Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.

sábado, 14 de junio de 2014

El lesbianismo se puede curar

Testimonio de Leonora



Como alguien que ha luchado personalmente con el lesbianismo, soy muy consciente de la tristeza, la confusión y la miseria que puede causar en la vida de una persona.
Hay quienes dicen que la única manera para que las personas con orientación homosexual encuentren la verdadera paz real o la felicidad en su vida, es aceptando su homosexualidad, sumergiéndose completamente en la Terapia Afirmativa Gay y “salir del armario”.

Sin embargo, mi propia experiencia demuestra que esta idea es falsa. He estado recibiendo la terapia reparativa y me he dado cuenta de lo eficaz que ha sido para mí, no solamente porque me alivia enormemente en mi lucha, sino también porque me aporta una profunda paz y felicidad que no había experimentado antes.

Las mejoras que he experimentado han sido tan enormes que voy a hacer todo lo que esté en mi mano para cambiar la opinión de las personas que se oponen enérgicamente a este tipo de terapia.
Pero, ¿por dónde empiezo a dar pasos en este esfuerzo? ¿Qué puedo hacer para tener voz y que mi experiencia sea escuchada y cómo influenciar en la manera de ver y tratar la homosexualidad?
Decidí empezar enviando una carta donde compartía mis puntos de vista y la experiencia de la terapia reparativa, con la Asociación Americana de Psiquiatría (APA). Hasta la fecha, no he recibido ni siquiera una notificación que indique que recibieron mi carta.

A continuación, inicié una búsqueda personal para tratar de llegar de alguna manera a Ellen DeGeneres (comediante, actriz y presentadora de televisión estadounidense), y que a través de mi propio testimonio abriese su mente a la posibilidad de ver la terapia reparativa como alternativa buena y eficaz, y consecuentemente, ésta ocupase un lugar válido.

Ellen “salió del armario” en 1997. Su gesto tuvo una implicación sustancial y una promoción implícita en la Terapia de Afirmación-Gay, como único método de tratamiento saludable y aceptable, y ha influido profundamente en la vida de muchas personas con orientación homosexual no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo.
El testimonio público de Ellen dio mucha fuerza al movimiento activista gay e impulso político para que la Terapia Reparativa de Cambio se rechazara y la Terapia Afirmativa Gay fuera reconocida por la APA como la única modalidad de tratamiento saludable y aceptable.

Traté de llegar a Ellen a principios de este año escribiendo la historia sobre mi vida y mi experiencia con la homosexualidad y la terapia. Yo había sufrido mucho y ahora tenía la esperanza y posibilidad remota de que recibiese mi carta y la leyese (entre los miles de cartas que recibe). Confiaba en que podría al menos entrar en algún tipo de diálogo con ella a este respecto.
Desafortunadamente, a día de hoy sigo sin recibir respuesta a esa carta.

Entonces decidí intentar llegar a Ellen mediante la publicación de una carta breve y colgarla en los comentarios públicos de su página web. Está es una copia del comentario (post) que publiqué:

“Querida Ellen,
Creo que es usted una persona increíblemente divertida, cariñosa y con un gran talento… me encanta su humor, lo considero genuino… y porque realmente me importa mucho como persona, quiero compartir con usted algunas reflexiones acerca de algo que es muy importante para las dos, al menos eso creo.
Desde que tenía 18 años he experimentado atracción homosexual y he tenido varias relaciones con personas de mismo sexo. Sin embargo, después de un mucho trabajo de investigación y estudio sobre el tema, y también de mucha introspección sincera, he llegado a la conclusión de que la homosexualidad no es normal, natural, ni saludable.

Ya sólo desde un punto de vista biológico, para mí está muy claro. Nuestros cuerpos no fueron “naturalmente diseñados” para tener relaciones sexuales con el mismo sexo.

Quiero decir que si estuviésemos diseñados para tener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, nuestro cuerpo ya estaría diseñado así de forma natural. Tal y como es ahora solamente se obtiene artificialmente – es decir, tanto los hombres como las mujeres homosexuales tienen que utilizar “cosas” que prefiero no mencionar para tener relaciones sexuales (pone ejemplos). Siento ser tan explícita, pero tenemos que ser muy honestas, enfrentar la realidad y no pasar por alto la verdad.

El hecho es que nuestro cuerpo tiene un diseño natural que revela su verdadero propósito e intención y en los actos homosexuales obviamente no usámos nuestros cuerpos de la forma para la cual han sido diseñados. Por el contrario, los estamos utilizando de manera artificial y por lo tanto no puede ser normal ni saludable.

Todo lo que hagamos en contra de la naturaleza no puede ser ni correcto ni saludable. Al principio podemos pensar que “no pasa nada” por ir en contra de la naturaleza y que está “bien”, pero como con todo lo que tiene que ver con la naturaleza, cuando se abusa, se ignora y no se respeta siempre se pagan las consecuencias negativas.

Sé que me va a decir que si no es “natural” entonces, ¿qué hace que la persona se sienta atraída sexualmente hacia personas de su mismo sexo? Como resultado de todas mis investigaciones y de los estudios que he realizado (que han sido muchísimos), estoy ahora totalmente convencida de que en realidad la homosexualidad es un daño psicológico y emocional causado durante la primera infancia por influencias familiares y/o sociales, sumado a nuestras reacciones inconscientes (estas dependen en gran medida de nuestra personalidad inherente y del tipo de temperamento que tengamos). Todo esto puede ser tratado con eficacia o por lo menos aliviarse en personas que están dispuestas a obtener ayuda.

He estado recibiendo terapia desde hace ya algún tiempo para superar “daños” emocionales que experimenté durante mi desarrollo en la infancia y adolescencia, que creo fueron los causantes de mi AMS. Con honestidad puedo dar fe de la eficacia de la terapia. Por primera vez en mi vida estoy empezando a sentirme “viva”. Al mismo tiempo, estoy empezando a descubrir mi “verdadero yo”… por fin, y ser la persona que yo estaba destinada a ser…la que era originalmente.

En otras palabras, poco a poco me estoy convirtiendo dentro de mí en lo que mi aspecto físico reflejaba cuando nací. Dicho de otra manera, mi identidad sexual psicológica y emocional está alineándose más y más con la identidad sexual que tenía cuando nací. Las dos realidades van teniendo menos conflictos entre sí y se van haciendo una, es decir, una mujer por dentro y por fuera.
Y lo que es aún más increíble, ahora la atracción homosexual empieza a disminuir y la heterosexual empieza a desarrollarse en mí. Esto es muy liberador y me ha aportado una paz que nunca había experimentado antes.

Con esto no quiero decir que haya sido fácil. Ha habido bastante “cirugía emocional” para llegar a este punto y todavía necesito un poco más. Requiere valentía, determinación y fuerza de voluntad, pero merece la pena por lo mucho que me aporta.
Recomiendo que lo considere. Puede pensar que hasta ahora ha habido grandes momentos en su vida, pero, créame, si se abre a lo que le estoy diciendo y me hace caso lo mejor está por venir”.

Por supuesto, cuando publiqué este comentario en la web de Ellen no tenía ni idea si llegaría a leerlo, pero en cualquier caso les cuento lo que pasó a continuación.
A las 24 horas de haber sido publicado mi comentario, no solo fue retirado de la web de Ellen sino que se prohibió la publicación de comentarios en su web.

Cada vez que intentaba publicar algo, me saltaba un aviso: ¡”No tienes permiso para publicar aquí”! ¡Menuda libertad de expresión, pensé! ¿Dónde está la tolerancia y la aceptación de otros puntos de vista diferentes al suyo? ¿Cómo es que Ellen se le permite hablar abiertamente sobre su experiencia personal con respecto a la homosexualidad, pero a mí no se me permite hablar de la mía y de mis sentimientos sobre ese mismo tema?

Volví a colgar un comentario en la web de Ellen desde otro ordenador, añadiendo la pregunta de por qué habían censurado mi comentario. Volví a recibir otro aviso desde esa web. ¡Mi comentario fue retirado y me lo prohibieron desde un segundo ordenador!

Intente publicarlo cuatro veces añadiendo preguntas sobre su actitud intolerante y discriminatoria hacia mi mensaje, en cada intento mi comentario era sistemáticamente eliminado.

Una semana más tarde lo intenté nuevamente desde mi ordenador. Y he aquí que, por alguna razón, habían levantado la prohibición. Decidí publicar una versión “editada”.
Por la mañana, cuando me registré en la web, no sólo había desaparecido mi comentario sino los comentarios de ¡todas las personas!

¿Cuál fue la razón? No sé, pero aunque mis comentarios han sido silenciados mi búsqueda personal no lo será.

Me he dado cuenta de que la Terapia Reparativa es inmensamente útil y estoy decidida a encontrar de una forma u otra la manera de entrar en el debate público.
Los activistas gays no tienen la última palabra cuando se trata de decidir lo que es eficaz y aceptable en el “tratamiento” de la homosexualidad.
Los que nos hemos beneficiado de la Terapia Reparativa también necesitamos ser escuchados y considerados. La Terapia reparativa funciona para mí y nadie tiene el derecho a negármelo, ni a mí ni a nadie.

Fuente: http://elenalorenzo.com/

domingo, 8 de junio de 2014

El Fútbol no es agradable a Dios

Sueño hna Claudia  (Argentina)



Hace algunas semanas Dios me habló en sueños y me reveló el sentir de su iglesia y su tristeza causada por esto. 

En el sueño, me preparaba para ir a trabajar en la iglesia, iba a limpiarla junto con otros hermanos también. Cuando llego al lugar observo que algunos habían llegado antes y estaban terminando ya de limpiar, pude observar con asombro que los pisos brillaban, eran como de mármol pero blanco y muy resplandeciente. 

Los hermanos preparaban una mesa y algunos se sentaron junto a ella; sabía que estaban preparándose rápidamente entonces yo voy a ocupar mi lugar en la mesa y cuando miro, ¡el piso estaba sucio, embarrado con excremento!. Entonces me levanto nuevamente a buscar un trapeador para limpiar, pues resulta que había excremento en los rincones y ‘nadie se dio cuenta’. 

Así pues pasé el trapo para limpiarlo, luego me dirigí hacia afuera para lavar el trapo, pero me sorprendí al ver lo siguiente, afuera de la iglesia apareció un estadio de fútbol, y los jugadores esperando para entrar a la cancha. 
Fue raro para mí ver esa escena, no comprendí, pero de repente sentí una enorme tristeza y me puse a llorar sin saber porqué. 

Entré nuevamente a la iglesia y vi un montón de hermanos sentados a la mesa, también había gente que no conocía de Dios (mundanos) y todos sentados esperaban algo que para ellos era de suma importancia.  Al ver esto, aun sin conocer el motivo no podía contener las lágrimas y una enorme tristeza en mi corazón, entonces desperté. Le pregunté al Señor porqué y Él me reveló todo eso, y me respondió el Señor: 

“Mi pueblo espera con tantas ganas el mundial de fútbol, la esperan más que mi venida… y eso me entristece. 

De continuo llamo a mi pueblo a la limpieza y purificación para que se preparen para mi venida, pero su corazón está lejos de mí y no se distinguen con el mundo, sino que aman lo que ama el mundo. Pero lo que el mundo ama es muerte y destrucción y eso es lo que cosecharán los que no se vuelvan a Mí presencia”.

Quiero decirles hermanos de parte de Dios que viene un ay para el mundial, al Señor no le agrada la idolatría, es abominación, no te dejes engañar y si fuere posible aun niégate a ti mismo, porque lo que viene no le agradará a tu alma.  Hermanos, arrepintámonos de nuestras obras y volvamos a Su presencia, preparémonos para Su venida. 

Mateo 6:21: Porque donde esta vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Fuente: .rugeelleondelatribudejuda.com 

sábado, 31 de mayo de 2014

Extraviados o descarriados

Ayudemos a quienes se han apartado del rebaño



“Regocíjense conmigo, porque he hallado mi oveja que estaba perdida.” (LUC. 15:6.)

A JESUCRISTO, el Hijo primogénito de Jehová, se le llama el “gran pastor de las ovejas” (Heb. 13:20). Como predijeron las Escrituras, vino a la Tierra y fue un Pastor excepcional que se esforzó por encontrar a “las ovejas perdidas” de Israel (Mat. 2:1-6; 15:24). Lo que es más, tal como los pastores estaban dispuestos a dar la vida para proteger a sus ovejas, Jesús sacrificó su vida para rescatar a las personas mansas como ovejas que quisieran aprovechar ese sacrificio (Juan 10:11, 15; 1 Juan 2:1, 2).

Lamentablemente, algunas personas que llegaron a valorar el sacrificio de Jesús y se dedicaron a Dios ya no son ahora miembros activos de la congregación cristiana. Es probable que el desánimo, los problemas de salud u otros factores hayan apagado su entusiasmo y por eso se hayan alejado. No obstante, hay que recordar que solo quienes forman parte del rebaño de Dios pueden tener la paz y felicidad de las que habló David en el Salmo 23. Allí, David cantó lo siguiente: “Jehová es mi Pastor. Nada me faltará” (Sal. 23:1). En efecto, a los miembros del rebaño de Dios no les falta nada en sentido espiritual, pero, lamentablemente, no puede decirse lo mismo de las ovejas que se han extraviado. ¿Quién puede ayudarlas? ¿Qué tipo de ayuda necesitan? ¿Qué puede hacerse para que regresen al rebaño?

¿Quién puede ayudarlos?

Exige mucho esfuerzo recuperar a las ovejas del rebaño de Dios que se han descarriado (Sal. 100:3). Jesús lo ilustró de esta forma: “Si cierto hombre llega a tener cien ovejas y una de ellas se descarría, ¿no dejará las noventa y nueve sobre las montañas y emprenderá una búsqueda por la que anda descarriada? Y si sucede que la halla, de seguro les digo, se regocija más por ella que por las noventa y nueve que no se han descarriado. Así mismo, no es cosa deseable a mi Padre que está en el cielo el que uno de estos pequeños perezca” (Mat. 18:12-14). ¿Quién puede ayudar a quienes se han alejado del rebaño?

Sin duda, los esforzados cristianos pueden ayudar a las ovejas perdidas. Pero para ello deben recordar que el rebaño está compuesto por personas dedicadas a Jehová. Así es, se trata del valiosísimo rebaño que Dios apacienta, o pastorea (Sal. 79:13). Esas queridas ovejas necesitan tiernos cuidados, de modo que los pastores deben tratarlas con afecto y preocuparse por ellas. Las visitas de pastoreo cordiales les serán de gran ayuda, pues el estímulo que reciban puede fortalecerlas espiritualmente y animarlas a regresar al rebaño (1 Cor. 8:1).

Los pastores del rebaño de Dios tienen la obligación de buscar a las ovejas perdidas y tratar de ayudarlas. 

El apóstol Pablo les recordó a los ancianos de la antigua Éfeso cuáles eran sus deberes como pastores: “Presten atención a sí mismos y a todo el rebaño, entre el cual el espíritu santo los ha nombrado obispos, para pastorear la congregación de Dios, que él compró con la sangre del Hijo suyo” (Hech. 20:28). De igual manera, el apóstol Pedro exhortó así a los ancianos ungidos: “Pastoreen el rebaño de Dios bajo su custodia, no como obligados, sino de buena gana; tampoco por amor a ganancia falta de honradez, sino con empeño; tampoco como enseñoreándose de los que son la herencia de Dios, sino haciéndose ejemplos del rebaño” (1 Ped. 5:1-3).

Los pastores cristianos deben imitar al “pastor excelente”, Jesús (Juan 10:11). Él se interesaba profundamente en las ovejas de Dios. Y destacó la importancia de cuidarlas cuando le dijo a Simón Pedro: “Pastorea mis ovejas” (léase Juan 21:15-17). Las ovejitas necesitan aún más cuidados hoy día, pues el Diablo está más empeñado que nunca en quebrantar su lealtad a Dios. Él se aprovecha de las debilidades humanas y utiliza el mundo para tratar de hacer que pequen (1 Juan 2:15-17; 5:19). Quienes están inactivos son particularmente vulnerables; por eso necesitan que se les ayude a seguir el consejo de andar “en el espíritu” (Gál. 5:16-21, 25). ¿Y qué deben hacer los ancianos para poder ayudarlos? Pedir la guía y el espíritu santo de Dios, y usar las Escrituras hábilmente (Pro. 3:5, 6; Luc. 11:13; Heb. 4:12).

Los pastores del antiguo Israel guiaban al rebaño usando una vara larga y curva llamada cayado. Cuando metían o sacaban a las ovejas del corral, las hacían pasar “bajo el cayado” para poder contarlas y asegurarse de que ninguna faltara (Lev. 27:32; Miq. 2:12; 7:14). De igual forma, los pastores cristianos deben conocer bien el rebaño de Dios que está a su cargo y estar pendientes de lo que le sucede (compárese con Proverbios 27:23). De ahí que a los cuerpos de ancianos les importe tanto la labor de pastoreo y tomen las medidas para ayudar a quienes se han alejado. Jehová mismo aseguró que él buscaría a sus ovejas y les daría el cuidado que necesitaban (Eze. 34:11). Por eso le complace ver que los ancianos lo imitan y ayudan a las ovejas descarriadas a regresar al rebaño.

Cuando un cristiano se enferma, la visita de un pastor del rebaño de Dios puede alegrarlo y fortalecerlo. Lo mismo se puede decir cuando un hermano espiritualmente enfermo recibe atención personal. Entre otras cosas, los ancianos podrían leerle algunos versículos de la Biblia, repasar un artículo de las revistas, hablar de algún punto importante de la reunión y orar con él. Podrían decirle que a la congregación le encantaría verlo de nuevo en las reuniones (2 Cor. 1:3-7; Sant. 5:13-15). Una visita, una llamada telefónica o una carta pueden significar muchísimo para el hermano. Además, ayudar a una oveja perdida brinda gran satisfacción al pastor.

En este sistema, muchas personas dedican toda su existencia a hacerse ricos, pero una sola vida vale mucho más que todo el oro del mundo. Así lo recalcó Jesús en la parábola sobre la oveja perdida (Mat. 18:12-14). Nunca olvide este punto y siga esforzándose con toda urgencia por ayudar a las queridas ovejas del Señor  que se han descarriado.

Fuente: http://wol.jw.org/es

domingo, 25 de mayo de 2014

La viuda pobre que sorprendió a Jesús

La Ofrenda De La Viuda (Lucas 21:1-4)


Al leer los evangelios y familiarizarnos con la vida de Jesús y sus enseñanzas, encontraremos un caudal de bellas y ricas lecciones que pueden ayudarnos grandemente en nuestra vida cristiana.

Jesús se topó con diferentes tipos de personas a través de su vida terrenal: gente rica, pobres, educadas y de diferentes niveles sociales. Podemos ver también el trato de Jesús para con todos. En el relato de Lucas sobre la viuda, la escritura no dice quién era esta mujer, cuál era su nombre, de qué tribu descendía, solo se nos dice que era una viuda pobre. ¿Cómo Jesús sabía esta mujer era viuda? Sabemos que El tenía todos los atributos divinos de Dios, y por lo tanto sabía todas las cosas. No hay nada que pueda escapar la atención y presencia de Dios.

Dos cosas que vio Jesús

Vio a los ricos que echaban las ofrendas en el arca y también a una mujer viuda muy pobre que echaba su ofrenda (vs. 1,2). Mientras que muchos se fijaban en las cosas superficiales y en la belleza exterior del templo, Dios se está fijando en los corazones de los hombres. Algunos parece que trataron de impresionar a Jesús con la apariencia hermosa del templo y así desviar la atención de cosas que eran de mayor valor e importancia. Jesús vio la diferencia entre la ofrenda de los ricos y la viuda. ¿Qué es de gran estima y grande para Dios? Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado, "al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios" (Salmos 51:17).

Jesús la exaltó

Echó más que todos, aunque era poco comparado con los ricos, pero era todo lo que tenía. Aunque esta viuda era pobre materialmente, fue rica para con Dios. Aunque no tenía alta educación, una vida triste tal vez y de poca importancia para la sociedad, tenía algo de mucho más valor que el dinero y las cosas perecederas de esta vida. ¡Tenía fe! Por lo tanto, confiaba en que Dios no la iba a olvidar. Tenía esperanza por lo cual no dudo en ningún momento deshacerse de sus dos únicas monedas. Estaba haciendo tesoros en el cielo donde estaba puesta su esperanza (Mateo 6:19-21). Estaba haciendo depósitos para aquel día (2 Timoteo 1:12), aunque llevaba una vida dura y difícil, tenía riquezas espirituales de gozo y de esperanza.

¿En qué consiste la grandeza?

Consiste sencillamente en tener la fe y la esperanza en Dios y demostrarlo con hechos como hizo la viuda. Jesús no pasó por alto la obra de esta pobre viuda, la reconoció allí ante los demás.

¿Qué para Dios es grande y de grande estima? 

(a) Que le conozcamos, que pongamos la fe y esperanza en El, no en las riquezas, ni el conocimiento de este mundo, sino en las riquezas de la vida eterna, como hizo la viuda (Jeremías 9:23-24), 
(b) el sacrificio que hagamos por la causa del Señor a pesar de las dificultades que puedan venir a nuestra vida.

¿Qué aprendemos de esta enseñanza de Jesús?

(1) Que Dios se fija en todo, no pasa por alto lo que hagamos por Su causa.
(2) Que todo esfuerzo y sacrificio no es en vano, porque Dios lo tiene registrado (1 Corintios 15:58).

¿Dónde está su fe y esperanza? ¿En el dinero y las cosas de esta vida? o, ¿en el cielo como la viuda? Aprendamos de ella. Imitémosla.

Fuente:.bible.ca

lunes, 19 de mayo de 2014

Matar cristianos no me llevará al cielo, sino al infierno

Testimonio de un ex-miembro de Boko Haram, grupo terrorista, mayor perseguidor de los cristianos
Fuerzas del mal operan en el grupo terrorista


"Me uní al Centro Islámico de mi región en 2010. Allí nos enseñaron árabe. Cada año, enviaban 20 personas a Irán para proporcionarles una formación especial. Nuestra grupo se denomina Sh*tte, pero tenemos la misma agenda que la secta Boko Haram. Tengan en cuenta que los occidentales creen que Boko Haram solamente es un grupo, pero hay al menos otros seis grupos islámicos que también forman parte de Boko Haram”.

“Cada vez que nos enterábamos de que alguno de los grupos estaba luchando contra los cristianos, nos uníamos a ellos. Mi grupo ha sido un movimiento islámico desde hace mucho tiempo, incluso antes de que yo naciera. Reinó en el norte de África durante el mandato del general Abacha y, de hecho, tiene muchas sucursales en esa zona, en los territorios de Kastina, Kaduna, Zamfara, Kano, Bauchi, Borno, Gombe y Zaria, entre otros”.

“A veces, cuando queremos causar daños a los cristianos de la zona, contratamos nuestro propio autobús, y así nos desplazamos con nuestras armas. En mi grupo, yo era una de las personas de confianza, porque era un seguidor obediente y leal. Incluso, tenía mi propia oficina secreta en la que recibía a los delegados de los patrocinadores cuando nuestro jefe no estaba. Allí también escuchaba las necesidades de nuestros miembros. Por eso, no participé en algunos de los ataques a los cristianos, ya que me encargaba de cuidar el frente interno. Nuestros líderes nos convencían de luchar contra los cristianos diciéndonos que éstos son enemigos de Alá. Nos decían que cuantos más cristianos matáramos, más posibilidades teníamos de entrar en el cielo”.

RECIBIAMOS ALGUNOS VISITANTES QUE NO ERAN HUMANOS

“Entrenábamos por la noche, alrededor de las 10 horas. Algunos de los aspectos de la formación que recibíamos no eran ordinarios. Por ejemplo, solíamos beber un agua que nos decían que era espiritual y, mientras tanto, nuestros líderes nos entrenaban en las enseñanzas del Corán y recibíamos a algunos visitantes que no eran humanos. Venían porque nuestros líderes los convocaban. Llegaban de tres en tres o de cuatro en cuatro, cogían fuerzas de nuestro agua espiritual, y nos instruían para ser fuertes y luchar”.

“Los visitantes traían un montón de dinero y nos lo entregaban para comprar armas. Solíamos comprar los equipos de armamento a un hombre conocido como “Bayelsa” que, aunque es cristiano, apoya nuestra causa, tanto dándonos dinero en efectivo como proporcionándonos armas”.

“Como he dicho, yo era el segundo al mando en mi grupo y cada vez que nuestro presidente viajaba a Irán, yo actuaba en su nombre. Por eso sé todo lo que pasaba. Antes de llegar al norte, habíamos jurado exterminar a todos los cristianos de Kaduna (Nigeria).
Tomábamos el agua espiritual y nos volvíamos audaces, capaces de hacer el mayor mal posible. El agua espiritual nos hace peligrosos y nos ayuda a matar. El agua también nos fortalece ante los disparos. Las balas no nos hacen daño. Si matamos a muchas personas y cumplimos con nuestra misión, obtenemos el anillo misterioso que poseen nuestros líderes. La última vez, ocho de entre nosotros fuimos seleccionados para obtener el anillo. El anillo nos consigue casi todo lo que le pedimos. Es como un poder para nosotros”.

“No puedo recordar el número de la gente que he matado. La mayoría de las veces, no utilizaba la pistola. Solamente empleamos las armas para disparar a las personas en la piernas. Le decimos a una víctima: “¿vas a convertirte en musulmán, o no?”.  Si se niega, la sacrificamos como a una cabra. Después de matar a la víctima, recogemos su sangre en una pequeña taza y nos la bebemos. Así, el fantasma de la persona muerta no podrá darnos caza en nuestros sueños. Una vez que probamos la sangre de las personas que matamos, éstas ya no aparecen en nuestros sueños. Si no te apetece beber la sangre de la copa, es suficiente con tocar la sangre con los dedos, llevárnosla a la boca y sentir su sabor. Con eso es suficiente para que las víctimas no nos den caza en nuestros sueños”.

“Matamos a los cristianos porque creemos que así vamos a entrar en el cielo al morir"

Nuestros líderes utilizan un pasaje coránico que parece apoyar nuestra acción y que dice que nosotros, los creyentes, no debemos ser amigables con nuestros enemigos, que son los cristianos”.

“Los líderes de nuestros grupos son varios, al igual que nuestros patrocinadores. Las personas que nos financian son nigerianos ricos, algunos de los cuales se encuentran en el Gobierno. Hay gobernadores y senadores entre las personas que nos apoyan. También estamos infiltrados en las fuerzas del ejército nigeriano. En general, les invitamos a la graduación de los estudiantes en la escuela y algunos de ellos, incluso, creen que solamente vamos a predicar y a obtener discípulos. Cuando hacemos estos actos "oficiales’, añadimos una gorra roja a nuestro vestuario de camiseta y pantalones. Eso significa que no vamos a luchar”.

“Desde que asistimos a la escuela elemental, los instructores islámicos nos insisten en que debemos esforzarnos para combatir a los cristianos. Nos enseñaron a estar siempre armados, bien con cuchillo o con pistola”.
“Kaduna es una zona refugio para muchos terroristas islámicos nigerianos. Antes de unirme a la escuela chiíta, participé en varios combates en los que masacramos a muchos cristianos. Los cristianos de Sokoto son los más vulnerables a los ataques de nuestro pueblo, ya que están fácilmente a nuestro alcance. También han tenido mucha suerte estos cristianos porque un importante clérigo islámico ha estado rogándonos durante años para que no les hiciéramos daño”.

“Boko Haram, concretamente, ha entrenado a muchos de sus hombres en Afganistán. Con los talibanes. Habitualmente, unos sesenta hombres de Boko Haram viajan a este país, donde son entrenados en acciones peligrosas”.
“Tras convertirme al cristianismo, no podía ir solo a ningún sitio, porque sabía que todos los miembros de mi grupo estarían buscándome. Por eso, mi pastor decidió sacarme de allí y llevarme a otra zona en la que nadie me conocía”.

“Ahora sé que solamente Dios puede detener la guerra que Boko Haram y otras sectas islámicas han emprendido contra los cristianos en Nigeria. El consejo sincero que puedo ofrecer a todos los cristianos es que deben comenzar a protegerse con sus propias armas, que deben comenzar a prepararse para la guerra”.

“Tras convertirme al cristianismo, me he convertido en un ser diferente. Es como si me hubiera dado un baño completo que ha quitado todas las impurezas de mi cuerpo. Antes, solía andar por ahí como loco, pero ahora estoy más relajado. Antes, tomaba drogas, pero ahora que no las pruebo, me siento más saludable”.

“Ahora sé también que matar cristianos no me llevará al cielo, sino al infierno”.

Fuente: latribunadelpaisvasco.com

jueves, 15 de mayo de 2014

Nos creíamos unos padres perfectos

Testimonio de padres católicos (esta historia le puede pasar a cualquiera)



«Estos son los 4 puntos en los que fallamos como padres»
La tragedia de Camilo nos deja enseñanzas..

Su primer intento de suicidio llegó después de años de inadecuación emocional

Cuentas pendientes con mi hijo muerto
Poder disfrutar de una vida cómoda y holgada fue el objetivo que cumplí a mis 40 años. Tener muchos negocios, una casa grande, una buena finca y numerosos terrenos, nos garantizaba ya una seguridad de futuro, a mí y a mi familia. 
Mi existencia se había convertido en una especie de oropel, que transcurría como un vaivén entre las apariencias y la ostentación. Esperaba con ilusión y ansiedad la llegada de los fines de semana para participar de fiestas, paseos y numerosas reuniones sociales, momentos lúdicos en los que el whisky, la guitarra, la camaradería y el buen humor se convertían el centro de nuestra vida. 

Nos sentíamos orgullosos, plenamente realizados de haber conseguido el éxito que nos propusimos, cumpliendo con los mandamientos que nos imponen la sociedad de consumo y los medios de comunicación: dinero, poder y placer. Yo creía tenerlos en alguna medida y eso me motivaba para seguir aumentándolos.
Para completar nuestra felicidad, gozábamos del aprecio y la aceptación de propios y extraños, teníamos una bonita familia y nos considerábamos, sobre todo, los mejores padres del mundo. 
Los sábados, muy temprano, cuando nos disponíamos a salir para la finca o de paseo con nuestros amigos, despertaba a mi hijo Camilo, de 14 años, para preguntarle:

-Cami, ¿vienes con nosotros?, ¿nos acompañas?
-¡No! –era usualmente su respuesta.
-Sobre la mesa te dejo dinero para el fin de semana y en la nevera hay comida preparada.

Pocas veces le insistía para que se animara a acompañarnos. Mi cabeza y mi corazón estaban puestos en otros intereses y no había tiempo que perder en ruegos y consentimientos a mi hijo. 
Comenzó así una cadena interminable de fines de semana, en los que Camilo quedaba íngrimo, solo, en una casa campestre de 300 metros cuadrados, un espacio suficientemente grande para albergar su soledad y su tristeza.

Una noche, a eso de las once, regresábamos de un cóctel y al llegar a nuestra casa observamos que el cuarto de Camilo tenía la luz encendida, pero no respondía a nuestros llamados. Buscamos la copia de la llave y abrimos. Allí estaba él, tirado en el piso, convulsionando y casi sin respiración ni pulso.
Rápidamente, lo levantamos y lo llevamos en nuestro coche al hospital más cercano, donde llegó inconciente y en estado comatoso. Nuestra angustia se prolongó más de una hora, hasta cuando salió el doctor que lo atendió:
-Su hijo tuvo suerte. –Nos habló, en tono grave y seco. -Ha sufrido una fuerte intoxicación a causa de la ingesta de pastillas y del consumo de alcohol y hachís. Nos costó mucho esfuerzo reanimarlo. –Y antes de darnos la espalda, remató diciéndonos: -Si tardan quince minutos más en traerlo, no habría sobrevivido.

No podíamos creerlo. Esto no nos podía pasar a nosotros. Éramos unos padres perfectos. Éramos gente de bien y no le hacíamos mal a nadie. Los drogadictos estaban lejos de nuestra familia. Nos creíamos, hasta ese día, unos intocables de esta desgracia humana.
Fue a partir de este cimbronazo, cuando reaccioné. Durante horas no hice más que pensar, meditar, reflexionar … Sentí, en lo más profundo de mi ser, que mi vida tenía que cambiar. Cobijado por el insomnio de esa noche, me fijé mi gran meta: ¡Tenía que salvar a mi hijo! 
Abandoné prácticamente mis negocios. Rompí con la rutina de los compromisos sociales. Me dediqué por completo a Camilo. 

Comencé a dialogar con él, como nunca lo había hecho. Traté de adentrarme en su corazón. Puse todo de mí para ganarme su confianza. Una cosa tenía clara: si Camilo se hundía, yo me hundiría con él. Si él se llegaba a perderse, yo me moriría en vida. Mi decisión estaba tomada: sacaría a mi hijo de su infierno personal.
Era la noche de un viernes lluvioso y frío, oscuro. Había quedado con Camilo para acompañarlo a su primera cita con el psiquiatra. Los minutos pasaban y Camilo no aparecía. Esperé durante más de una hora y nunca llegó. En medio de la lluvia y atormentado por el presentimiento de que estaba perdiendo a mi hijo, comencé a llorar. Deambulé por las calles sin importar mojarme. 

De pronto, como un halo de luz, pensé: “Tiene que haber un libro como los que suelen escribir los americanos que diga, por ejemplo: ‘Siete pasos para salvar a su hijo’ o quizás otro cuyo título sea: “Diez consejos prácticos para ser un buen padre”.
Empapado como estaba, pasé la avenida y me dirigí hacia un gran centro comercial, a pocas calles de donde estaba. Subí deprisa por las escaleras eléctricas y allí, justo de frente, estaba la librería en la que esperaba encontrar ese libro mágico que me solucionara todos los problemas de mi hijo. 

Había dado apenas unos pasos cuando observé, a mano izquierda de la entrada, una pila grande de Biblias, que estaban en oferta. Me detuve en seco, como si una voz interior me estuviera diciendo: “para, mira, escucha… este es el libro que estás buscando”. Tomé un ejemplar y pensé: “Algo bueno debe tener este libro, desde que tanta gente habla de él”. 
Yo, a pesar de ser católico y de ir a misa con cierta regularidad, no había tenido jamás una Biblia. Pagué en la caja y salí apresurado en busca de mi carro para llegar cuanto antes a la casa. El corazón me palpitaba agitado durante todo el recorrido y no veía la hora de llegar allí para comenzar a leer la Biblia. 

Seguía lloviendo y en el campo la noche se hacía más oscura. Llegué por fin a casa. Abrí la puerta. Casi ni saludé y de inmediato fui a cambiarme de ropa. No tenía ganas de cenar. Lo único que quería era leer la Biblia. 
Me recosté en la cama y tomé el libro en mis manos. Como no sabía por dónde empezar, la abrí al azar en cualquier parte. Cuál sería mi sorpresa cuando lo primero que leo es: “El Señor sostiene a todos los que caen y endereza a los que están doblados” (Salmo 145,14) ). ¡No podía creerlo! Sentí en ese instante, que Dios me hablaba a mí y me puse a llorar como un niño. 

Sentía que era Dios mismo quien me consolaba con sus palabras, a la vez que me prometía que no dejaría hundir a Camilo, que Él estaba ahí no sólo para sostenerlo sino para levantarlo. Mis lágrimas eran de emoción y de esperanza. Esa noche descubrí al Dios verdadero y desde entonces no ha pasado un sólo día sin que escuche su voz y hable con Él mediante la lectura cotidiana de la Palabra.
Respaldado por la fe y la esperanza, inicié mi ardua tarea de recuperar a mi hijo. Fueron meses de intensa lucha y mucha paciencia. Sentía que Dios estaba conmigo, ayudándome a librar esta dura batalla. Los frutos brotaban día a día: Aprendí a dialogar con Camilo, me gané su confianza, pude adentrarme en su interior y compartir con él sus miedos, sus problemas, sus proyectos, sus sueños. Me sentí, por primera vez en mi vida, un padre de verdad.

Camilo, por su parte, comenzó a cosechar importantes éxitos personales: Se graduó de bachiller un año antes que sus compañeros de colegio, del que había sido expulsado por mala conducta. Se preparó por su cuenta y presentó las pruebas académicas directamente ante el Ministerio de Educación y obtuvo su título con notas sobresalientes. Ingresó luego a la universidad, donde terminó la carrera de Administración y Finanzas. Destacó por su alto desempeño académico, ganándose el derecho a una beca de posgrado en la misma universidad, al haber obtenido las calificaciones más altas del curso. Se reencontró con un compañero de infancia, con el que entabló una estrecha y valiosa amistad, que le ayudó para asumir nuevos retos y descubrir otros horizontes.
Sin embargo, y aunque se vislumbraban los avances, el daño ya estaba hecho. 

Camilo había nacido con un defecto físico y funcional en su rostro. A lo largo de su vida tuvo que ser sometido a numerosas cirugías reconstructivas. Desde pequeño fue víctima de la crueldad de sus amiguitos y compañeritos de colegio. Pronto descubrió que su mejor defensa eran la fuerza y la agresividad. 
Desde los tres años, aprendió a defenderse a golpes de las constantes burlas e imponerse por la fuerza a los ataques que recibía. Los padres de los otros niños y los profesores se quejaban permanentemente ante nosotros. Casi todos los días recibíamos quejas y reclamos por el mal comportamiento de Camilo. 

¿Cuál fue nuestro gran pecado como padres? 
Actuar como ciegos, al no comprender la verdadera causa de la agresividad de Camilo. Tomamos el camino equivocado de la represión y del castigo físico, agravado por la sobreprotección exagerada que le dimos, quizás para compensar los excesos de dureza a los que lo sometimos. Esta mezcla dañina de castigo y sobreprotección, sumada a la amenaza permanente de su entorno y a la agresividad de su defensa, lo convirtieron en un ser inseguro, tímido, egocéntrico, frustrado. 

Tuvieron que pasar catorce años, cuando intentó quitarse la vida, para que mi esposa y yo pudiéramos entender que lo que angustiosamente necesitaba Camilo, era el apoyo moral y emocional de nosotros como papás. La poca autoestima con la que creció se fue apagando en la medida que pasaban los años. Y la bomba explotó cuando debió enfrentarse a la pubertad y a la adolescencia, revestido de una personalidad débil e insegura, que lo convirtió en presa fácil de la discriminación, la soledad y el aislamiento. El daño ya estaba hecho y las consecuencias lo acompañarían irreversiblemente el resto de su vida.

Era innegable que, gracias a su esfuerzo y superación, había llegado a ser un brillante profesional, con una capacidad extraordinaria para la formulación de proyectos financieros, la matemática aplicada y los cálculos actuariales. Pero, en cambio, careció siempre de habilidades sociales para interactuar con los demás. Tímido, introvertido, aislado, solitario. Así pasó buena parte de su vida. 
Cada día, la vida le pesaba más. A medida que pasaba el tiempo, se sentía con menos fuerzas y menos ilusiones para construir su futuro. Cargar a cuestas semejante frustración durante tantos años, lo fue minando por dentro. 
El sufrimiento, como un cáncer del alma, lo iba carcomiendo lentamente. Su fuerza interior se había apagado casi por completo. Desbordado por la angustia que le produjo el nacimiento inesperado de su única hija en un país lejano, a quien no podría ver crecer ni ofrecerle un porvenir seguro, cayó en una profunda crisis nerviosa. Había tocado fondo. Estaba derrotado. 

En la madrugada del sábado 6 de abril de 2013, a sus 34 años, Camilo se despidió para siempre de este mundo. El día anterior, habíamos almorzado con él en un restaurante. Coincidencialmente, en la mesa, quedamos uno en frente del otro. Tenía la mirada triste y no me quitaba los ojos de encima, como si quisiera decirme algo. Me quedé mirándolo también y de pronto, sin saber porqué, se me escaparon de repente unas palabras en forma de promesa:
-Cami: voy a comenzar a escribir un libro sobre ti. Tú tienes una historia muy bella que contar.
Me miró dulcemente y una sonrisa triste afloró en sus labios. No me respondió nada. Hoy entiendo perfectamente cómo, aquella mirada dulce y esa sonrisa triste, lo decían todo.
Epílogo: “Si el grano de trigo no muere, no da fruto” (Juan 12, 24).

Hay seres que trascienden en vida y otros que comienzan a trascender después de que mueren. Camilo hace parte de este segundo grupo. Su historia tiene la marca indeleble del sufrimiento y el dolor, que como compañeros inseparables en su camino, jamás lo abandonaron. Vivió y convivió con el sufrimiento y el dolor durante toda su vida: desde el momento mismo de su engendro y hasta el último respiro con el que se despidió de su soledad y su tristeza. 

Ya muerto nuestro hijo, nos resta preguntarnos: ¿Qué responsabilidad nos cabe como padres?. No se trata de rasgarnos las vestiduras, como tampoco de sentirnos los únicos culpables. No. Sin embargo, después de meditar larga y profundamente, de reflexionar serenamente y de orar sin descanso, hoy nos sentimos obligados a asumir con humildad y sinceridad, nuestra cuota de responsabilidad, tanto en lo que hicimos como en lo que dejamos de hacer en la formación y el acompañamiento de nuestro amado hijo.
La historia de Camilo daría, sin lugar a dudas, para extensos análisis por parte psicólogos y especialistas. Nosotros, revestidos únicamente con la sencillez de la experiencia que dan los errores, creemos que fueron 4 los puntos vitales en los que fallamos como padres:

1.Incapacidad para descubrir, en la edad temprana, los talentos, las aptitudes y las capacidades innatas de nuestro hijo, desperdiciando de esta manera todo un potencial motivacional, que habría sido fundamental para el desarrollo de su personalidad y el fortalecimiento de su autoestima.

2.Haberlo abandonado a su suerte en la etapa más difícil de su vida y cuando más necesitaba de nuestro apoyo. Habíamos cambiado nuestro hijo por las distracciones y placeres que nos ofrece el mundo. Un gravísimo error, máxime cuando nos creíamos unos padres perfectos.

3.Nuestra apatía para fomentar el diálogo con Camilo. Una herramienta imprescindible y necesaria para cultivar la confianza. Ante la falta de diálogo, las relaciones se enfrían y el amor se desvanece. Al no haber confianza ni diálogo en nuestro hogar, Camilo buscó otros refugios.

4.Hoy más que nunca, somos conscientes de la precaria formación espiritual que le dimos a nuestro hijo. A pesar de ser católicos “practicantes”, nuestro testimonio cristiano no fue suficiente para atraerlo y convencerlo, seguramente a causa de nuestras incoherencias y fallos.

Estoy plenamente convencido de que la vida de Camilo, unida a la nuestra como padres suyos, son una experiencia real, llena de vivencias fuertes y desgarradoras, que pueden servir a muchos otros -especialmente a padres con hijos pequeños- como medio de sensibilización para reflexionar y evitar caer en los mismos errores que nosotros. 
Como creyentes, vemos la vida y muerte de Camilo como una bella “Dioscidencia”, para que, como sencillos instrumentos de Dios, podamos llevar un mensaje de luz y esperanza a las familia

Fuente: Religión en libertad

martes, 13 de mayo de 2014

Niños musulmanes que sufren

Los musulmanes y sus estilos de injusticia
Los ‘bacha bereesh’, niños utilizados como esclavos sexuales


Ningún organismo internacional lo ha denunciado. Ninguna organización progresista ha tomado cartas en el asunto. Ninguna salvaje campaña  como la destinada contra los supuestos casos de abusos de menores por parte de algún sacerdote católico.

Son conocidos como los “bacha bereesh”, niños sin barba, adolescentes que se visten como niñas y bailan para sus patrones en fiestas realizadas en el norte de Afganistán. Es una antigua práctica que ha llevado a que algunos de los bailarines sean convertidos en esclavos sexuales por los poderosos y acaudalados patrones, con frecuencia ex líderes militares, que los visten como niñas, les dan regalos y los mantienen como sus “queridas.”

En una sociedad donde los géneros están estrictamente segregados, es común que hombres bailen para sus iguales en bodas en Afganistán. Pero en el norte del país, ex líderes militares y comandantes mujahedines han dado un paso más con concursos por sus niños bailarines. “Cada niño trata de ser el mejor. Se visten con ropa de mujer, tienen campanillas en sus pies y senos artificiales,” explicó Mohammad Yawar, un ex combatiente mujahedín residente en el norteño pueblo de Pul-e Khumri.

La práctica, llamada “bacha bazi” -literalmente “juego de niños”-, tiene una larga historia en el norte del país, pero usualmente no involucra sólo el baile. “Disfruto muchísimo abrazar a un niño. Su aroma y fragancia me mata,” dijo Yawar.

El hombre de negocios, de 38 años, dijo que contrató a un chico de 15 años tres años atrás, para que le ayudara con su trabajo. “Lo he tenido por unos tres años, desde que tenía 15. El buscaba un trabajo y yo le di un lugar donde quedarse,” comentó Yawar, mostrando una fotografía del chico. “No tengo esposa. El es como mi esposa. Lo visto con ropa de mujer y duerme a mi lado. Lo disfruto y él es mi vida,” añadió, besando la fotografía.

SIMBOLO DE STATUS


Ser dueño del niño más atractivo y del mejor bailarín es un símbolo de estatus. Ex comandantes mujahedines realizan fiestas en Pul-e Khumri y sus alrededores una vez por semana, donde se hacen competencias por los niños. “Tener un niño se ha convertido en una costumbre para nosotros. Quien quiera presumir, debe tener un niño,” dijo Enayatullah, un terrateniente de 42 años de la provincia de Baghlan.

“Estuve casado con una mujer por 20 años, ella me dejó debido a mi chico. Me iba con él todas las noches y eventualmente mi esposa decidió dejarme. Estoy feliz con mi decisión, porque estoy acostumbrado a dormir y entretenerme con mi joven chico,” añadió.

Los hombres comentaron que derrochan dinero y regalos en sus jóvenes. “Yo tenía apenas 14 años cuando un ex comandante uzbeko me obligó a tener relaciones sexuales con él,” contó Shir Mohammad en la provincia de Sar-e Pol. “Tiempo después, abandoné a mi familia y me convertí en su secretario. He estado con él por 10 años. Ahora soy un adulto, pero él todavía me quiere y duermo con él,” añadió.

Ahmad Jawad, de 17 años, ha convivido con un acaudalado hacendado durante los últimos dos años. “Estoy acostumbrado. Amo a mi señor. Me gusta bailar y actuar como una mujer y tocarme con mi dueño,” comentó. Cuando se le consultó qué haría cuando sea mayor, el adolescente dijo que “una vez que crezca, seré dueño y tendré mis propios chicos.”

Pero Shir Mohammad, de 24 años, se estaba quedando viejo para ser un bailarín. “Soy adulto ahora y no tengo la belleza de años atrás. Así que propuse casarme con la hija de mi señor y él accedió,” comentó.

POBREZA


Muchos residentes locales pidieron una ofensiva contra la práctica, pero se muestran escépticos de que funcione pues varios de los hombres son poderosos y están bien armados.
Jahan Shah, quien vive en Pul-e Khumri, dijo que el Gobierno y los oficiales de seguridad deberían tomar duras acciones contra los actos inmorales y contra el Islam. “Si no detienen esto, se convertirá en una costumbre y ciento de otros niños se verán involucrados,” afirmó.

La policía y oficiales de seguridad en el norte del país dicen que están realizando su mejor esfuerzo para arrestar a los hombres involucrados. “Es triste decir que esta práctica, que incluye baile de niños, abuso sexual y hasta venta de niños, ocurre desde hace años,” comentó el general Asadollah Amarkhil, el encargado de seguridad de la provincia de Kunduz. “Hemos tomado las medidas para detenerla dentro de nuestras posibilidades,” agregó.

Amarkhil dijo que la pobreza, extendida en Afganistán luego de casi tres décadas de guerra, causó la docilidad de los adolescentes. “Hemos tomado estrictas medidas para salvar la vida de los niños y castigar a los hombres. Estamos tomando pasos para averiguar dónde se reúnen estos hombres y los chicos, luego ir al lugar y arrestarlos,” añadió.

Aquellos que sean declarados culpable de abuso irán a prisión por al menos 15 años, dijo el fiscal principal de Baghlan Hafizullah Khaliqyar. “Tenemos 25 casos de estos actos inmorales. Están siendo procesados y estamos haciendo todo lo posible para abordar el problema,” agregó.

Pero algunos de los hombres dijeron que no están interesados en las mujeres. “Sabemos que es inmoral y va en contra del Islam, pero ¿cómo podemos dejarlo? No nos gustan las mujeres, sólo queremos chicos,” afirmó Chaman Gul, de 35 años y de la provincia de Takhar.

Fuente:  http://www.minutodigital.com/

domingo, 11 de mayo de 2014

Naeem Nasir poderoso predicador de Pakistán


Gran siervo de Dios en medio de la persecución 


Su Testimonio.

La cosa más importante que una persona puede hacer en la vida es llegar a otros con el evangelio de Jesús. Este ha sido el latido del corazón de nuestro ministerio desde su creación en marzo de 2009.

Doy gracias a Dios que me criaron en un hogar con padres temerosos de Dios , que me enseñaron los principios de la vida cristiana en medio de las dificultades. Como adulto joven me convertí en un apasionado de las cosas de Dios y con el tiempo empecé a trabajar para una Iglesia en su oficina.

Después de trabajar para la iglesia durante 2 ½ años se me desarrolló una enfermedad de la piel en los pies . Los médicos me advirtieron que si no tenía un completo descanso y si no me pongo cualquier calzado durante 3 meses la enfermedad podría propagarse a través de mi cuerpo y como resultado perdería el uso de mis pies. Me sorprendió grandemente esto, por lo que presenté mi renuncia en la Iglesia para asegurar que cumpliría los pedidos de los doctores . Al estar tan preocupado por la posibilidad de perder el uso de mis pies, me volví a Dios con una gran desesperación, decidí hacer un voto. Que si él me sanara mis pies, le serviría por el resto de mi vida. Milagrosamente a partir de ese momento y ante el asombro de mis médicos, mis pies empezaron a sanar a un ritmo sin precedentes.

Yo estaba tan feliz, pero no olvidé mi promesa que había hecho a Dios. El 20 de marzo 2009 , recibí una llamada telefónica de un pastor , que me invitaba a participar en una cruzada de sanidad . Yo estaba desempleado sin ingresos y no podía pagar mi viaje. Le pedí a Dios que si era su voluntad entonces él haría y proveería. El fue fiel a su palabra, me abrió puertas y se financió el viaje y yo pude estar en la cruzada. En la cruzada me reuní con lo pastores para compartirles acerca de mi curación milagrosa . Ellos se asombraron tanto por mi testimonio y de mi deseo de servir al Señor, para compartir su palabra con la gente que no conoce al Señor.

Yo les dije que Dios me había llevado a la historia del Buen Samaritano y su deseo era que nosotros podamos ir en ayuda de los necesitados y de los que están sin el Evangelio. A pesar de mi edad, ellos oraron por mí e impusieron sus manos sobre mí. Y fue allí que surgió la visión para el Ministerio el Buen Samaritano . De vuelta a casa , con todas estas experiencias en la mente, y feliz de que Dios me había dado una visión para GSM, me di cuenta de que había muchos retos a los que me gustaría enfrentar.

Yo estaba preocupado por no tener un trabajo asalariado, sobre mis estudios y de mi familia. Le pedí a Dios que me proporcione la sabiduría y la fuerza para cumplir con todos estos retos. Cuando mi familia se enteró de la visión se sorprendieron , y me brindaron de mucho apoyo. Mi madre se comprometió a orar por mí y mi padre me dió todos sus ahorros de los últimos 20 años para apoyar el trabajo de comprar literatura cristiana y del trabajo de las cruzadas . Sin embargo, sus ahorros no duraron mucho. Dios abrió caminos para mí y pude trabajar en red con otros para apoyar el ministerio.

Así nació el ministerio humanitario Good Samaritan Ministries.
¡Toda la gloria sea ahora y siempre para el único que es digno Jesucristo el Señor!

Fuente: http://www.gsministries.org