NO PROFANES LO QUE DIOS CONSAGRÓ
“Y pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual es invocado mi nombre, contaminándola.”Jeremías 32:34
Jeremías 32 nos muestra una realidad dolorosa: el pueblo de Dios llegó al punto de introducir la idolatría dentro del mismo templo que había sido consagrado para Él.
No se trataba simplemente de tener una práctica equivocada; estaban contaminando aquello que pertenecía a Dios.
Pero lo más serio es que esto ocurrió después de que Dios les había advertido repetidamente por medio de sus profetas. Ellos escucharon la corrección, pero decidieron endurecer su corazón.
¿Cuántas veces queremos que Dios habite en nuestra vida, pero al mismo tiempo estamos permitiendo cosas que Él aborrece?
Queremos su presencia, pero conservamos hábitos que debemos abandonar.
Queremos su bendición, pero justificamos aquello que Dios llama pecado.
Queremos llamarnos templo del Espíritu Santo, pero permitimos que nuestro corazón sea ocupado por ídolos modernos.
“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”1 Corintios 3:16
Un ídolo no siempre tiene forma de estatua.
Puede ser el dinero, el orgullo, el poder, una relación, el reconocimiento, el placer, el ego, el entretenimiento o cualquier cosa que ocupe en nuestro corazón el lugar que solamente le corresponde a Dios.
La pregunta no es solamente qué hay dentro de tu casa, sino qué estás permitiendo dentro de tu corazón.
Dios no quiere compartir el trono de nuestra vida con nuestros ídolos.
Jeremías 32 nos recuerda que la paciencia de Dios nunca debe confundirse con aprobación. Dios advierte, corrige y llama al arrepentimiento; pero cuando el ser humano persiste deliberadamente en su rebelión, también llega el momento del juicio.
Hoy es tiempo de examinar nuestro corazón.
¿Qué necesita salir de tu vida?
¿Qué has permitido entrar donde solamente Dios debería ocupar el primer lugar?
No maquilles lo que Dios te está llamando a sacar.
No profanes lo que Dios quiere consagrar.
“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos.”2 Corintios 13:5
No basta con llevar el nombre de cristiano; nuestra vida también debe honrar al Dios que decimos seguir.
Fuente: Voces en equilibrio


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