lunes, 10 de agosto de 2026
Amigos cristianos o inconversos?
Un hombre paralítico no podía llegar hasta Jesús por sus propios medios, pero tenía cuatro amigos que estaban dispuestos a hacer lo que fuera necesario para llevarlo delante del Maestro.
Cuando llegaron a la casa donde estaba Jesús, había tanta gente que no podían entrar por la puerta. Ellos pudieron haber dicho: “Lo intentamos, pero no se puede.” Sin embargo, la verdadera amistad no abandona cuando aparecen los obstáculos.
Estos hombres subieron al techo, hicieron una abertura y bajaron al paralítico delante de Jesús. ¡Imagínate la escena! Mientras otros veían un techo que impedía el paso, ellos vieron una oportunidad para acercar a su amigo a Cristo.
Y aquí hay algo impresionante: Jesús vio la fe de ellos. Marcos 2:5 dice: “Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.” No solamente estaba presente la fe del paralítico; también había una fe activa en quienes lo llevaban.
Un verdadero amigo no te aleja de Jesús, te acerca a Él
Hay personas que pueden acompañarte en una fiesta, pero no estarán contigo cuando estés destruido. Hay quienes te animarán a hacer cosas que te alejan de Dios, pero un verdadero amigo te dirá: “Vamos a buscar a Jesús.”
Los cuatro amigos no podían sanar al paralítico. Ellos entendieron algo importante: “Nosotros no podemos solucionar su problema, pero sí podemos llevarlo a Aquel que puede.”
Eso es verdadera amistad.
Un verdadero amigo no alimenta tu pecado; te ayuda a salir de él. No te anima a abandonar la iglesia cuando estás herido; te recuerda que Jesús sigue siendo tu respuesta. No te dice solamente lo que quieres escuchar; también tiene el valor de decirte lo que necesitas escuchar.
Y observa algo más: ellos tuvieron que romper el techo para acercarlo a Jesús. A veces amar a alguien significa cargarlo cuando no tiene fuerzas, buscarlo cuando se está alejando y abrir caminos cuando parece que no existen.
Quizás hoy tienes un amigo que está paralizado espiritualmente. No puede avanzar. Está cansado, herido, confundido o apartado de Dios. No lo abandones. Cárgalo en oración. Háblale de Jesús. Acércalo nuevamente al Maestro.
Porque hay amistades que solamente comparten momentos, pero existen amistades que cambian destinos.
Los cuatro hombres no pudieron hacer el milagro, pero hicieron su parte: llevaron a su amigo hasta Jesús. Y cuando lo pusieron delante del Señor, Jesús hizo lo que ellos no podían hacer.
Cuida a los amigos que te acercan a Cristo. Y conviértete tú también en ese amigo que lleva a otros a Jesús.
Porque los verdaderos amigos no solamente caminan contigo; se aseguran de que el camino te lleve a Jesús.
Fuente: Aristy
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