Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.
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martes, 4 de noviembre de 2025

Por que los Cristianos Dudan

 La Principal Razón por la que los Cristianos Dudan

Aunque hay otras razones, la razón principal por la que los cristianos dudan del amor de Dios o incluso de la verdad del cristianismo es porque esperan que Dios actúe de maneras distintas a las que Él prometió. Escribo esto ahora porque recientemente he conversado con cristianos que están luchando con esto. Obviamente, si un cristiano piensa que el Señor debe hacer esto o aquello, en cuanto el Señor no hace esto o aquello, entonces ese cristiano no tendrá confianza en el amor o incluso en la existencia de Dios.

En mi primeros años como cristiano, ciertamente luché cuando las acciones de Dios en mi vida, y en las vidas de otros, no satisfacían mis expectativas de cómo debía actuar. Pero, estoy agradecido de que puedo afirmar que esto no me ha sucedido desde hace ya mucho tiempo (he sido cristiano ahora por casi cincuenta años).

La Duda de Juan el Bautista

En Mateo 11:2-3, encontramos un claro ejemplo de un hombre piadoso que tenía este tipo de duda. «Juan estaba en la cárcel, y al enterarse de lo que Cristo estaba haciendo, envió a sus discípulos a que le preguntaran: —¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?»

¡Increíble! ¡Considera el significado de la pregunta de Juan! Recuerdas lo que Juan había dicho anteriormente acerca de Jesús, «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Juan 1:29). Recuerda que cuando Jesús se acercó a Juan para ser bautizado, Juan trató de impedir a Jesús diciendo:

«Necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?» Entonces, cuando Juan bautizó a Jesús «se le abrieron los cielos y vio el Espíritu de Dios descendiendo como una paloma y viniendo a descansar sobre él; y he aquí una voz del cielo dijo: «Este es mi Hijo amado, con quien me complazco» (Mateo 3:14, 16-17).

Pero ahora vemos que Juan envía a sus discípulos a preguntar a Jesús, “¿Me equivoqué acerca de quién eres?” ¡Simple, Juan el Bautista estaba ahora en la cárcel y no esperaba encontrarse en esta situación! ¡No vio la prisión en su futuro! Seguramente Juan estaba íntimamente familiarizado con la proclamación en Isaías 9:6-7 acerca del Mesías que dice:

“la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. El aumento de su soberanía y de la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para siempre. El celo del SEÑOR de los ejércitos hará esto”.

¡El Bautista seguramente recordó que cuando David era rey que él ganó todas sus batallas! Por lo tanto, Juan el Bautista debe haber pensado que el Mesías Jesús, el «Poderoso Dios», que se sentaría «sobre el trono de David» y de cuyo «gobierno … no habrá fin», no permitiría que el Bautista se sentara en una oscura y sofocante mazmorra! También, D. A. Carson tiene razón en señalar, «el Bautista había predicado en términos de bendición y juicio inminente. Por el contrario, Jesús estaba predicando en términos velados de cumplimiento y trayendo mucha bendición pero sin juicio real … y como resultado, el Bautista comenzó a dudar».1 De hecho, el Espíritu Santo hablando por medio de Isaías no estaba prometiendo que Jesús, en su primera venida, establecería un reino terrenal, pero Juan probablemente no lo sabía, y Juan estaba en prisión! De hecho, pronto sería decapitado.

La respuesta de Jesús a Juan el Bautista

Esta es una de las cosas que más me gustan de la apologética cristiana. Escucha a Jesús responder en Mateo 11: 4-6, «Id y contad a Juan lo que oís y veis: los CIEGOS RECIBEN LA VISTA y los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los POBRES SE LES ANUNCIA EL EVANGELIO».

Nota lo que Jesús no dijo. Jesús no dijo: «¡Dile a Juan que deje de dudar!»

Jesús dice: «Ve y dile a Juan lo que has visto; los sordos oyen, los ciegos ven, los muertos son resucitados! Ve a decirle a Juan lo que has presenciado personalmente: ¡milagros asombrosos! Jesús dio evidencia de lo que Él decía ser: ¡el Mesías!

Pero eso no es todo lo que Jesús dijo. Jesús dijo algo importante que debemos observar: «Y bienaventurado es el que no se escandaliza de mí» (v.6). Carson explica que bienaventurado es aquel «que no encuentra en Jesús o en su ministerio un obstáculo para creer y por lo tanto no lo rechaza».2 En otras palabras, habrá algunas personas que rechacen la evidencia acerca de Jesús porque no les gustan las cosas acerca de Jesús. Estoy seguro de que Juan el Bautista estuvo más que satisfecho con la respuesta de Jesús, pero muchas personas, incluso a muchos cristianos, no les gusta lo que hace Jesús. Piensan que un Dios amoroso debe actuar de manera diferente.

Cristianos que Dudan

Esta aversión a lo que Jesús es y lo que Él hace es la razón número uno por la que los no-cristianos rechazan la evidencia acerca de Jesús, no les gusta su persona ni lo que ésta representa (lo que menos les gusta a los no-cristianos de Él es que tienen que obedecerlo). Pero no me estoy enfocando en los no-cristianos aquí.

Cuando Dios no actúa como los cristianos creen que el Señor debe actuar terminan con un cristianismo dañado. Esto sucede todo el tiempo y, como he dicho, como joven cristiano esto me sucedió. Lo que ofende a muchos de los estudiosos más jóvenes o menos diligentes en la Palabra de Dios es que piensan que el Señor no debería dejarlos sufrir de esta manera o de esa manera. Ellos piensan que si Dios los ama entonces su esposo sería mejor, o sus hijos no sufrirían, o su salud sería mejor. Cuando los cristianos pasan, o tal vez ven pasar a otros, por extrema dificultad, preguntan: ¿Dónde está Dios?

El que muchos cristianos esperen que Dios no los deje sufrir es en gran medida la culpa de la iglesia cristiana. Lo que quiero decir es que muchos pastores y muchos cristianos enseñan un falso evangelio de «ven a Jesús y Jesús sanará tu matrimonio» o «mejorará tus finanzas» o incluso «te sanará». En resumen, muchas iglesias han enseñado que Jesús vino para darte un ¡mejor estilo de vida aquí!

Ahora, permítanme ofender a algunos de ustedes. Jesús no murió para mejorar tu estilo de vida aquí. La razón por la que digo que algunos se ofenderán es que casi cada vez que digo eso, algunos cristianos se enojan mucho. Pero, ya que muchos cristianos equiparan al cristianismo con un estilo de vida mejorado aquí, cuando eso no sucede, terminan dudando de la verdad del cristianismo.

Permítanme ser claro: a menudo el estilo de vida de una persona mejora cuando se hacen cristianos, pero no siempre es así. Por ejemplo, si uno te haces cristiano en Somalia, o en Irak, o en Pakistán y tu familia trata de matarte o tu hija es secuestrada, violada y obligada a firmar una confesión afirmando el Islam,–¡eso no es un estilo de vida mejorado! En el año 203 d.C., una madre de 22 años, Vibia Perpetua, acababa de dar de mamar a su hijo, caminaba desnuda hacia la arena romana, la leche aun chorreaba de sus pechos, todo esto para ser ejecutada por bestias salvajes. Eso no es un estilo de vida mejorado.

Lamentablemente, el que tu vida podría llegar a ser más difícil después de hacerte cristiano es ignorado por muchos pastores o apenas mencionado—como en un anuncio de efectos secundarios de un medicamento moderno.

Así que permítanme ser claro: Dios no promete que no morirás lentamente de enfermedades del corazón o cáncer. De hecho, probablemente morirás de una enfermedad cardíaca o cáncer (esa es la forma en que la mayoría de la gente muere). Además, Dios no promete que no serás desnudado(a), violado(a) y asesinado(a). Esto ha sucedido a muchos cristianos varones y mujeres precisamente porque eran cristianos. De hecho, ¡sucede casi todos los días! Ahora, en Romanos 8:35-37 Dios promete estar con nosotros a través de esas cosas.

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Tal como está escrito: POR CAUSA TUYA SOMOS PUESTOS A MUERTE TODO EL DÍA; SOMOS CONSIDERADOS COMO OVEJAS PARA EL MATADERO. Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Notemos «hambre», «desnudez», «espada». Pablo dice que somos vencedores en todas estas cosas, y no por evitarlas. Esta falta de preocupación por cómo otros podrían maltratar nuestros cuerpos también se ve en Mateo 10:28: «Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno». En otras palabras, tu muerte física no es tan importante. Ahora algunos de ustedes probablemente están pensando, «bueno, ¡mi muerte física es importante para mí!» Sí, lo entiendo, pero, de nuevo, francamente, tu muerte física no es importante en comparación con ¡la muerte eterna de tu alma!

Ahora, volvamos a por qué los cristianos dudan. Los cristianos dudan cuando están confundidos acerca de lo que el Señor ha prometido y luego pierden su confianza en el cristianismo. Obviamente, si piensas que el cristianismo trata principalmente con tu bienestar físico aquí. Si piensas que el cristianismo trata con que vivas el  “Sueño Americano”. Si piensas que el tema del cristianismo es tener un mejor estilo de vida aquí, entonces vas a cuestionar la verdad del cristianismo cuando la dificultad venga porque el Señor no te promete esas cosas.

Cristianos con Confianza

Por lo tanto, es primordial que tengamos una comprensión correcta de lo que Jesús prometió y no prometió si queremos tener confianza en lo que Jesús está haciendo a través de nosotros en el planeta Tierra. Jesús prometió estar contigo a través del sufrimiento; No prometió que lo evitarías. Esto es lo que digo a mis alumnos: «El Plan A de Dios para tu vida es el de llevarte a través de períodos regulares de sufrimiento y no hay Plan B”. El sufrimiento nos purifica y, si lo soportamos mientras continuamos honrando a Dios, demuestra tanto a humanos como a ángeles que realmente somos Sus discípulos.

Como yo ya había decidido que esto era cierto, cuando me dio cáncer de hueso, no dudé del amor de Dios ni de la verdad del cristianismo por un momento porque ya había decidido que estas cosas les suceden a los cristianos. Piensa en ello, con excepción del regreso del Señor, lo único que te impedirá ver a cada persona que conoces morir de asesinato, accidente o enfermedad, será tu propia muerte por asesinato, accidente o enfermedad. Es cierto que el Señor cura a veces milagrosamente, pero Él no lo promete. Jesús resucitó a Lázaro de entre los muertos, pero un tiempo después Lázaro murió de asesinato, accidente o enfermedad. Pero, afortunadamente, en Cristo tenemos vida eterna y » El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado». (Apocalipsis 21: 4)

Fuente: https://veritasfidei.org/

jueves, 27 de marzo de 2025

Los antepasados de la fe que vencieron las tentaciones

Satanás tentó a los hijos de Dios con toda clase de planes malvados desde la creación del mundo. Tenemos que vencer todas las tentaciones de Satanás para ir al eterno reino de los cielos. Hay muchos registros de los antepasados de la fe que fueron bendecidos al vencer las tentaciones de Satanás. Estudiemos sobre la actitud de fe que debemos tener para vencer las tentaciones con buenas obras.

1. Jesús

Después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, Jesús fue tentado por el diablo tres veces, lo cual muestra que seremos tentados de la misma manera al creer en Jesús y al seguirlo. La primera tentación de Jesús fue del punto más débil de los hombres, la comida. Jesús venció la primera tentación con estas palabras: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. La segunda tentación fue de probar el poder de Dios. Jesús venció al diablo con estas palabras: “No tentarás al Señor tu Dios”. La tercera tentación fue de riqueza y gloria del mundo a cambio de adorar a Satanás. Jesús venció al diablo diciendo: “Vete, Satanás, porque escrito está: Al señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás”. La victoria de Jesús ante tales tentaciones de Satanás es un ejemplo para nosotros de que podemos vencer cualquier tentación y que debemos vencerla (Mt. 4:1-11).

​2. Job

Satanás dio muchas pruebas para tentar a Job que creía firmemente en Dios. Ya que Dios había permitido al diablo probar a Job con dificultades, Job perdió todos sus bienes e, incluso, a sus hijos; y también fue herido con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. Además, aun su mujer le dijo: “Maldice a Dios, y muérete”. Job, sin embargo, no abandonó su fe, sino que la guardó firmemente, teniendo paciencia hasta el fin. De esta manera, Dios derramó grandes bendiciones sobre él porque superó las tentaciones, y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job. Y tuvo hermosos hijos e hijas. En consecuencia, Job pudo vivir sirviendo a Dios y teniendo más felicidad y bendición que antes.

3. José

Los hermanos de José lo envidiaron y lo enviaron a Egipto adonde fue como esclavo a Potifar, uno de los oficiales de Faraón y capitán de la guardia. En ese momento, una gran tentación llegó a José. La esposa de Potifar vio que José era fuerte y de buen parecer y lo tentaba cada día (Gn. 39:7-10). No obstante, José pensó en Dios y no cayó en la tentación. Asimismo, José venció la tentación de Satanás pensando solamente en Dios, y se convirtió en gobernador de Egipto con la ayuda de Dios, y pudo salvar a sus padres y a sus hermanos (Gn. 41:40-43).

4. El apóstol Pablo

Cinco veces el apóstol Pablo recibió cuarenta azotes menos uno, por haber estado predicando el evangelio, una vez apedreado, una noche y un día como náufrago; estuvo en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de su nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en la tierra, peligro entre falsos hermanos, en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez (2 Co. 11:23-28). Aun bajo estas tentaciones tan difíciles, Pablo guardó la fe y concluyó su misión de predicar el evangelio hasta el final, por lo que pudo obtener la corona de la justicia reservada en el reino de los cielos (2 Co. 11:23-28).

5. Daniel

Daniel recibió la amenaza y tentación de que sería echado al foso de los leones si oraba a otro excepto al rey. Pese a esto, oraba tres veces al día con la ventana abierta hacia Jerusalén. Como resultado, fue echado al foso de los leones por violar la orden del rey. Pero fue protegido y salvo en medio de los leones por la ayuda de Dios. A través de esto, mostró la gloria de Dios grandemente ante muchas personas (Dn. 6:1-28).

6. Sadrac, Mesac y Abed-nego

Sadrac, Mesac y Abed-nego, los tres amigos de Daniel, fueron amenazados con ser echados dentro de un horno de fuego ardiendo si no se postraban y adoraban la imagen de oro. Pero ellos nunca la adoraron, manteniendo firme su fe hasta el final. Finalmente fueron echados dentro del horno calentado siete veces más de lo acostumbrado, pero el fuego no tuvo poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se quemó, y ni siquiera olor de fuego tuvieron cuando salieron del fuego. Nabucodonosor rey de Babilonia y sus sátrapas y consejeros se sorprendieron y se arrepintieron ante Dios. Además, Sadrac, Mesac y Abed-nego obtuvieron puestos más importantes en la provincia de Babilonia (Dn. 3:1-30).

Hay fuerzas malignas que obstaculizan nuestra fe y nos impiden seguir la voluntad de Dios también en esta época. No obstante, debemos guardar nuestra fe en Dios como los antepasados en la Biblia, que recibieron grandes bendiciones después de guardar su fe incluso en grandes dificultades hasta el final y entraron en el reino de los cielos.

Fuente: https://watv.org/

miércoles, 11 de septiembre de 2024

Confía en Dios y el te responderá


Busqué a Jehová,  y él me oyó   y me libró de todos mis temores.

Los que miraron a él fueron alumbrados y sus rostros no fueron avergonzados.

Este pobre clamó,  y le oyó Jehová,  y lo libró de todas sus angustias.

El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen. Y los defiende.

Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él.

Temed a Jehová,  vosotros sus santos,

Pues nada falta a los que le temen. Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; 

pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.

Fuente: Salmo 34

sábado, 21 de enero de 2023

Un llanto en el desierto

¿Fue alguna vez rechazado por alguien?  (Génesis 21:8-21)

¿Fue echado de su hogar porque su presencia le molestaba a otros? Bueno, si así fue su caso, esta historia le va a ayudar. Y todo esto porque la Biblia es un libro de esperanza. Es un libro lleno de historias de amor, de poder, de fe y de gloria. 

Esta era la condición de Agar, quien fue echada al desierto junto con su hijo Ismael después del  pleito en la tienda de Abraham. En nuestro texto, Abraham se debatió entre dos familias. Amaba mucho a sus dos hijos, Ismael e Isaac. Pero su esposa lo puso entre la “espada y la pared”  y tuvo que tomar una decisión, eligiendo a Sara e Isaac. Así que con todo el dolor de su corazón echó a la  esclava y a su hijo Ismael al desierto de Beerseba. 

Pero como esta historia está llena de esperanza, Dios oyó el llanto del muchacho. El desierto no ocultó a Agar y el muchacho de Dios.  Muchas preguntas vendrían a la mente de Agar en ese momento. ¿Por qué mi ama me dio a su esposo para darle un hijo y ahora me rechaza? ¿Por qué Dios  permitió esta “injusticia” conmigo y mi hijo? ¿Por qué llegamos a este desierto para morirnos de sed y de hambre? Pero  Dios no dejó que esas preguntas hicieran perder su esperanza. 

Así que  Dios la alentó  por segunda vez. Ahora bien, ¿qué representa esto para nosotros ahora? Bueno que hay momentos en la vida en que el cielo se nos viene encima y  la esperanza de sobrevivir se ha perdido. ¿Cuál es su desierto hermano? Se dice que toda aventura espiritual pasa necesariamente a través del desierto. Que el desierto es  la prueba de la provisión pero también de la escasez. Como alguien lo definió: “Es lugar donde la realidad se despoja de la apariencia para sacarnos de lo efímero y descubrir lo que realmente es esencial e indispensable”. En Agar vemos el amor de Dios para todos los que han sido objetos de abuso, olvidados y abandonados. El texto nos recuerda que Dios nos va oír siempre donde estemos. Que aun cuando Isaac es el hijo de la promesa, no abandona a Ismael. ¿Qué nos revela este llanto en el desierto?

El llanto en el desierto es atendido por el Dios que jamás desampara a sus hijos

“Y oyó Dios la voz del muchacho…” v.  Dios se hace cargo siempre de nuestros errores. La llegada de Ismael no era lo que él  había planificado para Abraham, pues en todo caso fue el producto de una decisión apresurada de la anciana pareja. Hermanos, nunca ayudemos a Dios en sus planes tomando una decisión que no ha sido revelada por él. Pero nuestros errores no quitan la misericordia divina.

Dios había decidido cumplir su plan con la llegada de Ismael. Así que al final Dios oirá el “llanto del desierto”. El llanto de Ismael tuvo que ser muy fuerte, audible y de gran lamento. No solo anhelaba el agua para satisfacer su sed, sino que anhelaba la voz y el abrazo de su padre. Él no tuvo la culpa de venir en esa condición. Él no era el responsable que se le estuviera privando de su primogenitura y su herencia. Así que es allí, en el desierto, y debajo de aquel árbol donde llora su pena, su tragedia y su futuro. Pero Dios oyó su oración. Amados, no hay un clamor que Dios no oiga. No hay una pena que él no conozca. Bien pudiéramos llegar al más insoportable sufrimiento; a la más prolongada condición física o del alma, pero donde estemos él oirá “la voz del muchacho”. Dios siempre oye nuestra oración.

“Entonces Dios le abrió los ojos…”¿Por qué Agar no había visto la fuente da agua antes? Bueno, cuando se llora demasiado los ojos se llenan de lágrimas y eso pone una visión borrosa. Las terribles pruebas de la vida oscurecen todos nuestros sentidos y no nos dejan ver las bendiciones de la provisión de Dios en esos momentos.

Vea este cuadro. El hombre en su escasa provisión solo  ofrece un odre lleno de agua para el camino. Eso habla que el hombre en si es escaso. Nos revela que las provisiones humanas tienen el sello de lo perecedero, de lo temporal y transitorio. Pero vea ahora el otro escenario.  Dios es quien  provee de una fuente en el desierto. Allí, en ese lugar, donde más deseamos del “agua viva”, es cuando vemos la provisión divina. Dios le abrió los ojos a Agar porque estaba cegada por su dolor e impotencia. La tarea de Dios sigue siendo la de abrir los ojos de sus hijos para que vean las bendiciones que al puesto delante de nosotros para que no perezcamos.

 Agar necesitaba una nueva visión para que entendiera que su Dios cumpliría su promesa en ella. Las lágrimas del sufrimiento pueden llevarnos a una renovada visión. Dios nos mostrará una fuente donde el agua del odre se ha acabado.

 “ Y Dios estaba con el muchacho; y creció… Dios le había prometido a Agar que haría de su hijo una gran nación. Así fue la promesa: “Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación” v. 18. Note todo lo que Dios hace con aquellos que lloran su tragedia y lamentan su condición. No sólo él oye y provee, sino que se asegura en darle a nuestra vida una esperanza segura. Dios acompañó a Ismael por el resto de su vida. De él vendría la gran nación árabe hasta el día de hoy. Así que, si de Isaac vino el gran pueblo de Israel, de Ismael vendrían “beduinos del desierto”. Ese pueblo, al igual que Israel, son hijos de Abraham, e históricamente han sido muy bendecidos. El llanto del desierto no se pierde en toda su anchura, pues Dios lo oye. He aquí la promesa. Nadie que forme parte del plan de Dios perecerá. Él nos acompañará por todo el gran desierto de nuestras vidas. Esa es su promesa.

“Y le faltó el agua del odre… Y ella se sentó… y alzó su voz y lloró” (vv.15, 16). Pero este  llanto de dolor encuentra una respuesta divina: “Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está” 

¿Hay alguno de ustedes en esta condición en esta hora? ¿Le falta agua a tu  odre? ¿Tus esperanzas de salvación se secaron? ¿Te sientes solo en el desierto de este mundo? ¿Has alzado tu voz y has llorado por  tu situación sin esperanza? 

Si así vives, ¡entonces hay esperanza para ti! El “ángel de Dios”, que  es el mismo Cristo preencarnado, vino a Agar en su miseria mientras lloraba. “Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua…” (Gn. 21:19). ¡El muchacho bebió y Agar bebió, y se saciaron! Cristo sacia  la sed del alma (Jn. 7:37). Si hay un llanto en tu corazón que no ha sido satisfecho dile al Señor que abra tus ojos para ver la fuente. En el desierto de tu vida, el Señor calma tu sed. Jesucristo es el agua viva que calma tu sed.

Fuente: https://entrecristianos.com/

viernes, 10 de septiembre de 2021

Fe como un grano de mostaza

La pequeña fe que Dios planta en el cristiano.

En la vida cristiana la fe es tan vital que las Escrituras nos dicen que sin ella es imposible agradar a Dios. 

Al mismo tiempo la fe es un potente don de Dios. Cristo le dijo a Sus discípulos que con una mínima medida de fe, del tamaño de un grano de mostaza, podían mover montañas. Entonces, ¿qué significa contar con una «fe del tamaño de una semilla de mostaza»?

La mención de la «fe como un grano de mostaza» aparece dos veces en las Escrituras. 

Primeramente en Mateo 17:14-20. Los discípulos no podían exorcizar a un demonio de un joven, a pesar de que Jesús ya les había otorgado autoridad para hacer precisamente eso. Cuando le preguntaron a Jesús por qué no habían podido expulsar el demonio del joven, el Maestro les respondió: «Por la poca fe que tienen. Les aseguro que, si tienen fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrán decir a esta montaña: "Trasládate de aquí para allá", y se trasladaría. Para ustedes nada sería imposible». Luego en Lucas 17:6, Jesús le dice a Sus discípulos: «Si ustedes tuvieran una fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrían decirle a este árbol: "Desarráigate y plántate en el mar", y les obedecería.» Haciendo uso del inusual grano de mostaza como ejemplo, Jesús habla metafóricamente del incalculable poder de Dios que se activa en la vida de aquellos que tienen verdadera fe.

Sabemos que esta declaración sobre mover montañas y desarraigar árboles por la fe no es para interpretarla literalmente. La clave para entender estos pasajes es la naturaleza de la fe, que es un don de Dios. El poder de la fe manifiesta la naturaleza omnipotente de Dios que otorga fe a los Suyos. El grano de mostaza es de los más pequeños que existen en el Medio Oriente, es decir que en conclusión, la cantidad de fe necesaria para realizar cosas grandiosas es en definitiva muy pequeña. Tal como en la parábola del grano de mostaza, Jesús utiliza una retórica hipérbole para subrayar que lo poco es mucho cuando proviene de Dios. En la parábola, el grano de mostaza termina siendo un gigantesco árbol, que representa los pequeños inicios del cristianismo en los que solo unos pocos discípulos comenzaron a predicar y enseñar el Evangelio. Con el tiempo, el reino creció a proporciones inmensas, abarcando todo el mundo y difundiéndose durante siglos.

Lo mismo ocurre con una infinitésima medida de fe, cuando es verdadera fe y proviene de Dios, crece a proporciones enormes en la vida de los creyentes y afecta la vida de todas las personas con las que entran en contacto. Con solo leer los relatos de personas de gran fe, como el libro de los mártires de Fox (Foxe’s Book of Martyrs), entendemos que estas personas realizaron portentos sobrehumanos gracias a que en algún momento tuvieron fe del tamaño de un grano de mostaza.  Tomado de gotquestions.org

El potencial de un grano

Lamentablemente muchas traducciones modernas hablan de la fe «del tamaño de un grano de mostaza», pero la Biblia en realidad dice que el reino de Dios y la fe son «como un grano de mostaza».

El tamaño de un grano de mostaza es solo una de sus características, y no necesariamente la más importante.

La planta de mostaza es una hierba de rápido crecimiento anual, crece hasta medir 3 o 4 metros en solo unos pocos meses. Era la semilla más pequeña que plantaban los judíos en sus huertos, por lo que lo llamaban el grano más pequeño. Pero una vez que crecía, era la planta más grande del huerto.

El grano de mostaza es un ejemplo impactante del potencial de un grano. Aunque comienza siendo pequeño e insignificante, se convierte rápidamente en una bendición para otros.

Consideremos ahora algunas características de los granos aparte de lo pequeños que son. Una semilla no hace nada hasta que se planta. Pareciera ser que Jesús nos dice que la fe se planta al hablar. «Si tienen fe como un grano de mostaza, podrán decir…» Es decir que para tener fe como un grano de mostaza, debemos decir algo. Decir lo que Dios dice en Su Palabra es la mejor de las opciones.

Una simiente hasta puede empujar rocas y otros obstáculos, pero no lo hace instantáneamente. Un grano no desplaza impedimentos de manera explosiva, sino mediante una expansión incesante de crecimiento que empuja continuamente hacia arriba y hacia fuera. A medida que una semilla se convierte en planta, sigue consumiendo nutrientes de su fuente, y por lo tanto sigue creciendo más grande y fuerte, desplazando impedimentos a la fuerza.

Ninguna semilla se ve afectada por lo que hacen las otras. Aunque otras mueran, ella sigue adelante. El grano es persistente, nunca se da por vencido. Solo la muerte detiene su crecimiento y su proceso de producción de frutos. Esta es quizás la característica más importante del grano de mostaza: ¡nunca se da por vencido!  Tomado de adevotion.org

Cómo adquirir una fe como un grano de mostaza

Jesús utiliza el grano de mostaza para ilustrar el tipo de fe que nos hace falta porque el pequeño grano de mostaza crece mucho, Mucho, MUCHO más grande que su tamaño original. Es decir, se supone que nuestra fe debe crecer… y mucho.

Nuestra iniciación al concepto de la fe es pequeña. Es una fe que proviene de escuchar y creer la Palabra de Dios. Pero después, la única manera de que crezca nuestra fe es si la ponemos en práctica. Una fe como un grano de mostaza es una fe que no se conforma siendo pequeña; es más bien una fe que se sumerge en la tierra de la Palabra de Dios, se arraiga y crece, crece y crece…  Darla Noble

Fe como un grano de mostaza que mueve montañas

Muchos ejemplos de la Biblia recalcan la importancia de las pequeñeces. Una piedrecita derribó a un gigante; un cortecito de pelo estuvo a punto de costar el reino; un almuerzo de nada le costó a un profeta la vida; un pesebrito cambió la suerte de la humanidad; ¡y un acuerdo de nada produjo la muerte del Salvador, para que una fe como un granito de mostaza pudiera mover montañas! ¡Me pregunto cuántas montañas se habrán dejado de mover por falta de ese granito de fe!

La Biblia nos dice que no «menospreciemos el día de las pequeñeces», como por ejemplo un talento, cinco panes y dos peces, una decisión errónea en el Huerto del Edén, una embarcacioncita en un diluvio universal, una torrecita en Babel —que desde entonces ha causado confusión en todo el mundo e incontables guerras entre las naciones—, una promesita a Abraham que llevaría bendición al mundo entero, un hombre insignificante que subió a una montaña y llevó las leyes morales de Dios al mundo entero, un pastorcillo que llegó a ser rey y cambió el curso de la historia, un puñado de harina y unas gotas de aceite que ayudaron a subsistir al profeta de Dios, a su anfitriona y al hijo de ésta durante tres años de hambre, mezclados con obediencia.

A lo largo de la historia, hay tantos ejemplos de la importancia de las pequeñeces, tanto para bien como para mal, que son casi innumerables. De gotitas de agua y granitos de arena el ancho mar y la tierra se llenan. Hasta un poquitín de fe, no mayor que un grano de mostaza, puede mover un monte

Nunca pienses que como hay tanta oscuridad no vale la pena tener una lucecita pequeña,

¡porque en la oscuridad, se ve una vela hasta a un kilómetro de distancia!  

Fuente: https://anchor.tfionline.co

jueves, 21 de junio de 2018

¿Que es la fe según la biblia?

¿Qué es Fe?


Siempre me ha resultado interesante cómo las personas tienen una noción equivocada del concepto de fe. Admito que hay muchísimos ejemplos de la idea que tiene que ver con “creer sin evidencia,” pero ésta no es la fe a la cual la Biblia se adscribe.

Me parece importante tocar este tema que muchos dan por sentado.

¿Qué, pues, es fe?

La palabra “fe,” es pistis en griego. Pistis significa “confianza.” Fe es confianza. Y ya. Sencillo. Sin embargo, las implicaciones de esto tocan todo el aspecto del vivir Cristiano.

La fe es un ejercicio intelectual

Por supuesto, antes de confiar, se necesitan razones para confiar.

En otras palabras, hace falta tener evidencia de que algo es confiable para que puedas poner tu confianza en ello. Por eso es que los médicos – por poner un ejemplo – enmarcan y exhiben sus certificados de doctor y sus honores: para presentarse confiables o dignos de tener tu confianza. Para que se pueda tener fe en ellos.

Por lo tanto, cuando algo se ha demostrado ser confiable es completamente lógico y razonable poner tu fe (confianza) en ello.

Esto requiere uso de nuestra razón y de nuestro juicio para determinar qué es verdaderamente confiable. Por lo tanto, la fe es un ejercicio de nuestro intelecto.

San Agustín decía, en cuanto a esto, que la fe y la razón son como el ojo (razón) y la luz (fe). Por mejor que funcione tu ojo, si no hay luz, se ve nada. De igual forma, toda la luz del universo no te puede ayudar a ver si tu ojo no funciona. Es por esto que la fe y la razón se complementan, no se oponen. Lo opuesto de la fe es la incredulidad; lo opuesto de la razón es la irracionalidad. Tanto la incredulidad como la irracionalidad son prejudicial a nuestro caminar con Cristo.

¿Qué es “tener fe”?

El ejemplo Bíblico de “tener fe” es sencillo. Dice la Palabra que Abraham – el PADRE de la FE – se le pidió que ofreciera a su hijo Isaac. ¿Por qué lo ofreció? Porque tuvo fe.

Nota lo que dice Hebreos 11:18

“[…]habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia[…]”

Abraham tenía conocimiento de que Dios le había llamado la descendencia en Isaac. No en otra persona, sino en Isaac. Abraham sabía. Abraham utilizó su razón – sabiendo todo lo que Dios había hecho hasta ese momento – para tener fe (confiar) en que Dios iba a cumplir su promesa de que en Isaac (no en otro) sería llamada su descendencia. 

Tuvo fe – es decir, confió – en que Dios lo iba a resucitar porque era, para Abraham, la única forma lógica de que Isaac tuviese su descendencia Y agradar a Dios con el sacrificio de Isaac (Hebreos 11:19).

Nota que hubo un conocimiento previo, un razonamiento evidenciado, de lo que Dios había hecho para confiar de que Dios iba a hacer.

“Es, pues, la fe…”
Entonces, la perspectiva de la visión Bíblica de lo que es fe se hace clara:

“Es, pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” (Hebreos 11:1)

La única manera de estar certero de algo que se espera es saber qué es lo que se está esperando. Y el saber, como hemos visto, requiere conocimiento. Habiendo decidido que las evidencias de algo a merita nuestra confianza, entonces podemos esperar resultados. Ejercemos fe, por ejemplo, cuando pensamos que vamos a mejorar de salud cuando nos tomamos los medicamentos que el doctor recetó. No ha sucedido todavía, pero es lo que esperamos. Lo esperamos por fe; confiando.

De la misma forma, se puede tener convicción de algo que no se ve cuando entendemos lo que sabemos que es cierto para confiar (tener fe) en las implicaciones de eso que ya sabemos. Por ejemplo, no se necesita fe para saber que Jesús existió. No hace falta fe para saber que lo que Él dijo sobre su propia resurrección es cierto, porque ha sido probada por evidencias. Utilizando estos conocimientos, yo puedo confiar (tener fe) de que lo que dijo de que voy seré resucitado por Él (Juan 6:40) también es cierto. No lo veo, porque aún estoy vivo, pero tengo fe (confianza) de que sucederá.

Por lo tanto, eso de “creer sin saber” o “creer sin evidencia” no le aplica al contexto de la fe de la cual habla la Biblia.

El Cristiano tiene una fe inteligente

Como Cristianos, evaluamos (o deberíamos evaluar) las evidencias históricas de realidad de Jesús: lo que hizo, lo que dijo y Su resurrección para determinar si Jesús es una persona digna de recibir nuestra confianza – es decir, si vale la pena poner nuestra fe en Jesús. Dada las abrumadoras evidencias de lo que hizo, es absolutamente lógico poner nuestra fe en Jesús.

Y eso es fe.

Fuente: https://verdadyfe.com/2012/10/02/fe/

jueves, 12 de enero de 2017

La Fe es la Victoria para el cristiano.

 George Müller fue un hombre de Dios que comprendió la fe. 


(1805-1898), un verdadero Guerrero de la Fe, creía que tener la promesa de Jehová era tan real como tener la cosa más necesitada en la mano, ya si era comida en la alacena o dinero en su billetera.

Él una vez dijo, "Alegremente he dedicado mi vida entera al objeto de ilustrar qué tanto puedo estar completo por la oración y la fe". Dios puso en su corazón construir orfanatos para cuidar de los niños desposeídos que vivían en las calles de Bristol, Inglaterra. Con simplemente dos schillings (50 centavos) en su bolsillo, George Müller determinó obedecer. Él no supo de dónde el dinero le iba a venir, pero ese no fue su problema. Él conoció la voluntad de Dios. Era cosa de Dios proveer la forma. Su parte era obedecer.

Müller le confió todo a su sagrado Señor. Él hizo la costumbre de nunca contarle a nadie sobre sus necesidades ­ y él mismo tenía muchísimas. Él sólo le contaba a su Padre Celestial. A través de este humilde hombre de fe, Dios levantó cinco inmensos edificios de granito, capaz de alojar a 2,000 huérfanos.

Un día, Müller estaba sin dinero para la siguiente comida de los niños. Mientras él estaba arrodillado en oración, exponiendo su necesidad ante su Padre Celestial, reclamando las promesas por la fe, alguien llamó a la puerta con un regalo de dinero. Dios había probado aún otra vez que él siempre cumple sus promesas. Los niños comieron su siguiente comida a tiempo.

A través de los años, el equivalente de millones de dólares le fueron dados en el soporte de su gran obra ­ todo sin alguna vez decirle sus necesidades a una sola alma, muchas de las cuales fueron muy urgentes. Müller dedicó su vida para revelar la bondad y el poder de Dios, ejercitó en nombre de todo el que toma su palabra y confía en las promesas del Señor que guarda sus pactos. Él reconoció que las pruebas son necesarias para todo aquel que desee tener una fe fuerte. "Aprender a tener fe fuerte es resistir grandes pruebas".  "He aprendido a tener una fe fuerte estando firme en medio de pruebas severas."

Ha sido dicho que la fe es una planta que crecerá rápidamente si es alimentada, y la fe de Müller probó la verdad de esta declaración. Sin tener en cuenta la emergencia que le afrontaba en cualquier momento, eligió confiar en Dios. Él dijo, "Esté seguro que, si usted camina con él y le ve a él, y espera la ayuda de él, él nunca le fallará. La fe de Müller fue el resultado de su experiencia de escoger confiar sin tener en cuenta las circunstancias. "Si el Señor me falla, será la primera vez," declaró él.

La Sagrada Escritura está llena de historias, que cuentan de la interacción de Dios con sus hijos atados a la tierra. 
La razón primaria para cada historia registrada en la Biblia es inspirar la fe en los corazones de los creyentes. Desde la liberación milagrosa en el mar Rojo hasta la historia de la viuda cuyo aceite fue multiplicado para que pudiese pagar su deuda, estas narraciones de tratos pasados de Dios están dirigidas a inspirar la fe y la confianza de que Aquel que ha trabajado poderosamente por Su pueblo en eras pasadas, está deseoso de hacer lo mismo hoy si su pueblo confiara en él.

Cada hijo de Dios siempre ha experimentado dificultades. Daniel fue tomado preso y lo hicieron eunuco en la corte de los enemigos de Judá. José fue injustamente arrestado. Job perdió a sus hijos, su riqueza y su reputación. ¡Esther fue tomada de su familia y fue hecha esposa de un rey pagano que era muchos años más viejo que ella!
El Señor no detiene las cosas malas de ocurrir. Hebreos 11, el famoso capítulo del "Salón de la Fama de la Fe", provee ejemplo sobre ejemplo de personas que, cuando afrontaron pruebas y dificultades infranqueables, triunfaron - no en su propia fuerza, sino descansando en las promesas de Dios.

Éstos son los Guerreros de la Fe

“Que por fe conquistaron reinos,  hicieron justicia,  alcanzaron promesas,  taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada,  sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección;  mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra... Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe... (Hebreos 11:33-12:2)

Las historias de la Biblia enseñan que la máxima necesidad de cada individuo es la fe en las promesas divinas. Las pruebas y las dificultades que surgen son las tutoras celestiales para enseñarnos fe y confianza. El poder de Dios es lo suficiente como para responsabilizarse por cada demanda por esto. Es bastante grande como para solucionar cada emergencia. La única limitación está es si el individuo ejercitará la fe o no, porque "Todo es posible para la persona que tiene fe." (Marcos 9:23)

"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan." (Hebreos 11:6, VRV 1960)

Un día, un centurión romano le pidió a Jesús que sanase a su criado.Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad,  y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve,  y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe...Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste,  te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora. (Mateo 8:7-10, 13)

Cuando el centurión pidió la ayuda de Jesús, el Salvador inmediatamente respondió: "Iré". El centurión estaba asustado. Él no esperaba que un israelita voluntariamente entrara en su casa, la de un gentil. Él respondió rápidamente "Oh, no. Eso no es necesario. Simplemente hable la palabra solamente y mi criado se pondrá bien"."Eso," dijo Jesús, "es fe".

Dios sabe que usted necesita fe. La única manera para que usted desarrolle una fe bien fundada en la roca en el poder del Señor que le cuidará individualmente, es teniendo problemas que son imposibles de resolver por cualquier esfuerzo humano. Cualquier problema que le confronte como resultado de la obediencia, Dios conoce todo sobre él. Cada prueba es "individualmente diseñada" para desarrollar en usted la fe y la dependencia en su Padre Celestial que usted necesita atravesar por los días difíciles por venir. Sería mejor perder una fina casa y vivir en un apartamento simple o una casa de remolque [trailer] en el país, que no obedecer a la voluntad declarada de Jehová. Sólo aquellos que viven en estricta obediencia pueden reclamar las promesas.

Dios ha provisto promesas para obrar en cada emergencia y suplir cada necesidad. Cuando usted ha hecho todo lo que ha podido para obedecer su voluntad revelada, su parte es escoger creer porque él es el Señor y él no puede mentir. Sin problemas humanamente infranqueables, su fe en su liderazgo providencial no aumentará. ¡Las pruebas que usted afronta están para el propósito expreso de proveerle una oportunidad para ejercitar su fe a fin de que crezca! Sin pruebas, la fe no crecerá más que lo que los músculos no pueden crecer sin ejercicio.

Porque la situación de cada persona es única, no hay un consejo que pueda ser aplicado a cada circunstancia individual. Hay una razón por qué sus problemas trascienden su habilidad o recursos disponibles para tratarlos. Dios no pretende que los seres humanos suplan la ayuda que él quiere proveer. Dios no faculta a ninguna persona o institución, como WLC, a poder proveer respuestas y dinero para cada problema que confrontan a Sus hijos. Vuestros problemas son diseñados para ayudarle a desarrollar la fe en el Señor, no dependencia de la sabiduría de sus amigos, o los recursos de otros.

Las pruebas que te confrontan pueden ser más espantosas que cualquier cosa que usted alguna vez haya afrontado; Los peligros pueden ser muy reales. A través de todo ello, vuestro curso más seguro es la obediencia y la confianza. Los objetivos de la misericordia de Diosen cada prueba son llevarle a usted más cerca de él.

"Porque el Señor no desecha para siempre; Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias; Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres." (Lamentaciones 3:31-33)

Jehová podría hacer desaparecer tu deuda. Él podría crear dinero en su bolso. Pero eso no edificaría tu fe y la fe es tu máxima necesidad. Sólo cuando un problema humanamente infranqueable es solucionado por la guía divina y su intervención, es que la fe aumenta. Los problemas más difíciles son los que sentimos que nos hemos causado a nosotros mismos a través de un desacertado curso acción:

No deberíamos haber construido esa casa grande y cara. No debería haber removido ese préstamo. Deberíamos haber reparado el carro viejo, no haber comprado uno nuevo. ¿Por qué removí tantos préstamos de la escuela? Cuando una persona ha firmado papeles y HA PROMETIDO repagar, hay un sentido de obligación que si usted no cumple con su palabra, usted deshonrará al Creador. Ninguno debería perder la fe en el liderazgo amoroso de Dios si ellos terminan perdiendo sus trabajos e incapaces de repagar préstamos. "He aquí que no se ha acortado la mano del Señor para salvar, ni se ha agravado su oído para oír". (Isaiah 59:1) Aún debemos seguir y obedecer, aún cuando no comprendemos las razones de su gobierno.

Las mismas experiencias que encontramos más difíciles son las que se necesitan más para refinar nuestros caracteres. Es también muy posible que Dios necesite a un testigo, como Job, quien permanecerá fiel y confiado sin tener en cuenta las circunstancias. Puede ser para la salvación de las almas de otros que usted es conducido por los valles de sombras. Aún cuando nos hemos metido nosotros mismos en dificultades y enmarañamientos que no fueron la voluntad de Dios en que nos involucráramos, todavía podemos llegar al Padre y le podemos pedir en nombre del Hijo que nos dé sabiduría para ver una senda que sea segura para seguir.

Es seguro confiar en Dios en cada situación, en la seguridad de que él siempre nos guiará igual como escogeríamos nosotros si pudiésemos ver el futuro como él puede, y su glorioso plan que él está obrando en nuestras vidas. El poder del Todopoderoso respalda cada promesa que él ha hecho. Así, no hay excusa para rehusarse a ser obediente ­ aun si la obediencia para la verdad le cuesta su empleo, su casa, su coche, su reputación, su matrimonio o incluso su vida.

¿Es tentado usted? Él librará. ¿Es usted débil? Él fortalecerá. ¿Es usted ignorante? Él dará la luz. ¿Está usted herido? Él curará. Dios"cuenta el número de las estrellas;"  Y todavía "El sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas. ". Salmos 147:4, 3. "Vengan a Mí," es Su invitación. Cualesquiera que sean sus ansiedades y pruebas, exponga su caso delante de Él. Vuestro espíritu será vigorizado para resistir. Se abrirá el camino para que usted sea librado de la vergüenza y la dificultad. Mientras más débil y más indefenso usted sepa que está, mucho más fuerte estará usted en Su fuerza. Mientras más pesadas sean vuestras cargas, más bendecido será el descanso al echarlas sobre el Cargador de las cargas.

El Señor dice, Invoquenme en el día de angustia". Salmos 50:15. Él nos invita a que le presentemos a él nuestras perplejidades y nuestras necesidades, y nuestra necesidad de ayuda divina. Él nos alienta a ser instantáneos en la oración. Tan pronto como las dificultades surgen, debemos levantar a él nuestras peticiones sinceras y fervorosas. Por nuestras oraciones importunas damos evidencia de que nuestra confianza está fuerte en Dios. El sentido de nuestra necesidad nos conduce a orar seriamente, y nuestro Padre divino es movido por nuestras súplicas.

A menudo esos que sufren reproche o la persecución por su fe está tentados a pensar que han sido abandonados por Señor. A los ojos de los hombres ellos son la minoría. Para toda apariencia sus enemigos triunfan sobre ellos. Pero no les dejen violar su conciencia. El que ha sufrido en su representación, y ha soportado sus pesares y sus aflicciones, no los han abandonado.

Los hijos de Dios no han sido dejados solos o indefensos. La oración mueve el brazo de su Omnipotencia. . . .

Si entregamos nuestras vidas a Su servicio, nunca podremos estar colocados en una posición para la cual Dios no haya hecho provisión. Cualquiera que sea nuestra situación, tenemos a un Guía para dirigir nuestro camino; Cualesquiera que sean nuestras perplejidades, tenemos un Consejero seguro; Cualquiera que sea  nuestro pesar, nuestro luto, o soledad, tenemos un Amigo simpatizante. Si en nuestra ignorancia tropezamos, Jesús no nos deja. Su voz, clara y bien definido, se oye diciendo, "soy la Camino, la Verdad, y la Vida" (Juan 14:6) "Porque él librará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra." Salmo 72:12).

Dios declara que él será honrado por esos que se acercan a él, quienes fielmente le rindan servicio. "Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. " (Isaías 26:3) El brazo de la Omnipotencia está extendido para guiarnos adelante y todavía más hacia adelante. Siga adelante, el Salvador dice; Les enviaré ayuda. Es por la gloria de Mi nombre que ustedes piden, y que ustedes reciben. Seré honrado enfrente de aquellos que esperan vuestro fracaso. Verán Mi palabra triunfar gloriosamente. "Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis." Mateo 21:22.

Dejen a todo  aquel que sea afligido o injustamente tratado, clamar a Dios. Den la espalda a aquellos cuyos corazones con como acero, y hagan vuestras peticiones a vuestro Hacedor.  Nunca es rechazado quién llega a él con un corazón contrito. Ni siquiera una oración sincera está ha sido perdida. En medio de los himnos del coro celestial, Jehová oye los clamores del ser humano más débil. Derramamos el deseo de nuestro corazón en nuestros armarios, respiramos una oración como caminamos por el camino, y nuestras palabras alcanzan el trono del Monarca del universo. Pueden ser inaudibles para cualquier oreja humana, pero ellas no pueden desvanecerse en el silencio, ni pueden perderse a través de las actividades de negocios que están ocurriendo. Nada puede ahogar el deseo del alma. Se sobrepone al estrépito de la calle, a la confusión de la multitud, hacia las divinas cortes. Es a Jehová a quién hablamos, y nuestra oración se oye.

Usted que se siente lo más indigno, no sienta temor de consignar su caso a Dios. Cuando él entregó a sí mismo a su Hijo por el pecado del mundo, él se encargó el caso de cada alma. "El que no escatimó ni a su propio Hijo,  sino que lo entregó por todos nosotros,  ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Romanos 8:32. ¿No cumplirá él con la palabra de gracia dada para nuestro ánimo y nuestra fuerza?

Jesús claramente advirtió que alcanzar el reino de los cielos requeriría abandonar todo lo demás. No sólo esté dispuesto a prescindir de eso, sino en verdad esté dispuesto a hacerlo.

Además,  el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo,  el cual un hombre halla,  y lo esconde de nuevo;  y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene,  y compra aquel campo.“También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa,  fue y vendió todo lo que tenía,  y la compró.” (Mateo 13:44-46, VRV 1960)

La Salvación es un regalo gratis, pero ninguno que siga en desobediencia la obtendrá. Porque la provisión amplia ha sido hecha para todos los que venzan, todos se quedan sin excusas si se pierden. Las principales razones de los que no quieren llevar la cruz de la obediencia es el orgullo. Les gustan sus casas confortables, más que un hospedaje más humilde. Les gusta el prestigio percibido que viene con un trabajo bien pagado. No quieren la vergüenza de la pérdida del trabajo o la posible pérdida resultante de la casa y o el coche si fallan en sus pagos.

Es fácil para Dios resolver los problemas que usted pueda enfrentar. ¡Sus recursos son ilimitados! Sin embargo, es difícil para los pecadores desarrollar fe en él. Jesús nunca le obligará a ejercitar fe en sus promesas. Como un amante de la libertad, él le deja esa elección a usted. "En verdad, hay suficiente luz para aquellos que quieren creer y suficientes sombras para cegar a aquellos que no quieren creer".7 

Hagan una elección intencional de confiar en su Creador y su Redentor. La vida eterna vale la pena, aun si le cuesta todo. Regocíjese siempre, en todo dé gracias, vea en todas las cosas una invitación para la oración. No hay montaña demasiado grande que ÉL no pueda mover; Ninguna distancia demasiado distante que ÉL no pueda cruzar. Él oirá sus oraciones y él ordenará los acontecimientos que serán, al fin, sus más grandes bendiciones.

Fuente: www.worldslastchance.com

martes, 17 de mayo de 2016

Quien Suple Cada Una De Las Necesidades

De Bishop K. C. Pillai

No llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado; y a nadie saludéis por el camino. (Lucas 10:4).

Algunos se imaginan que porque Cristo les dijo a sus discípulos que no llevasen provisiones, eso implica que les estaba dando licencia para ser unos mendigos profesionales. Y algunas escuelas Occidentales han dicho que la razón por la que él les instruyó a no saludar a nadie por el camino, se debía a que las personas en el Oriente desperdiciaban mucho tiempo saludándose. Se encontraban el uno con el otro y se ponían a hablar durante mucho rato queriendo saber la vida el uno del otro. Estos escolares sostienen que Jesús no quería que sus discípulos perdiesen su tiempo de esa manera. Estas explicaciones sencillamente no son verdaderas.

Para empezar, Jesús no quería que sus discípulos llevasen dinero y provisiones, porque él quería que dependiesen de Aquel que viste a los lirios del campo y da de comer a los pájaros. Dios sería su suficiencia. Él supliría sus necesidades. Así que en vez de ser "a nadie saludéis por el camino," la traducción correcta es "no solicitéis a nadie en el camino." En otras palabras, ellos tenían que confiar en Dios, no solicitarle o mendigar de aquellos que encontrasen. Nosotros nos hemos verdaderamente alejado, estamos muy lejos de aquellos primeros días de la iglesia. Hoy en día, cuando un predicador recibe una invitación para predicar a una congregación él quiere saber acerca del salario, las despensas, la casa, los beneficios y todo lo demás. Que confiemos en Dios para que supla todas nuestras necesidades es una historia que leemos en la Biblia, pero no es una historia que uno espera ver aplicada en manifestación en nuestra vida.

Sin embargo Jesús esperaba que sus discípulos pusiesen en práctica aquello que les enseñaba. Y la historia del ministerio de la iglesia del primer siglo contiene elocuentes testimonios del hecho que, más de que cualquier otra generación posterior, su religión fue para ellos una manera de vivir.
Hay una clásica ilustración de incredulidad en la renuencia o rechazo del Rey Salomón a confiar en el Señor, que se encuentra en 1a de Reyes 10:22:
Porque el rey tenía en el mar una flota de naves de Tarsis, con la flota de Hiram. Una vez cada tres años venía la flota de Tarsis, y traía oro, plata, marfil, monos y pavos reales. No se nos hace difícil pensar que Salomón importase bienes de otros países. Durante siglos y siglos antes de Cristo, mi país, la India, no solo tuvo contactos comerciales con los países de Asia Menor, sino que además les exportó la religión y la filosofía. ¿Pero a qué vienen los monos y los pavos reales?

Al principio de su reinado sobre Israel, Salomón había reflejado la mismísima sabiduría de Dios en sus juicios. Había paz en la tierra, prosperidad económica, y fue él quien construyó el templo para la adoración a Dios. Ningún otro hombre tuvo jamás tan gran oportunidad de ser lo que él pudo ser, y debió ser. Cuando buscó el consejo de Dios y depender de él, era de hecho invencible. Su fama se extendía a través de todo el mundo. Venían de todos los puntos del globo para oír la sabiduría de Salomón. Y en esta relación con Dios el encontraba seguridad y prosperidad.

Pero muy pronto comenzó a dormirse en los laureles del conocimiento de los sentidos, cediendo a los impulsos sensuales. Se rodeó a sí mismo con cientos de mujeres de todas las partes del mundo. Trescientas de ellas llegaron a ser sus mujeres y setecientas sus concubinas. Dios le había avisado diciéndole que estas mujeres le conducirían a la adoración de sus dioses paganos. Pero Salomón no quiso escucharle, y gradualmente se fue quedando dormido en una vida de total desesperación, llegando a la conclusión de que todo era vanidad y aflicción de espíritu. La traducción Telugú dice así: toda labor (del hombre) debajo del cielo es como un hombre golpeando al aire, y sin encontrar nada de nada.

Mientras más iba estrangulando su relación con Dios, mas intranquilo se sentía en su alma. Ya no podía descansar y depender en Dios para su seguridad. Todos se tornaron sospechosos a su alrededor. Nadie podía ser de confianza. Así que decidió seguir el ejemplo de los demás reyes. Aquí es donde entran los monos. Muchos monarcas Orientales utilizan monos para guardar y proteger sus palacios. Ellos los entrenan, y les hacen comportarse y actuar de acuerdo con el entrenamiento que han recibido. Por tanto, son más leales que los guardianes humanos, porque las intrigas y las insurrecciones se han dado siempre frecuentemente en las cortes de los Reyes a través de todas las edades. El rey de hecho ponía la confianza de su bienestar físico en las manos de un mono, como un guardaespaldas.

Así que Salomón tenía que equipararse a los demás reyes. Una vez que había cambiado por su libre albedrío la protección de Dios, por conducir su vida de la misma manera que los demás monarcas, él ahora tenía que volverse y adquirir para sí el mismo tipo de protección en que confiaban aquellos reyes. Tal vez estés pensando que esta sea una historia de tristes sucesos del estado de Salomón. Y yo concuerdo. Y también estoy seguro de que tú concuerdas que su miseria fue auto-impuesta. Él mismo fue su peor enemigo.

¿Pero qué es lo que ocurre con la gente de Dios? 

Él nos ha prometido protegernos, guardarnos como a la niña de Sus ojos. Pero eh aquí, hallo que la mayor parte de los cristianos no tienen la serenidad que proviene de la certeza del conocimiento de que el ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen, y los defiende (Salmos 34:7). Nosotros creemos en nuestros pensamientos que todas las cosas nos ayudan a bien a los que amamos a Dios (Romanos 8:28), sin embargo no creemos en nuestro corazón también que no seremos sacudidos y zarandeados por cada problema que nos asedie. Nos daríamos cuenta de que, en todas las situaciones, nosotros, a través de Cristo, somos vencedores. En medio de cada una de las furiosas tormentas, entonces, podríamos obtener la victoria, si sabemos con toda la certeza que estamos en las manos de Cristo, quien nunca perdió una sola batalla.

Nuestro vivir cotidiano se encuentra tan alejado de Cristo, que no podemos sentir su protección, poder y presencia. Y en vez de confesarle nuestro pecado y buscar la faz de Dios, nos volvemos, como Salomón y los otros Reyes Orientales - a "los monos" de nuestro tiempo, de los cuales esperamos que nos den protección y que nos cuiden y miren por nosotros.
Desde que Salomón dejó de reconocer la sonrisa de Dios en su vida, se tuvo que volver a otros lugares buscando la prosperidad. Así que mandó traer pavos reales. Los pavos reales eran el símbolo de la presencia de Dios. La idea era que donde había un pavo real, allí se encontraba la bendición y la prosperidad de Dios. Las plumas de pavos reales se utilizaban para bendecir, se daban como ofrendas a las personas para que pudieran tener prosperidad. Así que, aquí vemos una vez más que Salomón estaba en sintonía con la tradición de los hombres, en vez de con la voluntad de Dios.

La mayor parte de nosotros somos como Salomón a este respecto también. Pensamos que nuestra suficiencia se encuentra en la cuenta del banco, en la reserva de fondos, despensas, negocios y propiedades. Cuando nuestra "seguridad" se halla en estas cosas, una vez que se evaporan, nos quedamos a dos velas, sin nada. Sin embargo aquel que confía en Dios de manera íntima no se necesita preocupar con ninguna de sus necesidades. Dios le ha prometido que se ocupará de ellas y las suplirá una a una, y Él no puede fallar nunca. Sus promesas no son solo para los buenos momentos, sino para todos los tiempos.

La promesa a los discípulos en el texto es una promesa para ti. Las palabras que escribió Pablo a la iglesia de los Corintios son para cada creyente: Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra. (2a Corintios 9:8)

Fuente: http://mirasoloadios.blogspot.cl