Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.

domingo, 26 de julio de 2026

Están los ángeles para cuidar lujos humanos?


“LOS ÁNGELES ME OBEDECEN Y CUIDAN MIS JOYAS Y MI DINERO” 

La autodenominada profeta Ana Maldonado quedó nuevamente bajo fuerte cuestionamiento después de que circulara un fragmento donde se le atribuyen declaraciones sobre ángeles, bienes materiales y supuesta autoridad espiritual.

Según el video viral, Maldonado habría afirmado que los ángeles obedecen sus órdenes, trabajan a su favor y protegen sus pertenencias personales, incluyendo joyas, dinero y posesiones.

La pregunta que muchos creyentes se hacen es directa:

¿ángeles al servicio de Dios o “sirvientes celestiales” para cuidar lujos humanos?

Para numerosos cristianos, esta enseñanza no exalta a Cristo, sino que coloca al predicador en un lugar peligroso, como si pudiera mandar sobre seres celestiales que la Biblia presenta sometidos únicamente a la voluntad del Señor.

La Palabra declara:

“¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”

Hebreos 1:14 Los ángeles no fueron creados para custodiar joyas, proteger cuentas bancarias ni cumplir caprichos de líderes religiosos.

Cuando el mensaje gira más alrededor de riquezas, decretos personales y autoridad humana que de Jesucristo, la Iglesia debe despertar, discernir y volver urgentemente a la Biblia.

Fuente: Mundo cristiano

El amor todo lo puede

 


El rapto secreto es bíblico?

 


viernes, 17 de julio de 2026

ATENCION! Algo grande se acerca..


"Ordena tu casa, porque morirás y no vivirás."


La enfermedad de Ezequías no fue un simple problema de salud. Fue un momento decisivo en el que Dios trató con el corazón de un rey justo. Muchas veces pensamos que las mayores batallas son contra enemigos externos, pero Dios sabe que las batallas más importantes ocurren en nuestro interior.

2 Reyes 20:1-11; Isaías 38; 2 Crónicas 32:24-26.

El profeta Isaías llegó con un mensaje impactante:

"Ordena tu casa, porque morirás y no vivirás." (2 Reyes 20:1).

Aquellas palabras parecían una sentencia definitiva. Sin embargo, la reacción de Ezequías nos enseña varias verdades.

1. Las crisis revelan dónde está nuestra confianza

En lugar de discutir con el profeta o enojarse con Dios, Ezequías volvió su rostro hacia la pared y oró (2 Reyes 20:2). Cuando ya no había médicos, soldados ni recursos que pudieran ayudarlo, comprendió que solo Dios tenía la última palabra.

Hay personas que solo buscan a Dios cuando la enfermedad llega. Pero la enfermedad puede convertirse en el lugar donde nace una relación más profunda con Él.

Las lágrimas que derramó Ezequías fueron vistas por Dios.

"He oído tu oración y he visto tus lágrimas." (2 Reyes 20:5).

Dios no solo escucha nuestras palabras; también ve el dolor que nadie más conoce.

2. Dios puede cambiar una sentencia cuando hay un corazón humillado

Después de la oración, Dios envió nuevamente a Isaías con otro mensaje:

"Yo te sanaré... añadiré a tus días quince años." (2 Reyes 20:5-6).

Esto no significa que Dios cambie porque nosotros lo convencemos, sino que la oración forma parte de su propósito soberano. Él había decidido responder a la humildad de Ezequías.

La Biblia muestra que Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes (Santiago 4:6).

3. No toda sanidad produce una vida transformada

Aquí aparece una enseñanza que muchas veces pasa desapercibida.

Después de recibir quince años más de vida, Ezequías cometió errores muy graves.

Cuando llegaron los enviados de Babilonia, en lugar de darle gloria a Dios, les mostró todos sus tesoros (2 Reyes 20:12-19). Aquella decisión abrió la puerta para que, años después, Babilonia conquistara Jerusalén.

La enfermedad lo había acercado a Dios, pero la prosperidad reveló un problema que todavía existía: el orgullo.

2 Crónicas 32:25 dice:

"Pero Ezequías no correspondió al bien que le había sido hecho, sino que se enalteció su corazón."

Es posible recibir un milagro sin permitir que Dios transforme completamente el corazón.

4. Dios prueba el corazón, no solo sana el cuerpo

Después del milagro, Dios permitió una prueba.

"Dios lo dejó para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazón." (2 Crónicas 32:31).

Dios ya conocía el corazón de Ezequías, pero quería que él mismo lo descubriera.

Muchas veces pedimos que Dios quite nuestras pruebas, cuando en realidad Él está usando esas pruebas para mostrarnos áreas que necesitan ser transformadas.

5. El mayor milagro no fue vivir quince años más

La verdadera victoria no consiste en vivir más tiempo, sino en vivir para la gloria de Dios.

Hay personas sanas físicamente, pero espiritualmente están muertas. Y hay creyentes enfermos que tienen una comunión tan profunda con Dios que reflejan Su paz y Su presencia.

La enfermedad de Ezequías nos recuerda que Dios puede sanar el cuerpo, pero su propósito principal es sanar el corazón.

Aplicación para nuestra vida

Cuando Dios permite una enfermedad, una pérdida o una crisis, no siempre busca castigarnos. Muchas veces busca llamarnos a una comunión más profunda con Él.

La pregunta no es solamente: "¿Cuándo me va a sanar Dios?"

La pregunta más importante es:

"¿Qué quiere Dios transformar en mí mientras atravieso esta prueba?"

Porque un cuerpo sano con un corazón orgulloso sigue estando en peligro delante de Dios. Pero un corazón humilde, aunque esté atravesando una prueba, está en el lugar donde la gracia de Dios puede obrar con poder.

Conclusión

La historia de Ezequías nos deja una advertencia y una esperanza.

La advertencia es que un milagro no garantiza un corazón transformado. La esperanza es que Dios escucha la oración sincera, ve nuestras lágrimas y tiene poder para cambiar cualquier situación según su perfecta voluntad.

La enfermedad de Ezequías no fue el final de su historia; fue el escenario donde Dios reveló que la sanidad más importante no ocurre en el cuerpo, sino en el corazón.

Fuente: Aristy 2.0

jueves, 16 de julio de 2026

El placer es dulce pero destruye


NO cambies a CRISTO POR UN PLACER que mañana se convertirá en amargura.

Todos los días el ser humano toma decisiones. Algunas parecen pequeñas, otras cambian por completo el rumbo de una vida. Pero entre todas ellas, ninguna es más importante que decidir seguir a Jesucristo. Esa es la decisión que determina no solamente nuestro presente, sino también nuestra eternidad. El enemigo siempre intentará convencer al creyente de que fuera de Dios hay una vida mejor, más libre y más placentera. Presenta el pecado como algo atractivo, emocionante y sin consecuencias. Pero nunca muestra el final del camino.

La Biblia enseña que el pecado siempre comienza seduciendo. Nunca se presenta como destrucción desde el primer momento. Al contrario, promete placer, satisfacción y felicidad inmediata. Por eso Santiago escribió: "Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte" (Santiago 1:14-15). El pecado primero atrae, después esclaviza y finalmente destruye.

La Escritura también habla de esa falsa dulzura. En Proverbios leemos: "Porque los labios de la mujer extraña destilan miel... mas su fin es amargo como el ajenjo, agudo como espada de dos filos" (Proverbios 5:3-4). El mensaje es claro. Lo que al principio parece dulce termina dejando un profundo sabor de amargura. Así trabaja el pecado. Nunca enseña las lágrimas que vendrán después, ni los hogares destruidos, ni las familias rotas, ni la culpa que atormenta el corazón. Solo muestra el momento del placer y esconde cuidadosamente sus consecuencias.

Cuántas personas comenzaron diciendo: "Solo será una vez." Después vino otra vez, y otra más, hasta que aquello que parecía un simple entretenimiento terminó gobernando toda su vida. El pecado promete libertad, pero termina convirtiéndose en una cadena. Jesús mismo declaró: "De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado" (Juan 8:34).

El mundo ofrece muchas cosas, pero ninguna puede llenar el vacío del corazón. Puede ofrecer diversiones, dinero, fama o placeres pasajeros, pero no puede dar verdadera paz. Basta mirar cuántas personas aparentemente lo tienen todo y, aun así, viven llenas de ansiedad, tristeza, temor y desesperación. Porque el pecado nunca fue diseñado para darle descanso al alma.

En cambio, Cristo ofrece algo que nadie más puede dar. Él no promete una vida sin pruebas, pero sí promete caminar con nosotros en medio de ellas. Él dijo: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da" (Juan 14:27). La paz de Cristo no depende de las circunstancias. Nace de saber que estamos seguros en sus manos.

A lo largo de la historia, muchos hombres han fallado. Amigos han traicionado, familiares han abandonado y personas en quienes confiábamos nos han decepcionado. Eso duele. Pero hay alguien que jamás ha dejado de ser fiel. La Palabra de Dios dice: "Si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo" (2 Timoteo 2:13). Nuestra fidelidad muchas veces cambia, pero la fidelidad de Cristo permanece firme para siempre.

También el profeta Jeremías declaró: "Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos... nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad" (Lamentaciones 3:22-23). Cada nuevo día es una prueba de que Dios sigue siendo el mismo. Él no cambia con el tiempo, no abandona a sus hijos ni rompe sus promesas.

Quizá hoy el enemigo te está mostrando un camino que parece atractivo. Tal vez te dice que fuera de Cristo encontrarás lo que tu corazón necesita. No le creas. Él nunca muestra el final del camino. Jesús, en cambio, habla con la verdad desde el principio. Nos llama al arrepentimiento, nos llama a negarnos a nosotros mismos, pero también nos ofrece vida abundante y la esperanza de la vida eterna.

Josué se levantó delante del pueblo y les dijo: "Escogeos hoy a quién sirváis... pero yo y mi casa serviremos a Jehová" (Josué 24:15). Esa sigue siendo la decisión más importante que una persona puede tomar. Nadie puede decidir por ti. Cada corazón debe responder al llamado de Dios.

Si has caminado con Cristo, permanece firme. No cambies la fidelidad del Señor por un placer pasajero que mañana dejará heridas profundas. Y si te has apartado, recuerda que Cristo sigue llamándote con amor. Él no te invita para condenarte, sino para darte una vida nueva.

El hombre puede fallarte. Las personas pueden decepcionarte. Incluso tú mismo puedes reconocer que has cometido muchos errores. Pero hay una verdad que nunca cambia: Jesucristo permanece fiel. Pon tu vida en sus manos, confía plenamente en Él y camina cada día a su lado. Nunca encontrarás un amigo más fiel, un Salvador más misericordioso ni un Señor más digno de seguir que Jesucristo.

Fuente: Hechos probervios

miércoles, 1 de julio de 2026

Agradan a Dios los cultos de hoy?


¿Alguna vez te pasó?

Estás adorando a Dios, cierras los ojos por un momento, abres la vista para leer la letra... y terminas mirando luces, videos, pantallas gigantes o efectos que captan toda tu atención.

No estoy en contra de la tecnología. Trabajo en ella y sé cuánto puede ayudar a comunicar el Evangelio.

Pero últimamente me hago una pregunta incómoda:

¿Estamos usando la tecnología para ayudar a las personas a enfocarse en Dios o estamos agregando más distracciones a una generación que ya vive saturada de estímulos?

Vivimos rodeados de pantallas, notificaciones y contenido constante. La iglesia debería ser uno de los pocos lugares donde podemos detenernos y contemplar a Cristo.

Las luces no son el problema. Las pantallas no son el problema.

El problema aparece cuando algo comienza a competir por nuestra atención durante un momento que debería estar centrado en Dios.

Porque la presencia de Dios nunca necesitó humo, láseres ni efectos especiales para transformar una vida.

Fuente: History Maker