«Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios» Hebreos 13.4
Un claro ejemplo de negligencia emocional y desprotección infantil.
Cuando los adultos tienen relaciones sexuales en un mismo ambiente que sus hijos, o permiten que ellos se enteren y no hacen nada para solucionarlo.
Eso es cometer un error muy grave que daña la mente del menor de forma directa.
La intimidad es un acto que jamás deberían conocer los niños. Ni los padres deberían actuar como si no tuviera importancia el tema.
El daño es enorme porque el menor lidia con cosas que no debería vivir a temprana edad, que pueden dejarle traumas cuando su cerebro todavía está en pleno desarrollo.
Como consecuencia, el chico pierde la confianza en sus padres, deja de sentir que su casa es un lugar seguro y empieza a sufrir de ansiedad, miedo social, insomnio e incluso miedo a la oscuridad. Niños retraídos, y rebeldes, niños sufrientes.
Los niños no se tocan ni se les falta el respeto, se cuidan y se aman
Fuente: Doctor Rolando Espinoza

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