Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.

jueves, 29 de octubre de 2026

"Dios está triste". Experiencia de Yiye Avila


¡Un día me acerqué al Señor y lo miré triste! Le pregunté con temor: 

¿Que tienes Señor?  Con gran tristeza en su rostro me contestó:  ¡Mi Iglesia! 

Mi Iglesia no me ve, no ve mis caminos, su corazón está entretenido con los placeres juveniles, se reúnen para competir, ¿quién trae el mejor coche, el mejor vestido, el mejor peinado, quien se expresa mejor, quien es el más popular, quien tiene más estudios teológicos; pero su corazón muy lejos está de mi! 

No hay oración, no leen mi Palabra, nadie se preocupa por su vida espiritual, creen que reunirse con sus amigos "Cristianos" es todo, viven en hipocresía, viven en sus casas peleando, gritando y en la Iglesia diciendo: Amén, aleluya, se abrazan y se besan; todo es falsedad. No viven en amor, no se ayudan, pero si critican y juzgan, hay mucha necesidad en el mundo y nadie le predica a su vecino por vergüenza de su testimonio, creen que vivir en santidad es el todo, ¿donde está la paz con todos? Existe rencor, odio, egoísmo, envidia; se supone que Yo, El gran Yo Soy, vivo en sus corazones. ¡Yo no puedo vivir en un corazón así! ¡Yo voy pronto por mi Iglesia! 

Pero...¿Cuál Iglesia? ¿Quién va a venir? 

-Sus lágrimas rodaron por sus mejillas- mi corazón tembló y mi cuerpo desfallecía. 

Le dije: Señor, ¿que quieres que haga?  -Guardó silencio... 

Mi hermano esto no es una imaginación o una historia, esto fue tan real que se estremeció mi alma, mi corazón y todo mi ser por días. 

Fuente: Libro: "Mis experiencias con Jesús" 

miércoles, 28 de octubre de 2026

Alabale que el vive!

 


El sexo también debe ser redimido.

«Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios» Hebreos 13.4 

Un claro ejemplo de negligencia emocional y desprotección infantil. 

Cuando los adultos tienen relaciones sexuales en un mismo ambiente que sus hijos, o permiten que ellos se enteren y no hacen nada para solucionarlo.

Eso es cometer un error muy grave que daña la mente del menor de forma directa.

La intimidad es un acto que jamás deberían conocer los niños. Ni los padres deberían actuar como si no tuviera importancia el tema.

El daño es enorme porque el menor lidia con cosas que no debería vivir a temprana edad, que pueden dejarle traumas cuando su cerebro todavía está en pleno desarrollo.

Como consecuencia, el chico pierde la confianza en sus padres, deja de sentir que su casa es un lugar seguro y empieza a sufrir de ansiedad, miedo social, insomnio e incluso miedo a la oscuridad. Niños retraídos, y rebeldes, niños sufrientes.

Los niños no se tocan ni se les falta el respeto, se cuidan y se aman 

Fuente: Doctor Rolando Espinoza


Para la mujer de fuego y oración