Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.

lunes, 15 de junio de 2026

El diablo tira saetas


La Biblia utiliza la imagen de las saetas (flechas) como una forma de describir ataques espirituales, peligros, juicios o incluso las palabras y acciones de los malvados. Sin embargo, es importante distinguir entre el lenguaje simbólico y la idea de que existan "proyectiles espirituales" visibles o una doctrina específica sobre ellos.

1. Las "saetas del maligno" en el Nuevo Testamento

Uno de los textos más conocidos es Efesios 6:16:

"Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno."

Aquí, el apóstol Pablo usa la armadura de un soldado romano como una metáfora de la vida espiritual. Los "dardos de fuego" representan las tentaciones, las mentiras, las acusaciones, el miedo, el desánimo y todo ataque que busca apartar al creyente de Dios.

El remedio no es un ritual especial, sino el escudo de la fe, es decir, una confianza firme en Dios y en sus promesas.

2. El Salmo 91 habla de la "saeta que vuela de día"

"No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día."

Muchos intérpretes entienden esta expresión como una referencia tanto a peligros reales como a amenazas representadas de manera poética. El mensaje central del salmo es la confianza en la protección de Dios, no una explicación detallada sobre armas espirituales invisibles.

3. Las palabras también pueden ser como flechas

La Biblia compara con frecuencia las palabras maliciosas con saetas. Salmo 64:3 dice:

"Que afilan como espada su lengua; lanzan cual saeta suya, palabra amarga."

Esto muestra que una "saeta" puede simbolizar la calumnia, la mentira o una herida causada por las palabras.

Enseñanza: El escudo de la fe sigue siendo la respuesta

El creyente no está llamado a vivir obsesionado con los ataques del enemigo, sino confiado en el poder de Dios. Cuando llegan pensamientos de condenación, la fe recuerda la gracia de Dios.Cuando llega el temor, la fe recuerda que Dios permanece fiel. Cuando llegan las tentaciones, la fe se aferra a la Palabra y busca obedecer al Señor. Cuando llegan las acusaciones o el desánimo, la fe mira a Cristo y no a las circunstancias.

La guerra espiritual es una realidad bíblica, pero la Escritura dirige la atención principalmente hacia la soberanía de Dios, la obra de Cristo y la perseverancia en la fe, más que hacia el temor a supuestas manifestaciones extraordinarias.

La Biblia sí habla de "saetas" o "dardos" espirituales en sentido figurado para describir los ataques del maligno y de los impíos. Su énfasis no está en desarrollar una doctrina sobre flechas invisibles, sino en mostrar que Dios provee protección y recursos espirituales para permanecer firmes. 

Fuente: Aristy 2.0

domingo, 14 de junio de 2026

Se puede predicar por envidia o contienda?


Mientras estaba en prisión, el apóstol Pablo escribió:

"Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad." (Filipenses 1:15).

Es una declaración sorprendente. Había personas anunciando a Cristo, pero sus motivaciones no eran el amor a Dios ni el deseo de salvar almas. Lo hacían movidos por la rivalidad, los celos y el deseo de crear más dificultades para Pablo.

El mismo apóstol continúa diciendo:

"Aquellos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor." (Filipenses 1:16-17). Esto nos enseña una verdad importante: Dios no solo mira lo que hacemos, sino también por qué lo hacemos.

Es posible predicar con el corazón lleno de orgullo. Es posible servir buscando reconocimiento. Es posible cantar para recibir aplausos. Es posible ocupar un ministerio mientras la motivación real es la competencia, la fama o la envidia.

Sin embargo, también sorprende la respuesta de Pablo. Él dice:

"¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo." (Filipenses 1:18).

Pablo no estaba aprobando las malas intenciones. Más bien, reconocía que Dios es tan soberano que puede usar incluso a personas con motivaciones equivocadas para que el mensaje de Cristo siga llegando a otros. Pero eso no elimina la responsabilidad personal. En otras partes de sus cartas, Pablo insiste en que cada creyente dará cuenta delante de Dios y que Él conoce las intenciones más profundas del corazón

Antes de preguntarte qué estás haciendo para Dios, pregúntate por qué lo estás haciendo.

El servicio que agrada al Señor nace del amor, la gratitud y el deseo de glorificar a Cristo, no de la competencia ni de la búsqueda de reconocimiento. Los aplausos pueden impresionar a las personas, pero Dios examina el corazón.

Que nuestro anhelo no sea tener un ministerio visible, sino un corazón limpio delante del Señor. Porque al final, Él no solo juzgará nuestras obras, sino también las intenciones con las que fueron realizadas.

Fuente: Aristy 2.0

miércoles, 10 de junio de 2026

Alerta, cuidado con el lobo rapaz!!

Alberto Santana, líder de la iglesia El Aposento Alto en Perú, provocó una fuerte controversia luego de autoproclamarse públicamente como la “reencarnación de Moisés” y el “nuevo Rey Mesías”, asegurando haber recibido una misión especial de parte de Dios para estos tiempos.

Las declaraciones generaron una ola de reacciones entre creyentes, líderes cristianos y usuarios en redes sociales, quienes consideran que este tipo de afirmaciones contradicen directamente la enseñanza bíblica sobre Jesucristo como único Salvador y Mesías.

Muchos citaron textos como Hechos 4:12: “En ningún otro hay salvación”, y Mateo 24:24, donde se advierte sobre falsos cristos y falsos profetas que surgirían engañando a muchos.

La polémica también reavivó el debate sobre movimientos religiosos donde ciertos líderes se atribuyen títulos extraordinarios, revelaciones exclusivas o autoridad absoluta sobre sus seguidores, generando preocupación por posibles casos de manipulación espiritual.

Mientras simpatizantes de Santana defienden sus palabras como parte de una revelación divina, numerosos creyentes advierten sobre la importancia del discernimiento y de examinar toda enseñanza a la luz de las Escrituras. El caso continúa provocando debate dentro y fuera del mundo cristiano.

Fuente; tiempo cristiano

martes, 2 de junio de 2026

Que la ira no te haga pecar, como la tribu de Simeón


El peligro de la ira sin control. La tribu de Simeón

"Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo." (Efesios 4:26)

Simeón fue el segundo hijo de Jacob y Lea. Su nombre significa "Dios ha oído". Sin embargo, la historia de Simeón quedó marcada por un episodio de violencia junto a su hermano Leví. Cuando su hermana Dina fue deshonrada por Siquem, ambos hermanos actuaron con engaño y furia, matando a los hombres de la ciudad (Génesis 34).

Años más tarde, cuando Jacob bendijo a sus hijos, recordó aquel acontecimiento y dijo:

"Simeón y Leví son hermanos; armas de iniquidad sus armas. Maldita su ira, porque fue fiera; y su enojo, porque fue duro." (Génesis 49:5,7)

La Biblia no condena el deseo de justicia, pero sí la ira descontrolada. Simeón permitió que el enojo gobernara sus decisiones, y las consecuencias alcanzaron a su descendencia. Con el tiempo, la tribu de Simeón fue absorbida en gran medida por el territorio de Judá (Josué 19:1-9), perdiendo la influencia que pudo haber tenido.

 La ira puede destruir lo que Dios quiere construir

La vida de Simeón nos enseña que una emoción fuera del control de Dios puede causar daños duraderos. Muchas veces el enemigo no necesita destruirnos mediante grandes ataques; le basta con que reaccionemos impulsivamente, guiados por el enojo, el resentimiento o la venganza.

El creyente está llamado a someter sus emociones al Espíritu Santo. La verdadera fortaleza no consiste en reaccionar con violencia, sino en tener dominio propio cuando las circunstancias provocan ira. Cuando dejamos que Dios gobierne nuestro corazón, podemos responder con sabiduría en lugar de actuar impulsivamente.

Una lección para hoy

Si hay heridas, ofensas o injusticias en tu vida, llévalas a Dios antes de actuar. Lo que se hace en un momento de ira puede traer consecuencias que duren años, pero lo que se entrega a Dios puede transformarse en bendición.

La tribu de Simeón no tuvo una función específica de servicio religioso como la tribu de Leví, ni una función real como la tribu de Judá. Su responsabilidad principal era formar parte del pueblo de Israel, defender su territorio y obedecer los mandamientos de Dios dentro de la herencia que les fue asignada en la tierra prometida.

Algunas características de la tribu de Simeón fueron:

Participar en la guerra junto con las demás tribus para conquistar y defender la tierra prometida.  Habitar y administrar las ciudades que les fueron asignadas.  Mantener la adoración a Dios y obedecer la Ley dada por medio de Moisés. Colaborar con las demás tribus en la unidad de la nación de Israel.

La tribu de Simeón nos muestra que no todos reciben el mismo llamado o posición visible, pero todos tienen una función importante dentro del plan de Dios. Aunque Simeón no llegó a tener el protagonismo de Judá ni el sacerdocio de Leví, seguía siendo parte del pueblo escogido. Dios no mide la importancia de una persona por su fama o reconocimiento, sino por su fidelidad. Hay creyentes que sirven en lugares poco visibles, pero son igual de valiosos para el Reino de Dios.

La historia de Simeón nos recuerda que una persona puede tener razones para sentirse herida, pero nunca debe permitir que la ira ocupe el lugar que solo Dios debe gobernar en su corazón.

Fuente: Aristy 2.0