Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.
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sábado, 20 de septiembre de 2025

La vida moderna

NUNCA HE VISTO UN TEXTO TAN BIEN RESUMIDO SOBRE LA SOCIEDAD DE HOY 

Bienvenidos al siglo 21

Aquí el sexo es gratis y el amor se ha convertido en un bolsillo lleno de billetes.

Donde perder tu teléfono es peor que perder tus valores.

Donde la tendencia es fumar y beber y si no haces esto eres raro.

Donde el baño se convirtió en un estudio fotográfico y la iglesia, el lugar perfecto para registrarse.

Siglo XXI, donde hombres y mujeres temen al embarazo mucho más que al VIH.

Donde la entrega de pizza llega más rápido que la ambulancia.

Donde la gente muere de miedo a los terroristas y criminales mucho más que a Dios.

Donde la ropa decide el valor de una persona y tener dinero es más importante que tener amigos o incluso familia.

Siglo XXI, donde los niños son capaces de renegar de sus padres por su amor virtual.

Donde los padres se olvidan de reunir a la familia en la mesa para una cena armoniosa, hablando de la vida cotidiana mientras se entretienen en su trabajo o en su teléfono.

Donde hombres y mujeres muchas veces solo quieren relaciones sin compromisos y su único "compromiso" es posar para fotos y publicar en redes sociales jurando amor eterno.

Donde el amor se hizo público o una obra de teatro.

Donde las fotos más populares o las más seguidas con más "Me gusta" es aquel que parece difundir felicidad; aquel que publica fotos en lugares fantásticos y celestiales, rodeado de "amistad vacías", con "amores incertidumbres" y "familias rotas".

Donde la gente olvidó cuidar el espíritu, el alma vacía y decidieron cuidar y tatuar sus cuerpos.

Donde cuesta más una liposucción tener el cuerpo deseado del "mundo artístico" que un título universitario.

Donde una foto del gimnasio obtiene mucho más "Me gusta" que una foto estudiando o haciendo buenas acciones.

Siglo XXI, aquí solo sobrevives si juegas con la "razón" y te destruyen si actúas con el corazón .! ♥️ .. que pena 

lunes, 29 de marzo de 2021

La juventud actual y su decadencia

Escritos del Psiquiatra Dr. Otto Dörr Zegers, Premio Nacional de Medicina Chile

Realidad de la juventud actual en relación al estallido social  de  Octubre 2019  y al proceso actual que se está viviendo en Chile y en el mundo.

Es falso que la generación actual no tienen nada que perder, por el contrario, tienen todo que perder.

"Esta es la primera generación que creció con tres comidas al día, creció con agua potable y alcantarillado, creció con internet, que pudo acceder a frenillos para sus dientes, crecieron carreteando los fines de semana, fumando pitos y siempre teniendo plata para el copete y el sushi. 

Es la generación que presume de su último Phone, el último corte de pelo, el último tatuaje, aro o piercing. Es la primera generación que puede hacer una dieta vegana, vacacionar todos los años y criar un gato con comida para gatos. 

Es la generación que tiene una filosofía torcida, apoya el caos en base a sentimentalismos y falacias de falsas analogías, que pide empatía, pero no es empática con su entorno. 

Cuando apoyaron la revolución de octubre no tuvieron compasión con los 600.000 cesantes que generaron, no tuvieron compasión de las personas de la periferia al destruir su medio de transporte. 

Es la primera generación que odia al capitalismo, pese a tener una vida más cómoda que sus padres, y abraza las ideas del socialismo tal como la juventud que apoyó al ex presidente Chavez a principio del 2000. 

No es raro que sea la primera generación que el día de mañana escape de Chile ya que, gracias a ellos, la vida se ha hecho imposible, con tanta violencia, caos y falta de empleos, que es posible que no seamos un país viable. 

No sabrán lo que habrán perdido hasta que vivan el fracaso de su propia utopía."

Fuente: Otto Dörr Zegers 

sábado, 3 de noviembre de 2012

Mi hijo: ¿Mi víctima o mi creación?

¿Cómo eduqué o estoy educando a mis hijos? ¿Qué valores inculco o inculqué a mis hijos?


A los jóvenes de este siglo hay que llamarlos varias veces en la mañana para llevarlos a la escuela y, digo llevarlos porque no tienen que tomar el camión o caminar larguísimas distancias para llegar a ella.

Se levantan generalmente irritados porque se acuestan muy tarde, viendo televisión por cable, jugando PlayStation, hablando o enviando mensajes por teléfono o chateando por la Internet. No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos en poner un dedo en nada que tenga que ver con arreglar algo en el hogar. Tienen los juegos y equipos digitales más modernos del mercado, Ipod, blackberry y computadora no pueden faltar, como tampoco el pago por su actualización. Hoy los hijos, muchas veces sin merecerlo, presumen el celular más novedoso. El nextel más costoso. La Lap más equipada. Nada les costó. Si se descomponen, para eso estamos, no faltaba más, hay que pagar la reparación, a la brevedad y sin chistar.

Idolatran a los amigos y a falsos personajes de realitys de MTV. ¡Ah! pero viven encontrándole defectos a los padres, a quienes acusan a diario de que sus ideas y métodos están pasados de moda.

Se cierran automáticamente a quien les hable de moral, honor y buenas costumbres, y mucho menos de religión. Lo consideran aburrido. Ya saben todo y, lo que no ¡Lo consultan en Internet! Nos asombramos, porque los sicarios cobran cuotas sin trabajar por ellas, cuando a nuestros hijos los acostumbramos a darles todo incluso su cuota semanal o mensual sin que verdaderamente trabajen por ella, y todavía se quejan a porque eso no me alcanza. Si son estudiantes, siempre inventan trabajos de equipo o paseos de campo, que lo menos que uno sospecha, es que regresarán con un embarazo, habiendo probado éxtasis, coca, marihuana o cuando mínimo alcoholizados.

Y cuando les exiges lo más mínimo en el hogar o en la escuela, lejos de ser agradecidos te contestan, con desfachatez: yo no pedí nacer, es tu obligación mantenerme o quien les manda andar tan acalorados. Definitivamente estamos jodidos, pues la tasa de que hagan su vida independiente se aleja cada vez más, pues aún graduados y con trabajo, hay que seguirlos manteniendo, pagándoles deudas, servicios y hasta los partos de sus hijos. Con lo anterior, me refiero a un estudio que indica que este problema es mayor en chicos de la sociedad de clase media o media alta (o de capas medias urbanas) que bien pudieran estar entre los 14 y los 28 años, si es correcto 28 años o más ¿lo pueden creer? y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos constituyen un verdadero dolor de cabeza.

¿Entonces en qué estamos fallando?

Yo sé, dirán que los tiempos y las oportunidades son diferentes, pues para los nacidos en los años cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado era levantarse de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que ayudar a limpiar la casa; no se frustraban por no tener vehículo, andaban a pie a donde fuera, siempre lustraban sus zapatos, los estudiantes no se avergonzaban de no tener trabajos gerenciales o ejecutivos, aceptaban trabajos como limpiabotas y repartidores de diarios. Lo que le pasó a nuestras generaciones, es que elaboramos una famosa frase que no dio resultado y mandó todo al diablo: ¡Yo no quiero que mis hijos pasen, los trabajos y carencias que yo pasé! Nuestros hijos no conocen la verdadera escasez, el hambre. Se criaron en la cultura del desperdicio: agua, comida, luz, ropa, dinero.

Muchos de los nuestros hijos, a los 10 años ya habían ido a Disneyworld mínimo dos veces, cuando nosotros a los 20 si bien nos iba conocíamos la Ciudad de México, con su hoy vetusto y atiborrado Metro. El dame y el cómprame, siempre fue generosamente complacido convirtiendo a nuestros hijos en habitantes de una pensión, con sirviente (a) y todo incluido, que después intentamos que funcionara como hogar.

Es alarmante el índice de divorcios que se está generando, van a la conquista de su pareja y vuelven al hogar, sólo unos meses más tarde, divorciados porque la cosa no funcionó; ninguno de los dos quiere servir al otro en su nueva vida. Como nunca batallaron en la pensión con sirviente incluido, en la que se les convirtió el hogar paterno, a las primeras carencias en el propio, avientan el paquete y regresan a la casa para que la mamá y el papá continúen resolviéndoles la vida.

Este mensaje es para los que tienen hijos y que pueden todavía moldearlos, edúquenlos con principios y responsabilidades. háganles el hábito del ser agradecidos. Háganles el hábito de saber ganarse el dinero con honestidad, la comida, la ropa, el costo de la estancia en la casa en la cual no aportan para el pago de servicios. Háganles saber lo que cuesta cada plato de comida, cada recibo de luz, agua, renta. Háganles sentir en su casa, cómo se comportarían ustedes en casa ajena cuando van de visita.

Por ese domingo o cuota semanal o mensual, edúquenlos en la cultura de la correspondencia y el agradecimiento. Que los sábados o domingos laven el carro, ayuden a limpiar la casa, NO SU CUARTO, esa debe ser obligación de siempre sin pago de por medio. Háganles la costumbre de limpiar sus zapatos, de que paguen simbólicamente, por todo lo que gratuitamente reciben, implántenles la ideología de ameritar una especie de beca escolar que ustedes pagan, y por la que ellos no pagan ni un centavo, eso puede generar una relación en sus mentes trabajo=bienestar.

Que entiendan que asistir a la escuela, es un compromiso con la vida, que no es ningún mérito asistir a ella. De la responsabilidad con que cumplan ese compromiso, dependerá su calidad de vida futura. Todos los niños deben desde temprano aprender a lavar, planchar y cocinar, para que entiendan la economía doméstica en tiempos que podrían ser más difíciles. Cuida lo que ven y ves con ellos en la televisión, y evita caer en el vicio social llamado telenovelas, los videojuegos violentos, la moda excesiva y toda la electrónica de la comunicación, que han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó. Cuando ocupes corregirlos, aconséjalos, habla con ellos, no los ofendas, no los reprendas en público. Si lo haces, nunca lo olvidarán. Nunca te lo perdonarán.

Estamos comprometidos a revisar los resultados, si fuimos muy permisivos, o sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las empleadas domésticas y en un medio ambiente cada vez más deformante. Ojalá que este mensaje llegue a los que tienen la oportunidad de cambiar o hacer algo al respecto. Ya los abuelos pagaron. Nosotros estamos pagando con sangre la transición.

Que cada quien tome lo que le corresponda. Que haga lo que pueda y quiera. Recuerda que: “para que triunfe el mal, solo se necesita que la gente buena lo permita…”

César Mella Psiquiatra dominicano