Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.

miércoles, 10 de junio de 2026

Alerta, cuidado con el lobo rapaz!!

Alberto Santana, líder de la iglesia El Aposento Alto en Perú, provocó una fuerte controversia luego de autoproclamarse públicamente como la “reencarnación de Moisés” y el “nuevo Rey Mesías”, asegurando haber recibido una misión especial de parte de Dios para estos tiempos.

Las declaraciones generaron una ola de reacciones entre creyentes, líderes cristianos y usuarios en redes sociales, quienes consideran que este tipo de afirmaciones contradicen directamente la enseñanza bíblica sobre Jesucristo como único Salvador y Mesías.

Muchos citaron textos como Hechos 4:12: “En ningún otro hay salvación”, y Mateo 24:24, donde se advierte sobre falsos cristos y falsos profetas que surgirían engañando a muchos.

La polémica también reavivó el debate sobre movimientos religiosos donde ciertos líderes se atribuyen títulos extraordinarios, revelaciones exclusivas o autoridad absoluta sobre sus seguidores, generando preocupación por posibles casos de manipulación espiritual.

Mientras simpatizantes de Santana defienden sus palabras como parte de una revelación divina, numerosos creyentes advierten sobre la importancia del discernimiento y de examinar toda enseñanza a la luz de las Escrituras. El caso continúa provocando debate dentro y fuera del mundo cristiano.

Fuente; tiempo cristiano

martes, 2 de junio de 2026

Que la ira no te haga pecar, como la tribu de Simeón


El peligro de la ira sin control. La tribu de Simeón

"Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo." (Efesios 4:26)

Simeón fue el segundo hijo de Jacob y Lea. Su nombre significa "Dios ha oído". Sin embargo, la historia de Simeón quedó marcada por un episodio de violencia junto a su hermano Leví. Cuando su hermana Dina fue deshonrada por Siquem, ambos hermanos actuaron con engaño y furia, matando a los hombres de la ciudad (Génesis 34).

Años más tarde, cuando Jacob bendijo a sus hijos, recordó aquel acontecimiento y dijo:

"Simeón y Leví son hermanos; armas de iniquidad sus armas. Maldita su ira, porque fue fiera; y su enojo, porque fue duro." (Génesis 49:5,7)

La Biblia no condena el deseo de justicia, pero sí la ira descontrolada. Simeón permitió que el enojo gobernara sus decisiones, y las consecuencias alcanzaron a su descendencia. Con el tiempo, la tribu de Simeón fue absorbida en gran medida por el territorio de Judá (Josué 19:1-9), perdiendo la influencia que pudo haber tenido.

 La ira puede destruir lo que Dios quiere construir

La vida de Simeón nos enseña que una emoción fuera del control de Dios puede causar daños duraderos. Muchas veces el enemigo no necesita destruirnos mediante grandes ataques; le basta con que reaccionemos impulsivamente, guiados por el enojo, el resentimiento o la venganza.

El creyente está llamado a someter sus emociones al Espíritu Santo. La verdadera fortaleza no consiste en reaccionar con violencia, sino en tener dominio propio cuando las circunstancias provocan ira. Cuando dejamos que Dios gobierne nuestro corazón, podemos responder con sabiduría en lugar de actuar impulsivamente.

Una lección para hoy

Si hay heridas, ofensas o injusticias en tu vida, llévalas a Dios antes de actuar. Lo que se hace en un momento de ira puede traer consecuencias que duren años, pero lo que se entrega a Dios puede transformarse en bendición.

La tribu de Simeón no tuvo una función específica de servicio religioso como la tribu de Leví, ni una función real como la tribu de Judá. Su responsabilidad principal era formar parte del pueblo de Israel, defender su territorio y obedecer los mandamientos de Dios dentro de la herencia que les fue asignada en la tierra prometida.

Algunas características de la tribu de Simeón fueron:

Participar en la guerra junto con las demás tribus para conquistar y defender la tierra prometida.  Habitar y administrar las ciudades que les fueron asignadas.  Mantener la adoración a Dios y obedecer la Ley dada por medio de Moisés. Colaborar con las demás tribus en la unidad de la nación de Israel.

La tribu de Simeón nos muestra que no todos reciben el mismo llamado o posición visible, pero todos tienen una función importante dentro del plan de Dios. Aunque Simeón no llegó a tener el protagonismo de Judá ni el sacerdocio de Leví, seguía siendo parte del pueblo escogido. Dios no mide la importancia de una persona por su fama o reconocimiento, sino por su fidelidad. Hay creyentes que sirven en lugares poco visibles, pero son igual de valiosos para el Reino de Dios.

La historia de Simeón nos recuerda que una persona puede tener razones para sentirse herida, pero nunca debe permitir que la ira ocupe el lugar que solo Dios debe gobernar en su corazón.

Fuente: Aristy 2.0

viernes, 29 de mayo de 2026

El Señor proveerá

¿QUÉ NECESITAMOS PEDIR?

Miren ustedes, al considerar las enseñanzas del Sermón del Monte nos damos cuenta de que somos pecadores indignos y nos sentimos completamente desesperanzados e impotentes. Y nos preguntamos, «¿Cómo podemos vivir el Sermón del Monte? ¿Cómo puede alguien cumplir con sus enseñanzas y normas? ¿Cómo vivir la vida cristiana?

Y nos damos cuenta de que necesitamos ayuda y ¿Dónde podemos conseguirla?» En este pasaje bíblico tenemos la respuesta «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.» Esta es la respuesta.

Para vivir la vida cristiana en nuestra familia, y en la sociedad no podemos hacerlo por nosotros mismos, sino que necesitamos la ayuda del Espíritu Santo cuyos frutos son los que se describen en Gálatas 5:22 que dice:  Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; Por eso Lucas 11:13 dice: Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

Y cuando Dios nos da el Espíritu Santo nos da todas las cosas; nos da poder para testificar y, todos los dones. Pero vayamos ahora a las promesas del versículo 8  Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá Y esto nos impulsa y nos da confianza de orar con la plena convicción de que seremos escuchados. Ya que es Dios mismo el que promete que nuestras oraciones serán escuchadas.

Aquí, Jesús nos dio otra parábola utilizando un ejemplo con el que todos estamos familiarizados: el de un niño que se acerca a su padre para pedirle algo. Si pide pan ¿un padre normal le daría algo completamente opuesto y diferente de lo que le pide?. una piedra en vez de pan, o una serpiente venenosa en vez de pescado? ¡Por supuesto que no!

Y el versículo 11 dice: Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos,

El, siendo malos incluye a todo el género humano y significa que no solamente hacemos cosas malas, sino que somos malos Pero los padres, aunque sean malos, y, egoístas por naturaleza, aman a sus hijos solo les dan buenas dádivas. Y, la importancia y fuerza de esta parábola se apoya en un contraste entre Dios y los hombres. Es decir, si los padres humanos, aunque malo saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más nuestro Padre celestial que no es malo sino totalmente bueno dará buenas cosas a los que le pidan? (11 Es decir, si nosotros, siendo malos reflejamos algo de la bondad de Dios, ¿cuánto más hermosa y brillante será la luz de la bondad de Dios?

Y también no cabe la menor duda de que nuestras oraciones se llenan de fe y esperanza cuando pensamos que el Dios al que nos acercamos es un padre infinitamente bueno, infinitamente amoroso, e infinitamente misericordioso.

Y nuestro Señor Jesucristo enfatiza esto en esta parábola.

Si un padre terrenal cuida y protege a sus hijos, ¿cuánto más no lo hará Dios? 

Finalmente es importante considerar que, nuestro Padre celestial nunca nos dará algo dañino, aunque se lo pidamos con urgencia y repetidamente, ya que nuestro Padre celestial sólo da buenas dádivas a sus hijos y con su inmensa sabiduría, sabe cuáles dádivas son buenas y cuáles no.

Por lo que, si pedimos cosas que no son buenas para nosotros o para otros, él nos las negará; ya que a veces no nos damos cuenta que estamos pidiendo algo que no nos conviene. Es decir, ciertamente debemos dar Gracias a Dios cuando responde a nuestras oraciones, pero también debemos darle gracias cuando, no nos concede lo que le pedimos.

El Dr. Martin Lloyd Jones escribió «Doy gracias a Dios», porque no está dispuesto a hacer todo lo que yo tengo oportunidad de pedirle. y también estoy profundamente agradecido a Dios porque él no me concedió algunas cosas que le pedí, y porque él cerró ciertas puertas en mi rostro’

Nunca olvidemos que somos los hijos de un Padre que nos ama nos cuida y nos vigila y Nunca nos dará nada malo. Pero, sobre todo, nunca cometerá errores en lo que nos va a dar. Él lo sabe todo; su conocimiento es absoluto.

En el Padre Nuestro, Jesús nos enseñó a orar por nuestras necesidades materiales, por el «pan de cada día» y también por nuestras necesidades espirituales el «perdón de pecados» y el ser librados de la tentación y del maligno Pero además aquí tenemos la promesa de que, si buscamos las cosas buenas, por ejemplo, el ser llenos del Espíritu Santo, para tener una vida que refleje amor, gozo, paz, paciencia, etc.     Él nos las dará

Fuente: https://berithar.org/