maestra del poder narrativo. Se describe aquí a un número de personas de modo más claro y definido que en la novela más fascinante. Esto no nos sorprende, puesto que es la Palabra de Dios, viva y poderosa. En primer lugar, presentemos a los personajes principales:

Naamán, general del ejército sirio: un hombre muy apreciado y querido a los ojos de ambos su señor y sus criados (v. 1, 13). Ahora bien, tenía un problema imposible de solucionar: era leproso.

Una joven de la tierra de Israel. Vivía exiliada en un país extranjero, pero permaneció fiel al Dios de Israel. Tenía gran fe y amaba a sus enemigos (v. 3). Esta joven queda en el anonimato, pero es bastante notable a causa de sus cualidades espirituales.

El rey de Israel. Su nombre no se menciona tampoco, pero deducimos que era Joram, el hijo del malvado Acab. Era caracterizado por la incredulidad, la exasperación y la sospecha (v. 7).

El profeta Eliseo, el portavoz del Dios viviente. Es el personaje central de este capítulo, y sobresale por su simplicidad y capacidad de decisión hacia ambos los jefes de la tierra y su propio criado Giezi.

Giezi, el criado del profeta. Destaca aquí en agudo contraste con su señor como consecuencia de su ambición, ignorancia y mundanería. Las emociones más profundas de su corazón son puestas al descubierto, como precisamente más tarde un Judas sería dejado en evidencia por el Señor mismo. El capítulo termina como empieza: ¡con un leproso! La lepra de Naamán se pegaría para siempre a Giezi y a su descendencia (v. 27).

Naamán, general del ejército sirio

Naamán era un hombre muy apreciado y popular. Su nombre también significa “agradabilidad” o “amistad”. El respeto que otros tenían por él puede deberse a su carácter de altos principios. Tanto su señor como sus criados parecen haber sido sinceramente comprensivos hacia él (v. 4-5, 13). No obstante, en el primer versículo, el favor de que gozaba estaba relacionado con sus éxitos militares, “porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria”.

Esta última declaración es muy reveladora. Viene a decir, en realidad, ¡el Señor reina! Dios no gobierna solamente a su propio pueblo, sino también a las naciones de la tierra. Y tal es el caso, aunque Su gobierno es con frecuencia incomprensible y Sus caminos inescrutables. Esta es la primera lección que aprendemos aquí. Dios no es un dios local, un dios de las montañas o un dios de las llanuras, o de uno de los elementos. Esto es lo que se pensaban los gentiles; esto es lo que los sirios también creían (1 Reyes 20:23). Pero era un error. Dios es el Dios viviente, el Señor de los cielos y de la tierra. Él sostiene el mundo entero en Sus manos.

Como decimos a continuación, Él usa a las naciones, si es preciso, para juzgar a Su propio pueblo. Aram (Siria) era una vara de disciplina en los días del malvado Acab y sus sucesores. Y Asiria, la potencia mundial que entonces surgía, sería lo mismo en una medida incluso mayor (Isaías 10:5). Aram había ya estado amenazando a Israel desde el norte desde los tiempos de Salomón (1 Reyes 11:25). No siempre habían guerras continuas entre los dos pequeños estados, ya que algunas veces harían tratados de paz (comparar el tratado entre Acab y Ben-adad en 1 Reyes 20:34). Las relaciones entre Siria e Israel en ese tiempo parecían más una paz armada. El mismo caso ocurría aquí, puesto que el rey de Israel vio un pretexto para una nueva guerra en esta carta del rey de Siria (v. 7).

Dios, por lo tanto, usó a este enemigo del norte como la vara de Su furor. Aram significa “alto” o “elevado”. En Aram vemos una figura del mundo como el adversario fatuo del pueblo de Dios, un enemigo convencido de su propia excelencia y que habla de modo autocomplaciente sobre sus propias posibilidades (véase la actitud de Naamán en el v. 12). Si el pueblo de Dios se encuentra a sí mismo en una mala condición, deberá optar por la derrota en su confrontación con el mundo. Y hoy, todavía es este el caso. ¿Somos conscientes de ello?

Suponemos que la victoria de Naamán fue obtenida efectivamente sobre Israel, aunque eso no sea dicho con tantas palabras. Existe una interesante tradición judía que dice que Naamán era el arquero que hirió al rey Acab en la batalla cerca de Ramot en Galaad (1 Reyes 22:34). Otros piensan en una victoria de Aram sobre Asiria. El segundo Libro de Reyes, no obstante, pone de relieve que Eliseo jugó un papel importante en las guerras entre Aram e Israel. El profeta apareció incluso en Damasco y se vio involucrado en el nombramiento de Hazael como rey de Aram (2 Reyes 8:7-15). Todo esto pertenecía al plan de Dios para castigar a Su pueblo que se había desviado, y llamarlos al arrepentimiento.

Naamán,  y su lepra 

el general del ejército sirio, era por tanto un gran hombre. Todo el mundo estaba favorablemente dispuesto para él. Hasta había sido un instrumento en las manos del Señor. Diríamos que tenía éxito en todas las cosas. Pero todo era apariencia. Era únicamente el lado externo de su vida.

Naamán tenía un problema oculto. La bonita descripción del versículo 1 es perjudicada por un grave “pero”. Se dice de modo sorprendente: “pero leproso”. Tenía una enfermedad incurable, y nadie podía ayudarlo. Es posible que la enfermedad estuviese aún en su fase primaria, ya que el versículo 11 habla del “lugar” afectado de su cuerpo. Pero la enfermedad se extendería insidiosamente y cada vez más afectaría varias partes de su cuerpo. Esta era una perspectiva terrible. ¿Qué le aguardaba en adelante? ¿Cómo podría seguir viviendo con este problema? ¿Qué quiere decir la Biblia con la lepra? Parece que ha sido un término amplio, el cual se aplicaba también a los vestidos y a las casas (Levítico 13-14). Según algunas personas, incluía toda clase de erupciones y enfermedades de la piel. Pero la ley tocante a la lepra misma distingue entre la llaga de lepra y la erupción inofensiva (Levítico 13:39). Cuando se refiere a las personas, tendremos que pensar exclusivamente en la lepra, siendo el caso de Naamán y Giezi, y el de Miriam (Números 12).

Sabemos que la enfermedad y la muerte, el dolor y la tristeza, son todos consecuencia del pecado (véase Génesis 3:16-19). La muerte entró en el mundo por el pecado (Romanos 5:12). La relación entre el pecado y la enfermedad es, sin embargo, un asunto muy complicado. Pero referente a la lepra, puede decirse que esta enfermedad ofrece una imagen muy impresionante del pecado y de sus consecuencias mortales, destructivas.

El leproso no era curado por un médico, sino limpiado en presencia del sacerdote. La ceremonia para la purificación, sobre la base de los sacrificios prescritos (entre ellos la ofrenda por el pecado para hacer expiación para el leproso sanado), señalaba la obra de Cristo. 

Cuando miramos al leproso Naamán, vemos en realidad la imagen de nosotros mismos. Podemos tener toda clase de talentos; podemos tener éxito; la gente puede apreciarnos. Aun así, en la vida de todos existe un grave “pero”, es decir, el problema del pecado. La enfermedad del pecado nos afecta y nos arruina. Nosotros solos no podemos solucionar ese problema mortal que destruye nuestras vidas. Pero lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.

Un consejo inesperado  2 Reyes 5:2-9

Vimos en el primer capítulo que la lepra es figura del pecado. Veremos ahora cómo una joven de la tierra de Israel mostró el camino de la salvación al general leproso del ejército sirio. Podemos ver aquí que nadie podía ayudar a Naamán, ni el rey de Aram ni el rey de Israel. Los dioses de Damasco tampoco podían poner remedio. La salvación podía solamente encontrarse en el Dios de Israel. Ello explica por qué Naamán tuvo que ir a Eliseo, el representante del Dios vivo y verdadero.

Una joven de la tierra de Israel

Hablando humanamente, el problema de Naamán era imposible de solucionar. Pero por su curación queda completamente claro que la salvación se encuentra en el Dios de Israel. Él solo podía limpiar a Naamán de su lepra. Sí, Él nos salva hasta de los dolores del pecado. Pero tenemos que venir a Él con fe, y no esperar nuestra salvación de los médicos de este mundo (véase v. 11). Es el Dios vivo y verdadero quien nos puede ayudar.

Es conmovedor el hecho de que, una joven de la tierra de Israel, mostrara el camino de la salvación al poderoso general del ejército de Siria. En presencia de su señora, dio muy sencillo testimonio de su fe: “Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra” (v. 3).

Grupos de atacantes sirios la habían secuestrado y vendido en el mercado de esclavos de Damasco. En realidad, esa era una de las maldiciones que habían sobrevenido al pueblo de Dios. Moisés ya lo había predicho: “Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano” (Deuteronomio 28:32). De tal manera esta joven vino a encontrarse en la familia del general del ejército sirio (v. 2). La mujer de Naamán se había convertido en su señora. Dios permitió esto y también lo planeó de este modo, ya que Él tiene sus propias razones para ello.

Afortunadamente, esta chica no dejó llevarse por los sentimientos o el odio de su nuevo escenario. Pese a su corta edad y a las difíciles circunstancias en que se encontraba en el país extranjero, dio testimonio del Dios viviente y amaba incluso a sus enemigos. Asimismo, nosotros como creyentes somos representantes, embajadores de Cristo, y debemos dar testimonio de la esperanza que hay en nosotros (2 Corintios 5:20; 1 Pedro 3:15). ¿Somos conscientes de este elevado llamamiento?

Esta joven poseía una gran fe en su Dios y en Su profeta. ¿Cómo sabía que Eliseo estaba dispuesto y era capaz de curar al General Naamán de su lepra? Fue sólo su fe que le susurraba al oído. Eliseo había realizado todo tipo de milagros, pero aún no había curado a un leproso. Podemos leer eso en el Nuevo Testamento. Aunque había muchos leprosos en Israel en tiempos de Eliseo, ninguno de ellos estaba limpio (Lucas 4:27). Después de todo, Dios tuvo que castigar a Su pueblo porque servieron a los ídolos. Ni uno de los israelitas fue limpiado aquellos días salvo Naamán el sirio. La gracia de Dios alcanzó así a los gentiles.

De camino hacia el rey de Israel

La mujer de Naamán creyó las palabras de su pequeña esclava fémina y se las comunicó a su marido. Y Naamán se las transmitió a su señor, el rey de Siria (v. 4). Mientras tanto, la enfermedad del general del ejército había trascendido públicamente. Una cosa llevó a la otra, y el asunto fue tratado de manera diplomática (lo cual, en los asuntos médicos también, parece haber sido costumbre en el mundo antiguo). El objetivo era que el rey de Israel se acercaría posteriormente “al profeta en Samaria” quien, al fin y al cabo, era su subordinado según el modelo terrenal.

Naamán tenía unas cartas de su rey, al igual que un regalo generoso. El rey de Siria estaba dispuesto a compartir personalmente sus riquezas a fin de echar una mano a uno de sus mejores súbditos. El regalo consistía de una cantidad de trescientos cuarenta kilogramos de plata, setenta kilogramos de oro y diez mudas de vestidos (v. 5). Eso representaba una fortuna enorme. El oro y la plata tenían un valor de millones de pesetas.

Naamán llegó a Samaria, con las cartas que decían: “Cuando lleguen a ti estas cartas, sabe por ellas que yo envío a ti mi siervo Naamán, para que lo sanes de su lepra” (v. 6). Su llegada ocasionó bastante agitación en la corte del rey de Israel, puesto que vio en esa carta algún tipo de excusa, una provocación de guerra (v. 7). Exasperado, rasgó sus vestidos. Una reacción tan pesimista podía esperarse del rey Joram (véase 3:13). El rey sabía muy bien que él no era un hijo de los dioses a quienes se les podía atribuir el poder de curar (así es como las naciones paganas, demasiado a menudo, contemplaban a sus reyes). Pero, desgraciadamente, tomó el nombre de Dios en vano al decir: ¿“Soy yo Dios, que mate y dé vida, para que éste envíe a mí a que sane un hombre de su lepra?” Realmente esto indica la gravedad de la situación: sólo Dios, quien había enviado la afección mortal, podía dar un remedio y dar vida al muerto.

Eliseo

Según parece, el rey Joram no se acordaba de Eliseo en absoluto, pese a que en aquellos tiempos el profeta fuera el conducto de la bendición de Dios. Dios extendió su brazo de salvación a Israel por medio de Su siervo. Pero el profeta no era honrado en su propia tierra. Por lo visto, Eliseo vivía de nuevo en la capital (véase 2:25; 6:32).

Tuvo que tomar la iniciativa él solo. Así, envió el siguiente mensaje al rey: “¿Por qué has rasgado tus vestidos? Venga ahora a mí, y sabrá que hay profeta en Israel” (v. 8b). Entonces Naamán vino finalmente a Eliseo el profeta, quien es llamado también aquí “el varón de Dios” (v. 8a). Ahora había venido a la persona indicada, ya que el varón de Dios era el representante del Dios viviente, quien tiene efectivamente el poder de matar y de dar vida.

Existía aún, sin embargo, otro problema. Naamán era consciente de su elevada posición. Vino en su propia dignidad, “con sus caballos y su carro” (v. 9). Lleno de orgullo permaneció a la puerta de la casa de Eliseo. Pero no podemos venir a Dios de esa manera. Naamán no podía recibir ayuda en sus propias condiciones, sino sólo en las condiciones que Dios le ofrecía. Le fue necesario aprender esto, como veremos. Eso es precisamente lo que cada creyente debe aprender: acercarse a Dios, consciente de su propia indignidad. No tiene sentido que intente medrar o ganar la salvación por mis propios méritos. Debo venir tal como soy, como un pecador perdido, y así es como Dios me aceptará. Lo hace así por gracia gratuita.

Ahora veremos cómo Naamán se humilló y se sumergió siete veces en el río Jordán. Sin embargo, no permaneció en esa “tumba”, sino salió una persona nueva. Este es un ejemplo magnífico para nosotros como cristianos, pues también experimentamos una renovación completa vistiéndonos del nuevo hombre.

Ve y lávate en el Jordán

Eliseo no creyó conveniente hablar con Naamán personalmente. Tenía sus sabias razones para actuar de ese modo, como pronto llegaría a evidenciarse, ya que Naamán tuvo que aprender a humillarse a sí mismo. Su orgullo tuvo que doblegarse. El profeta no salió de su casa, sino simplemente envió un mensajero a él con el mandato: “Ve y lávate en el Jordán siete veces” (v. 10a). A la vez, añadió la llana promesa: “... y tu carne se te restaurará, y serás limpio” (v. 10b). Literalmente dice: “... y tu carne vendrá de nuevo a ti”. Al final, una de las terribles consecuencias de la lepra es que la carne de la persona enferma se consume poco a poco.

Al poderoso general del ejército sirio, no obstante, no le gustó esta orden. Naamán interpretó el mensaje del profeta de improperio a su persona. Había esperado un trato completamente distinto, un ritual complejo, como estaría probablemente acostumbrado con los magos paganos de su país (v. 11). Ciertamente era merecedor de un trato honorable. A pesar de todo, ¿no era él de gran importancia? Por cierto que recompensaría generosamente a Eliseo por sus servicios.

¡Qué orden: “Ve y lávate en el Jordán siete veces!” ¡Qué humillación! ¿No eran los diáfanos y caudalosos ríos de Damasco, el Abana (o Amana) y el Farfar, mejores que el estrecho y cenagoso Jordán? ¿No podía el general haber tomado un baño en su casa? Naamán podría haber ideado ese remedio él mismo (v. 12). No obstante, no quiso abandonar los ríos ni a los dioses de Damasco. Sólo más tarde aceptaría que no había Dios en toda la tierra, excepto en Israel (v. 15). Naamán se enojó y se sintió zaherido. Ya podía oírse la orden a su carrero: ¡Coge las riendas! ¡Nos vamos a casa!

Debió de haber sido una procesión tranquila que empezó allá en una dirección al norte y descendió de las montañas de Samaria. Tal vez ocurrió en un lugar de descanso no lejos del Jordán que los criados de Naamán tuvieron el valor de dirigirse a su señor (v. 13). Lo hicieron con mucho tacto y con el preciso respeto. Ellos honraban a su general como a un padre. Dieron un consejo que no se pidió, pero fue muy acertado y bueno. Si a Naamán se le hubiera encomendado el servicio de hacer algo difícil, ¿no lo habría hecho así? ¿No habría empleado todos los medios posibles para recobrar la salud? Ahora, sin embargo, el profeta había dado una orden sencilla: “Ve y lávate”. ¿Por qué no escuchar aquellas simples palabras del varón de Dios?

Vida nueva en Cristo

Naamán se hace acreedor al querer escuchar las palabras de sus subordinados. No actuó con altivez: “Él entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios” (v. 14a). Con todo, debió de haber sido muy difícil para él humillarse tanto en presencia de sus inferiores. Tuvo que descender del carro elevado, quitarse la ropa y hundirse en el Jordán. Por añadidura, él no lo hizo sólo por complacer a sus criados. No solamente los escuchó, sino que cumplió con el dicho del varón de Dios, como dice nuestro versículo. Obedeció a Dios.

Este es un precioso ejemplo del camino de la salvación. Debemos ser conscientes de nuestro bajo estado, de nuestra pecaminosidad y de nuestra condición leprosa ante Dios. Debemos humillarnos delante de Él y bajar del “carro elevado” de nuestro orgullo natural y prepotencia. Debemos seguir el camino que Él nos indica en Su Palabra. El remedio divino es que confesemos nuestros pecados, nos despojemos del viejo hombre y nos metamos dentro del río de la muerte. En otras palabras, tenemos que identificarnos en fe con un Cristo que murió por nuestros pecados. No hay otra alternativa para ser salvo, limpio y recibir una vida nueva. “Nadie viene al Padre sino por Mí”

Naamán fue obediente y se sumergió siete veces en el río Jordán. El nombre Jordán significa “ir abajo” o “ir curso abajo”. El río nace entre el Líbano y el monte Hermón y sigue su curso al Mar Muerto, situado muy por debajo del nivel del mar. Esta es una maravillosa figura de la muerte de Cristo, ya que descendió de las alturas despojándose a Sí mismo. Se humilló a Sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte. El número siete habla de la perfección. Naamán tuvo que sumergirse siete veces en el Jordán. Tuvo que ir abajo por completo. Nada podía quedar del viejo hombre. También nosotros como creyentes fuimos sepultados con Cristo a muerte por el bautismo. Hemos sido unidos juntamente con Él en la semejanza de Su muerte (Romanos 6:4-5) Pero Naamán no permaneció en la tumba de agua. Salió una nueva criatura: “... y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio” (v.14b). Esto es una imagen de la nueva vida que hemos recibido como cristianos. No sólo hemos muerto con Cristo, sino también hemos resucitado con Él a una vida nueva.

En este cuarto capítulo veremos cómo Naamán, después de haber sido limpiado, su deseo era sólo servir al Dios de Israel. Esta es una lección importante para nosotros, pues como cristianos también deseamos servir y adorar al Dios vivo y verdadero.

La nueva vida de gratitud de Naamán

Cuál fue la reacción de Naamán a su curación y purificación? Volvió a Eliseo a fin de mostrarle su gratitud (v. 15a). A este respecto, él es la semejanza perfecta del samaritano en Lucas 17, un extranjero que también se volvió para agradecer a Dios después de ser limpiado de su lepra. Nosotros también deberíamos hacer eso como los redimidos del Señor. Deberíamos caer a las plantas de nuestro Salvador y darle honra por nuestra salvación.

Después de nuestra conversión, deberíamos igualmente mostrar una nueva obediencia. Aquí vemos una figura de ello. No hubo huella alguna de soberbia en Naamán cuando se volvió al varón de Dios, él y toda su compañía. No permaneció sentado en su carro, como hiciera en su primer encuentro, sino fue a la casa del profeta. Muy abyecto, le habló de sí como si fuera criado de Eliseo: “He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas algún presente (lit. “bendición”) de tu siervo” (v. 15b).

Naamán había llegado a conocer al Dios verdadero, al Dios de Israel, el Creador del cielo y de la tierra. Reconoció que todos los demás dioses eran ídolos, que no tenían poder alguno para salvar (Isaías 45:20). Quería mostrar su gratitud a Dios, ofreciendo un presente a Eliseo. Lo hizo con buena intención, pero tuvo que aprender que la gracia de Dios era completamente gratuita. Lo mismo se puede decir de nosotros acerca de este principio. No podemos pagar nada por nuestra salvación. La salvación en Cristo es de balde. La verdadera bendición es exclusivamente de arriba, y desciende del Padre de las luces

Vivir en la presencia de Dios

Pero el corazón de Naamán se mantenía en el lugar correcto. No importa cómo, él quería servir al Dios de Israel. Aunque no podía pagar nada al profeta por su lavamiento, podía preguntarle algo. Pues Naamán realmente quería empezar una vida nueva. Esto es también verdad para nosotros. Después de haber sido levantados con Cristo a una nueva vida, debemos caminar en las buenas obras que Dios nos ha preparado de antemano (Efesios 2:10). El general del ejército sirio tenía el siguiente deseo: “Te ruego, pues, ¿de esta tierra no se dará a tu siervo la carga de un par de mulas? Porque de aquí en adelante tu siervo no sacrificará holocausto ni ofrecerá sacrificio a otros dioses, sino a Jehová” (v. 17).

Tenemos aquí una prueba clara de su conversión, un bonito fruto de la nueva vida que había recibido. Cuando nos volvimos de los ídolos a Dios, a partir de ese instante nuestro deseo fue servir al Dios vivo y verdadero (véase 1 Tesalonicenses 1:9). Debemos servirle según Su voluntad revelada, sobre una base que responda a Su santidad — tal como Naamán deseó servirle sobre terreno puro.

Probablemente que de esta carga de tierra hiciera “un altar de tierra” para el Señor y sacrificó en él sus holocaustos y ofrendas de paz (véase Éxodo 20:24). Los patriarcas de Israel habían procedido del mismo modo. Con frecuencia hacían altares de tierra, como vemos en el libro del Génesis. El servicio del verdadero Dios va tomando forma en nuestro culto personal, en nuestra conducta privada, pero también en nuestra adoración pública. ¿Poseemos un altar así donde invocar el nombre del Señor?

Como cristianos sí tenemos un altar, como Hebreos 13:10 nos enseña. Este no es un altar de tierra, en el sentido pleno de la palabra, o uno de oro o de bronce, sino un altar en su sentido simbólico. Tenemos un lugar donde nos encontramos con Dios, o a decir verdad, una Persona por la cual nos acercamos. Cristo mismo es el verdadero Centro de nuestro culto y por Él tenemos acceso a Dios y libertad para entrar en el Lugar Santísimo (Hebreos 10:19; 13:15).

¿Servimos a nuestro Dios con un corazón agradecido, particular y colectivamente con los demás? ¿Nos acercamos a Él como sacerdotes? ¿Ofrecemos sacrificios de alabanza a Dios, es decir, el fruto de nuestros labios, dando gracias a Su nombre? ¿Le pagamos tributo por Su gran salvación? ¿Entendemos que sólo a Él le debemos nuestra purificación?

Vivir sin compromisos mundanos

Aquí vemos algo más. Una vida tal en presencia de Dios, de cierto traerá dificultades, pues no podemos servir ambos a Dios y al mundo. La gente que nos rodea insistirá en que hagamos un compromiso. Naamán también tuvo este problema. Al instante se dio cuenta, y se lo mencionó con toda sinceridad a Eliseo (v. 18). Su señor, el rey de Siria, se quedaría probablemente sirviendo a los ídolos. ¿Debería él entrar en el templo del ídolo como el siervo en cuyas manos depositaba el rey su confianza? (véase 2 Reyes 7:2). ¿Lo perdonaría Dios si, como parte de sus obligaciones, fuera a inclinarse ante Rimón? (Rimón era el dios de los sirios, y el dios asirio del trueno. Era el mismo que Hadad, de quien se deriva el nombre de Ben-adad. A veces, ambos nombres aparecen juntos en el orden Hadad-rimón — Zacarías 12:11). No recibió una contestación rebuscada. El profeta simplemente dijo “Ve en paz” (v. 19). Ello no quiere decir que Eliseo aprobara tal ambigüedad. Era imposible servir ambos a Dios y a Rimón, aunque éste sólo resultara de la tradición. Dios no quiere que un creyente tenga comunión con los ídolos (1 Corintios 10:14-22). Pero Él salvaría esta dificultad a Su tiempo y a Su manera. Eliseo estaba convencido de ello, e incluso podía tranquilizar la conciencia de Naamán. Naamán podía seguir su camino gozoso, como se dice tan maravillosamente del eunuco etíope (Hechos 8:39). Nadie podía quitarle la paz que había hallado.

Por eso fue también una respuesta muy acertada. Las personas que acaban de convertirse no deben pugnar con una larga lista de normas y regulaciones. Deben aprender a caminar por la fe. Dios mismo los lleva por las sendas de justicia por amor de Su nombre, y los ayudará a resolver sus problemas.

Fuente: https://biblecentre.org

martes, 27 de septiembre de 2022

La fiel providencia de Dios

Cuando le creemos a Dios vemos sus obras y milagros como respuesta a nuestras oraciones

¡Cuántas veces he visto la mano de Dios trabajar a mi favor, después de haberle presentado mis necesidades en oración! 

Han sido tantas las ocasiones que esto ha sucedido, que podría escribir varios libros sobre esto. No sólo he experimentado respuestas a mis oraciones en el sentido personal, sino también cuando he presentado necesidades junto con un grupo de apoyo. En este ensayo quisiera presentar algunos testimonios sobre el poder de la oración, cuando a estado envuelta alguna iglesia que he pastoreado. Debo decir que el principio es el mismo, simplemente creerle a Dios y a su Palabra. Jesús, hablando a sus discípulos, dijo: “En verdad os digo: todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Además, os digo, que, si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”, Mateo 18:18-20.

Para mediados del año 1980, mientras pastoreaba una iglesia en Camden, Nueva Jersey, compramos un pequeño edificio, el cual lo convertiríamos en nuestro templo. El local consistía en dos apartamentos de vivienda. Comenzamos a trabajar rápidamente y en poco tiempo habíamos demolido todas las paredes y comenzamos a arreglarlo. Siendo que la iglesia era una nueva obra contábamos con unos treinta miembros, la mayoría de los cuales no tenían suficientes recursos financieros. El trabajo de construcción lo estábamos haciendo con voluntarios, por falta de fondos. José A Cintrón, Ernesto Fre Sr., un joven cubano de nombre Ramón y yo éramos los trabajadores.  

Durante todo ese verano hacíamos “de tripas corazones” para poder suplementar la construcción. Cuando estábamos por terminar el trabajo para podernos mudar, un día, al llegar notamos que nos habían robado las puertas, el lavamanos, el inodoro, etc. En fin, durante la noche nos habían desmantelado el edificio. Imagínate la frustración que había en medio de la congregación. Manteniendo la calma, les dije: Desde hoy domingo vamos a comenzar una campaña de ayuno y oración hasta el próximo domingo. Recuerden de ser específicos en la petición que haremos. Un grupo de hermanos se dispuso a orar y ayunar, y comenzamos la campaña de oración. El próximo domingo dimos gracias a Dios y descansamos en Él. Todo se veía normal y parecía que nada ocurriría después de terminar. El siguiente día, lunes decidí salir a hacer trabajo personal y repartir tratados en otro barrio diferente a donde estaba el nuevo templo. 

Mientras caminaba por una de las calles de aquel lugar, de pronto vi a lo lejos a un pastor amigo mío, de nombre Rdo. Juan Correa. Estaba parado fuera de una casa que se encontraba a mi mano izquierda. Lo llamé fuertemente, pero no logré obtener su atención, pues en ese momento entró a la casa. Salí corriendo para alcanzarlo, y sin darme cuenta entré detrás de él, pero como no se detenía, lo seguí hasta la cocina en el interior de la casa. Sorprendido, se volteó para saludarme. Le dije: “¡Dios te bendiga Juan…! Pero… ¿qué es esto que veo aquí…? Las puertas, el lavamanos, el inodoro que nos robaron…” Juan me explicó que no sabía nada de eso, pues, él solamente era el carpintero que contrataron para hacer un trabajo en aquella casa. Inmediatamente llamó al dueño, que también se declaró inocente, alegando que el vecino le había vendido todo aquello.                                                                  

Al fin de cuenta me permitió llevarme los materiales voluntariamente. Ahora, ¿Qué posibilidades habría de que esto sucediera y en esas circunstancias? Entendí que no había posibilidad que se resolviera el asunto en esa forma. Solamente la misericordia de Dios, contestando nuestra oración por medio de un milagro…

Años más tarde, después de orar a Dios por dirección, comenzamos otra nueva iglesia en la misma ciudad de Camden, NJ. En esta ocasión la bendición fue tal, que en dos meses teníamos unas 64 personas, la mayoría de los cuales eran adultos. Entre las personas que se unieron al trabajo estaba el profesor José A Cintrón, mi amigo a quien he considerado como un hijo espiritual. También se unió un ministro de nombre Edwin Pérez. Este vino con su esposa Mayda, y cinco niñas pequeñas. Al poco tiempo lo nombré co-pastor de la congregación.                                                  

Noté que las niñas siempre se veían enfermitas, así que le pregunté a Mayda qué les sucedía. Me contestó que todas ellas padecían de un asma crónica, y que tenía que estarle dando tratamiento continuo con una pompa medicinal. Sentí tanta compasión por aquellas lindas niñas, que decidí presentárselas al Señor en oración. El domingo en la noche hablé con los hermanos, quienes se comprometieron ayunar un día por ellas y a orar cada día, por lo menos una hora, hasta el próximo domingo. Ese domingo la hna. Mayda llegó muy contenta al servicio de Escuela Bíblica en la mañana. ¿La razón de su alegría? ¡Dios había sanado a todas las 5 niñas…! Unos 28 años más tarde me encontré a Edwin Pérez y a Mayda en Kissimmee Florida. Mayda me dijo que hasta ese momento jamás habían padecido de asma ninguna de las niñas…!¡Gloria a Dios por su misericordia…! ¡Él es fiel a sus promesas…!

Mis amados hermanos, es tan fácil creerle a Dios. Sé que Él jamás faltará a sus promesas ni quebrantará lo que dice su Palabra. No porque se sienta obligado, como algunos predicadores dicen, sino porque es un Dios de verdad. Muchos quieren usar estrategias con Él y hasta tratan de “torcerle el brazo”, reclamándole sus promesas. A los tales digo que están ofendiendo la dignidad del Todopoderoso, y en lugar de su respuesta, lo que pueden es recibir malas consecuencias. Recuerda que Dios atiende al humilde y mira de lejos al altivo…

“Y cantarán de los caminos de Jehová, porque grande es la gloria de Jehová. Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos. Aunque yo ande en medio de la angustia, tú me vivificarás; extenderás tu mano contra la ira de mis enemigos, y tu diestra me salvará”, Salmos 138:5-7.

Amén Gloria a Dios, le paso lo que a mi, un día se metió a mi casa un ladrón me robo utensilios de cocina, electrodomésticos entre otras cosas ya que fue de día el robo. Cuando regrese a casa noté que me habían robado, me puse muy triste porque eran cosas que yo no podía comprar de momento y eran necesarias para mi vida cotidiana, lloré en la presencia del Señor y le oré diciéndole que me habían robado y que- Señor usted sabe que lo necesito y que no tengo dinero para comprar de nuevo todo, además en ese momento yo me encontraba lejos de casa había ido a la casa de una amiga pues nos habíamos puesto de acuerdo para orar, cuando le dije todo a Dios, salí al patio de mi casa y anduve buscando por todas partes, me cruce a la casa de al lado por la parte del patio trasero que había acceso, era una casa que estaba sola pues estaba en venta, tenia un baño en la parte del patio, fui hacia ese baño y cuan grande fue mi sorpresa que ahí estaban todas mis cosas acomodadas, pues el ladrón no pudo llevarse mis cosas ya que era de día y las dejó escondidas, creo que pensaba regresar por la noche para llevárselas, pero Gracias a Dios pude recuperar todo.

Fuente: Manel Jordan F (Facebok)

miércoles, 31 de agosto de 2022

Porqué se suicidan los cristianos?

¿Habla la Biblia de personas que desearon morir?

Sí. La Biblia habla de algunas personas que dijeron que querían morir. Dios no se enojó con ellos, sino que les ofreció ayuda. Él puede hacer lo mismo por usted.

Elías

¿Quién fue Elías? Aunque fue un profeta valiente, a veces se sintió deprimido. Santiago 5:17 dice que Elías era un “hombre de sentimientos semejantes a los nuestros”.¿Por qué deseó morir? En cierto momento, Elías se sintió solo, tuvo miedo y pensó que no valía para nada. Así que suplicó: “Oh Jehová, quítame el alma” (1 Reyes 19:4).

¿Qué lo ayudó? Elías abrió su corazón y le expresó sus sentimientos a Dios. ¿Cómo lo animó Jehová? Le mostró que se preocupaba por él y le permitió ver pruebas de su poder. También le aseguró que era una persona muy valiosa y le dio un ayudante capaz que iba a cuidar de él. Lea 1 Reyes 19:2-18.

Job

¿Quién fue Job? Fue un hombre rico con una familia grande y también fue un siervo fiel del Dios verdadero. ¿Por qué deseó morir? De la noche a la mañana, la vida de Job se convirtió en una pesadilla. Perdió todos sus bienes, todos sus hijos murieron trágicamente y tuvo una enfermedad muy dolorosa. Para colmo, lo acusaron falsamente y con crueldad de ser el responsable de lo que le estaba pasando. Job estaba tan harto de su vida que llegó a decir: “No quisiera vivir” (Job 7:16).

¿Qué lo ayudó? Job le oró a Jehová y también habló con otras personas (Job 10:1-3). Recibió ánimo de un amigo comprensivo, Elihú, quien lo ayudó a ver sus problemas desde una perspectiva diferente. Pero lo más importante fue que Job aceptó la guía y la ayuda de Dios. Lea sobre Job: Job 1:1-3, 13-​22; 2:7; 3:1-13; 36:1-7; 38:1-3; 42:1, 2, 10-13.

Moisés

¿Quién fue Moisés? Fue un líder del antiguo pueblo de Israel y un profeta fiel. ¿Por qué deseó morir? Moisés tenía una tremenda carga de trabajo, lo criticaban constantemente y llegó a sentirse agotado. Por eso le imploró a Dios: “Por favor, mátame” (Números 11:11, 15). ¿Qué lo ayudó? Moisés le contó a Dios cómo se sentía. Dios lo ayudó a aligerar sus responsabilidades para que no se sintiera tan estresado. Lea sobre Moisés: Números 11:4-6, 10-17.

¿Qué versículos de la Biblia pueden ayudarlo a combatir los pensamientos suicidas? y que muestran que Dios se preocupa por usted:

“Jehová está cerca de los que están quebrantados de corazón; y salva a los que están aplastados en espíritu” (Salmo 34:18). “Cuando mis pensamientos inquietantes llegaron a ser muchos dentro de mí, tus propias consolaciones empezaron a acariciar mi alma” (Salmo 94:19)

Versículos que muestran que Dios entiende su dolor:

“Has visto mi aflicción; has sabido acerca de las angustias de mi alma” (Salmo 31:7). “Durante el tiempo de toda la angustia de ellos le fue angustioso a él. [...] En su amor y en su compasión él [...] procedió a alzarlos” (Isaías 63:9).

Versículos que muestran que Dios quiere que se acerque a él y que le cuente cómo se siente:

“No se inquieten por cosa alguna, sino que en todo, por oración [...], dense a conocer sus peticiones a Dios; y la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará sus corazones y sus facultades mentales” (Filipenses 4:6, 7). “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes” (Santiago 4:8).

Versículos que muestran que Dios puede darle fuerzas:

“Para todas las cosas tengo la fuerza en virtud de aquel que me imparte poder” (Filipenses 4:13).

“No tengas miedo, porque estoy contigo. No mires por todos lados, porque soy tu Dios. Yo ciertamente te fortificaré. Yo cierta y verdaderamente te ayudaré” (Isaías 41:10)

¿Qué podemos hacer si un amigo nos dice que ya no quiere vivir?

Tome en serio los comentarios que haga su amigo sobre suicidarse. Anime a su amigo a hablar, trate de que diga todo lo que siente (Proverbios 20:5). Cuando las personas hablan de sus pensamientos suicidas, es menos probable que se quiten la vida.

Escuche con empatía. Sea “presto en cuanto a oír, lento en cuanto a hablar” (Santiago 1:19). Tome en cuenta que la angustia y la depresión pueden hacer que una persona hable sin pensar (Job 6:2, 3). De modo que, si un amigo dice algo precipitado o poco amable, no reaccione mal ni se ofenda.

Consuele con sus palabras. La Biblia nos anima a consolar a los que están deprimidos (1 Tesalonicenses 5:14). No le reste importancia a los sentimientos de su amigo. Respete lo que siente y por qué lo siente. Dígale que él es muy importante para usted.

Hágale entender a su amigo que necesita ayuda. Proverbios 13:10 dice que la sabiduría está con los que piden consejo. Si su amigo tuviera una enfermedad física grave, usted lo animaría a ir al médico. Los pensamientos suicidas pueden ser síntoma de una enfermedad mental o emocional. Así que insístale en que busque ayuda profesional. Incluso ofrézcase a acompañarlo.

Muestre que lo quiere. La Biblia dice: “Un compañero verdadero ama en todo tiempo, y es un hermano nacido para cuando hay angustia” (Proverbios 17:17). Usted no puede borrar ni los problemas ni los pensamientos suicidas de su amigo. Pero, si le confirma que cuenta con su apoyo y cariño, puede ayudarlo a seguir adelante y a ver que las cosas pueden mejorar.

¿Y si ya he intentado suicidarme?

Es comprensible que tal vez tenga sentimientos de culpa o vergüenza. Quizás piense que nadie comprende por qué quiso quitarse la vida ni la angustia emocional que sufre en este momento.

La Biblia dice que nadie puede comprender totalmente los sentimientos de otra persona. De hecho, dice que cada corazón conoce su propia amargura (Proverbios 14:10; 1 Reyes 8:38). Aunque nuestros familiares y amigos pueden consolarnos hasta cierto grado, su ayuda es limitada. Pero, de una cosa puede estar seguro, usted no está solo. Dios conoce nuestro corazón (2 Crónicas 6:30). Jehová conoce las razones que lo llevaron a pensar que el suicidio era la única salida. También entiende sus sentimientos, que, como se dijo, pueden ser de culpa o vergüenza (Salmo 139:1).

Es cierto que para Dios la vida es muy valiosa, pero está dispuesto a perdonar a quienes han llegado a pensar en quitarse la vida (Salmo 86:5). Sabe que muchas personas que intentan suicidarse en realidad no quieren acabar con su vida, sino acabar con su dolor. Jehová puede ayudarnos incluso si nuestro corazón nos condena, porque él “es mayor que nuestro corazón y conoce todas las cosas” (1 Juan 3:19, 20). Sí, Jehová quiere ser para usted “el Padre de tiernas misericordias y el Dios de todo consuelo” (2 Corintios 1:3).

Si el impulso de quitarse la vida es intenso y ningún familiar o amigo puede ayudarlo en ese momento, llame a una línea telefónica para la prevención del suicidio o a un teléfono para emergencias.

Fuente: https://www.jw.org/es

domingo, 28 de agosto de 2022

¿Dios condena el maquillaje femenino?

¿Dónde Dice la Biblia que la Mujer no Debe Usar Maquillaje?

Una de las preguntas más comunes que recibimos, especialmente de las mujeres jóvenes, es si las cristianas pueden usar maquillaje. ¿Es un pecado maquillarse? 

Penosamente, hay muchas teorías jurídicas sobre esta cuestión. No hay ningún pasaje en la Biblia que prohíba a las mujeres cristianas usar maquillaje. Pero, de todos modos, veamos algunas pasajes de la Biblia.

Debemos respetar la fe de los demás cristianos. El uso de maquillaje es una zona gris en la Biblia. Debemos amar y respetar a quienes se abstienen de maquillarse. El maquillaje debe hacerse con convicción y con la conciencia tranquila. Romanos 14:23 «Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado.»

¿Que dice la biblia de las mujeres que se pintan?

No tenemos ninguna duda de que Dios le interesa más tu belleza interior. Quiere que creas en ti misma. Quiere que sepas lo hermosa que eres en Cristo. No hay nada de malo en sentirse guapa o en arreglarse el pelo. Las mujeres necesitan sentirse bellas.

Pero no debemos olvidar algo sumamente importante. Nuestro valor está en Cristo. Cuando lo olvidamos, empezamos a creer las mentiras del mundo: «No me veo lo suficientemente bien» «Soy fea sin maquillaje» ¡No! Eres hermosa. Conozco a muchas mujeres que son naturalmente hermosas, pero tienen una autoestima baja y se ahogan en el maquillaje excesivo. Esto no debe pasar entre las mujeres que aman al Señor.

Recuerda algo: eres hermosa Dios te ama y El ve tu corazón. Dios quiere saber más sobre dónde estás realmente. A Dios le importa más que crezcas en Cristo y des buenos frutos. Deberíamos preocuparnos más por nuestra belleza espiritual que por nuestra belleza física. 1 Samuel 16:7 «Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.»

¿Cuando el maquillaje se convierte en pecado?

En el momento que le damos más importancia al exterior que al interior, es cuando eso se convierte en pecado. La mujer debe seguir reflejando su belleza y resaltarla con el maquillaje, pero cuando esto sustituye tu vida espiritual, comenzamos a estar en falta.

Algo tan inocente como la barra de labios puede convertirse fácilmente en un ídolo en nuestras vidas. Para muchas mujeres cristianas, el maquillaje es un ídolo. La Biblia nos advierte que no debemos preocuparnos tanto por el adorno exterior que descuidemos el interior. Cuando el maquillaje se convierte en un ídolo, causa problemas de orgullo y autoestima y conduce a más pecados. 1 Pedro 3:3-4 «Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.»

1 Corintios 6:12 «Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.» En otras palabras, tengo derecho a hacer lo que me dé la voluntad, pero no me dejaré controlar por ninguna de ellas. 1 Corintios 10:14 «Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.» Si el maquillaje se ha convertido en tu ídolo, la Biblia te motiva darle la prioridad a Dios.

¿Cuando el maquillaje es bueno para las cristianas?

Debemos examinarnos constantemente. ¿Cuál es tu motivación para maquillarte? Si nos maquillamos para resaltar nuestros rasgos y la belleza que nos ha dado Dios, está bien.

Si tentamos a los demás con nuestro maquillaje, es lamentable. Pablo insta a las mujeres a ser discretas y 1 Pedro 3 insta a las mujeres a tener un espíritu apacible y tranquilo. Nuestra motivación no es llamar la atención. Debemos tener mucho cuidado de no dejarnos llevar por el orgullo. 1 Timoteo 2:9-10 «Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.» Isaías 3:16-17 «Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies; por tanto, el Señor raerá la cabeza de las hijas de Sion, y Jehová descubrirá sus vergüenzas.»

¿Porque dicen que el maquillaje es pecado?

Muchos se basan en Ezequiel 23 para justificar esa doctrina. Pero si nos basamos en Ezequiel 23, entonces lavar la ropa y sentarse en un sofá también sería un pecado. 

Ezequiel 23:40-42 «Además, enviaron por hombres que viniesen de lejos, a los cuales había sido enviado mensajero, y he aquí vinieron; y por amor de ellos te lavaste, y pintaste tus ojos, y te ataviaste con adornos; y te sentaste sobre suntuoso estrado, y fue preparada mesa delante de él, y sobre ella pusiste mi incienso y mi aceite. Y se oyó en ella voz de compañía que se solazaba con ella; y con los varones de la gente común fueron traídos los sabeos del desierto, y pusieron pulseras en sus manos, y bellas coronas sobre sus cabezas.»

Algunos usan la cita bíblica de 2 Reyes 9:30-31 para justificar su doctrina «Vino después Jehú a Jezreel; y cuando Jezabel lo oyó, se pintó los ojos con antimonio, y atavió su cabeza, y se asomó a una ventana. Y cuando entraba Jehú por la puerta, ella dijo: ¿Sucedió bien a Zimri, que mató a su señor?»

A pesar de que vemos que Jezabel se maquilló, no quiere decir esto que sea pecado hacerlo. Porque varias mujeres de Dios se maquillaban también. Es el caso de Rebeca (Génesis 24:22, 30, 53), el caso de Ester Ester 2:7, 9, 12 y otras más. Porque el problema no es el maquillaje, el problema es el corazón y las intensiones con las que lo usamos.

Las mujeres cristianas pueden maquillarse. Sin embargo, debe hacerlo con humildad, con motivos puros y con moderación. Recuerda siempre que Dios valora tu belleza interior. La confianza no viene determinada por las joyas, los peinados o la ropa. Estas cosas desaparecerán. Nuestra confianza debe estar arraigada en Cristo. Debemos centrarnos en desarrollar un carácter piadoso.

Fuente: https://miadonay.com

lunes, 22 de agosto de 2022

El peligro de no creer en el infierno

Cada vez menos estadounidenses creen en el infierno

Una encuesta reciente realizada por el Pew Forum on Religion & Public Life, de Estados Unidos, señala que el 59% de los norteamericanos no cree ya en el infierno, lo que supone un 12% menos que hace tan sólo siete años. La causa de esta caída de la fe en el infierno sería la globalización, señalan los expertos, que impide cada vez más que las personas vean a aquéllos que no comparten sus mismas creencias religiosas como merecedoras de un castigo eterno. Por Yaiza Martínez.

Una encuesta publicada este verano por el Pew Forum on Religion & Public Life, de Estados Unidos, señala que el 59% de los 35.000 norteamericanos encuestados cree en el infierno como “el lugar donde la gente que ha llevado mala vida y ha muerto sin arrepentirse es eternamente castigada”.

Aunque es un porcentaje muy alto, es menor que el 71% resultante de una encuesta realizada sobre este mismo tema por la Organización Gallup en 2001, explica el Pew Forum en un comunicado. Las encuestas de Gallup se usan frecuentemente en los medios de comunicación norteamericanos como representantes de la opinión pública.

El Pew Forum publica que, en Estados Unidos, el “escepticismo sobre el infierno está creciendo incluso en las iglesias y seminarios evangélicos, bastiones del evangelicalismo más conservador”. Estas iglesias son congregaciones cristianas generalmente protestantes, caracterizadas por un énfasis en la evangelización, una experiencia personal de conversión, y la fe en la Biblia.

La aldea global y el infierno

Según explicó Mike Wittmer, profesor de teología sistemática del Grand Rapids Theological Seminary estadounidense, “en un mundo plural, postmoderno, los estudiantes cada vez tienen más problemas para aceptar que la gente vaya al infierno para siempre porque no creen en lo correcto”.

La pregunta clave, de hecho, sería: “¿podría Dios enviar a alguien al infierno, aún siendo tan bueno como yo, simplemente porque no cree lo mismo que yo?” Según Wittmer, hace 20 años era más fácil creer en el infierno, cuando los misioneros intentaban convertir a gente que vivía en lugares aislados.

Pero hoy día, en la aldea global, muchas personas tienen contacto y buenas relaciones con personas de culturas y creencias distintas, y no pueden comprender cómo Dios iba a enviarlos al infierno sólo por ser diferentes a ellos. Wittmer señala que él ha notado que, en los últimos cinco años, estas ideas han invadido incluso las iglesias más conservadoras.

Por otro lado, la tolerancia hacia la diversidad ha contribuido también a la expansión de la perspectiva de un Dios benevolente que no censura, aseguran los expertos. La creencia en que todos deberíamos tener las mismas oportunidades en esta vida se extiende también a las consideraciones para la otra vida, afirmó Alan Segal, autor del libro «Life After Death: A History of the Afterlife in Western Religion.» El infierno, por tanto, tiende a desaparecer en la creencia popular.

Más creyentes, más temor

La encuesta del Pew Forum demostró que, a pesar de esta tendencia, las personas más creyentes de Estados Unidos siguen creyendo y temiendo el infierno. Es el caso de los protestantes evangélicos, los protestantes afroamericanos y los musulmanes. Por el contrario, una gran mayoría de judíos, budistas e hinduistas (al igual que ateos y agnósticos) señalaron no creer en el infierno.

Y es que el infierno no es sólo un concepto cristiano. También otras religiones y culturas tienen su propia versión de él. Por ejemplo, el Islam prevé el Juicio Final para todos los creyentes, y las referencias al fuego del infierno abundan en el Corán.

En éste se explica que, durante la vida, los ángeles escribanos anotan las acciones de los hombres, y que éstos serán juzgados de acuerdo con esos libros. El puente Sirat, que es delgado como un cabello, deberá ser atravesado por los que se dirijan al Paraíso, y aquél que caiga irá a parar a las llamas del infierno.

En el judaísmo, por otra parte, al menos inicialmente, se creía en el sheol, que es una existencia sombría a la que todos eran enviados tras la muerte. Posteriormente empezó a introducirse la idea de resurrección, siendo el castigo de los pecadores la muerte eterna, es decir, la imposibilidad de resucitar.

Perspectiva europea

Parecería, por tanto, según la encuesta del Pew Forum, que todas estas ideas de castigo tras la muerte por determinadas acciones o por falta de fe van decayendo, al menos en las mentes de los creyentes de diversas religiones de Estados Unidos.

En Europa, el 60% de los romanos católicos confiesa creer en Cristo, pero no en el infierno ni en el paraíso. La Iglesia Católica, según declaraciones recientes del Papa Benedicto XVI, defiende por su parte que “el infierno existe y no está vacío”.

Fuente: https://tendencias21.levante-emv.com/

miércoles, 10 de agosto de 2022

LAS DIVERSIONES Y ATRACCIONES

 ¿QUÉ DICE DIOS?

También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos,…amadores de los deleites más que de Dios, (2 Timoteo 3:1, 2)

Una de las metas principales en la vida del hombre es la felicidad. La felicidad puede ser difícil de encontrar. Muchas personas buscan la felicidad en los placeres y las diversiones. Buscan satisfacerse por hacer lo que les “da gusto”. Lo que “da gusto” en verdad puede ser perjudicial a su carácter y a su bienestar espiritual.

Mucha gente ha llegado a creer que la felicidad se encuentra en tener “más”. Se cree que el tener más bienes y conveniencias puede satisfacer. Por tener más tiempo libre y más libertad para actividades como los pasatiempos y deportes, esperan sentirse saciado. El sistema comercial y los medios de comunicación explotan esta creencia al máximo. Se sugiere que su producto o experiencia ofrece lo que otros no pueden. Compras se hacen que satisfacen sólo para un corto tiempo. Viajes se hacen con la esperanza de que algo más duradero pueda ser experimentado. Nuevos vehículos y más y mejor equipo deportivo se busca y se compra, pero esto no trae la verdadera paz.

Con intención de satisfacerse, la gente busca algo nuevo, algo impresionante, hasta algo violento o atrevido. Los parques recreativos ofrecen atracciones y aventuras que alcancen el límite de las emociones y prueban la resistencia del cuerpo y mente. La industria de entretenimiento ha respondido a los deseos de los hombres con resultados asombrosos. La televisión, películas, radio, internet, revistas y libros abundan con entretenimiento que es, al decirlo claro, vergonzoso. Por estos medios los deseos lujuriosos y golosos de la sociedad están atendidos. Muchas horas están gastados por el mirar, leer y escuchar materia que perjudica la mente, cuerpo y alma, y por consiguiente, el hogar.

Muchas veces el entretenimiento está usado como un medio para escapar la realidad del vacío que sentimos adentro. Las personas solitarias buscan algo para consolar el hombre interior. ¿Qué es en verdad lo que deseamos? ¿Qué en verdad responderá a las necesidades del alma? ¿Puede ser hallado en estos placeres? Aparte del gusto que recibimos de estas actividades, hay un deseo subyacente de sobresalir. Hay un deseo de superar nuestros semejantes o la norma establecida. Este deseo motiva a muchos buscar el renombre. El mundo deportivo exige y adquiere mucho dinero y atención. Hombres y mujeres dan la mejor parte de sus vidas a este esfuerzo.

Muchos de estos entretenimientos y actividades se buscan mayormente para el placer y gratificación propia. Nos preocupamos más por lo que nos beneficia que por lo que beneficia a otros. Mucho de la participación en los deportes, diversiones y actividades está motivado por el egoísmo. El éxito personal y los placeres son el impulso no expresado detrás de estos ampliamente aceptados pasatiempos.

Al dedicarse a este esfuerzo egoísta, lo siguiente pasa: las iglesias decaen, los programas de bienestar social están dejados al gobierno, y las personas indigentes pueden ser alimentados, más no atendidos. Aún más tragicamente, los niños no hallan la seguridad de un hogar estable. La gente se desilusiona con la vida que a su ver es sin sentido y vacío. Lo hallan cada vez más difícil hablar de las cosas que tienen valor. Se llena el vacío en el corazón con placeres egoístas, y así se oculta lo que falta en lo interior. Dios queda fuera.

EL ALMA DEL HOMBRE TIENE SED

Jesús dijo en Juan 4:10, 13 y 14 que tiene agua para darnos que siempre saciará nuestra sed. La necesidad profunda del alma ha de ser saciado. El alma es eterna, y sólo se saciará con verdades eternas.

La Biblia enseña que el cristiano es una persona contenta y feliz. Enseña que la felicidad se encuentra sólo por buscar primero la voluntad de Dios. “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Los hombres buscan la felicidad por medios egoístas, pero ni la fama, ni la fortuna, ni los placeres pueden proveer más que una gratificación momentánea.

Mucho de nuestra inquietud resulta de la incertidumbre tocante a nuestra relación con Dios. La cuestión del pecado, si no está resuelto en nuestra vida, afecta nuestra paz y causa que nos sentimos condenados. Los pecados llevados al Señor, sean grandes o pequeños, pueden ser borrados para siempre.

Dios tiene un plan para nosotros de modo que podemos sentirnos satisfechos. Dios quisiera dirigirnos a una sumisión completa a su voluntad, lo cual produce una satisfacción y paz que sobrepasan todos los placeres terrenales. Si seguimos la dirección de la Biblia, llena por completo cualquier necesidad que tenemos.

La Biblia enseña que podemos tener una comunión íntima con Dios. Su palabra puede ser la meditación del corazón. La paz nos puede acompañar de día y noche. El Espíritu Santo ha de ser nuestro consuelo y compañero constante. Esta relación espiritual con Dios es para cada quien que está nacido de nuevo y dispuesto a someterse voluntariamente a la dirección de Cristo en todas las áreas de su vida. Esta comunión íntima con Dios nos inspira a una vida de servicio que tiene muchas recompensas.

Las diversiones ofrecidas por el mundo no promueven el crecimiento cristiano. Las actividades, placeres y aun los modos de pensar que sirven al sí mismo, son contrarios a la vida en Cristo. “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:15-16). Pablo enseña en Romanos 8:5-7 que la mente carnal es enemistad contra Dios. La mente carnal ama las cosas de la carne en lugar de las cosas de Dios. El camino de los placeres parece tan bueno; sin embargo, reemplazará la devoción que necesitamos tener hacia Dios. Somos advertidos que en los postreros días, “habrá hombres amadores de sí mismos… amadores de los deleites más que de Dios” (2 Timoteo 3:2-4).

La Biblia tiene la respuesta para los que quieren saciarse en los placeres. Romanos 12:1-2 dice: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. El transformar la mente y la regeneración del corazón son esenciales si queremos agradar al Señor y hacer un juicio correcto de estos asuntos. Las diversiones y los placeres, cuando visto por la realidad de la eternidad, son un abuso serio de nuestros recursos y vidas.

Fuente: www.tratados.org

sábado, 23 de julio de 2022

Pide, busca y llama.

.¿A cuántos de nosotros nos gusta recibir algo cuándo lo pedimos?

¿A cuántos nos gusta buscar y encontrar aquello que estamos buscando como locos? También, queremos que la gente nos conteste rápido cuando les solicitamos algo.

En la Biblia, podemos encontrarnos con la hermosa promesa de que Dios responde cuando lo llamamos. Se deja encontrar cuando lo buscamos y nos da cuando pedimos algo (de acuerdo a su voluntad). El evangelio de Mateo dice así:

»Pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá.  Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

-Mateo 7:7-8 (NBLA)

Este es un texto que ha sido mal interpretado a lo largo de la historia, incluso yo, he sido de aquellos que dicen “puedo obligar a Dios a darme todo lo que quiero porque la Biblia dice que si pedimos el nos tiene que dar”… “El está obligado a cumplir su Palabra”. Muchas veces esto trae frustración, pues quizá, lo estas haciendo con todo tu corazón, eres constante en tu petición, quizá estás buscando una y otra vez y llegas a sentir que no has encontrado nada, pero la Biblia no se contradice, Dios es fiel a sus promesas.

Si este texto en Mateo es una promesa real entonces ¿por qué Dios no nos da todo lo que pedimos? En el capítulo cuatro de su epístola, Santiago responde a esta pregunta: muchas veces no recibimos lo que pedimos porque lo estamos pidiendo mal. No me malinterpreten, hay muchas cosas que podemos pedir que son buenas: un mejor trabajo, un auto que funcione mejor, la sanidad de un ser amado, unas vacaciones, un cambio en el carácter de nuestros hijos o cónyuges, mejores instalaciones y equipos para la iglesia, etc. 

Este hermoso texto en Mateo está directamente relacionado con un tema más profundo que el pedir y recibir ciertas cosas materiales, pues para comprender correctamente la relación entre lo que escribe Mateo y lo que enseña Santiago, debemos comprender correctamente la relación que existe entre Dios y nosotros, así como el propósito verdadero de nuestras oraciones.

Mateo 7:9-11 plantea un ejemplo que nos puede ayudar a comprender más a detalle este tema:

¿O qué hombre hay entre ustedes que si su hijo le pide pan, le dará una piedra, o si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si ustedes, siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?

– Mateo 7:9-11

Mateo plantea preguntas de respuestas aparentemente sencillas, ¿Le darías a tu hijo una serpiente? La respuesta lógica es un no rotundo pero ¿por qué no se la darías? Porque sabemos que sería peligroso para él. Del mismo modo, no le darías a comer una piedra en lugar de un pan, pues podría lastimarse intentando ingerirla. Como un padre amoroso, Dios no va a arriesgar nuestras vidas y corazones cumpliendo peticiones que quizá, en nuestra corta visión, no alcanzamos a entender completamente. Hay veces en las que sin darnos cuenta estamos pidiendo serpientes cuándo lo que realmente necesitamos es un pez, en algunas otras, estamos buscando piedras cuando en realidad esperamos encontrar pan.

Dios no nos va a dar todo lo que pedimos, pero si nos va a dar todo lo que necesitamos. Las escrituras nos muestran en Mateo 6:32-33 que Dios sabe que tenemos necesidades, pero a pesar de ello la invitación del capítulo siete de Mateo es: pide, busca y llama. Esto se debe a que si somos hijos de Dios, debemos entender que nuestras oraciones (pedir, buscar, llamar) no tienen tanto que ver con que Dios haga o nos de lo que queremos sino con el hecho de alinear nuestra voluntad a la suya. 

“Desea lo que Dios desea y luego pide lo que quieras”

El verdadero propósito de la oración es aprender a conocer la voluntad de Dios, alinear nuestras peticiones a lo que Jesús enseña en Juan 14:13 o Pablo escribe en Efesios 5:10, aquellas cosas que terminan dando gloria a Dios. Este es el termómetro correcto para medir nuestras oraciones. ¿Lo que estoy pidiendo glorifica a Dios?

Si somos hijos de Dios debemos entender que el principal llamado de nuestra vida no es a lo que hacemos para Dios o lo que recibimos de Dios, sino a disfrutar a Dios mismo como los hijos amados de los que habla Efesios 5:1-2. Cuándo esto se vuelve una realidad en nuestra vida, esta realidad comienza a impactar nuestra vida de oración.

El objetivo de nuestras oraciones es pasar de una vida de peticiones a una vida de devociones, una vida en la que vivimos agradecidos y confiados en que Dios es un buen padre que nos conoce y nos da aquellas cosas que necesitamos para vivir la vida digna de su gloria que nos llamó a vivir.

Fuente: ayudapastoral.com

jueves, 14 de julio de 2022

¿Por qué un Dios bueno creó un diablo malo?

La Biblia dice que fue el diablo (o Satanás), en la forma de una serpiente, que tentó Adán y Eva y provocó su caída.  Eso revela una pregunta importante: ¿Porque Dios crearía un diablo ‘malo’ (un ‘adversario’) para corromper Su creación buena?

Lucifer – el Brillante

En realidad, la Biblia dice que Dios creó un espíritu poderoso, inteligente y hermoso, que era el jefe entre los ángeles. Se llamaba Lucifer (lo que significa ‘El que brille’) – y era muy bueno. Pero Lucifer también tenía libre albedrío, y podía hacer sus propias elecciones.  En un pasaje en Isaías 14 se encuentra la elección que tuvo:

!!Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.

Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. (Isaías 14:12-14) Lucifer, como Adán, se enfrentó a una decisión. Podía aceptar que Dios era Dios, o podía decidir de ser un dios para sí mismo.  Sus “Voy a” frecuentes demuestran que eligió desafiar a Dios y declararse a sí mismo como “Más Alto”.  Un pasaje en Ezequiel da una explicación paralela de la caída de Lucifer:

En Edén, en el huerto de Dios estuviste… yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.

Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra… (Ezequiel 28:13-17)

La belleza, sabiduría y poder de Lucifer – todas las cosas buenas creadas en él por Dios – condujo al orgullo. Su orgullo condujo a su rebelión, pero nunca perdió ninguno de sus poderes y habilidades. Ahora está dirigiendo una revuelta cósmica contra su Creador para ver quién será Dios.  Su estrategia era reclutar a la humanidad para unirse a él – tentándolos a la misma elección que él hizo – amarse a sí mismos, independizarse de Dios y desafiarlo. El corazón de la prueba de Satanás – trabajando a través de otros la voluntad de Adán fue el mismo que el de Lucifer; simplemente se presentó de manera diferente. Ambos eligen ser ‘dios’ para ellos mismos.

Satanás – trabajando a través de otros

El pasaje en Isaías está dirigido al ‘Rey de Babilonia’ y el pasaje en Ezequiel está dirigido al ‘Rey de Tiro’. Pero con las descripciones dadas, está claro que no se aborda a ningún ser humano. Los “Voy a” en Isaías describe a alguien que fue arrojado a la tierra como castigo por querer colocar su trono por encima del de Dios. El pasaje en Ezequiel se dirige a un “guardián angélico” que un día se mudó al Edén y a la “montaña de Dios”. Satanás (o Lucifer) se pone a menudo detrás o a través de alguien más.  En Génesis, habla a través de la serpiente. En Isaías gobierna a través del Rey de Babilonia, y en Ezequiel posee al Rey de Tiro.

¿Por qué Lucifer se rebeló contra Dios?

Pero ¿por qué querría Lucifer desafiar al Creador todopoderoso y omnisciente?  Parte de ser “inteligente” es saber si puedes vencer o no a tu oponente. Lucifer puede tener poder, pero eso aún sería insuficiente para vencer a su Creador. ¿Por qué perder todo por algo que no podría ganar? Yo pensaría que un ángel “inteligente” habría reconocido sus limitaciones contra Dios – y contendría su revuelta. ¿Entonces porque no lo hizo?  Esta pregunta me desconcertó por muchos años.

Pero después me di cuenta de que Lucifer solo podía creer que Dios era Su Creador todopoderoso por fe, lo mismo que nosotros. La Biblia sugiere que los ángeles fueron creados durante la semana de la Creación.  Por ejemplo, un pasaje en Job dice: Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: “Donde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia.

Cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios Job 38:1-7

Imagine a Lucifer siendo creado y volviéndose consciente en la semana de la creación, en algún lugar del universo. Todo lo que sabe es que ahora él existe y es consciente de sí mismo, y también que hay otro Ser que pretende haberlo creado a él y al universo.  Pero ¿cómo sabe Lucifer que esta afirmación es cierta? Tal vez, este supuesto creador apareció justo antes de que Lucifer apareciera. Y ya que este “creador” llegó antes, era (tal vez) más poderoso y (quizás) más conocedor que él, pero tal vez no. Quizás, tanto él como el ‘creador’ acababan de aparecer. Lucifer solo podía aceptar la Palabra de Dios que Él lo había creado y que Dios mismo era eterno e infinito. Y en su orgullo, él eligió creer en su fantasía en su lugar.

Tal vez parezca descabellado que Lucifer creería que tanto él como Dios (y los otros ángeles) simplemente “aparecieron”.  Pero es la misma idea básica detrás de los últimos pensamientos en la cosmología moderna.  Hubo una fluctuación cósmica de nada, y luego de esta fluctuación surgió el universo – esa es la esencia de las teorías de la cosmología moderna. Fundamentalmente, todos -desde Lucifer hasta Richard Dawkins y Stephen Hawkings y hasta usted y yo- debemos decidir por fe si el universo es autónomo o si fue creado y sostenido por un Dios Creador.

En otras palabras, ver no es creer.  Lucifer habría visto y conversado con Dios. Pero todavía tendría que aceptar ‘por fe’ que Dios lo había creado. Mucha gente dice que, si Dios simplemente ‘aparecía’ a ellos, entonces creerían.  Pero en la Biblia mucha gente vio y oyó a Dios, pero aún no tomó en cuenta su Palabra. El problema era si aceptarían y confiarían en Su Palabra acerca de Sí mismo y de ellos mismos. Desde Adán y Eva, hasta Caín y Abel, Noé, los egipcios en la primera Pascua, el cruce israelita del Mar Rojo, y hasta los que vieron los milagros de Jesús: “ver” nunca dio lugar a la confianza.  La caída de Lucifer es consistente con esto.

¿Qué está haciendo el diablo hoy?

Entonces, según la Biblia, Dios no creó un “diablo malo”, sino que creó un ser angélico poderoso e inteligente. A través del orgullo, dirigió una rebelión contra Dios, y al hacerlo se corrompió, manteniendo su esplendor original.  Tú, yo y toda la humanidad ya somos parte del campo de batalla en este concurso entre Dios y su “adversario” (diablo). La estrategia del diablo no es rodearse de siniestras capas negras como ‘Jinetes Negros’ en El Señor de los Anillos y poner maldiciones sobre nosotros.  Su estrategia es buscar a engañarnos de la redención que Dios había prometido al principio de los tiempos, a través de Abraham, a través de Moisés, y luego llevado a cabo en la muerte y resurrección de Jesús.  Como dice la Biblia:

Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. (2 Corintios 11:14-15)

Debido a que Satanás y sus siervos pueden enmascararse como ‘luz’, somos más fácilmente engañados. Quizás es por eso que el Evangelio siempre parece ir en contra de nuestros instintos y contra todas las culturas.

Fuente: /buenanoticia.org/

domingo, 3 de julio de 2022

Los Servidores de Satanás II Derek Prince

El blanco primordial de las maldiciones satánicas y otras armas ocultistas son los servidores de Dios y de Jesucristo.

 Los satanistas reconocen correctamente quienes son sus principales enemigos, y de acuerdo con eso, dirigen sus ataques contra ellos. 

A la mitad de la década de 1980, un lider de la iglesia satánica en Norteamérica fue entrevistado en la televisión. Se le preguntó si era verdad que los satanistas practicaban los sacrificios humanos. El replicó: “Nosotros ejecutamos sacrificios humanos por poder, pudiera decirse, la destrucción de seres humanos que pudieran, digámoslo así, crear una situación antagónica hacia nosotros, en forma de maldiciones y embrujos”. Este cargo no fue hecho por algún crítico hostil; él mismo lo admitió voluntariamente. En Israel, bajo la ley de moisés, esto hubiera sido castigado con la muerte. En nuestra cultura contemporánea, sin embargo, las prácticas ocultistas no son un delito, y no implican un castigo, incluso si se usan para matar personas.

La declaración del satanista citada arriba revela el uso de las maldiciones y embrujos para matar personas, pero en modo alguno los absuelve del cargo de realizar sacrificios humanos.

El siguiente reportaje del New York Times del 12 de abril de 1989, contiene evidencia repugnante proveniente de Matamoros, México: El martes funcionarios (mexicanos y norteamericanos) encontraron los cuerpos de doce personas, incluso el de un estudiante de la Universidad de Texas de 21 años que había desaparecido aquí hacía un mes, en ocho rústicas tumbas en un (rancho remoto cerca de la frontera norteamericana). Hoy, en una conferencia de prensa aquí en Brownsville, Texas, los funcionarios dijeron que los responsables de los asesinatos eran una pandilla de narcotraficantes, que consideraban que los sacrificios humanos serían “un escudo mágico” que los protegería de la policía.

Entre los sospechosos todavía sin capturar, está un acusado de contrabando de drogas identificado como Adolfo de Jesús Constanzo, nativo de Cuba, a quien los otros llaman el padrino.

La policía dijo que él ordenó los asesinatos rituales, señalando al azar en las calles de la ciudad a hombres jóvenes para que sus seguidores los secuestraran, los asesinaran y los mutilaran en el rancho.Los funcionarios describieron los asesinatos como una torcida mezcla de sacrificios y magia negra de Haití, Cuba y Jamaica. También había informes de varios lugares en los Estados Unidos del sacrificio de bebés y niños pequeños, llevados a cabo por satanistas como parte de sus rituales.

El blanco primordial de las maldiciones satánicas y otras armas ocultistas son los servidores de Dios y de Jesucristo. Los satanistas reconocen correctamente quienes son sus principales enemigos, y de acuerdo con eso, dirigen sus ataques contra ellos. Esto queda ilustrado gráficamente por un incidente que me relató un ministro amigo. Una mujer cristiana conocida de mi amigo estaba comiendo con su familia en un restaurante en Nueva Orleáns, considerado como el centro espiritual de la hechicería en los Estados Unidos.

Mientras estaban a la mesa, se dirigieron a ellos unos satanistas que habían entrado al restaurante para “testificar” de la misma forma que algunos cristianos podrían hacerlo, yendo de mesa en mesa. Estaban en el acto de reclutar personas para el satanismo y mostraron a la mujer un tratado impreso para el año 1988, subrayando el siguiente programa mundial de seis puntos, que sería acompañado por ayuno y oración (¡):

1. Que el Anticristo se manifestara muy pronto.

2. Que los ministros, líderes y misioneros cayeran.

3. Que los ministerios y las obras de Dios fueran destruidas.

4. Que los cristianos se volvieran satisfechos de sí mismos, queriendo la paz por sobre todas las cosas, y buscaran iglesias que no predicaran un evangelio completo con pastores que se mantuvieran tranquilos sin importar de qué pecado se tratara.

5. Que los cristianos dejaran de ayunar y de orar.

6. Que no se hiciera caso de los dones del Espíritu Santo.

Esta no es más que una de muchas evidencias que la Iglesia de Jesucristo está actualmente bajo un intenso y sistemático ataque de fuerzas de Satanás. ¿Qué puede hacer la iglesia? Cristo derrotó a Satanás en la cruz. ¿Cómo podemos, ante todo, defendernos; y después hacer de la victoria de Cristo una realidad diaria en nuestra vida personal y en nuestras iglesias? La historia del intento de Balaam de pronunciar una maldición sobre Israel proporciona algunas ideas aclaradoras. Dios intervino a favor de Israel y cambió la maldición propuesta en una bendición. ¿Qué vio Dios en la conducta de Israel en aquel momento que lo movió a tomar partido en su favor contra Satanás?

He aquí algunos factores importantes que juntos atrajeron el favor de Dios sobre su pueblo:

1. El pueblo de Israel marchaba en cumplimiento de los planes de Dios para ellos.

2. Ellos eran guiados sobrenaturalmente, día y noche, por una nube y una columna de fuego. Esto corresponde a la dirección del Espíritu Santo para los creyentes del Nuevo Testamento. (Rom 8:14)

3. Eran una nación bajo disciplina, con líderes designados por Dios y leyes dadas por Dios.

4. Sus relaciones estaban cuidadosamente ordenadas de acuerdo con un patrón divino. Este patrón armonioso de relaciones fue hermosamente descrito en la propia visión que Balaam ofrece de ellos en Números 24:5-6: ¡Cuán hermosas son sus tiendas, oh Jacob, tus habitaciones, oh Israel! Como arroyos están extendidas, como huertos junto al río, como áloes plantados por Jehová, como cedros junto a las aguas. Es obvio que esta no fue una descripción literal de Israel, puesto que en aquel momento ellos estaban acampados en un área desértica.

5. Mucho de lo anterior se debió al hecho de que entre ellos se había purgado toda una generación de israelitas incrédulos y desobedientes.

¿Cuáles son las lecciones que hay que aprender de esta descripción de Israel? Sus características principales pudieran resumirse así: Israel era una comunidad ordenada, disciplinada y guiada divinamente, viviendo en armonía unos con otros. En otras palabras: Israel no era sólo una asamblea de individuos que “hacía cada uno lo que se le antojaba”. Dios no ha cambiado en lo que se refiere a lo que busca en su pueblo; ni Satanás ha cambiado en sus tácticas contra el pueblo de Dios. Si la iglesia no llena ahora los requisitos para recibir el favor y la protección de Dios, hay un solo remedio: la iglesia tiene que cambiar. Por desgracia, el relato de la estrategia de Balaam contra Israel no termina con una victoria total para Israel. Habiendo fracasado en su intento de poner una maldición sobre Israel, Balaam recurrió a una segunda táctica:

Aconsejó a Balac que usara a las mujeres moabitas como trampa, a fin de seducir a los hombres de Israel, primero, para que cayeran en la inmoralidad sexual y, segundo, en la idolatría. Si bien el primer intento de Balaam falló, su segunda táctica triunfó. Después de eso, no hubo necesidad de pronunciar maldición alguna sobre los israelitas. Con el quebrantamiento del primer mandamiento de Dios, trajeron la maldición del propio Dios sobre sí mismos, y 24.000 de ellos perecieron ( Números 25). En Números 31:16, Moisés declara específicamente que esto se produjo por causa del consejo de Balaam.En 1 Corintios 10:8 Pablo sostiene que este incidente es una advertencia para los creyentes en el Nuevo Testamento. Las tácticas engañosas de Balaam son también mencionadas en tres pasajes 2 Pedro 2:15-16, Judas 11 y Apocalipsis 2:14.

Es obvio que la estrategia de Balaam contra Israel contiene importantes advertencias también para los creyentes del Nuevo Pacto. La lección central es simple: los cristianos que están viviendo en obediencia disciplinada a Dios y en armonía unos con otros pueden contar con Dios para su protección contra Satanás. Pero los cristianos indisciplinados, desobedientes y que no están en armonía, pierden su derecho de implorar la protección de Dios.

 Fuente: https://www.sigueme.net/