Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.

sábado, 15 de agosto de 2026

COSAS QUE NO SOPORTO EN LA IGLESIA

Y POR LAS QUE ORO PARA QUE ALGÚN DÍA DESAPAREZCAN…‼️‼️‼️

La teatralización de lo sagrado, la manipulación emocional, el analfabetismo bíblico y la fabricación de experiencias espirituales.

“Cuando la “unción” necesita ser fabricada para parecer divina, ya no estamos ante el poder del Espíritu, sino ante la teatralización humana de lo sagrado. El Espíritu Santo no se manufactura: se manifiesta; no glorifica al espectáculo: glorifica a Cristo.”

“El mayor enemigo de una auténtica experiencia del Espíritu Santo no siempre es el incrédulo que niega sus manifestaciones; algunas veces es el religioso que las falsifica. Porque cuando llamamos “unción” a la sugestión, “profecía” a la imaginación, “poder” al espectáculo, “revelación” a nuestra ocurrencia y “Espíritu Santo” a nuestras manipulaciones, no estamos defendiendo lo sobrenatural: estamos desacreditándolo. El Espíritu de Dios no necesita teatro para demostrar que es Dios.”

“Cuando para engrandecer al líder hay que empequeñecer a Cristo, eso ya no es unción: es idolatría religiosa. El Espíritu Santo glorifica a Cristo; el espectáculo religioso glorifica al hombre. Y esa diferencia lo cambia todo.”Textos: Juan 16:13–14; 1 Corintios 2:1–5; 12:3; 14:26–33, 40; 2 Corintios 4:5; 1 Tesalonicenses 5:19–21; 1 Juan 4:1.

“La amenaza más peligrosa contra lo sobrenatural no es el incrédulo que lo niega, sino el religioso que lo falsifica. Porque cuando la sugestión se disfraza de “unción”, la imaginación de “profecía”, el espectáculo de “poder”, la ocurrencia de “revelación” y la manipulación de “Espíritu Santo”, ya no estamos exaltando la presencia de Dios: estamos sustituyéndola por una fabricación humana. Y toda espiritualidad que necesita manipular emociones, fabricar manifestaciones o convertir al líder en objeto de veneración termina revelando precisamente aquello que pretendía ocultar: donde Cristo deja de ser el centro y el hombre ocupa su lugar, podrá quedar religión, espectáculo y multitud, pero se ha perdido la esencia del Evangelio. La verdad no necesita ídolos humanos para sostenerse, y el Espíritu Santo no necesita teatro para demostrar que es Dios.”

FRAUDE ESPIRITUAL Y FRAUDE RELIGIOSO DISFRAZADO DE “PODER, UNCIÓN Y GLORIA”:

“El fraude religioso comienza cuando el hombre fabrica aquello que después atribuye a Dios. La Iglesia no necesita producir artificialmente evidencias de que el Espíritu Santo está presente: necesita vivir de tal manera que su fruto haga innecesaria la falsificación. Porque la unción que depende del espectáculo termina cuando se apagan las luces; pero la obra auténtica del Espíritu permanece cuando ya no queda escenario, micrófono, música, cámara ni multitud. Allí se revela la diferencia definitiva entre una experiencia fabricada y una vida verdaderamente transformada: el espectáculo necesita espectadores; el fruto del Espíritu necesita carácter.”

CUANDO DEFENDER LO ESPIRITUAL EXIGE DENUNCIAR SU CARICATURA.

No todo lo que ocurre dentro de una iglesia procede necesariamente del Espíritu Santo. No todo estremecimiento es unción; no toda caída es poder; no todo grito es autoridad; no toda visión es revelación; no todo sueño es profecía; no toda emoción constituye una experiencia sobrenatural; y, sobre todo, no todo lo que se atribuye a Dios tiene realmente a Dios como autor.

Precisamente porque creo en la realidad y soberanía del Espíritu Santo, rechazo su trivialización.  porque creo en los dones espirituales, me opongo a su falsificación. porque creo que Dios puede obrar sobrenaturalmente, considero irresponsable llamar «sobrenatural» a todo fenómeno psicológico, emocional, sugestivo, escénico o cultural que acontece dentro de un culto.

El Nuevo Testamento jamás presenta la espiritualidad cristiana como enemiga del discernimiento. Pablo ordena: «Examinadlo todo; retened lo bueno» 1 Tes 5:21. Juan advierte: «No creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus» 1 Juan 4:1. Y Pablo, precisamente en el contexto de los fenómenos carismáticos, establece un principio que demasiadas veces olvidamos: «Los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas» 1 Corintios 14:32.

Por consiguiente, examinar una manifestación no constituye incredulidad; es obediencia apostólica.

Desde esa convicción presento algunas prácticas que no soporto y por cuya desaparición de nuestras iglesias continuo orando.

LA «SOPLADERA» DE MICRÓFONOS Y LA FABRICACIÓN DEL ESPECTÁCULO ESPIRITUAL.

No soporto la práctica de soplar violentamente sobre el micrófono, acompañada de gesticulaciones calculadas, gritos, movimientos corporales y dramatizaciones cuyo objetivo aparente es producir en la congregación la impresión de que una fuerza sobrenatural acaba de ser liberada.

El problema no es meramente estético. Es teológico, psicológico y pastoral.Cuando una determinada técnica escénica se utiliza reiteradamente para provocar una respuesta predecible del público, debemos preguntarnos si estamos contemplando espontaneidad carismática o condicionamiento colectivo.

A esto se añaden los testimonios tipo «paquetero, bulto, fronte y aguaje»: narraciones progresivamente magnificadas mediante exageraciones, hipérboles, adornos, datos imposibles de verificar y, en casos extremos, afirmaciones manifiestamente falsas, todo con el propósito de impresionar al auditorio.

El testimonio cristiano no necesita ser espectacular para ser verdadero. Cuando la verdad parece demasiado sencilla y sentimos la necesidad de exagerarla para hacerla impresionante, hemos comenzado a sustituir el testimonio por propaganda religiosa.

LA TEATRALIZACIÓN CORPORAL DE LA SUPUESTA “UNCIÓN”.

También me resulta incomprensible aquella peculiar manera de tomar el micrófono, hacer un «buche», abrir exageradamente la boca y adoptar una expresión semejante a la de alguien que tuviera una «papa caliente y ardiente» quemándole simultáneamente la lengua, el paladar y la garganta.

Nada de esto demuestra, por sí mismo, presencia divina. El volumen de la voz no constituye una unidad de medida pneumatológica.

La intensidad gestual tampoco. La autoridad espiritual no se mide en decibeles.

Jesús podía levantar la voz, pero también podía enseñar sentado. Pablo podía exhortar apasionadamente, pero también argumentaba, razonaba y persuadía. El Espíritu Santo puede conmover profundamente a una persona sin convertir necesariamente esa experiencia en una representación teatral. Una espiritualidad que necesita determinada coreografía para parecer espiritual corre el peligro de confundir el lenguaje cultural del pentecostalismo con la acción soberana del Espíritu Santo.

EL “PROFETA INTERNACIONAL” PAGADO PARA VENIR A IMPRESIONAR A LA CONGREGACIÓN.

No comprendo que una iglesia pague honorarios, boletos aéreos, hotel, alimentación, transportación y demás gastos para traer a un supuesto ministro extraordinariamente «ungido», solamente para verlo gritar, saturar de saliva el micrófono y presentar como revelación divina una colección de imágenes apocalípticas imposibles de verificar.

Entonces comienzan las declaraciones: «¡Veo querubines y serafines alrededor del altar!» «¡Hay ángeles con espadas desenvainadas!» «¡Veo arcángeles volando de un extremo al otro del santuario!» La pregunta teológica no debe ser inmediatamente: «¿Qué significa?», sino primero: ¿Cómo sabemos que realmente lo vio?

La Biblia conoce visiones auténticas. Precisamente por eso también establece criterios para discernir las pretensiones proféticas.

Otros supuestamente contemplan: «¡Una serpiente gigantesca está retorciéndose debajo del altar!»        O describen excrementos, podredumbre, gusanos, sustancias oscuras y toda clase de imágenes repugnantes como representaciones de supuestas realidades demoníacas.

La imaginación religiosa es extraordinariamente fértil. Pero una imagen mental intensa no se convierte automáticamente en revelación divina simplemente porque haya ocurrido dentro de una iglesia.

Aparece entonces una de las declaraciones pastoralmente más irresponsables: «¡Veo un ángel negro de muerte detrás de alguien!» «¡Tiene sus alas abiertas sobre esa persona!» Una afirmación semejante puede producir terror, ansiedad y sugestión religiosa profunda en una persona vulnerable. Quien pronuncia palabras de semejante gravedad debe recordar que atribuir una declaración a Dios no disminuye nuestra responsabilidad; la aumenta.

Esta constituye una de las fórmulas más comercializadas de la profecía contemporánea: «¡En las próximas 24 horas recibirás una llamada!» «¡Antes de mañana ocurrirá algo extraordinario!» «¡Viene una transferencia!» «¡Alguien te va a entregar una llave!» «¡Prepárate para una sorpresa financiera!»

El problema epistemológico es evidente: cuando no ocurre absolutamente nada, raramente existe rendición de cuentas. La profecía incumplida desaparece silenciosamente del archivo colectivo mientras una nueva profecía ocupa su lugar.

Y entonces alguien grita: «¡SE METIÓ JEHOVÁ!» Mi pregunta continúa siendo inevitable: ¿Y dónde estaba Jehová antes de «meterse»? La expresión puede entenderse coloquialmente como una manera de describir una experiencia intensa de la presencia divina. Sin embargo, convertida en fórmula teológica resulta problemática.

El Dios bíblico no necesita esperar afuera hasta que el pianista encuentre el acorde correcto, el baterista aumente la intensidad y el predicador alcance determinado volumen para finalmente entrar al santuario.

“¡ALGO GRANDE, PODEROSO Y TERRIBLE VA A SUCEDER AQUÍ HOY!”.

¿Exactamente qué? ¿Quién lo reveló? ¿Cómo será verificado? ¿Y qué ocurrirá si termina el culto y no sucede absolutamente nada extraordinario? Las afirmaciones extraordinarias pronunciadas en nombre de Dios exigen un nivel extraordinario de responsabilidad espiritual.

«DIOS ME CAMBIÓ EL MENSAJE» No niego que un predicador pueda modificar legítimamente lo que había preparado debido a circunstancias pastorales imprevistas o a una profunda convicción espiritual. Lo cuestionable es convertir: «Dios me cambió el mensaje» en un mecanismo retórico mediante el cual cualquier improvisación queda automáticamente revestida de autoridad divina.

Existe una diferencia enorme entre decir: «Considero que debo abordar otro asunto» y declarar:

«DIOS ME DIJO AHORA MISMO QUE CAMBIARA EL MENSAJE».La segunda afirmación coloca a Dios como garante de nuestra declaración. Por eso exige muchísimo mayor responsabilidad.

LA COREOGRAFÍA DE LA CAÍDA Y comienza el operativo «¡UJIERES, ATENTOS!» «¡DIÁCONOS, PENDIENTES AHÍ!» «¡CUIDADO QUE SE CAE!» «¡NO LO AGARREN!» «¡DIJE QUE NO LO AGARREN!» «¡CAMARÓGRAFO, ENFOQUE AQUÍ!»

Y entonces surge una pregunta inevitable: Si la manifestación es completamente espontánea y soberana, ¿por qué en ocasiones parece existir una producción escénica perfectamente anticipada alrededor de ella? Cuando hasta la cámara sabe anticipadamente dónde ocurrirá «lo sobrenatural», tenemos derecho a ejercer discernimiento.

EL FAMOSO «TUMBAÍTO» Tenemos también el célebre «tumbaíto»: fingido, desgonzao, deguavinao, detelengao y derrengao.

Aclaro algo fundamental: no afirmo que toda persona que cae durante una experiencia religiosa esté fingiendo.Una persona puede experimentar respuestas psicofisiológicas reales asociadas con emoción intensa, sugestión, expectativa, agotamiento, hiperventilación, presión social, experiencias disociativas u otros factores. Tampoco establezco a priori límites sobre lo que Dios pueda hacer.

Mi crítica se dirige a otra cosa:

convertir la caída corporal en certificado de autenticidad espiritual. El Nuevo Testamento jamás establece: más caídas = más Espíritu Santo. Por el contrario, entre las expresiones del fruto del Espíritu aparece el dominio propio —ἐγκράτεια (enkráteia)— en Gálatas 5:23. La espiritualidad neotestamentaria no consiste en perder necesariamente el control, sino en vivir progresivamente bajo el gobierno del Espíritu.

LA FALSA «UNCIÓN» DE LA EMPUJADERA.

Esta práctica merece especial atención. Una mano sobre la frente. Otra sobre el pecho. Presión progresiva. La persona comienza a perder el equilibrio. El ministro continúa empujando. Finalmente cae.Y entonces alguien proclama: «¡EL PODER DE DIOS!» No necesariamente. También existe una explicación biomecánica extraordinariamente sencilla: usted empujó a la persona.

Si alguien tiene los ojos cerrados, está emocionalmente predispuesto, se encuentra rodeado por personas que esperan su caída y además recibe presión física sobre la frente o el torso, no necesitamos postular inmediatamente una intervención sobrenatural para explicar que pierda el equilibrio.

A eso, en nuestro vocabulario popular, podríamos llamarlo: A.P.T. — «A PURO TABLAZO».

El Espíritu Santo no necesita asistencia mecánica para demostrar que tiene poder. Si para que alguien «caiga bajo el poder» tengo que empujarlo, quizá lo que estoy demostrando no es el poder del Espíritu, sino el poder de mi brazo.

OCHO IGLESIAS EN LA MISMA ACERA, TODAS POSEEDORAS EXCLUSIVAS DE «LA SANA DOCTRINA».

Este fenómeno merece investigación sociológica. Ocho congregaciones hispanas pentecostales    prácticamente en el mismo bloque. Todas diferentes.Todas separadas.Todas convencidas de poseer:

«LA SANA DOCTRINA».Todas afirmando pertenecer a:«LA SENDA ANTIGUA».

Pero algunas no pueden celebrar actividades conjuntamente porque unas consideran mundano lo que las otras consideran permitido; unas aceptan determinados ministerios que otras condenan; unas poseen códigos de vestimenta que las demás rechazan; unas interpretan determinados dones de una manera y las otras de otra.

Y, para completar el panorama, aparecen ministros autonombrados, sin formación, sin supervisión, sin comunidad responsable que examine su vocación y sin estructuras de rendición de cuentas.

Sin embargo, aseguran: «DIOS ME LLAMÓ».O, dicho con nuestra ironía caribeña: «EL ÑAME… PERDÓN, EL ÑAMAMIENTO DE DIOS».El llamado ministerial merece demasiado respeto para convertirse en mecanismo de autolegitimación. El Nuevo Testamento conoce vocación divina, pero también reconocimiento comunitario, carácter, requisitos, imposición de manos, discernimiento y responsabilidad eclesial. Sentirse llamado no equivale automáticamente a estar cualificado.

EL ANTIINTELECTUALISMO: LEEMOS POCO, PERO OPINAMOS DE TODO.Esta quizá sea una de mis mayores preocupaciones. Con demasiada frecuencia somos una comunidad que lee insuficientemente la Biblia, estudia insuficientemente su historia, desconoce sus lenguas, ignora sus contextos socioculturales y apenas consulta investigación académica seria.

Pero paradójicamente: somos los que más sabemos.Somos expertos instantáneos en hebreo sin haber estudiado hebreo.Expertos en griego sin conocer el alfabeto griego.Expertos en escatología.Expertos en demonología.Expertos en guerra espiritual.Expertos en arqueología bíblica.Expertos en profecía.Expertos en geopolítica.Expertos en «lo que realmente significa» cada versículo.

Y cuando la evidencia contradice nuestras interpretaciones, simplemente respondemos:«A MÍ DIOS ME LO REVELÓ».Esta frase, utilizada irresponsablemente, puede convertirse en uno de los mecanismos epistemológicos más peligrosos de la religión.

Porque hace imposible la corrección. ¿Cómo debatir con alguien que ha convertido su opinión personal en revelación divina? El antiintelectualismo religioso no es espiritualidad profunda; muchas veces es ignorancia protegida mediante lenguaje espiritual.

LA INDUSTRIA DE LOS TESTIMONIOS, SUEÑOS Y PROFECÍAS «ZAKKAMANDUKKERAS».

Y finalmente tenemos una interminable producción de testimonios:extraños,extravagantes,exagerados,

fabricados,imposibles de verificar,teológicamente incoherentes y, algunas veces, manifiestamente falsos.Y casi siempre las profecías anuncian:destrucciones,terremotos,catástrofes,muertes,juicios,

accidentes,tragedias nacionales,conspiracionesy calamidades inminentes.Curiosamente, pocas veces escuchamos una «revelación» que diga:«Dios me mostró que debes reconciliarte con tu hermano».

«Dios me mostró que tienes que devolver el dinero que debes».«Dios me mostró que debes pedir perdón».«Dios me mostró que necesitas estudiar seriamente las Escrituras».«Dios me mostró que debes abandonar la mentira».«Dios me mostró que tienes que amar al prójimo».

Eso parece demasiado ordinario.Queremos dragones, ángeles, demonios, serpientes, fuego, terremotos y catástrofes.Sin embargo, el Nuevo Testamento insiste obstinadamente en cosas muchísimo menos espectaculares y muchísimo más difíciles:amor, verdad, santidad, justicia, misericordia, humildad, servicio, dominio propio y fidelidad.

CUANDO EL DISCERNIMIENTO SE CONVIERTE EN UN DEBER ESPIRITUAL

Al término de esta reflexión conviene establecer una distinción decisiva: la crítica a la falsificación de lo sobrenatural no constituye una negación de lo sobrenatural; constituye, precisamente, una defensa de su integridad. Cuanto más elevada sea la afirmación religiosa —«Dios habló», «el Espíritu reveló», «el Señor me mostró», «esto es profecía», «esto es un milagro»— mayor debe ser, y no menor, la responsabilidad teológica, ética y pastoral de quien la pronuncia.

La fe cristiana neotestamentaria nunca exigió la suspensión del discernimiento como condición de espiritualidad. Por el contrario, incorporó el examen dentro de la propia vida del Espíritu: «examinadlo todo; retened lo bueno» (1 Tesalonicenses 5:21); «probad los espíritus» (1 Juan 4:1); «los demás juzguen» (1 Corintios 14:29). Por ello, discernir no equivale a apagar al Espíritu; puede constituir precisamente una forma de obedecerle.

Por eso, ninguna iglesia debería construir una cultura en la cual preguntar sea considerado rebelión, examinar sea llamado incredulidad y solicitar evidencia sea interpretado como «apagar al Espíritu». Una comunidad donde las afirmaciones extraordinarias quedan inmunizadas contra toda evaluación corre el peligro de sustituir la autoridad de Dios por la incuestionabilidad del líder.

No deseo una Iglesia menos espiritual. Deseo una Iglesia tan profundamente espiritual que ya no necesite falsificar la espiritualidad.

Una vez me pasó algo que al principio me sorprendió… y luego me dio risa.

Caminaba por la calle vendiendo algunas cosas —como tantas veces— cuando vi que más adelante había un evento religioso en plena vía. Un grupo de personas cantaba, aplaudía, y al centro, un pastor hablaba sobre Dios con vehemencia. Me pareció un buen momento para descansar un poco y escuchar.

Me quedé allí, unos diez minutos quizás, sin hacer ruido, solo observando. Pero en ese rato me di cuenta de que alguien me miraba fijamente. Disimulé, pensando que solo era una impresión. Hasta que el pastor, en medio de su predicación, se me acercó. Me puso la mano en el hombro y me dijo con solemnidad: El Señor me ha pedido que hable contigo.Comenzó a temblar, a hacer gestos extraños, y a pronunciar unas frases incomprensibles, todas cargadas con una vibración que parecía girar en torno a una sola letra: la “rr”. Como si las palabras tuvieran fuerza pero no sentido. Yo solo escuchaba sonidos sueltos, como si un motor de auto se apagara en cámara lenta.

Entonces, vino el mensaje:

—Lo que te tengo que decir es fuerte… no puedo controlar lo que me llega. Dice que quiere que te acerques, que conoce tu camino, que quiere que vivas en Él...Y justo cuando empezaba a creer que tal vez había algo verdadero en sus palabras, soltó lo siguiente: Pero debes dejar ese camino de perdición… las drogas, el alcohol, esa vida bohemia con mujeres y prostitutas...

Ahí fue cuando entendí todo. Me sonreí. No fumo, no bebo, y los prostíbulos me dan más repulsión que morbo. Le respondí tranquilo: Creo que se equivocó de persona. Tal vez ese mensaje era para el que está al lado mío. Yo no vivo nada de eso que describes. Me miró incómodo. No supo qué decir.

Entonces lo entendí todo: no fue una revelación divina. Fue un juicio disfrazado. Me miró, me vio vendiendo cosas en la calle, y asumió lo peor. Me encasilló sin conocerme.

Lo que escuché no fue la voz de Dios, fue la voz de un prejuicio.

Y lo más irónico de todo: ese día aprendí que algunos que dicen hablar en nombre de Dios… no escuchan ni siquiera a las personas que tienen al frente.(Esta historia fue real)

Fuente: Pastores Elias e Hiddekkel Paulino

jueves, 13 de agosto de 2026

La existencia de Dios es real!

 


Una generación indiferente!


ESTA GENERACIÓN NO NECESITA VER MÁS SEÑALES.

NECESITA DEJAR DE IGNORAR LAS QUE YA VIO.

Somos la generación que más acceso ha tenido a la Palabra de Dios, más predicaciones ha escuchado, más testimonios ha visto y más señales puede observar… pero también una de las que más fácilmente se ha acostumbra a todo.

Vemos. Escuchamos. Compartimos. Comentamos. Pero no siempre obedecemos.

Jesús dijo:Mateo 24:33“Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

Las señales no fueron dadas para alimentar nuestra curiosidad, sino para despertar nuestra conciencia.

No necesitas otra prédica para saber que tienes que volver a Dios.

No necesitas otra señal para saber que tienes que arrepentirte.

No necesitas otra advertencia para comenzar a obedecer.

Tal vez la próxima señal que estás esperando no cambiará nada, porque el problema nunca fue lo que Dios mostró… sino lo que tú decidiste hacer con ello.

🔥 Despierta. 🔥 Arrepiéntete. 🔥 Vuelvete a Dios.🔥 Obedece mientras todavía hay tiempo.

Porque algún día no seremos juzgados por cuántas señales vimos, sino por lo qué hicimos con la verdad que recibimos. Estamos viendo mucho las señales… pero ignorando el llamado

Fuente:  Manuel Bireni

miércoles, 12 de agosto de 2026

Dios tiene el control de la naturaleza!


Un desastre natural puede ocurrir de repente: un huracán, un terremoto, una inundación, un incendio o un deslizamiento. 

En esos momentos es normal sentir miedo, pero la Biblia nos enseña que tener miedo no significa que hayas perdido la fe. La fe no consiste en negar el peligro, sino en aprender a confiar en Dios mientras actuamos con sabiduría.

Cuando enfrentamos una situación así, lo primero es buscar seguridad. No debemos exponernos innecesariamente pensando: “Dios me protegerá”. La prudencia también es parte de la fe. Noé construyó el arca porque Dios le advirtió de lo que venía. La fe de Noé produjo acción. Por eso debemos escuchar las autoridades, evacuar cuando sea necesario, proteger a los niños, ancianos y personas vulnerables y tener preparados los recursos básicos.

Pero también debemos cuidar nuestro corazón. En medio del caos, es fácil entrar en desesperación. El Salmo 46:1-2 declara:

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos.”

Observa que el salmista no dice que nunca habrá problemas. Dice: “por tanto, no temeremos”, porque Dios está presente.

Hay momentos en que no puedes controlar el viento, la lluvia, el agua, el fuego o la tierra; pero sí puedes decidir dónde colocar tu confianza.

Y después del desastre viene otra responsabilidad: ayudar a reconstruir. La iglesia no solamente debe orar por las personas afectadas; también debe convertirse en manos que ayudan, alimentos que se comparten, un lugar donde alguien encuentra refugio y una voz que devuelve esperanza.

En Hechos vemos cómo los creyentes cuidaban unos de otros cuando existían necesidades. La dificultad puede convertirse en una oportunidad para demostrar el amor de Dios de manera práctica.

Por eso, si alguna vez enfrentas un desastre natural, recuerda:

Primero, protege la vida.

Segundo, mantén la calma.

Tercero, escucha las instrucciones de seguridad.

Cuarto, ora y confía en Dios.

Quinto, ayuda a quien puedas.

Y recuerda esta verdad:

El hecho de que estés atravesando una tormenta no significa que Dios haya dejado de estar contigo.

Los discípulos estuvieron en una tormenta con Jesús dentro de la barca. El problema era real, el viento era fuerte y el peligro era evidente. Pero Jesús estaba allí.

Quizás hoy tu vida parece una tormenta, pero puedes decir:

“Aunque cambie mi circunstancia, Dios sigue siendo mi refugio.”

La tormenta puede sacudir la casa, pero no tiene autoridad para sacar a Dios de tu vida. 

Fuente: Aristy

lunes, 10 de agosto de 2026

La honra es solo para Dios, los idolos no son nada!

 


Amigos cristianos o inconversos?

En Marcos 2:1-12 encontramos una de las historias más poderosas sobre la verdadera amistad. 

Un hombre paralítico no podía llegar hasta Jesús por sus propios medios, pero tenía cuatro amigos que estaban dispuestos a hacer lo que fuera necesario para llevarlo delante del Maestro.

Cuando llegaron a la casa donde estaba Jesús, había tanta gente que no podían entrar por la puerta. Ellos pudieron haber dicho: “Lo intentamos, pero no se puede.” Sin embargo, la verdadera amistad no abandona cuando aparecen los obstáculos.

Estos hombres subieron al techo, hicieron una abertura y bajaron al paralítico delante de Jesús. ¡Imagínate la escena! Mientras otros veían un techo que impedía el paso, ellos vieron una oportunidad para acercar a su amigo a Cristo.

Y aquí hay algo impresionante: Jesús vio la fe de ellos. Marcos 2:5 dice: “Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.” No solamente estaba presente la fe del paralítico; también había una fe activa en quienes lo llevaban.

Un verdadero amigo no te aleja de Jesús, te acerca a Él

Hay personas que pueden acompañarte en una fiesta, pero no estarán contigo cuando estés destruido. Hay quienes te animarán a hacer cosas que te alejan de Dios, pero un verdadero amigo te dirá: “Vamos a buscar a Jesús.”

Los cuatro amigos no podían sanar al paralítico. Ellos entendieron algo importante: “Nosotros no podemos solucionar su problema, pero sí podemos llevarlo a Aquel que puede.”

Eso es verdadera amistad.

Un verdadero amigo no alimenta tu pecado; te ayuda a salir de él. No te anima a abandonar la iglesia cuando estás herido; te recuerda que Jesús sigue siendo tu respuesta. No te dice solamente lo que quieres escuchar; también tiene el valor de decirte lo que necesitas escuchar.

Y observa algo más: ellos tuvieron que romper el techo para acercarlo a Jesús. A veces amar a alguien significa cargarlo cuando no tiene fuerzas, buscarlo cuando se está alejando y abrir caminos cuando parece que no existen.

Quizás hoy tienes un amigo que está paralizado espiritualmente. No puede avanzar. Está cansado, herido, confundido o apartado de Dios. No lo abandones. Cárgalo en oración. Háblale de Jesús. Acércalo nuevamente al Maestro.

Porque hay amistades que solamente comparten momentos, pero existen amistades que cambian destinos.

Los cuatro hombres no pudieron hacer el milagro, pero hicieron su parte: llevaron a su amigo hasta Jesús. Y cuando lo pusieron delante del Señor, Jesús hizo lo que ellos no podían hacer.

Cuida a los amigos que te acercan a Cristo. Y conviértete tú también en ese amigo que lleva a otros a Jesús.

Porque los verdaderos amigos no solamente caminan contigo; se aseguran de que el camino te lleve a Jesús. 

Fuente: Aristy

Los cristianos estarán cuando ocurra persecución?

 


jueves, 6 de agosto de 2026

Oh mujer, grande es tu fe!


"Entonces Jesús le respondió: «¡Oh mujer, grande es tu fe! Hágase contigo como quieres». Y su hija fue sanada desde aquella hora." (Mateo 15:28; ver también Marcos 7:24-30).

La historia de la mujer sirofenicia es uno de los ejemplos más conmovedores de una fe perseverante. Era una mujer gentil, nacida en la región de Tiro y Sidón, fuera del pueblo de Israel. Su hija estaba atormentada por un espíritu inmundo, y, aunque muchos la habrían considerado una extraña, ella creyó que Jesús tenía el poder para cambiar su situación.

Cuando llegó a Jesús, clamó: "¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí!" (Mateo 15:22). Reconoció quién era Él y acudió con humildad, convencida de que solo Cristo podía darle la respuesta que necesitaba.

Lo sorprendente es que Jesús no respondió de inmediato. Incluso dijo que había sido enviado primeramente a las ovejas perdidas de Israel y añadió la conocida expresión: "No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos." (Mateo 15:26). En el contexto de la época, Jesús estaba poniendo a prueba su fe y mostrando el orden de su misión terrenal, no despreciando a la mujer.

En lugar de ofenderse o marcharse, ella respondió con una humildad extraordinaria: "Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos." (Mateo 15:27). No discutió con Jesús ni exigió derechos; simplemente creyó que una sola "migaja" de su poder era suficiente para transformar la vida de su hija.

Su respuesta revela una fe que no se rinde ante el silencio, las pruebas ni las aparentes negativas. Mientras otros habrían abandonado, ella permaneció firme porque entendía que estar cerca de Jesús era mejor que volver con las manos vacías.

Finalmente, Jesús declaró: "¡Grande es tu fe!". Es significativo que el Señor alabara su fe y no su origen, su posición social o sus méritos. Lo que abrió la puerta al milagro fue una confianza humilde y perseverante. En ese mismo momento, su hija fue completamente liberada.

Hoy también podemos aprender de esta mujer. Muchas veces Dios no responde inmediatamente, no porque nos haya olvidado, sino porque está formando una fe más profunda. La perseverancia en la oración demuestra que nuestra confianza no depende de las circunstancias, sino del carácter de Dios. La mujer sirofenicia nos enseña que quienes perseveran en buscar a Cristo nunca lo hacen en vano.

Enseñanza principal: La fe verdadera no se rinde ante el silencio de Dios ni se desanima por los obstáculos. La mujer sirofenicia creyó que una sola palabra de Jesús era suficiente para cambiar su realidad. Cuando confiamos en Cristo con humildad, perseverancia y dependencia total, descubrimos que Él siempre responde en el tiempo perfecto y conforme a su misericordia. 

 Fuente: Aristy 2.0

domingo, 26 de julio de 2026

Están los ángeles para cuidar lujos humanos?


“LOS ÁNGELES ME OBEDECEN Y CUIDAN MIS JOYAS Y MI DINERO” 

La autodenominada profeta Ana Maldonado quedó nuevamente bajo fuerte cuestionamiento después de que circulara un fragmento donde se le atribuyen declaraciones sobre ángeles, bienes materiales y supuesta autoridad espiritual.

Según el video viral, Maldonado habría afirmado que los ángeles obedecen sus órdenes, trabajan a su favor y protegen sus pertenencias personales, incluyendo joyas, dinero y posesiones.

La pregunta que muchos creyentes se hacen es directa:

¿ángeles al servicio de Dios o “sirvientes celestiales” para cuidar lujos humanos?

Para numerosos cristianos, esta enseñanza no exalta a Cristo, sino que coloca al predicador en un lugar peligroso, como si pudiera mandar sobre seres celestiales que la Biblia presenta sometidos únicamente a la voluntad del Señor.

La Palabra declara:

“¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”

Hebreos 1:14 Los ángeles no fueron creados para custodiar joyas, proteger cuentas bancarias ni cumplir caprichos de líderes religiosos.

Cuando el mensaje gira más alrededor de riquezas, decretos personales y autoridad humana que de Jesucristo, la Iglesia debe despertar, discernir y volver urgentemente a la Biblia.

Fuente: Mundo cristiano

El amor todo lo puede

 


El rapto secreto es bíblico?

 


viernes, 17 de julio de 2026

ATENCION! Algo grande se acerca..


"Ordena tu casa, porque morirás y no vivirás."


La enfermedad de Ezequías no fue un simple problema de salud. Fue un momento decisivo en el que Dios trató con el corazón de un rey justo. Muchas veces pensamos que las mayores batallas son contra enemigos externos, pero Dios sabe que las batallas más importantes ocurren en nuestro interior.

2 Reyes 20:1-11; Isaías 38; 2 Crónicas 32:24-26.

El profeta Isaías llegó con un mensaje impactante:

"Ordena tu casa, porque morirás y no vivirás." (2 Reyes 20:1).

Aquellas palabras parecían una sentencia definitiva. Sin embargo, la reacción de Ezequías nos enseña varias verdades.

1. Las crisis revelan dónde está nuestra confianza

En lugar de discutir con el profeta o enojarse con Dios, Ezequías volvió su rostro hacia la pared y oró (2 Reyes 20:2). Cuando ya no había médicos, soldados ni recursos que pudieran ayudarlo, comprendió que solo Dios tenía la última palabra.

Hay personas que solo buscan a Dios cuando la enfermedad llega. Pero la enfermedad puede convertirse en el lugar donde nace una relación más profunda con Él.

Las lágrimas que derramó Ezequías fueron vistas por Dios.

"He oído tu oración y he visto tus lágrimas." (2 Reyes 20:5).

Dios no solo escucha nuestras palabras; también ve el dolor que nadie más conoce.

2. Dios puede cambiar una sentencia cuando hay un corazón humillado

Después de la oración, Dios envió nuevamente a Isaías con otro mensaje:

"Yo te sanaré... añadiré a tus días quince años." (2 Reyes 20:5-6).

Esto no significa que Dios cambie porque nosotros lo convencemos, sino que la oración forma parte de su propósito soberano. Él había decidido responder a la humildad de Ezequías.

La Biblia muestra que Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes (Santiago 4:6).

3. No toda sanidad produce una vida transformada

Aquí aparece una enseñanza que muchas veces pasa desapercibida.

Después de recibir quince años más de vida, Ezequías cometió errores muy graves.

Cuando llegaron los enviados de Babilonia, en lugar de darle gloria a Dios, les mostró todos sus tesoros (2 Reyes 20:12-19). Aquella decisión abrió la puerta para que, años después, Babilonia conquistara Jerusalén.

La enfermedad lo había acercado a Dios, pero la prosperidad reveló un problema que todavía existía: el orgullo.

2 Crónicas 32:25 dice:

"Pero Ezequías no correspondió al bien que le había sido hecho, sino que se enalteció su corazón."

Es posible recibir un milagro sin permitir que Dios transforme completamente el corazón.

4. Dios prueba el corazón, no solo sana el cuerpo

Después del milagro, Dios permitió una prueba.

"Dios lo dejó para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazón." (2 Crónicas 32:31).

Dios ya conocía el corazón de Ezequías, pero quería que él mismo lo descubriera.

Muchas veces pedimos que Dios quite nuestras pruebas, cuando en realidad Él está usando esas pruebas para mostrarnos áreas que necesitan ser transformadas.

5. El mayor milagro no fue vivir quince años más

La verdadera victoria no consiste en vivir más tiempo, sino en vivir para la gloria de Dios.

Hay personas sanas físicamente, pero espiritualmente están muertas. Y hay creyentes enfermos que tienen una comunión tan profunda con Dios que reflejan Su paz y Su presencia.

La enfermedad de Ezequías nos recuerda que Dios puede sanar el cuerpo, pero su propósito principal es sanar el corazón.

Aplicación para nuestra vida

Cuando Dios permite una enfermedad, una pérdida o una crisis, no siempre busca castigarnos. Muchas veces busca llamarnos a una comunión más profunda con Él.

La pregunta no es solamente: "¿Cuándo me va a sanar Dios?"

La pregunta más importante es:

"¿Qué quiere Dios transformar en mí mientras atravieso esta prueba?"

Porque un cuerpo sano con un corazón orgulloso sigue estando en peligro delante de Dios. Pero un corazón humilde, aunque esté atravesando una prueba, está en el lugar donde la gracia de Dios puede obrar con poder.

Conclusión

La historia de Ezequías nos deja una advertencia y una esperanza.

La advertencia es que un milagro no garantiza un corazón transformado. La esperanza es que Dios escucha la oración sincera, ve nuestras lágrimas y tiene poder para cambiar cualquier situación según su perfecta voluntad.

La enfermedad de Ezequías no fue el final de su historia; fue el escenario donde Dios reveló que la sanidad más importante no ocurre en el cuerpo, sino en el corazón.

Fuente: Aristy 2.0

jueves, 16 de julio de 2026

El placer es dulce pero destruye


NO cambies a CRISTO POR UN PLACER que mañana se convertirá en amargura.

Todos los días el ser humano toma decisiones. Algunas parecen pequeñas, otras cambian por completo el rumbo de una vida. Pero entre todas ellas, ninguna es más importante que decidir seguir a Jesucristo. Esa es la decisión que determina no solamente nuestro presente, sino también nuestra eternidad. El enemigo siempre intentará convencer al creyente de que fuera de Dios hay una vida mejor, más libre y más placentera. Presenta el pecado como algo atractivo, emocionante y sin consecuencias. Pero nunca muestra el final del camino.

La Biblia enseña que el pecado siempre comienza seduciendo. Nunca se presenta como destrucción desde el primer momento. Al contrario, promete placer, satisfacción y felicidad inmediata. Por eso Santiago escribió: "Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte" (Santiago 1:14-15). El pecado primero atrae, después esclaviza y finalmente destruye.

La Escritura también habla de esa falsa dulzura. En Proverbios leemos: "Porque los labios de la mujer extraña destilan miel... mas su fin es amargo como el ajenjo, agudo como espada de dos filos" (Proverbios 5:3-4). El mensaje es claro. Lo que al principio parece dulce termina dejando un profundo sabor de amargura. Así trabaja el pecado. Nunca enseña las lágrimas que vendrán después, ni los hogares destruidos, ni las familias rotas, ni la culpa que atormenta el corazón. Solo muestra el momento del placer y esconde cuidadosamente sus consecuencias.

Cuántas personas comenzaron diciendo: "Solo será una vez." Después vino otra vez, y otra más, hasta que aquello que parecía un simple entretenimiento terminó gobernando toda su vida. El pecado promete libertad, pero termina convirtiéndose en una cadena. Jesús mismo declaró: "De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado" (Juan 8:34).

El mundo ofrece muchas cosas, pero ninguna puede llenar el vacío del corazón. Puede ofrecer diversiones, dinero, fama o placeres pasajeros, pero no puede dar verdadera paz. Basta mirar cuántas personas aparentemente lo tienen todo y, aun así, viven llenas de ansiedad, tristeza, temor y desesperación. Porque el pecado nunca fue diseñado para darle descanso al alma.

En cambio, Cristo ofrece algo que nadie más puede dar. Él no promete una vida sin pruebas, pero sí promete caminar con nosotros en medio de ellas. Él dijo: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da" (Juan 14:27). La paz de Cristo no depende de las circunstancias. Nace de saber que estamos seguros en sus manos.

A lo largo de la historia, muchos hombres han fallado. Amigos han traicionado, familiares han abandonado y personas en quienes confiábamos nos han decepcionado. Eso duele. Pero hay alguien que jamás ha dejado de ser fiel. La Palabra de Dios dice: "Si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo" (2 Timoteo 2:13). Nuestra fidelidad muchas veces cambia, pero la fidelidad de Cristo permanece firme para siempre.

También el profeta Jeremías declaró: "Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos... nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad" (Lamentaciones 3:22-23). Cada nuevo día es una prueba de que Dios sigue siendo el mismo. Él no cambia con el tiempo, no abandona a sus hijos ni rompe sus promesas.

Quizá hoy el enemigo te está mostrando un camino que parece atractivo. Tal vez te dice que fuera de Cristo encontrarás lo que tu corazón necesita. No le creas. Él nunca muestra el final del camino. Jesús, en cambio, habla con la verdad desde el principio. Nos llama al arrepentimiento, nos llama a negarnos a nosotros mismos, pero también nos ofrece vida abundante y la esperanza de la vida eterna.

Josué se levantó delante del pueblo y les dijo: "Escogeos hoy a quién sirváis... pero yo y mi casa serviremos a Jehová" (Josué 24:15). Esa sigue siendo la decisión más importante que una persona puede tomar. Nadie puede decidir por ti. Cada corazón debe responder al llamado de Dios.

Si has caminado con Cristo, permanece firme. No cambies la fidelidad del Señor por un placer pasajero que mañana dejará heridas profundas. Y si te has apartado, recuerda que Cristo sigue llamándote con amor. Él no te invita para condenarte, sino para darte una vida nueva.

El hombre puede fallarte. Las personas pueden decepcionarte. Incluso tú mismo puedes reconocer que has cometido muchos errores. Pero hay una verdad que nunca cambia: Jesucristo permanece fiel. Pon tu vida en sus manos, confía plenamente en Él y camina cada día a su lado. Nunca encontrarás un amigo más fiel, un Salvador más misericordioso ni un Señor más digno de seguir que Jesucristo.

Fuente: Hechos probervios

miércoles, 1 de julio de 2026

Agradan a Dios los cultos de hoy?


¿Alguna vez te pasó?

Estás adorando a Dios, cierras los ojos por un momento, abres la vista para leer la letra... y terminas mirando luces, videos, pantallas gigantes o efectos que captan toda tu atención.

No estoy en contra de la tecnología. Trabajo en ella y sé cuánto puede ayudar a comunicar el Evangelio.

Pero últimamente me hago una pregunta incómoda:

¿Estamos usando la tecnología para ayudar a las personas a enfocarse en Dios o estamos agregando más distracciones a una generación que ya vive saturada de estímulos?

Vivimos rodeados de pantallas, notificaciones y contenido constante. La iglesia debería ser uno de los pocos lugares donde podemos detenernos y contemplar a Cristo.

Las luces no son el problema. Las pantallas no son el problema.

El problema aparece cuando algo comienza a competir por nuestra atención durante un momento que debería estar centrado en Dios.

Porque la presencia de Dios nunca necesitó humo, láseres ni efectos especiales para transformar una vida.

Fuente: History Maker

sábado, 27 de junio de 2026

Fue castigo divino?


¿Es posible atribuir un desastre natural al castigo divino por la idolatría de un pueblo?

Antes que cualquier reflexión, quiero expresar mi solidaridad con el pueblo venezolano. Toda calamidad debe movernos primero a la oración.

Escribo esto, principalmente, ante los corazones dudosos que se preguntan en silencio (o audiblemente) si la furia de la tierra fue el castigo por la idolatría de su pueblo, mientras otras voces se alzaron de inmediato asegurando que la naturaleza no entiende de dogmas, ni juzga la fe de los hombres.

El miércoles 24 de junio de 2026, la tierra venezolana se partió en dos con un doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5 en la escala de Richter. El desastre transformó la devoción popular y el repique de tambores del Día de San Juan Bautista en un violento escenario de angustia y escombros. Y una expresión me cautivó: «... los agarró borrachos en la fiesta..».

La fiesta de San Juan Bautista en Venezuela no es simplemente una celebración cultural. En muchas comunidades incluye velorios del santo, altares, presencia y procesión de la imagen, misa ante la imagen del Bautista, «bautizo» de la imagen, obsequios ofrecidos al santo, homenajes a viva voz, bailes, tambores, bebidas alcohólicas, fuegos artificiales, promesas y expresiones de agradecimiento dirigidas a San Juan. Incluso se resume popularmente en la frase: «Si San Juan lo tiene, San Juan te lo da». Desde la Palabra, esto es idolatría porque se rinde culto religioso a una criatura, se honra devocionalmente una imagen y se atribuye a un santo una capacidad de conceder bienes que solo debe buscarse en Dios.

La pregunta que cabe es ¿acaso Dios castigó a Venezuela por esto? En tanto no podamos preguntar al Señor directamente, sí podemos ir a Su Palabra que nos enseña que Dios trata con el pecado de los hombres de manera personal, familiar y hasta nacional.

John Owen predicó sobre «pecados nacionales y juicios nacionales» y enseñó que cuando los pecados de un pueblo son públicos y obstinados, Dios puede visitarlo con juicios públicos. Aun cuando puede hacer justos en medio de un pueblo idólatra. Thomas Vincent, después de la peste y el Gran Incendio de Londres, escribió que Dios había hablado a la ciudad por medio de aquellos juicios de peste y fuego. John Knox, al denunciar la misa en Escocia, afirmó que una sola misa le causaba más temor que diez mil enemigos armados, porque cuando una nación se une a la idolatría, la presencia favorable y la defensa consoladora de Dios se retiran.

La Biblia nunca ha negado que Dios pueda castigar a pueblos y naciones mediante calamidades temporales; por el contrario, lo enseña expresamente. Por ello, un cristiano no debe escandalizarse ante la posibilidad de que un terremoto constituya un juicio providencial de Dios.

Alguien podría objetar: «Entonces tendría que haber terremotos en todos los lugares donde hay idolatría». Pero ese argumento desconoce la paciencia y la libertad soberana de Dios. Dios no juzga todos los pecados de la misma manera, ni al mismo tiempo. Si lo hiciera, ninguna nación permanecería en pie.

También puede preguntarse: «¿Y qué de los creyentes que no participaron de esa idolatría y también sufrieron?». La Escritura muestra que los justos pueden padecer bajo calamidades públicas sin ser personalmente culpables del pecado que atrajo el juicio. Ezequiel, Daniel y Jeremías sufrieron las consecuencias del juicio sobre Judá, aunque no eran idólatras como la nación. Las calamidades públicas humillan a todos, llaman a todos al arrepentimiento y recuerdan a todos que vivimos ante el Dios santo.

El mismo Jeremías reconoce que durante la destrucción de Jerusalén sintió de manera personal cómo Dios los trató con mucha severidad, pero en ningún momento sus misericordias se consumieron; que debía bajar la cabeza y recibir el castigo de Jehová, pero que así también esperaría su salvación.

Por tanto, no es correcto vaciar una catástrofe de todo significado moral, como si Dios solo hubiera permitido un fenómeno natural sin propósito espiritual. La respuesta cristiana debe ser compasión por los afectados, oración por Venezuela, rechazo de la idolatría y humillación delante del Señor que gobierna la tierra.

Lejos de pretender hacer un análisis teológico frío o insensible de una tragedia, mi deseo es que esta reflexión nos conduzca precisamente a lo contrario: a orar por Venezuela, a solidarizarnos con quienes hoy sufren, a recordar que nuestra vida depende completamente de Dios y a examinarnos delante de Él.

Las calamidades públicas nunca deberían despertar morbo, ni debates estériles, sino compasión, humildad y arrepentimiento. Que el Señor tenga misericordia de Venezuela y también de nosotros, pues todos vivimos únicamente por su gracia. Que permita que nuestras naciones se vuelvan a Él antes que se agote su amorosa paciencia.

«O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.» Lucas 13:4-5.

Fuente: Fe reformada

Venezuela ha sido sacudida!!


En pleno ritual de idolatría, en Venezuela cantaban “que tiemble la tierra” y momentos después ocurrió la tragedia

Un video difundido en redes sociales ha provocado una fuerte reflexión, luego de mostrar una celebración popular con tambores a “San Juan”, relacionada por muchos con prácticas de idolatría y brujería, donde los participantes cantaban una frase que hoy causa impacto: “que tiemble la tierra”.

Poco después, Venezuela fue sacudida por fuertes terremotos que dejaron dolor, víctimas, heridos, desaparecidos y daños en distintas zonas del país.

Este hecho no debe ser usado para burlarse de quienes sufren, ni para señalar con crueldad a un pueblo golpeado por la emergencia. Al contrario, debe llevarnos a orar, a tener compasión y a reflexionar seriamente sobre la condición espiritual de nuestras naciones.

La Biblia nos recuerda que solo Dios debe ocupar el primer lugar en el corazón del ser humano. La idolatría no es algo pequeño delante del Señor, porque desvía la adoración que solo le pertenece a Él.

Jesús también enseñó que las tragedias no deben mirarse con orgullo espiritual, como si otros fueran más culpables, sino como una advertencia para que todos examinemos nuestra vida y nos volvamos a Dios con arrepentimiento.

Cuando la tierra tiembla, también debe estremecerse el corazón del hombre. La vida es frágil, pero Cristo sigue siendo la roca firme, el refugio seguro y el Salvador de todos los que se vuelven a Él con sinceridad.

Oremos por Venezuela. Oremos por las familias afectadas, por los heridos, por los desaparecidos y por quienes hoy necesitan consuelo. Que este tiempo sea también un llamado a volver al Dios vivo.

Fuente: Unidas en Fe

viernes, 26 de junio de 2026

Tal vez te falta la fe?


 

Los falsos profetas de hoy


Muchas personas creen que si una profecía se cumple, automáticamente quien la anunció viene de Dios. Sin embargo, la Biblia enseña exactamente lo contrario: el cumplimiento de una predicción, por sí solo, no demuestra que alguien sea un verdadero profeta.

Deuteronomio 13:1-3"Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigio, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos... no darás oído a las palabras de tal profeta... porque Jehová vuestro Dios os está probando..."

Este pasaje es impactante porque Dios advierte que un falso profeta puede anunciar una señal que sí llegue a cumplirse. El verdadero problema no es si acertó, sino a quién está llevando al pueblo.

La verdad se mide por la fidelidad a Dios, no por los milagros.

Hoy muchas personas siguen a predicadores porque "todo lo que dicen se cumple". Pero Dios dice: "Mira su doctrina, no solo sus señales."

Un verdadero profeta nunca contradice la Palabra de Dios ni desvía la adoración hacia un hombre, una experiencia o una falsa enseñanza.

Jesús también lo advirtió En Mateo 24:24 Jesús dijo:

"Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos."

Jesús no dijo que harían trucos baratos. Dijo que harían grandes señales. El peligro está en que las personas juzgan por lo espectacular y no por la verdad.

Los milagros no siempre son prueba de aprobación divina

En Mateo 7:22-23 Jesús declaró:

"Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre... y en tu nombre hicimos muchos milagros?... Y entonces les declararé: Nunca os conocí."

Observa que estas personas profetizaron, hicieron milagros y expulsaron demonios. Sin embargo, Jesús no los reconoció como suyos.

Esto demuestra que el poder visible no reemplaza una vida de obediencia a Dios.

¿Cómo reconocer entonces a un verdadero profeta?

La Biblia presenta varios criterios:

Habla conforme a la Palabra de Dios. (Isaías 8:20)

Exalta a Cristo y glorifica a Dios, no a sí mismo.

Llama al arrepentimiento y a la santidad.

Su vida refleja el fruto del Espíritu.

No busca ganancias deshonestas ni manipula al pueblo.

Sus profecías son verdaderas y nunca contradicen la Escritura. (Deuteronomio 18:21-22)

No todo el que acierta viene de Dios.

Satanás también puede usar señales para engañar. Por eso Dios nunca nos mandó seguir únicamente los milagros; nos mandó probar los espíritus (1 Juan 4:1) y permanecer firmes en Su Palabra.

La pregunta correcta no es:"¿Se cumplió la profecía?"

La pregunta bíblica es:"¿Está llevando a las personas a obedecer a Dios y a permanecer fieles a la verdad revelada en las Escrituras?"

Porque un falso profeta puede anunciar algo que se cumpla, pero nunca podrá cambiar el hecho de que Dios juzga tanto el mensaje como el mensajero por su fidelidad a Su verdad.

Fuente: Aristy 2.0