Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.

sábado, 27 de junio de 2026

Fue castigo divino?


¿Es posible atribuir un desastre natural al castigo divino por la idolatría de un pueblo?

Antes que cualquier reflexión, quiero expresar mi solidaridad con el pueblo venezolano. Toda calamidad debe movernos primero a la oración.

Escribo esto, principalmente, ante los corazones dudosos que se preguntan en silencio (o audiblemente) si la furia de la tierra fue el castigo por la idolatría de su pueblo, mientras otras voces se alzaron de inmediato asegurando que la naturaleza no entiende de dogmas, ni juzga la fe de los hombres.

El miércoles 24 de junio de 2026, la tierra venezolana se partió en dos con un doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5 en la escala de Richter. El desastre transformó la devoción popular y el repique de tambores del Día de San Juan Bautista en un violento escenario de angustia y escombros. Y una expresión me cautivó: «... los agarró borrachos en la fiesta..».

La fiesta de San Juan Bautista en Venezuela no es simplemente una celebración cultural. En muchas comunidades incluye velorios del santo, altares, presencia y procesión de la imagen, misa ante la imagen del Bautista, «bautizo» de la imagen, obsequios ofrecidos al santo, homenajes a viva voz, bailes, tambores, bebidas alcohólicas, fuegos artificiales, promesas y expresiones de agradecimiento dirigidas a San Juan. Incluso se resume popularmente en la frase: «Si San Juan lo tiene, San Juan te lo da». Desde la Palabra, esto es idolatría porque se rinde culto religioso a una criatura, se honra devocionalmente una imagen y se atribuye a un santo una capacidad de conceder bienes que solo debe buscarse en Dios.

La pregunta que cabe es ¿acaso Dios castigó a Venezuela por esto? En tanto no podamos preguntar al Señor directamente, sí podemos ir a Su Palabra que nos enseña que Dios trata con el pecado de los hombres de manera personal, familiar y hasta nacional.

John Owen predicó sobre «pecados nacionales y juicios nacionales» y enseñó que cuando los pecados de un pueblo son públicos y obstinados, Dios puede visitarlo con juicios públicos. Aun cuando puede hacer justos en medio de un pueblo idólatra. Thomas Vincent, después de la peste y el Gran Incendio de Londres, escribió que Dios había hablado a la ciudad por medio de aquellos juicios de peste y fuego. John Knox, al denunciar la misa en Escocia, afirmó que una sola misa le causaba más temor que diez mil enemigos armados, porque cuando una nación se une a la idolatría, la presencia favorable y la defensa consoladora de Dios se retiran.

La Biblia nunca ha negado que Dios pueda castigar a pueblos y naciones mediante calamidades temporales; por el contrario, lo enseña expresamente. Por ello, un cristiano no debe escandalizarse ante la posibilidad de que un terremoto constituya un juicio providencial de Dios.

Alguien podría objetar: «Entonces tendría que haber terremotos en todos los lugares donde hay idolatría». Pero ese argumento desconoce la paciencia y la libertad soberana de Dios. Dios no juzga todos los pecados de la misma manera, ni al mismo tiempo. Si lo hiciera, ninguna nación permanecería en pie.

También puede preguntarse: «¿Y qué de los creyentes que no participaron de esa idolatría y también sufrieron?». La Escritura muestra que los justos pueden padecer bajo calamidades públicas sin ser personalmente culpables del pecado que atrajo el juicio. Ezequiel, Daniel y Jeremías sufrieron las consecuencias del juicio sobre Judá, aunque no eran idólatras como la nación. Las calamidades públicas humillan a todos, llaman a todos al arrepentimiento y recuerdan a todos que vivimos ante el Dios santo.

El mismo Jeremías reconoce que durante la destrucción de Jerusalén sintió de manera personal cómo Dios los trató con mucha severidad, pero en ningún momento sus misericordias se consumieron; que debía bajar la cabeza y recibir el castigo de Jehová, pero que así también esperaría su salvación.

Por tanto, no es correcto vaciar una catástrofe de todo significado moral, como si Dios solo hubiera permitido un fenómeno natural sin propósito espiritual. La respuesta cristiana debe ser compasión por los afectados, oración por Venezuela, rechazo de la idolatría y humillación delante del Señor que gobierna la tierra.

Lejos de pretender hacer un análisis teológico frío o insensible de una tragedia, mi deseo es que esta reflexión nos conduzca precisamente a lo contrario: a orar por Venezuela, a solidarizarnos con quienes hoy sufren, a recordar que nuestra vida depende completamente de Dios y a examinarnos delante de Él.

Las calamidades públicas nunca deberían despertar morbo, ni debates estériles, sino compasión, humildad y arrepentimiento. Que el Señor tenga misericordia de Venezuela y también de nosotros, pues todos vivimos únicamente por su gracia. Que permita que nuestras naciones se vuelvan a Él antes que se agote su amorosa paciencia.

«O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.» Lucas 13:4-5.

Fuente: Fe reformada

Venezuela ha sido sacudida!!


En pleno ritual de idolatría, en Venezuela cantaban “que tiemble la tierra” y momentos después ocurrió la tragedia

Un video difundido en redes sociales ha provocado una fuerte reflexión, luego de mostrar una celebración popular con tambores a “San Juan”, relacionada por muchos con prácticas de idolatría y brujería, donde los participantes cantaban una frase que hoy causa impacto: “que tiemble la tierra”.

Poco después, Venezuela fue sacudida por fuertes terremotos que dejaron dolor, víctimas, heridos, desaparecidos y daños en distintas zonas del país.

Este hecho no debe ser usado para burlarse de quienes sufren, ni para señalar con crueldad a un pueblo golpeado por la emergencia. Al contrario, debe llevarnos a orar, a tener compasión y a reflexionar seriamente sobre la condición espiritual de nuestras naciones.

La Biblia nos recuerda que solo Dios debe ocupar el primer lugar en el corazón del ser humano. La idolatría no es algo pequeño delante del Señor, porque desvía la adoración que solo le pertenece a Él.

Jesús también enseñó que las tragedias no deben mirarse con orgullo espiritual, como si otros fueran más culpables, sino como una advertencia para que todos examinemos nuestra vida y nos volvamos a Dios con arrepentimiento.

Cuando la tierra tiembla, también debe estremecerse el corazón del hombre. La vida es frágil, pero Cristo sigue siendo la roca firme, el refugio seguro y el Salvador de todos los que se vuelven a Él con sinceridad.

Oremos por Venezuela. Oremos por las familias afectadas, por los heridos, por los desaparecidos y por quienes hoy necesitan consuelo. Que este tiempo sea también un llamado a volver al Dios vivo.

Fuente: Unidas en Fe

viernes, 26 de junio de 2026

Tal vez te falta la fe?


 

Los falsos profetas de hoy


Muchas personas creen que si una profecía se cumple, automáticamente quien la anunció viene de Dios. Sin embargo, la Biblia enseña exactamente lo contrario: el cumplimiento de una predicción, por sí solo, no demuestra que alguien sea un verdadero profeta.

Deuteronomio 13:1-3"Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigio, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos... no darás oído a las palabras de tal profeta... porque Jehová vuestro Dios os está probando..."

Este pasaje es impactante porque Dios advierte que un falso profeta puede anunciar una señal que sí llegue a cumplirse. El verdadero problema no es si acertó, sino a quién está llevando al pueblo.

La verdad se mide por la fidelidad a Dios, no por los milagros.

Hoy muchas personas siguen a predicadores porque "todo lo que dicen se cumple". Pero Dios dice: "Mira su doctrina, no solo sus señales."

Un verdadero profeta nunca contradice la Palabra de Dios ni desvía la adoración hacia un hombre, una experiencia o una falsa enseñanza.

Jesús también lo advirtió En Mateo 24:24 Jesús dijo:

"Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos."

Jesús no dijo que harían trucos baratos. Dijo que harían grandes señales. El peligro está en que las personas juzgan por lo espectacular y no por la verdad.

Los milagros no siempre son prueba de aprobación divina

En Mateo 7:22-23 Jesús declaró:

"Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre... y en tu nombre hicimos muchos milagros?... Y entonces les declararé: Nunca os conocí."

Observa que estas personas profetizaron, hicieron milagros y expulsaron demonios. Sin embargo, Jesús no los reconoció como suyos.

Esto demuestra que el poder visible no reemplaza una vida de obediencia a Dios.

¿Cómo reconocer entonces a un verdadero profeta?

La Biblia presenta varios criterios:

Habla conforme a la Palabra de Dios. (Isaías 8:20)

Exalta a Cristo y glorifica a Dios, no a sí mismo.

Llama al arrepentimiento y a la santidad.

Su vida refleja el fruto del Espíritu.

No busca ganancias deshonestas ni manipula al pueblo.

Sus profecías son verdaderas y nunca contradicen la Escritura. (Deuteronomio 18:21-22)

No todo el que acierta viene de Dios.

Satanás también puede usar señales para engañar. Por eso Dios nunca nos mandó seguir únicamente los milagros; nos mandó probar los espíritus (1 Juan 4:1) y permanecer firmes en Su Palabra.

La pregunta correcta no es:"¿Se cumplió la profecía?"

La pregunta bíblica es:"¿Está llevando a las personas a obedecer a Dios y a permanecer fieles a la verdad revelada en las Escrituras?"

Porque un falso profeta puede anunciar algo que se cumpla, pero nunca podrá cambiar el hecho de que Dios juzga tanto el mensaje como el mensajero por su fidelidad a Su verdad.

Fuente: Aristy 2.0

Pastora Lisney de Font obliga a los cristianos a diezmar!

 


martes, 16 de junio de 2026

No se puede manipular a Dios


"Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá."Marcos 11:24

Pocas palabras de Jesús han inspirado tanta esperanza como este versículo. Sin embargo, también es uno de los textos que más necesita ser entendido en su contexto.

Antes de pronunciar estas palabras, Jesús había hablado sobre la fe y había usado la imagen de una montaña que puede ser removida. Su enseñanza no era una invitación a confiar en el poder de nuestras propias palabras, sino a depositar una confianza absoluta en el poder de Dios.

Marcos 11:24 no enseña que el creyente puede obligar a Dios a cumplir cualquier deseo personal. Más bien, nos llama a acercarnos al Padre con una fe sincera, convencidos de que Él escucha a sus hijos y obra con sabiduría perfecta.

Creer no significa manipular a Dios.

Creer significa descansar en su carácter.

Es confiar cuando la respuesta es inmediata y también cuando llega después de mucho tiempo.

Es seguir orando cuando las lágrimas no cesan.

Es permanecer firme cuando todavía no vemos el milagro.

La Biblia está llena de hombres y mujeres que oraron con fe. Algunos vieron respuestas extraordinarias en poco tiempo, mientras que otros caminaron durante años esperando el cumplimiento de las promesas de Dios.

La verdadera fe no depende de las circunstancias. Su fundamento es la fidelidad del Señor.

Cuando Jesús dice: "Creed que lo recibiréis", nos está invitando a orar con la certeza de que nuestra vida está en las manos de un Padre que nunca se equivoca, que nunca llega tarde y que siempre hace lo que es bueno conforme a su perfecta voluntad.

No dejes que la duda robe tu confianza en Dios.

Presenta tus peticiones con humildad, con perseverancia y con un corazón dispuesto a aceptar la voluntad del Señor.

Hay oraciones que Dios responde diciendo "sí".

Hay otras que responde "espera". 

Y algunas las responde "no", porque en su amor conoce lo que nosotros todavía no podemos comprender.

Pero en todos los casos, Dios permanece fiel.

La fe no consiste en conseguir que Dios haga mi voluntad. La fe consiste en confiar plenamente, aun cuando sea Dios quien decida cómo y cuándo responder.

Sigue orando.  Sigue creyendo.

Y recuerda que el Dios que escucha tu clamor también conoce el mejor camino para tu vida.

Fuente: Aristy 2.0

lunes, 15 de junio de 2026

El diablo tira saetas


La Biblia utiliza la imagen de las saetas (flechas) como una forma de describir ataques espirituales, peligros, juicios o incluso las palabras y acciones de los malvados. Sin embargo, es importante distinguir entre el lenguaje simbólico y la idea de que existan "proyectiles espirituales" visibles o una doctrina específica sobre ellos.

1. Las "saetas del maligno" en el Nuevo Testamento

Uno de los textos más conocidos es Efesios 6:16:

"Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno."

Aquí, el apóstol Pablo usa la armadura de un soldado romano como una metáfora de la vida espiritual. Los "dardos de fuego" representan las tentaciones, las mentiras, las acusaciones, el miedo, el desánimo y todo ataque que busca apartar al creyente de Dios.

El remedio no es un ritual especial, sino el escudo de la fe, es decir, una confianza firme en Dios y en sus promesas.

2. El Salmo 91 habla de la "saeta que vuela de día"

"No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día."

Muchos intérpretes entienden esta expresión como una referencia tanto a peligros reales como a amenazas representadas de manera poética. El mensaje central del salmo es la confianza en la protección de Dios, no una explicación detallada sobre armas espirituales invisibles.

3. Las palabras también pueden ser como flechas

La Biblia compara con frecuencia las palabras maliciosas con saetas. Salmo 64:3 dice:

"Que afilan como espada su lengua; lanzan cual saeta suya, palabra amarga."

Esto muestra que una "saeta" puede simbolizar la calumnia, la mentira o una herida causada por las palabras.

Enseñanza: El escudo de la fe sigue siendo la respuesta

El creyente no está llamado a vivir obsesionado con los ataques del enemigo, sino confiado en el poder de Dios. Cuando llegan pensamientos de condenación, la fe recuerda la gracia de Dios.Cuando llega el temor, la fe recuerda que Dios permanece fiel. Cuando llegan las tentaciones, la fe se aferra a la Palabra y busca obedecer al Señor. Cuando llegan las acusaciones o el desánimo, la fe mira a Cristo y no a las circunstancias.

La guerra espiritual es una realidad bíblica, pero la Escritura dirige la atención principalmente hacia la soberanía de Dios, la obra de Cristo y la perseverancia en la fe, más que hacia el temor a supuestas manifestaciones extraordinarias.

La Biblia sí habla de "saetas" o "dardos" espirituales en sentido figurado para describir los ataques del maligno y de los impíos. Su énfasis no está en desarrollar una doctrina sobre flechas invisibles, sino en mostrar que Dios provee protección y recursos espirituales para permanecer firmes. 

Fuente: Aristy 2.0

domingo, 14 de junio de 2026

Se puede predicar por envidia o contienda?


Mientras estaba en prisión, el apóstol Pablo escribió:

"Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad." (Filipenses 1:15).

Es una declaración sorprendente. Había personas anunciando a Cristo, pero sus motivaciones no eran el amor a Dios ni el deseo de salvar almas. Lo hacían movidos por la rivalidad, los celos y el deseo de crear más dificultades para Pablo.

El mismo apóstol continúa diciendo:

"Aquellos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor." (Filipenses 1:16-17). Esto nos enseña una verdad importante: Dios no solo mira lo que hacemos, sino también por qué lo hacemos.

Es posible predicar con el corazón lleno de orgullo. Es posible servir buscando reconocimiento. Es posible cantar para recibir aplausos. Es posible ocupar un ministerio mientras la motivación real es la competencia, la fama o la envidia.

Sin embargo, también sorprende la respuesta de Pablo. Él dice:

"¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo." (Filipenses 1:18).

Pablo no estaba aprobando las malas intenciones. Más bien, reconocía que Dios es tan soberano que puede usar incluso a personas con motivaciones equivocadas para que el mensaje de Cristo siga llegando a otros. Pero eso no elimina la responsabilidad personal. En otras partes de sus cartas, Pablo insiste en que cada creyente dará cuenta delante de Dios y que Él conoce las intenciones más profundas del corazón

Antes de preguntarte qué estás haciendo para Dios, pregúntate por qué lo estás haciendo.

El servicio que agrada al Señor nace del amor, la gratitud y el deseo de glorificar a Cristo, no de la competencia ni de la búsqueda de reconocimiento. Los aplausos pueden impresionar a las personas, pero Dios examina el corazón.

Que nuestro anhelo no sea tener un ministerio visible, sino un corazón limpio delante del Señor. Porque al final, Él no solo juzgará nuestras obras, sino también las intenciones con las que fueron realizadas.

Fuente: Aristy 2.0

miércoles, 10 de junio de 2026

Alerta, cuidado con el lobo rapaz!!

Alberto Santana, líder de la iglesia El Aposento Alto en Perú, provocó una fuerte controversia luego de autoproclamarse públicamente como la “reencarnación de Moisés” y el “nuevo Rey Mesías”, asegurando haber recibido una misión especial de parte de Dios para estos tiempos.

Las declaraciones generaron una ola de reacciones entre creyentes, líderes cristianos y usuarios en redes sociales, quienes consideran que este tipo de afirmaciones contradicen directamente la enseñanza bíblica sobre Jesucristo como único Salvador y Mesías.

Muchos citaron textos como Hechos 4:12: “En ningún otro hay salvación”, y Mateo 24:24, donde se advierte sobre falsos cristos y falsos profetas que surgirían engañando a muchos.

La polémica también reavivó el debate sobre movimientos religiosos donde ciertos líderes se atribuyen títulos extraordinarios, revelaciones exclusivas o autoridad absoluta sobre sus seguidores, generando preocupación por posibles casos de manipulación espiritual.

Mientras simpatizantes de Santana defienden sus palabras como parte de una revelación divina, numerosos creyentes advierten sobre la importancia del discernimiento y de examinar toda enseñanza a la luz de las Escrituras. El caso continúa provocando debate dentro y fuera del mundo cristiano.

Fuente; tiempo cristiano