martes, 30 de junio de 2026
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martes, 5 de mayo de 2026
viernes, 5 de diciembre de 2025
martes, 4 de noviembre de 2025
Por que los Cristianos Dudan
La Principal Razón por la que los Cristianos Dudan
Aunque hay otras razones, la razón principal por la que los cristianos dudan del amor de Dios o incluso de la verdad del cristianismo es porque esperan que Dios actúe de maneras distintas a las que Él prometió. Escribo esto ahora porque recientemente he conversado con cristianos que están luchando con esto. Obviamente, si un cristiano piensa que el Señor debe hacer esto o aquello, en cuanto el Señor no hace esto o aquello, entonces ese cristiano no tendrá confianza en el amor o incluso en la existencia de Dios.
En mi primeros años como cristiano, ciertamente luché cuando las acciones de Dios en mi vida, y en las vidas de otros, no satisfacían mis expectativas de cómo debía actuar. Pero, estoy agradecido de que puedo afirmar que esto no me ha sucedido desde hace ya mucho tiempo (he sido cristiano ahora por casi cincuenta años).
La Duda de Juan el Bautista
En Mateo 11:2-3, encontramos un claro ejemplo de un hombre piadoso que tenía este tipo de duda. «Juan estaba en la cárcel, y al enterarse de lo que Cristo estaba haciendo, envió a sus discípulos a que le preguntaran: —¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?»
¡Increíble! ¡Considera el significado de la pregunta de Juan! Recuerdas lo que Juan había dicho anteriormente acerca de Jesús, «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Juan 1:29). Recuerda que cuando Jesús se acercó a Juan para ser bautizado, Juan trató de impedir a Jesús diciendo:
«Necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?» Entonces, cuando Juan bautizó a Jesús «se le abrieron los cielos y vio el Espíritu de Dios descendiendo como una paloma y viniendo a descansar sobre él; y he aquí una voz del cielo dijo: «Este es mi Hijo amado, con quien me complazco» (Mateo 3:14, 16-17).
Pero ahora vemos que Juan envía a sus discípulos a preguntar a Jesús, “¿Me equivoqué acerca de quién eres?” ¡Simple, Juan el Bautista estaba ahora en la cárcel y no esperaba encontrarse en esta situación! ¡No vio la prisión en su futuro! Seguramente Juan estaba íntimamente familiarizado con la proclamación en Isaías 9:6-7 acerca del Mesías que dice:
“la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. El aumento de su soberanía y de la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para siempre. El celo del SEÑOR de los ejércitos hará esto”.
¡El Bautista seguramente recordó que cuando David era rey que él ganó todas sus batallas! Por lo tanto, Juan el Bautista debe haber pensado que el Mesías Jesús, el «Poderoso Dios», que se sentaría «sobre el trono de David» y de cuyo «gobierno … no habrá fin», no permitiría que el Bautista se sentara en una oscura y sofocante mazmorra! También, D. A. Carson tiene razón en señalar, «el Bautista había predicado en términos de bendición y juicio inminente. Por el contrario, Jesús estaba predicando en términos velados de cumplimiento y trayendo mucha bendición pero sin juicio real … y como resultado, el Bautista comenzó a dudar».1 De hecho, el Espíritu Santo hablando por medio de Isaías no estaba prometiendo que Jesús, en su primera venida, establecería un reino terrenal, pero Juan probablemente no lo sabía, y Juan estaba en prisión! De hecho, pronto sería decapitado.
La respuesta de Jesús a Juan el Bautista
Esta es una de las cosas que más me gustan de la apologética cristiana. Escucha a Jesús responder en Mateo 11: 4-6, «Id y contad a Juan lo que oís y veis: los CIEGOS RECIBEN LA VISTA y los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los POBRES SE LES ANUNCIA EL EVANGELIO».
Nota lo que Jesús no dijo. Jesús no dijo: «¡Dile a Juan que deje de dudar!»
Jesús dice: «Ve y dile a Juan lo que has visto; los sordos oyen, los ciegos ven, los muertos son resucitados! Ve a decirle a Juan lo que has presenciado personalmente: ¡milagros asombrosos! Jesús dio evidencia de lo que Él decía ser: ¡el Mesías!
Pero eso no es todo lo que Jesús dijo. Jesús dijo algo importante que debemos observar: «Y bienaventurado es el que no se escandaliza de mí» (v.6). Carson explica que bienaventurado es aquel «que no encuentra en Jesús o en su ministerio un obstáculo para creer y por lo tanto no lo rechaza».2 En otras palabras, habrá algunas personas que rechacen la evidencia acerca de Jesús porque no les gustan las cosas acerca de Jesús. Estoy seguro de que Juan el Bautista estuvo más que satisfecho con la respuesta de Jesús, pero muchas personas, incluso a muchos cristianos, no les gusta lo que hace Jesús. Piensan que un Dios amoroso debe actuar de manera diferente.
Cristianos que Dudan
Esta aversión a lo que Jesús es y lo que Él hace es la razón número uno por la que los no-cristianos rechazan la evidencia acerca de Jesús, no les gusta su persona ni lo que ésta representa (lo que menos les gusta a los no-cristianos de Él es que tienen que obedecerlo). Pero no me estoy enfocando en los no-cristianos aquí.
Cuando Dios no actúa como los cristianos creen que el Señor debe actuar terminan con un cristianismo dañado. Esto sucede todo el tiempo y, como he dicho, como joven cristiano esto me sucedió. Lo que ofende a muchos de los estudiosos más jóvenes o menos diligentes en la Palabra de Dios es que piensan que el Señor no debería dejarlos sufrir de esta manera o de esa manera. Ellos piensan que si Dios los ama entonces su esposo sería mejor, o sus hijos no sufrirían, o su salud sería mejor. Cuando los cristianos pasan, o tal vez ven pasar a otros, por extrema dificultad, preguntan: ¿Dónde está Dios?
El que muchos cristianos esperen que Dios no los deje sufrir es en gran medida la culpa de la iglesia cristiana. Lo que quiero decir es que muchos pastores y muchos cristianos enseñan un falso evangelio de «ven a Jesús y Jesús sanará tu matrimonio» o «mejorará tus finanzas» o incluso «te sanará». En resumen, muchas iglesias han enseñado que Jesús vino para darte un ¡mejor estilo de vida aquí!
Ahora, permítanme ofender a algunos de ustedes. Jesús no murió para mejorar tu estilo de vida aquí. La razón por la que digo que algunos se ofenderán es que casi cada vez que digo eso, algunos cristianos se enojan mucho. Pero, ya que muchos cristianos equiparan al cristianismo con un estilo de vida mejorado aquí, cuando eso no sucede, terminan dudando de la verdad del cristianismo.
Permítanme ser claro: a menudo el estilo de vida de una persona mejora cuando se hacen cristianos, pero no siempre es así. Por ejemplo, si uno te haces cristiano en Somalia, o en Irak, o en Pakistán y tu familia trata de matarte o tu hija es secuestrada, violada y obligada a firmar una confesión afirmando el Islam,–¡eso no es un estilo de vida mejorado! En el año 203 d.C., una madre de 22 años, Vibia Perpetua, acababa de dar de mamar a su hijo, caminaba desnuda hacia la arena romana, la leche aun chorreaba de sus pechos, todo esto para ser ejecutada por bestias salvajes. Eso no es un estilo de vida mejorado.
Lamentablemente, el que tu vida podría llegar a ser más difícil después de hacerte cristiano es ignorado por muchos pastores o apenas mencionado—como en un anuncio de efectos secundarios de un medicamento moderno.
Así que permítanme ser claro: Dios no promete que no morirás lentamente de enfermedades del corazón o cáncer. De hecho, probablemente morirás de una enfermedad cardíaca o cáncer (esa es la forma en que la mayoría de la gente muere). Además, Dios no promete que no serás desnudado(a), violado(a) y asesinado(a). Esto ha sucedido a muchos cristianos varones y mujeres precisamente porque eran cristianos. De hecho, ¡sucede casi todos los días! Ahora, en Romanos 8:35-37 Dios promete estar con nosotros a través de esas cosas.
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Tal como está escrito: POR CAUSA TUYA SOMOS PUESTOS A MUERTE TODO EL DÍA; SOMOS CONSIDERADOS COMO OVEJAS PARA EL MATADERO. Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Notemos «hambre», «desnudez», «espada». Pablo dice que somos vencedores en todas estas cosas, y no por evitarlas. Esta falta de preocupación por cómo otros podrían maltratar nuestros cuerpos también se ve en Mateo 10:28: «Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno». En otras palabras, tu muerte física no es tan importante. Ahora algunos de ustedes probablemente están pensando, «bueno, ¡mi muerte física es importante para mí!» Sí, lo entiendo, pero, de nuevo, francamente, tu muerte física no es importante en comparación con ¡la muerte eterna de tu alma!
Ahora, volvamos a por qué los cristianos dudan. Los cristianos dudan cuando están confundidos acerca de lo que el Señor ha prometido y luego pierden su confianza en el cristianismo. Obviamente, si piensas que el cristianismo trata principalmente con tu bienestar físico aquí. Si piensas que el cristianismo trata con que vivas el “Sueño Americano”. Si piensas que el tema del cristianismo es tener un mejor estilo de vida aquí, entonces vas a cuestionar la verdad del cristianismo cuando la dificultad venga porque el Señor no te promete esas cosas.
Cristianos con Confianza
Por lo tanto, es primordial que tengamos una comprensión correcta de lo que Jesús prometió y no prometió si queremos tener confianza en lo que Jesús está haciendo a través de nosotros en el planeta Tierra. Jesús prometió estar contigo a través del sufrimiento; No prometió que lo evitarías. Esto es lo que digo a mis alumnos: «El Plan A de Dios para tu vida es el de llevarte a través de períodos regulares de sufrimiento y no hay Plan B”. El sufrimiento nos purifica y, si lo soportamos mientras continuamos honrando a Dios, demuestra tanto a humanos como a ángeles que realmente somos Sus discípulos.
Como yo ya había decidido que esto era cierto, cuando me dio cáncer de hueso, no dudé del amor de Dios ni de la verdad del cristianismo por un momento porque ya había decidido que estas cosas les suceden a los cristianos. Piensa en ello, con excepción del regreso del Señor, lo único que te impedirá ver a cada persona que conoces morir de asesinato, accidente o enfermedad, será tu propia muerte por asesinato, accidente o enfermedad. Es cierto que el Señor cura a veces milagrosamente, pero Él no lo promete. Jesús resucitó a Lázaro de entre los muertos, pero un tiempo después Lázaro murió de asesinato, accidente o enfermedad. Pero, afortunadamente, en Cristo tenemos vida eterna y » El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado». (Apocalipsis 21: 4)
Fuente: https://veritasfidei.org/
jueves, 27 de marzo de 2025
Los antepasados de la fe que vencieron las tentaciones
Satanás tentó a los hijos de Dios con toda clase de planes malvados desde la creación del mundo. Tenemos que vencer todas las tentaciones de Satanás para ir al eterno reino de los cielos. Hay muchos registros de los antepasados de la fe que fueron bendecidos al vencer las tentaciones de Satanás. Estudiemos sobre la actitud de fe que debemos tener para vencer las tentaciones con buenas obras.
1. Jesús
Después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, Jesús fue tentado por el diablo tres veces, lo cual muestra que seremos tentados de la misma manera al creer en Jesús y al seguirlo. La primera tentación de Jesús fue del punto más débil de los hombres, la comida. Jesús venció la primera tentación con estas palabras: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. La segunda tentación fue de probar el poder de Dios. Jesús venció al diablo con estas palabras: “No tentarás al Señor tu Dios”. La tercera tentación fue de riqueza y gloria del mundo a cambio de adorar a Satanás. Jesús venció al diablo diciendo: “Vete, Satanás, porque escrito está: Al señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás”. La victoria de Jesús ante tales tentaciones de Satanás es un ejemplo para nosotros de que podemos vencer cualquier tentación y que debemos vencerla (Mt. 4:1-11).
2. Job
Satanás dio muchas pruebas para tentar a Job que creía firmemente en Dios. Ya que Dios había permitido al diablo probar a Job con dificultades, Job perdió todos sus bienes e, incluso, a sus hijos; y también fue herido con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. Además, aun su mujer le dijo: “Maldice a Dios, y muérete”. Job, sin embargo, no abandonó su fe, sino que la guardó firmemente, teniendo paciencia hasta el fin. De esta manera, Dios derramó grandes bendiciones sobre él porque superó las tentaciones, y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job. Y tuvo hermosos hijos e hijas. En consecuencia, Job pudo vivir sirviendo a Dios y teniendo más felicidad y bendición que antes.
3. José
Los hermanos de José lo envidiaron y lo enviaron a Egipto adonde fue como esclavo a Potifar, uno de los oficiales de Faraón y capitán de la guardia. En ese momento, una gran tentación llegó a José. La esposa de Potifar vio que José era fuerte y de buen parecer y lo tentaba cada día (Gn. 39:7-10). No obstante, José pensó en Dios y no cayó en la tentación. Asimismo, José venció la tentación de Satanás pensando solamente en Dios, y se convirtió en gobernador de Egipto con la ayuda de Dios, y pudo salvar a sus padres y a sus hermanos (Gn. 41:40-43).
4. El apóstol Pablo
Cinco veces el apóstol Pablo recibió cuarenta azotes menos uno, por haber estado predicando el evangelio, una vez apedreado, una noche y un día como náufrago; estuvo en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de su nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en la tierra, peligro entre falsos hermanos, en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez (2 Co. 11:23-28). Aun bajo estas tentaciones tan difíciles, Pablo guardó la fe y concluyó su misión de predicar el evangelio hasta el final, por lo que pudo obtener la corona de la justicia reservada en el reino de los cielos (2 Co. 11:23-28).
5. Daniel
Daniel recibió la amenaza y tentación de que sería echado al foso de los leones si oraba a otro excepto al rey. Pese a esto, oraba tres veces al día con la ventana abierta hacia Jerusalén. Como resultado, fue echado al foso de los leones por violar la orden del rey. Pero fue protegido y salvo en medio de los leones por la ayuda de Dios. A través de esto, mostró la gloria de Dios grandemente ante muchas personas (Dn. 6:1-28).
6. Sadrac, Mesac y Abed-nego
Sadrac, Mesac y Abed-nego, los tres amigos de Daniel, fueron amenazados con ser echados dentro de un horno de fuego ardiendo si no se postraban y adoraban la imagen de oro. Pero ellos nunca la adoraron, manteniendo firme su fe hasta el final. Finalmente fueron echados dentro del horno calentado siete veces más de lo acostumbrado, pero el fuego no tuvo poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se quemó, y ni siquiera olor de fuego tuvieron cuando salieron del fuego. Nabucodonosor rey de Babilonia y sus sátrapas y consejeros se sorprendieron y se arrepintieron ante Dios. Además, Sadrac, Mesac y Abed-nego obtuvieron puestos más importantes en la provincia de Babilonia (Dn. 3:1-30).
Hay fuerzas malignas que obstaculizan nuestra fe y nos impiden seguir la voluntad de Dios también en esta época. No obstante, debemos guardar nuestra fe en Dios como los antepasados en la Biblia, que recibieron grandes bendiciones después de guardar su fe incluso en grandes dificultades hasta el final y entraron en el reino de los cielos.
Fuente: https://watv.org/
miércoles, 11 de septiembre de 2024
Confía en Dios y el te responderá
Los que miraron a él fueron alumbrados y sus rostros no fueron avergonzados.
Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias.
El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen. Y los defiende.
Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él.
Temed a Jehová, vosotros sus santos,
Pues nada falta a los que le temen. Los leoncillos necesitan, y tienen hambre;
pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.
Fuente: Salmo 34
sábado, 21 de enero de 2023
Un llanto en el desierto
¿Fue alguna vez rechazado por alguien? (Génesis 21:8-21)
¿Fue echado de su hogar porque su presencia le molestaba a otros? Bueno, si así fue su caso, esta historia le va a ayudar. Y todo esto porque la Biblia es un libro de esperanza. Es un libro lleno de historias de amor, de poder, de fe y de gloria.
Esta era la condición de Agar, quien fue echada al desierto junto con su hijo Ismael después del pleito en la tienda de Abraham. En nuestro texto, Abraham se debatió entre dos familias. Amaba mucho a sus dos hijos, Ismael e Isaac. Pero su esposa lo puso entre la “espada y la pared” y tuvo que tomar una decisión, eligiendo a Sara e Isaac. Así que con todo el dolor de su corazón echó a la esclava y a su hijo Ismael al desierto de Beerseba.
Pero como esta historia está llena de esperanza, Dios oyó el llanto del muchacho. El desierto no ocultó a Agar y el muchacho de Dios. Muchas preguntas vendrían a la mente de Agar en ese momento. ¿Por qué mi ama me dio a su esposo para darle un hijo y ahora me rechaza? ¿Por qué Dios permitió esta “injusticia” conmigo y mi hijo? ¿Por qué llegamos a este desierto para morirnos de sed y de hambre? Pero Dios no dejó que esas preguntas hicieran perder su esperanza.
Así que Dios la alentó por segunda vez. Ahora bien, ¿qué representa esto para nosotros ahora? Bueno que hay momentos en la vida en que el cielo se nos viene encima y la esperanza de sobrevivir se ha perdido. ¿Cuál es su desierto hermano? Se dice que toda aventura espiritual pasa necesariamente a través del desierto. Que el desierto es la prueba de la provisión pero también de la escasez. Como alguien lo definió: “Es lugar donde la realidad se despoja de la apariencia para sacarnos de lo efímero y descubrir lo que realmente es esencial e indispensable”. En Agar vemos el amor de Dios para todos los que han sido objetos de abuso, olvidados y abandonados. El texto nos recuerda que Dios nos va oír siempre donde estemos. Que aun cuando Isaac es el hijo de la promesa, no abandona a Ismael. ¿Qué nos revela este llanto en el desierto?
El llanto en el desierto es atendido por el Dios que jamás desampara a sus hijos
“Y oyó Dios la voz del muchacho…” v. Dios se hace cargo siempre de nuestros errores. La llegada de Ismael no era lo que él había planificado para Abraham, pues en todo caso fue el producto de una decisión apresurada de la anciana pareja. Hermanos, nunca ayudemos a Dios en sus planes tomando una decisión que no ha sido revelada por él. Pero nuestros errores no quitan la misericordia divina.
Dios había decidido cumplir su plan con la llegada de Ismael. Así que al final Dios oirá el “llanto del desierto”. El llanto de Ismael tuvo que ser muy fuerte, audible y de gran lamento. No solo anhelaba el agua para satisfacer su sed, sino que anhelaba la voz y el abrazo de su padre. Él no tuvo la culpa de venir en esa condición. Él no era el responsable que se le estuviera privando de su primogenitura y su herencia. Así que es allí, en el desierto, y debajo de aquel árbol donde llora su pena, su tragedia y su futuro. Pero Dios oyó su oración. Amados, no hay un clamor que Dios no oiga. No hay una pena que él no conozca. Bien pudiéramos llegar al más insoportable sufrimiento; a la más prolongada condición física o del alma, pero donde estemos él oirá “la voz del muchacho”. Dios siempre oye nuestra oración.
“Entonces Dios le abrió los ojos…”¿Por qué Agar no había visto la fuente da agua antes? Bueno, cuando se llora demasiado los ojos se llenan de lágrimas y eso pone una visión borrosa. Las terribles pruebas de la vida oscurecen todos nuestros sentidos y no nos dejan ver las bendiciones de la provisión de Dios en esos momentos.
Vea este cuadro. El hombre en su escasa provisión solo ofrece un odre lleno de agua para el camino. Eso habla que el hombre en si es escaso. Nos revela que las provisiones humanas tienen el sello de lo perecedero, de lo temporal y transitorio. Pero vea ahora el otro escenario. Dios es quien provee de una fuente en el desierto. Allí, en ese lugar, donde más deseamos del “agua viva”, es cuando vemos la provisión divina. Dios le abrió los ojos a Agar porque estaba cegada por su dolor e impotencia. La tarea de Dios sigue siendo la de abrir los ojos de sus hijos para que vean las bendiciones que al puesto delante de nosotros para que no perezcamos.
Agar necesitaba una nueva visión para que entendiera que su Dios cumpliría su promesa en ella. Las lágrimas del sufrimiento pueden llevarnos a una renovada visión. Dios nos mostrará una fuente donde el agua del odre se ha acabado.
“ Y Dios estaba con el muchacho; y creció… Dios le había prometido a Agar que haría de su hijo una gran nación. Así fue la promesa: “Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación” v. 18. Note todo lo que Dios hace con aquellos que lloran su tragedia y lamentan su condición. No sólo él oye y provee, sino que se asegura en darle a nuestra vida una esperanza segura. Dios acompañó a Ismael por el resto de su vida. De él vendría la gran nación árabe hasta el día de hoy. Así que, si de Isaac vino el gran pueblo de Israel, de Ismael vendrían “beduinos del desierto”. Ese pueblo, al igual que Israel, son hijos de Abraham, e históricamente han sido muy bendecidos. El llanto del desierto no se pierde en toda su anchura, pues Dios lo oye. He aquí la promesa. Nadie que forme parte del plan de Dios perecerá. Él nos acompañará por todo el gran desierto de nuestras vidas. Esa es su promesa.
“Y le faltó el agua del odre… Y ella se sentó… y alzó su voz y lloró” (vv.15, 16). Pero este llanto de dolor encuentra una respuesta divina: “Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está”
¿Hay alguno de ustedes en esta condición en esta hora? ¿Le falta agua a tu odre? ¿Tus esperanzas de salvación se secaron? ¿Te sientes solo en el desierto de este mundo? ¿Has alzado tu voz y has llorado por tu situación sin esperanza?
Si así vives, ¡entonces hay esperanza para ti! El “ángel de Dios”, que es el mismo Cristo preencarnado, vino a Agar en su miseria mientras lloraba. “Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua…” (Gn. 21:19). ¡El muchacho bebió y Agar bebió, y se saciaron! Cristo sacia la sed del alma (Jn. 7:37). Si hay un llanto en tu corazón que no ha sido satisfecho dile al Señor que abra tus ojos para ver la fuente. En el desierto de tu vida, el Señor calma tu sed. Jesucristo es el agua viva que calma tu sed.
Fuente: https://entrecristianos.com/
viernes, 10 de septiembre de 2021
Fe como un grano de mostaza
La pequeña fe que Dios planta en el cristiano.
En la vida cristiana la fe es tan vital que las Escrituras nos dicen que sin ella es imposible agradar a Dios.
Al mismo tiempo la fe es un potente don de Dios. Cristo le dijo a Sus discípulos que con una mínima medida de fe, del tamaño de un grano de mostaza, podían mover montañas. Entonces, ¿qué significa contar con una «fe del tamaño de una semilla de mostaza»?
La mención de la «fe como un grano de mostaza» aparece dos veces en las Escrituras.
Primeramente en Mateo 17:14-20. Los discípulos no podían exorcizar a un demonio de un joven, a pesar de que Jesús ya les había otorgado autoridad para hacer precisamente eso. Cuando le preguntaron a Jesús por qué no habían podido expulsar el demonio del joven, el Maestro les respondió: «Por la poca fe que tienen. Les aseguro que, si tienen fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrán decir a esta montaña: "Trasládate de aquí para allá", y se trasladaría. Para ustedes nada sería imposible». Luego en Lucas 17:6, Jesús le dice a Sus discípulos: «Si ustedes tuvieran una fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrían decirle a este árbol: "Desarráigate y plántate en el mar", y les obedecería.» Haciendo uso del inusual grano de mostaza como ejemplo, Jesús habla metafóricamente del incalculable poder de Dios que se activa en la vida de aquellos que tienen verdadera fe.
Sabemos que esta declaración sobre mover montañas y desarraigar árboles por la fe no es para interpretarla literalmente. La clave para entender estos pasajes es la naturaleza de la fe, que es un don de Dios. El poder de la fe manifiesta la naturaleza omnipotente de Dios que otorga fe a los Suyos. El grano de mostaza es de los más pequeños que existen en el Medio Oriente, es decir que en conclusión, la cantidad de fe necesaria para realizar cosas grandiosas es en definitiva muy pequeña. Tal como en la parábola del grano de mostaza, Jesús utiliza una retórica hipérbole para subrayar que lo poco es mucho cuando proviene de Dios. En la parábola, el grano de mostaza termina siendo un gigantesco árbol, que representa los pequeños inicios del cristianismo en los que solo unos pocos discípulos comenzaron a predicar y enseñar el Evangelio. Con el tiempo, el reino creció a proporciones inmensas, abarcando todo el mundo y difundiéndose durante siglos.
Lo mismo ocurre con una infinitésima medida de fe, cuando es verdadera fe y proviene de Dios, crece a proporciones enormes en la vida de los creyentes y afecta la vida de todas las personas con las que entran en contacto. Con solo leer los relatos de personas de gran fe, como el libro de los mártires de Fox (Foxe’s Book of Martyrs), entendemos que estas personas realizaron portentos sobrehumanos gracias a que en algún momento tuvieron fe del tamaño de un grano de mostaza. Tomado de gotquestions.org
El potencial de un grano
Lamentablemente muchas traducciones modernas hablan de la fe «del tamaño de un grano de mostaza», pero la Biblia en realidad dice que el reino de Dios y la fe son «como un grano de mostaza».
El tamaño de un grano de mostaza es solo una de sus características, y no necesariamente la más importante.
La planta de mostaza es una hierba de rápido crecimiento anual, crece hasta medir 3 o 4 metros en solo unos pocos meses. Era la semilla más pequeña que plantaban los judíos en sus huertos, por lo que lo llamaban el grano más pequeño. Pero una vez que crecía, era la planta más grande del huerto.
El grano de mostaza es un ejemplo impactante del potencial de un grano. Aunque comienza siendo pequeño e insignificante, se convierte rápidamente en una bendición para otros.
Consideremos ahora algunas características de los granos aparte de lo pequeños que son. Una semilla no hace nada hasta que se planta. Pareciera ser que Jesús nos dice que la fe se planta al hablar. «Si tienen fe como un grano de mostaza, podrán decir…» Es decir que para tener fe como un grano de mostaza, debemos decir algo. Decir lo que Dios dice en Su Palabra es la mejor de las opciones.
Una simiente hasta puede empujar rocas y otros obstáculos, pero no lo hace instantáneamente. Un grano no desplaza impedimentos de manera explosiva, sino mediante una expansión incesante de crecimiento que empuja continuamente hacia arriba y hacia fuera. A medida que una semilla se convierte en planta, sigue consumiendo nutrientes de su fuente, y por lo tanto sigue creciendo más grande y fuerte, desplazando impedimentos a la fuerza.
Ninguna semilla se ve afectada por lo que hacen las otras. Aunque otras mueran, ella sigue adelante. El grano es persistente, nunca se da por vencido. Solo la muerte detiene su crecimiento y su proceso de producción de frutos. Esta es quizás la característica más importante del grano de mostaza: ¡nunca se da por vencido! Tomado de adevotion.org
Cómo adquirir una fe como un grano de mostaza
Jesús utiliza el grano de mostaza para ilustrar el tipo de fe que nos hace falta porque el pequeño grano de mostaza crece mucho, Mucho, MUCHO más grande que su tamaño original. Es decir, se supone que nuestra fe debe crecer… y mucho.
Nuestra iniciación al concepto de la fe es pequeña. Es una fe que proviene de escuchar y creer la Palabra de Dios. Pero después, la única manera de que crezca nuestra fe es si la ponemos en práctica. Una fe como un grano de mostaza es una fe que no se conforma siendo pequeña; es más bien una fe que se sumerge en la tierra de la Palabra de Dios, se arraiga y crece, crece y crece… Darla Noble
Fe como un grano de mostaza que mueve montañas
Muchos ejemplos de la Biblia recalcan la importancia de las pequeñeces. Una piedrecita derribó a un gigante; un cortecito de pelo estuvo a punto de costar el reino; un almuerzo de nada le costó a un profeta la vida; un pesebrito cambió la suerte de la humanidad; ¡y un acuerdo de nada produjo la muerte del Salvador, para que una fe como un granito de mostaza pudiera mover montañas! ¡Me pregunto cuántas montañas se habrán dejado de mover por falta de ese granito de fe!
La Biblia nos dice que no «menospreciemos el día de las pequeñeces», como por ejemplo un talento, cinco panes y dos peces, una decisión errónea en el Huerto del Edén, una embarcacioncita en un diluvio universal, una torrecita en Babel —que desde entonces ha causado confusión en todo el mundo e incontables guerras entre las naciones—, una promesita a Abraham que llevaría bendición al mundo entero, un hombre insignificante que subió a una montaña y llevó las leyes morales de Dios al mundo entero, un pastorcillo que llegó a ser rey y cambió el curso de la historia, un puñado de harina y unas gotas de aceite que ayudaron a subsistir al profeta de Dios, a su anfitriona y al hijo de ésta durante tres años de hambre, mezclados con obediencia.
A lo largo de la historia, hay tantos ejemplos de la importancia de las pequeñeces, tanto para bien como para mal, que son casi innumerables. De gotitas de agua y granitos de arena el ancho mar y la tierra se llenan. Hasta un poquitín de fe, no mayor que un grano de mostaza, puede mover un monte
Nunca pienses que como hay tanta oscuridad no vale la pena tener una lucecita pequeña,
¡porque en la oscuridad, se ve una vela hasta a un kilómetro de distancia!
Fuente: https://anchor.tfionline.co
jueves, 21 de junio de 2018
¿Que es la fe según la biblia?
jueves, 12 de enero de 2017
La Fe es la Victoria para el cristiano.
Fuente: www.worldslastchance.com



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