domingo, 1 de noviembre de 2026
sábado, 31 de octubre de 2026
Se puede salir de una iglesia?
CUANDO EL PASTOR NO PREDICA LA VERDAD O NO VIVE LA VERDAD QUE PREDICA, ES TIEMPO PARA LA OVEJA DE SALIR.
Salir no es rebeldía. Quedarse sí puede serlo.
Mucha gente se queda en una iglesia por la música, por los amigos, por lo bonito que habla el pastor, por los años que lleva ahí. Pero Dios no te llamó a seguir a un hombre. Te llamó a seguir a Cristo.
La Biblia es clara 2 Timoteo 4:3-4 "Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas."
Si el pastor ya no predica pecado, arrepentimiento, santidad, infierno, cruz, sangre de Cristo, y solo predica motivación, dinero y autoayuda, ya no está predicando el Evangelio. Está entreteniendo cabras, no alimentando ovejas.
Tito 1:16 "Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra."
De qué sirve que predique hermoso si vive en adulterio, en avaricia, en mentira, y en orgullo.
Jesús dijo de esos: Mateo 23:3 "Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen."
Dios le habló fuerte a esos pastores:
Ezequiel 34:10 "Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano..."
La ovejita de la imagen no es rebelde. Es valiente. Entendió que su alma vale más que pertenecer a un lugar. Prefirió mojarse bajo la lluvia sola, que quedarse caliente en un rebaño que va al matadero.
No sigas a un pastor. Sigue a Cristo.
Juan 10:27 "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen."
Fuente: Anónimo
viernes, 30 de octubre de 2026
jueves, 29 de octubre de 2026
"Dios está triste". Experiencia de Yiye Avila
¡Un día me acerqué al Señor y lo miré triste! Le pregunté con temor:
¿Que tienes Señor? Con gran tristeza en su rostro me contestó: ¡Mi Iglesia!
Mi Iglesia no me ve, no ve mis caminos, su corazón está entretenido con los placeres juveniles, se reúnen para competir, ¿quién trae el mejor coche, el mejor vestido, el mejor peinado, quien se expresa mejor, quien es el más popular, quien tiene más estudios teológicos; pero su corazón muy lejos está de mi!
No hay oración, no leen mi Palabra, nadie se preocupa por su vida espiritual, creen que reunirse con sus amigos "Cristianos" es todo, viven en hipocresía, viven en sus casas peleando, gritando y en la Iglesia diciendo: Amén, aleluya, se abrazan y se besan; todo es falsedad. No viven en amor, no se ayudan, pero si critican y juzgan, hay mucha necesidad en el mundo y nadie le predica a su vecino por vergüenza de su testimonio, creen que vivir en santidad es el todo, ¿donde está la paz con todos? Existe rencor, odio, egoísmo, envidia; se supone que Yo, El gran Yo Soy, vivo en sus corazones. ¡Yo no puedo vivir en un corazón así! ¡Yo voy pronto por mi Iglesia!
Pero...¿Cuál Iglesia? ¿Quién va a venir?
-Sus lágrimas rodaron por sus mejillas- mi corazón tembló y mi cuerpo desfallecía.
Le dije: Señor, ¿que quieres que haga? -Guardó silencio...
Mi hermano esto no es una imaginación o una historia, esto fue tan real que se estremeció mi alma, mi corazón y todo mi ser por días.
Fuente: Libro: "Mis experiencias con Jesús"
miércoles, 28 de octubre de 2026
El sexo también debe ser redimido.
«Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios» Hebreos 13.4
Un claro ejemplo de negligencia emocional y desprotección infantil.
Cuando los adultos tienen relaciones sexuales en un mismo ambiente que sus hijos, o permiten que ellos se enteren y no hacen nada para solucionarlo.
Eso es cometer un error muy grave que daña la mente del menor de forma directa.
La intimidad es un acto que jamás deberían conocer los niños. Ni los padres deberían actuar como si no tuviera importancia el tema.
El daño es enorme porque el menor lidia con cosas que no debería vivir a temprana edad, que pueden dejarle traumas cuando su cerebro todavía está en pleno desarrollo.
Como consecuencia, el chico pierde la confianza en sus padres, deja de sentir que su casa es un lugar seguro y empieza a sufrir de ansiedad, miedo social, insomnio e incluso miedo a la oscuridad. Niños retraídos, y rebeldes, niños sufrientes.
Los niños no se tocan ni se les falta el respeto, se cuidan y se aman
Fuente: Doctor Rolando Espinoza



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