Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

¿Te consideras justo o malo?

NO HE VENIDO A LLAMAR A JUSTOS, SINO A PECADORES AL ARREPENTIMIENTO


Los Primeros serán Postreros

Este tratado fue editado para personas que necesitan mucho del amor de Dios, para personas que a lo mejor serán mas susceptibles a la palabra de Dios que otros.

Estoy seguro que éste tratado también cimbrará los oídos de algunos religiosos que viven en la hipocresía, que se creen cerca del cielo porque a lo mejor no son asesinos, prostitutas, ladrones, etc. Pero si tienen chisme, amargura, rencores, envidias, etc. Es mas fácil que se salve una prostituta de la calle que sabe que esta sumida en sus pecados, que un religioso que se sienta cerca del cielo por lo que hace. Así fue en los tiempos de Jesús, así puede ser ahora también. Es mi deseo que así sea, y el de mi Dios mucho más.

Realmente deseo, tu que lees ahora; que Dios te de mucha bendición y misericordia.

Un Jesucristo que muy poco conocen.

¿Cuál es el Jesucristo que conoces?, ¿sabes tu quien era Jesucristo?, a lo mejor cuando te digo Jesucristo te imaginas la cara de ese hombre triste y con unas gotas de sangre en el rostro; como aquellas imágenes que se venden en las calles. A un Cristo bueno, compasivo, siempre alegre, y que no es capaz de ofender a nadie, a un Jesús con los niños cerca de él. Pero yo te voy hablar algo mas del Jesucristo que conozco, el cual conocí por medio de las escrituras, y para eso te citaré parte de lo que dice la palabra de Dios para que tengas una idea mas amplia de cómo era Jesús.

Después de estas cosas salió, y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y dejándolo todo, se levantó y le siguió. Y Leví le hizo gran banquete en su casa; y había mucha compañía de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores? Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

San Lucas 5:27-32

Jesús andando, vio a Levi el cual era publicano y le dijo: -”Sígueme”; Levi sin pensarlo dos veces, dejo el negocio y se puso a seguir a Jesús. Ahora podemos notar algo realmente curioso, porque cuando este hombre deja su trabajo para seguir a Jesús, preparó una gran comida en su casa, cosa que es muy rara en una persona que acaba de perder el trabajo; dime tu, sí te quedas sin trabajo, lo que tienes ¿Lo gastarías en una cena para invitar a tus amigos? Verdad que es algo “anormal”, sin embargo algo movió a este hombre que al recibir la invitación de Jesucristo, dejó todo y preparó este gran banquete, ahora déjame decirte que según el trabajo que desempeñaba, el de publicano, no era cualquiera. 

Un publicano es el que se encargaba de recaudar los impuestos para Roma en los tiempos de Jesús; y estos hombres que desempeñaban este trabajo eran despreciados por sus “paisanos” judíos, porque eran empleados del enemigo, ¡de Roma!, quien tenia bajo su poder al pueblo judío, ahora, también tenían la mala fama de excederse en los impuestos, pues usted sabe, para sacar una tajada del dinero que recaudaban, para ellos mismos y lógicamente podemos entender que era una fuente de ingresos muy jugosa, sin embargo cuando Levi, recibió el llamado del Maestro, lo dejó todo para seguirlo, adiós a los buenos ingresos, adiós a las comodidades y a seguir a un hombre, que es carpintero y que no me ofrece ni siquiera un lugar donde recostar mi cabeza.

Los religiosos empiezan a murmurar

Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?

¿Qué es un religioso? El siguiente pasaje nos lo puede explicar.

A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Lucas 18:9-14

Un religioso, tiene exceso de confianza de si mismo, ósea es uno que dice: “Te doy gracias Dios porque no soy un borracho, doy mis limosnas todos los domingos, rezo todos los días etc, etc; y no soy como aquel fulano que es bien pecador” Un religioso es como aquel hombre que dice: “Mira, yo no necesito arrepentirme, mejor háblale al borrachito de la esquina ese si tiene que arrepentirse” o también puede ser la señora que dice: “Yo soy una buena madre, nunca adulteré, y si mis hijos necesitaban algo, no me prostituí, soy una buena madre y una buena mujer”. Ahora yo les diría a estos: Esta bien, no te emborrachas ni eres adultero o prostituta o lo que sea; pero eres orgulloso, menosprecias a los demás y te crees justo en tu propia opinión, y sabes una cosa, por tu actitud de soberbia (ósea orgullo, inflado) 

Dios te resiste, ¡Dios te resiste!; a menos de que te humilles, te dará gracia, pero mientras tanto no. Ciertamente bien se aplican las palabras de Jesús cuando dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. Lo que Jesús quiso decir en forma de sarcasmo, fue lo siguiente: Ok, te sientes muy sano, muy justo ¿verdad? pues no he venido por los que se creen justos o se creen estar sanos, he venido para los que saben que están mal, en pecado delante de Dios, ¡por ellos he venido! para que se arrepientan y hallen perdón.

“También por los más aborrecidos he venido”

 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo…

La escena de ahora, es totalmente diferente, es de un hombre que sabe que esta muy mal delante de Dios, tan mal dice la escritura que ni aun tenia el atrevimiento de alzar los ojos al cielo, date cuenta de que grado de humillación y convicción de pecado tenia este hombre, ni siquiera se atrevió a orar de cerca, sino que ahí de lejitos, por que tenia mucha vergüenza ese hombre delante de la presencia de Dios. Este publicano ciertamente aborrecido por la sociedad; dice la Palabra, que descendió justificado, antes que el otro que creía no tener necesidad del perdón de Dios.

¿Ahora quienes son los más aborrecidos, despreciados, mal vistos de nuestra sociedad? ¿Quiénes son? ¿No son los borrachos? ¿No son aquellos hombres que se encuentran tirados en las calles? ¿No son las prostitutas? ¿No son los narcos? ¿No son la gente que esta en las cárceles? ¿No son aun nuestras propias autoridades? ¿No son los drogadictos? ¿No son los homosexuales? ¿No son ellos? ¿No estarás tu entre ellos? ¿No te ha tocado recibir una mirada de desprecio por lo que eres o por lo que has sido?. Sí estás entre ellos, déjame decirte una cosa: Dios tiene compasión de ti, no importa lo que hayas hecho, ni cuan grave haya sido, Dios tiene compasión de ti; solo tienes que reconocer que necesitas de Dios, no seas como el religioso que cree no tener necesidad de Dios.

Cuando Jesucristo dijo: sino por pecadores al arrepentimiento. Es para sacarte de la condición de pecado en el que estás. Dios te ama, ¿Y sabes de que forma? Envió a su propio Hijo, a su único Hijo para que pudiera presentar delante de si mismo un sacrificio perfecto, capaz de redimir el pecado de todo aquel que confié en la sangre de Jesucristo. ¿Quién daría la vida por ti ahora? ¿no hallas a nadie? Hay alguien que ya la dio por ti, su nombre es Jesucristo. Y sabes porque lo hizo, porque te ama. No quiere que perezcas eternamente en el infierno, quiere deshacer las obras del diablo en ti. Porque para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

Para destruir las cadenas del pecado que te tienen amarrado, para cambiar tu vida totalmente. Jesucristo dijo: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. O sea, Jesús te esta diciendo: “Sí ya te diste cuenta del estado de tu vida, o ya estás harto de la forma en que llevas tu vida, y tu alma no tiene descanso, ¡ven a mi! Y te daré reposo para tu alma; no te la va a dar un pastor, o un sacerdote, ni aun el que escribió este folleto, sino yo mismo, el Hijo del Altísimo; te daré reposo para tu alma”. Estas son palabras fieles y verdaderas

“He hecho cosas muy malas…¿Me perdonara Dios?”

Si has decidido buscar a Dios, un pensamiento que es muy probable que se te venga a la mente es: que tal vez Dios no te vaya a perdonar, no te dejes llevar por las acusaciones de satanas. Dios ha prometido que así será, y es fiel a su promesa, Dios es digno de confianza. Dios no va a estar jugando con los pensamientos de los hombres, solo esta en que tu confíes en Jesucristo y que te arrepientas; es decir, decidido a darle un giro total a tu vida, dejar de hacer lo malo, aprendiendo hacer el bien. Y sí son muy fuertes esos pensamientos de que Dios no te perdonará; combatiré ese pensamiento con la palabra de Dios que dice:

…mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia  Romanos 5:20

De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios. Mateo 21:31  (Jesús hablándoles a los religiosos)

Es decir: que cuanto mas pecador veas que estas delante de Dios, y te compares con otros que llevan una vida moralmente mejor que la tuya y tu pensamiento te diga que eres demasiado vil y pecador como para que Dios te perdone. Entonces sobreabundara la gracia de Dios, ósea, ¡que Dios será mucho mas bondadoso, compasivo, misericordioso contigo! No importa lo que hayas hecho o estés haciendo, ¡arrepiéntete!, vuélvete a tu Creador, deja de hacer lo malo, humíllate delante de Él. Y experimentaras el grande amor de Dios por ti.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Arrepiéntete y cree en estas buenas noticias…Dios te bendiga.

Fuente: vozcomotrompeta.wordpress.com

martes, 25 de noviembre de 2014

El castigo de Dios es justo

Dios sí castiga a los cristianos



En muchas ocasiones, yo diría que en la mayoría, Dios castiga al humano para que aprenda algo, y además, porque lleva castigo lo que hizo; pero otras muchas veces lo castiga, sencillamente, porque lleva castigo la acción cometida, sin que lleve aparejado un intento de educación. El hecho de que seamos salvos por Cristo no quiere decir que podemos pecar impunemente. Lo más que quiere decir es que si nuestros pecados no rebasan cierto límite endureciéndonos el alma, mantenemos nuestra salvación; pero aún dentro de ese estado de salvación vamos a recibir los castigos correspondientes a nuestras malas acciones. Veamos qué dice Pablo al respecto.

"Que si nos examinásemos a nosotros mismos, cierto no seríamos juzgados. Mas siendo juzgados, somos castigados del Señor, para que no seamos condenados con el mundo." I Co 11: 31-32 

Muy, pero muy lejos tiene que llegar el cristiano pecando, para que pierda su salvación; pero no tiene que ir más lejos que cualquier otro que no sea cristiano, para recibir iguales castigos terrenales por sus pecados. Y yo diría que a veces va a recibir castigos peores, porque el siervo que conoce la voluntad de su Señor y no la hace, será azotado mucho, como dice Jesucristo en Lc 12: 47. Dios no hace acepción de personas, según nos enseña Pedro en Hch 10: 34, o sea, a igual pecado y circunstancias corresponde idéntico castigo.

"Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor, y no se apercibió, ni hizo conforme a su voluntad, será azotado mucho."  Lc 12: 47 

"Entonces Pedro, abriendo su boca, dijo: Por verdad hallo que Dios no hace acepción de personas"            
El pecado tiene consecuencias terrenales y eternas. Ambas hay que sufrirlas. Si las eternas nos fueron perdonadas por Cristo, luego de nuestro sincero arrepentimiento, no así las terrenales, que nos alcanzan, como vimos en I Co 11: 31-32. Lo mismo vemos en Heb 12: 6-8.

"Porque el Señor al que ama castiga, y azota a cualquiera que recibe por hijo. Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no castiga? Mas si estáis fuera del castigo, del cual todos han sido hechos participantes, luego sois bastardos, y no hijos."  Heb 12: 6-8 
Hay quienes están en pecado, y a la vez están sufriendo angustias; y en vez de comprender la vinculación que existe entre sus pecados y sus angustias, creen que ellos tienen perdonados todos los pecados que cometieron y cometerán, mientras que, por el otro lado, no se explican el porqué están sufriendo.

Es decir, que la gente que así piensa se figura que Dios comete dos injusticias al mismo tiempo: por un lado no castiga en el cristiano lo que sí castiga en los no cristianos; y por el otro lado, le envía al cristiano angustias sin que él dé el menor motivo para ello. ¡Hay que ser necio!

A mí me parece que los cristianos que este tipo de cosas piensan, lo hacen como un dispositivo psicológico de defensa, con el cual protegen sus concupiscencias. Ellos aman profundamente sus concupiscencias y no quieren dejarlas aunque les cueste sufrir. Tampoco quieren perder su salvación, a la que solamente aman un poquito más que a sus concupiscencias. Como que saben o intuyen que el reconocer que Dios les está cobrando las cuentas, y persistir en pecar, puede convertirse en un rechazo al Espíritu Santo, y un pecado imperdonable, prefieren "auto convencerse" de que no es eso lo que está sucediendo, sino que lo que pasa es que sus pecados son perdonados inmediatamente después de cometidos, mientras que sus angustias y castigos, son motivados por algo "desconocido" para ellos. Por eso nos dan necias explicaciones tales como "son pruebas hermano", "son misterios hermano", "es que no puede haber felicidad en esta vida hermano", etc..

De esta manera se sienten artificialmente libres para seguir "gozando" de sus concupiscencias, sin por ello perder la salvación. Es un caso semejante al del borracho, el drogadicto, o el vicioso sexual, que aunque ve claramente los sufrimientos que le causan sus concupiscencias, prefieren soportar aquéllos y seguir "gozando" de éstas.

Está claro en el pasaje I Co 11: 31-32 que Dios castiga no sólo como método pedagógico, sino como penalidad, para satisfacer la justicia establecida en las reglas de comportamientos dadas.

Si siendo juzgados versículo 32  somos castigados, no somos castigados por enseñanza, sino por penalidad. Para enseñar no hay que hacer un juicio, éste se hace cuando se va a castigar a uno que delinque.

A los cristianos no nos van a cobrar nuestros pecados en la eternidad, nos los van a cobrar aquí; aquí nos castigan. Por eso, debiendo estar por encima de todos, ( dado que tenemos la ayuda de Dios), más bien estamos por debajo. Siendo los cristianos los hijos de Dios, los hermanos de Cristo, no somos los de arriba, sino los atropellados. Tenemos que pagar aquí lo malo que aquí hacemos, puesto que no nos lo van a cobrar después. Lo contrario sucede con los enemigos de Dios, lo bueno que hacen aquí se les va a pagar aquí, puesto que allá van a pagar lo malo que hicieron.

La misma doctrina nos es enseñada por el apóstol Pablo cuando en Ga 6: 7 y Col 3: 25 nos dice lo siguiente:"No os engañéis, Dios no puede ser burlado, que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará." Ga 6: 7
"Mas el que hace injuria, recibirá la injuria que hiciere; que no hay acepción de personas" Col 3: 25 

A pesar de todos estos claros pasajes, hay quienes piensan que Dios no castiga a los cristianos, sino que solamente los educa. Hablándoles Pablo a los cristianos, y refiriéndose a ellos, les dice que ninguno engañe a su hermano. El apóstol le dice a un cristiano que no oprima ni engañe a otro cristiano, porque el Señor se venga de todo eso. Venganza es castigo, no educación, y en este versículo vemos que ese castigo se le aplica a los cristianos también. Es lógico que así sea, pues Dios no hace acepción de personas.

"Que ninguno oprima, ni engañe en nada a su hermano, porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y protestado."  I Tes 4: 6 
No sólo hay corrección para reeducación, también hay venganza para castigo, sin reeducación, necesariamente. Y si todo esto le ocurre a los cristianos, los cuales seremos salvos, es lógico pensar que esa venganza ocurre contra nosotros aquí y ahora, pues después de la resurrección ya no habrá castigos para nosotros. Vemos en el versículo que acabamos de leer, que ya Pablo le había hablado antes sobre este asunto a los tesalonicenses, porque les dice que ya se los había dicho y protestado.

Al usar la palabra "protestado", nos da la sensación de que era una seria advertencia, tal vez porque no le habían hecho mucho caso a esta verdad. Algo parecido hacen los que hoy en día quieren creer que el Señor no castiga a los cristianos. Más vale que despierten a tiempo, para que luego, cuando los castigos les caigan encima, no se pongan a vocear la necedad que tan comúnmente escuchamos: "son pruebas, hermano", "son misterios, hermano".

Fuente: bibleserralta.com

lunes, 17 de noviembre de 2014

Confía en Dios y todo estará bien

TRANQUILO, DIOS PELEA POR TI


Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. Exodo 14:14
 
¿Alguna vez te pasó que sientes temor porque tienes que enfrentar alguna situación difícil? Haz sentido que las circunstancias te acorralan y no sabes que hacer?

Es muy común que te sientas abrumado y con temor por diferentes cosas difíciles que tienes que enfrentar. Quizá te animaste a caminar en fe y luego de un tiempo donde esa fe te llevo hacia adelante, llegaste a un punto en el cual no sabes para donde escapar. ves a tus lados y solo observas problemas, quisieras ver la salida y no la encuentras. Pero resulta que estás ahí en ese punto, porque confiaste en Dios, porque creíste en su Palabra y ahora te encuentras entre la espada y la pared, al borde del precipicio, sin salida aparente.

La promesa de hoy nos lleva a encontrar la salida en Dios. Solo un poco de historia bíblica: el pueblo de Israel, se encuentra en el desierto en una encrucijada, acaban de salir de la opresión, de la esclavitud, además con todas las bendiciones que Dios ya le había dado, en este momento tienen a Faraón y su ejercito detrás de ellos y al mar frente a ellos. Imagina este cuadro, mucha gente que momentos atrás habían dado gloria a Dios ahora se preguntan: porque salimos de donde estábamos? en Egipto por lo menos teníamos comida y no corría peligro nuestra vida!

Moisés, clama a Dios y Dios les dice: Porque Claman?, solo marchen.

Esta es una de las demandas de fe más grandes a las cuales fue sometido el pueblo de Dios. Sencillamente, porque frente a ellos estaba ni mas ni menos el Mar Rojo. Es como si Dios les estaría diciendo salten a un precipicio, o avances contra una espada o marchen y enfrenten un imposible. El final de la historia, por si no lo conoces aún es: el mar se abrió, ellos pasaron como por tierra seca, y faraón y su ejercito murieron ahogados en ese mismo mar.

Que quiere enseñarte Dios hoy?


Antes de lanzar la orden de marchar Dios les dijo, "Yo pelearé por ustedes, y estarán tranquilos", esta frase debe animarte hoy, debe ayudarte a transitar este día. Debes aprender a escuchar a Dios, Él te dice en este día "Tranquilo, yo estoy aquí para pelear por ti"
Es posible que te encuentres entre la espada y la pared, es posible que ya estés viendo a faraón y su ejército que vienen por ti. Solo confía, Dios pelea por ti, debes tranquilizarte, pero no porque yo te lo estoy diciendo, sino porque esta es una verdad revelada para que confíes en tu Dios.

"Señor yo necesito que en este día tu pelees por mi, y solo así estaré tranquilo"

Fuente: palabradefe.com

martes, 11 de noviembre de 2014

El sexo sucio

La corrupción de la sexualidad.  2 Samuel 13:6-15. 

Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud. Proverbios 5:18

La sexualidad humana, de acuerdo a la Biblia, es un don de Dios. Al crear la primera pareja, los bendijo y los unió para cimentar la especie y dar solidez a la vida humana. La intimidad matrimonial formó parte desde entonces de la relación de la pareja y la procreación, como una parte de la bendición celestial Salmo 127: 3., 4; 12 8:3.Tomando en serio esta bendición, no es aceptable la intimidad fuera del matrimonio. La propaganda constante a que somos expuestos   de la sexualidad ha hecho una diversión o entretenimiento irresponsable. Consideremos a la luz del texto escogido, cuales son las consecuencias de una relación sexual irresponsable. ¡Cuántas familias honorables no han sufrido semejante deshonra! Que Dios nos ayude a vivir una sexualidad sana no sólo por nuestro bien sino también por el de los demás.

La corrupción sexual es una consecuencia, no un accidente

Nuestros ojos y oídos son expuestos continuamente a una propaganda de connotaciones sexuales. Los resultados son violencia doméstica, ultrajes y violaciones de jovencitas y jovencitos por parte de personas corruptas. Como vemos en nuestro texto, estos actos son programados, son concebidos en mentes enfermas y puestos en práctica más tarde Santiago 1:13-15; Mateo 15:19 La corrupción es una semilla que se acomoda primeramente en el corazón del hombre y crece hasta dominar su voluntad. 

La Biblia no oculta los hechos de algunos hombres santos que se corrompieron por haber descuidado su comunión con Dios  y haberse entregado a los deseos engañosos; por ejemplo Salomón 2Samuel 11:2-4; 1Reyes 11:1-3 Teniendo una naturaleza débil y sensitiva a la corrupción, es necesario que estemos en guardia contra aquellas cosas que alimentan estas posibilidades. Consideremos el consejo del Proverbista para tomar el control de nuestro ambiente y no ser víctimas de su contaminación Proverbios 2:10-21. Estos versículos contienen la fórmula perfecta para vivir libres de la corrupción sexual.

La simiente de la corrupción al dominar el pensamiento y las pasiones conduce a su víctima a la hipocresía y a la mentira. Amnón se fingió enfermo para engañar a su padre con el fin de conseguir sus malvados propósitos. Las pasiones desenfrenadas son la causa de estos desórdenes en la vida moral de muchos jóvenes. Por esto, el apóstol Pablo aconseja a Timoteo: Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor 2Timoteo 2:22 Vemos en el texto la importancia de llenar la vida con valores que sirvan de muros de contención contra la tentación. Entendemos que no se puede evitar la corrupción con una vida vacía; es necesario ocupar nuestra mente y corazón en aquello que produce mayor satisfacción; por esto el apóstol Pablo aconseja al joven Timoteo Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza 1Timoteo 4:13

La corrupción sexual destruye la sensibilidad humana.

El texto escogido nos plantea una situación triste y vergonzosa; un hermano que viola a su propia hermana. ¿Cómo es posible caer tan bajo? Se perdió el respeto al padre, la consideración a una hermana. ¿Qué pasó con la santidad de las relaciones familiares? Veamos en Levítico 18:6-18 lo que está escrito en la ley de Dios dada al pueblo de Israel, en relación con el respeto que debía tenerse por la familia y las personas más cercanas. Aquí se extiende a todos los relacionados entre familia. No sólo es inmoral sino una falta de sensibilidad a los valores de la familia. Por eso le pedía Tamar a su hermano que no cometiera tal vileza contra ella y su familia.

La dignidad y el respeto por los valores de la familia deben ser estimados por encima de los epetitos sexuales. No hay duda que una acción reprochable como la de Amnón es el producto de una degeneración de los valores en la sociedad humana. En toda familia debe considerarse con reverencia la privacidad de cada cual, de acuerdo a la enseñanza de  la  ley que hallamos en Levítico. La corrupción de la sexualidad ha llegado a tales niveles en nuestro tiempo que ha sembrado la desconfianza aun entre los más cercanos familiares. Sólo el temor de Dios y la obediencia a la ley moral establecida en su santa Palabra puede restablecer la confianza 2 Corintios 7:1; Colosenses 3:5-7; 1 Timoteo 5:22;1 Pedro 2:11.

La pureza sexual es la mejor manera de honrar a Dios.

Mantener la pureza sexual no sólo es moralmente saludable sino también una manera de honrar a Dios. Las relaciones premaritales no sólo denigran la santidad del matrimonio sino que ponen en riesgo la felicidad de la pareja Isaías 54:5; 62:5 La unión conyugal debe mantener libre de contaminación para que no pierda la bendición de Dios. Esto es lo que advierte el profeta Oseas: Fornicación, vino y mosto quitan el juicio Oseas 4:11. Leamos la amonestación del apóstol Pablo en 1 Tesalonicenses 4:3-5. Aquí se menciona la santidad y el honor como frutos del temor a Dios y la obediencia a su Palabra. En contraste con la vida  de los que no conocen a Dios, representados aquí como gentiles, los creyentes temerosos de Dios tratarán a su pareja con respeto y dignidad.

En muchos grupos de jóvenes se considera a los que practican la abstinencia a las relaciones premaritales como anticuados. Aquellos que son capaces de vencer la presión de los demás y mantenerse puros, son bienaventurados. Es posible combatir los deseos desordenados con la asistencia del Espíritu Santo. Debemos recordar que la voluntad de Dios es nuestra santificación, es decir, nuestra pureza en todo.

Quienes se entregan a una vida desordenada en desobediencia a la Palabra de Dios se exponen a graves consecuencias. Es a ellos a quienes se dirige el mensaje de la carta a los Romanos en el primer capítulo denunciando el extravió de su camino y la deshonra de sus actos, lease Romanos 1:24-27 Afirmamos  que aquellos que se guardan en santidad no sólo honran a Dios sino que aseguran su cuerpo contra los males que acompañan a los que viven desordenamente. El triste final de Amnón a manos de su propio hermano Absalón debe servir como ejemplo de que la corrupción trae consecuencias funestas. La alabanza es para quienes se guardan sin mancha de este mundo Cantares 4:7.

¿Será posible mantener la pureza sexual en medio de la corrupción de este mundo?

Podemos contestar afirmativamente, sí, se puede.Tenemos modelos en la Biblia y en la historia de jóvenes que se mantuvieron limpios, a pesar de la corrupción a la que estaban expuestos.Tomemos el caso de José Génesis39:1-21 este prefirió la cárcel injusta antes que pecar en oculto y ofender a Jehová Dios. Quizás ninguno haya sufrido una presión tan grande como la que él enfrentó. Todo es cuestión de convicción y compromiso de parte nuestra. Hallamos una hermosa declaración en Daniel 1:8:Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que el bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligasen a contaminarse. Ya sabemos que Dios premió esta determinación del joven exaltándole al trono. 

Tú también puedes ser exaltado por Jesucristo si te atreves a mantener la pureza contra la corrupción que te rodea. Los que se mofan de ti tendrán que ofrecerte sus respetos al fin cuando Dios te coloque por encima de todos ellos. La santidad del sexo tiene como premio una vida saludable.

Fuente: nuevacriaturaes

lunes, 3 de noviembre de 2014

La mente recta y pura

La batalla de nuestros pensamientos


Solemos pensar que  la contaminación está en el ambiente que nos rodea,  pero casi nunca pensamos en la contaminación del corazón. Sin embargo esto fue lo que Jesús vio: “Porque de dentro, del  corazón  de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios…Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” (Mt. 7:21-23). 

Sin duda que el reto más grande de todo creyente es llegar a ser puro. El creyente es como aquella flor blanca que nace en las minas del carbón. Que a pesar de todo lo que le rodea puede mantener su color y su brillo. Se sabe que los pensamientos y los impulsos son uno de los asuntos más serios con los que nos enfrentamos todos los días. Se ha dicho que el 90 % de las compras que se hacen son por impulsos. ¿Se ha dado cuenta la frecuencia con la que la gente devuelve un producto porque descubrió que no era lo que estaba buscando? Lo que nosotros hacemos está determinado por lo que pensamos; pero sobre todo por lo que vemos. 

Así que no es cierto que lo que uno ve no lo afecta. Si esto fuera así, ¿por qué la gente que cree en la TV invierte millones de dólares por un comercial, con apenas fracciones de segundo? ¿Por qué  cree usted que la pornografía es uno de los productos más buscado en el Internet, el cine, la TV y las revistas? Los especialistas en este problema nos hablan desde la adicción incontrolada hasta los efectos síquicos y espirituales, con secuelas muy dañinas para quien lo practica y para los que están muy cerca de usted. Jesucristo, el Maestro por excelencia, nos ha revelado en uno de los textos más sorprendentes de las Escrituras, la batalla del corazón del hombre: “Oíste que fue dicho: No adulterarás. Pero yo os digo que cualquiera que mirare a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”. El mandamiento antiguo ponía la prohibición en el acto mismo, pero  Jesús lo puso en los pensamientos; allí comienza todo.  De modo que el tema que más debe ocupar nuestra atención será cómo podemos enfrentar esta batalla del corazón. Creo que todos estaremos interesado en saberlo. Veamos algunos pasos.  

I. HAY QUE RECONOCER QUE HAY UN CAMINO SUCIO  (Sal. 119:9)  

1. Hay caminos que nos parecen derechos. La pregunta de este texto plantea una situación que debe ser atendida. Da por hecho la existencia de un problema, pues nos habla de una limpieza. El texto reconoce la edad de la persona afecta: el joven. Pero también nos revela qué es lo que debe ser limpiado: el camino. La palabra hebrea “camino”, en este contexto, tiene la idea de un surco. Una persona con pensamientos impuros tiene un surco sucio en su mente. Esta es la persona que siempre piensa y habla de lo mismo.  Bien pudiera ser que en estos momentos sus pensamientos están invadidos por codicias. Está codiciando alguna compañera o compañero de trabajo. A lo mejor pudiera ser la mujer de su prójimo. Quizás alguna joven o un joven de la iglesia misma.  A lo mejor su lucha es con una adicción al mundo de la pornografía, y vive con los deseos de la carne muy activos. 

A lo mejor estás atrapado en deseos lascivos y morbosos de los que no haya cómo salir. Déjeme decirle, amado hermano, que mientras usted no  admitida que existe el problema no podrá salir de tal condición. Y a lo mejor se siente tan mal que cree que ya es un caso perdido para Dios. Pero usted tiene que saber que Dios siempre limpiará el pecado. Él no limpia una justificación; él limpia la ofensa. Olvídese de las excusas. Enfrente su problema. No justifique su debilidad  ni busque apoyo bíblico para ello. No mal interprete la Biblia respecto a esto. Los que justifican su desviación sexual, vista en el homosexualismo y el lesbianismo por ejemplo, lo hacen amparados en Romanos 1:28, donde dicen que Dios viendo su condición los entregó a tal naturaleza. Pero lo que el texto dice es todo lo contrario. El pecado sexual es repudiado por él. Dios hizo a un hombre y a una mujer para el sexo en  el sagrado matrimonio.  

2. El poder purificador de la palabra. Dios quiere limpiarle. No importa cual sea su condición ahora. Dios quiere limpiarle, y su instrumento para eso es la palabra. Jesucristo, sabiendo el poder que tiene la palabra para limpiarnos, ha dicho: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”. La palabra acá es la que da origen a lo que se conoce como catarsis, que tiene que ver con la idea de limpiarse. A la palabra limpiar se agrega la obra directa del Señor cuando la Biblia nos dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos de nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Jn. 1:9). 

La figura es la misma cuando Jesucristo entró en el templo e hizo una limpieza, diciendo que su casa sería llamada “casa de oración”. Lo mismo es nuestros cuerpo, su templo. El quiere limpiarnos de toda esa suciedad de nuestro corazón. Nada es más agradable que un lugar limpio. Un cuarto limpio. Una cocina limpia. Una casa limpia. Un garaje limpio. Y por qué no, una vida limpia. Entonces, hay que admitir el problema. Hay que reconocer que puede haber una adicción inmoral secreta. Al hacerlo, vendrá la limpieza. La sangre de Cristo nos limpia de todo pecado.  

II. TOME LA RESOLUCIÓN DE NO SEGUIR CONTAMINÁNDOSE v. 10  

1. Camine horas extras con su corazón. El salmista no tenía complejos en revelar su devoción por su Señor. Él sabía de los desvaríos del corazón. Él sabía que su corazón era engañoso y perverso más que todas las cosas, pues justamente había ofendido a Dios con el mandamiento de donde Jesús toma para mostrarnos lo que hace la codicia del corazón. Después de haber ofendido a su Dios como lo hizo, necesitaba caminar horas extras con su corazón; de allí su resolución: “Con todo mi corazón te he buscado…”

Pero lo que muchas veces ignoramos es la resolución de ellos para honrar su vida y a su Señor. La vida de Daniel es uno de esos casos. Es considerado como uno de los más grandes profetas. Pero, ¿qué había hecho antes? Cuando fue llevado para ser presentado delante del rey de Babilonia, como uno de los jóvenes sabios y de buen entendimiento, propuso “en su corazón no contaminarse con las comidas del rey” (Dn. 1:8). Una experiencia que nos descubra esa naturaleza salvaje, que da lugar a la apertura del engaño del pecado, debe llevarnos a esta resolución. No fuimos hechos para vivir en el mismo estado. Busquemos a Dios con todo nuestro corazón y comprobaremos el poder de una vida consagrada.  

2. No manchar mi nuevo vestido. Al momento de creer en el Señor fuimos equipados con un nuevo vestido. Pablo nos habla de un  vestido que debe ser quitado y otro que deber colocado: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:22-24).  Hay un hombre nuevo que ha sido vestido de santidad.  Nada será más importante que mantener a ese vestido limpio de toda mancha. ¿Por qué afirmamos esto? Porque pudiera ser que procuramos  limpiarnos y no permanecer limpios. No podemos luchar a medias. 

III. CONSIDERE LA IMPORTANCIA DE PROTEGER SUS PENSAMIENTOS v. 11  

1. ¿Dónde debería estar la palabra? Como el salmista sabía que su problema era su corazón, reconoce que es en ese lugar donde debiera poner la palabra para la defensa. La palabra de Dios nos puede ayudar a enfrentar el gran problema de la pornografía. Solo ella nos  puede ayudar a mantener un corazón purificado. Juan 17:17 dice: “Santifícalo en tu verdad, tu palabra es verdad”. Uno de los retos que debemos todos hacer es memorizar la palabra de Dios. El salmista dice: “En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti”. Note el lugar donde la palabra debe ser guardada, en el  corazón. ¿Por qué? Porque Jesucristo dijo que es del corazón donde salen los malos pensamientos. 

La Biblia es su real protección. Si usted no se llena de ella, más nada lo hará. Hay que meterse en la palabra. ¿Toma usted un tiempo para estar a solas con el Señor y su palabra? La palabra de Dios no valdrá nada si usted no la lee. Pero tampoco valdrá nada si usted la lee y no la aplica. El reto para el corazón es no mirar con un sentido codicioso. La meta de todo creyente es tener pensamientos según los reveló el apóstol Pablo a los filipenses 4:8. Hay que tener un antídoto para los pensamientos. Cuando la palabra de Dios abunda en nuestros corazones, ¿sabe usted cuáles son los resultados? Nuestra boca se llena de la alabanza del Señor. ¿Cuál son sus pensamientos antes de dormirse y cuáles son para despertarse? v. 12  
2. ¿Cómo debiera ella ser aplicada? La palabra hay que traducirla de forma personal. Dios debe hacer real su palabra en nuestros corazones. Una cosa es que la palabra la leamos y otra muy distinta es que Dios nos hable por su palabra. La misión de todo lector de la palabra es que ella le hable, y al hacerlo, esa palabra se personifica en nuestras vidas. Dios quiere enseñarnos con la palabra. ¿Cómo hacer que la palabra se encarne en nosotros? Al abrirla, pregúntese. 
¿Hay un pecado que debo confesar? ¿Hay una  promesa que debo hacer mía? ¿Hay un mandato que debo seguir? ¿Hay un ejemplo que debo imitar? 

Creo pensar que Santiago, quien fue hermano de Jesús por parte de madre,  estuvo bien familiarizado con lo que Jesús dijo respecto a la codicia del corazón cuando escribió sobre las tentaciones y sus orígenes (Santiago 1:12 y 13). La batalla de los pensamientos la libramos en el corazón. Hagamos las “cirugías” necesarias por medio de la palabra guardada en el corazón para no pecar contra nuestro Dios.

Fuente: entrecristianos.com

sábado, 25 de octubre de 2014

La Eutanasia es una puerta al infierno

Cristiana pide a joven que padece cáncer cerebral que desista del suicidio asistido



Tras conocer que tiene cáncer incurable, la mujer de 29 años anunció la fecha en que se va a quitar la vida y despertó el debate sobre el suicidio asistido en Estados Unidos.

CHARISMA NEWS.- Una mujer de California llamada va a morir el próximo 1° de noviembre a los 29 años de edad. Así lo ha decidido ella misma, tras conocer a principios de este año que tiene un cáncer incurable en el cerebro. Antes quería tener hijos. Ahora su único proyecto es llegar en buen estado a celebrar el cumpleaños de su marido, a finales de este mes.
Si puede, viajará a ver el Gran Cañón. Después, en su dormitorio y rodeada de su familia, se quitará la vida bajo supervisión médica. Todo esto lo ha contado en televisión y en un video viral a una audiencia boquiabierta.

Para poder morir con sus propias reglas, sin padecer los cuidados paliativos del cáncer hasta el final, ha tenido que mudarse de Oakland, en California, a Portland, en el estado vecino de Oregon, donde existe una ley de muerte digna. Allí, un médico puede prescribir los medicamentos necesarios para poner fin a su vida sin sufrimiento. El caso empezó a circular cuando Maynard accedió a participar en una campaña para promover este tipo de leyes en todos los estados, y el vídeo en el que explica su decisión ha despertado el debate de costa a costa.

Brittany Maynard se casó el año pasado y planeaba tener hijos pronto. Pero unos extraños y fuertes dolores de cabeza le estaban haciendo la vida imposible. El diagnóstico llegó el 1° de enero de este año. Tiene un tumor llamado gliobastoma multiforme, la forma más agresiva de cáncer en el cerebro. Los médicos dudan que pueda vivir un año más. Todo su proyecto de vida ha desaparecido.

“Inmediatamente detuve todos mis planes. No puedo traer un niño al mundo sabiendo que no va a tener madre”, decía en una entrevista en NBC el pasado jueves. El tratamiento que ha recibido en este tiempo ha deformado su cara y apenas se reconoce en ella a la mujer de las fotos de boda que inundan la Red.
En la web de la organización Compassion&Choices, la más importante de Estados Unidos en la defensa del derecho a la muerte digna, recibe al visitante un formulario para enviar su apoyo a Maynard y decirle si te ha conmovido su historia. “No inicié esta campaña porque quisiera publicidad; de hecho, para mi es difícil de procesar. Lo hice porque quiero un mundo donde todos tengan acceso a una muerte digna, como yo. Mi viaje es más fácil gracias a esta decisión”.

Joni Eareckson Tada, es anfitriona de Joni and Friends y ella ha estado tetrapléjica en una silla de ruedas por más de 47 años después de un accidente de buceo a los 17 años. Sin embargo, Tada tiene el corazón roto por los planes de Maynard por optar por el suicidio asistido por un médico.
“Yo no quiero morir”, dijo Maynard a CBS News. “Si alguien quiere darme, como, una cura mágica y salvar mi vida para que yo pueda tener hijos con mi esposo, tú sabes que lo tomaré”, dijo la joven.

Tada dice que su corazón se rompió cuando vio el video de Maynard en la que expone sus planes de morir por suicidio asistido por un médico. Nadie, absolutamente nadie, acoge con satisfacción el dolor de una enfermedad mortal, dice ella, y es claro que esta joven es firme en sus convicciones.
“Pero si yo pudiera poner mi silla de ruedas a su lado, me gustaría decirle cómo el amor de Jesús me ha sostenido a través de mi dolor crónico, cuadriplejia y cáncer. No quiero que se despierte en el otro lado de su lápida sólo para ponerse frente a una oscura y sombría existencia, sin vida y alegría, es decir, sin Dios”, dice Tada, quien también es una sobreviviente de cáncer de seno.

“Sólo hay una persona que ha transformado el paisaje de vida después de la muerte, y es Jesús, el que conquistó la tumba, abriendo el camino a la vida eterna. Tres gramos de fenobarbital en las venas sólo proporcionan un alivio temporal. No es la respuesta para el paso más importante de su vida”.
“Las horas están marcando distancia, por favor, Brittany abre tu corazón al único que puede hacer algo por tu dolor y tu muerte. La vida es la condición más insustituible y fundamental de la experiencia humana, y te suplico que lo tomes muy en cuenta, examina a fondo las consecuencias de tu decisión, que es tan fatal, y lo peor de todo, lo último”.

Fuente: noticiacristiana.com

martes, 21 de octubre de 2014

La muerte es muy estimada por Dios

EN MEMORIA DE MI MADRE QUE HA PARTIDO AL DESCANSO ETERNO



“Estimada es a los ojos del Señor la muerte de sus santos”. Salmos 116:15

Este parece un verso un poco raro. ¿Por qué sería la muerte preciosa para Dios? ¿No fue por la maldición de la muerte que entró el pecado en el mundo? Ciertamente Dios odia al pecado, y puedo asegurarles que gentes con la mente sana también odian la muerte. Entonces, ¿por qué sería que la muerte de sus hijos sea estimada por el Señor? Creo que la Biblia da unas razones maravillosas para explicarlo. Echemos un vistazo en algunas:

No habrá más sufrimientos

El sufrimiento es un hecho de la vida. Tanto en enfermedades como en dolencias sufrimos mucho. En las pruebas y tribulaciones, sufrimos emocional y mentalmente. En el pecado, experimentamos sufrimientos espirituales. Nadie es una isla. Por ese motivo, nadie puede estar inmune al sufrimiento. Dice Jesucristo en Juan 16:33: “En el mundo tendréis tribulaciones”.

Tribulaciones o sufrimientos es algo que todos tenemos que soportar tanto los cristianos como los no creyentes. Dice Pablo en II Timoteo 3:12: “Y también todos lo que quieren vivir piadosamente en Cristo padecerán persecución”. En el capitulo anterior el mismo apóstol declara: “Si sufrimos con él, también con él reinaremos”. Pablo otra vez afirma en Romanos 8:17: “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él seamos glorificados”. El apóstol Pedro pone el sufrimiento en un sentido practico cuando escribe en I Pedro 2:21: “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas”. 

En la muerte, para el hijo de Dios, el sufrimiento ya no existe. En el cielo, la Biblia enseña que ya no habrá sufrimientos. En Apocalipsis 21:4 dice que en el cielo “enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”. Para los que ponen su fe y confianza en Jesucristo para su salvación, la muerte física será el final de todo sufrimiento para siempre. Pero a los que rechazan a Cristo, su sufrimiento, en la muerte, estará apenas iniciando.

En Marcos 16:25, Jesucristo relata una parábola de dos personas. Uno era rico y tenía de lo bueno y de lo mejor. El otro se llamaba Lázaro. Lázaro era un pordiosero que aparte de pedir limosnas sufría enfermedades físicas. Jesucristo dice que ellos eventualmente se murieron. No obstante, el rico, que durante su vida sufrió poco, estaba ahora atormentado por las llamas del infierno. Lázaro, en contraste, estaba consolado. Podemos asegurarnos que en Cristo todo sufrimiento llegará al fin en la muerte.


No habrá más tristezas  

En la vida soportamos mucha tristeza. Nos entristecen las muertes de seres queridos. No hace poco se murió mi papá. Aunque ya fuera muy anciano asimismo su ausencia me entristece. Hace un par de meses murió un joven, hijo de mi primo en Brasil. El vacío que ha dejado ha sido de mucha tristeza para sus padres y amigos. También nos entristecen las enfermedades. Mi esposa trabaja en la Unidad de Cuidados Intensivos en un hospital local y está siempre consolando a personas enfermas y sus parientes.
Pérdidas de empleos y muchas otras experiencias son malas. Cuando estuve en Brasil, hace pocos días, Varig, la más grande aerolínea de América Latina, fue a la bancarrota dejando a miles de personas sin trabajo y sin ingresos. Entre ellos hay varios hermanos de la iglesia que trabajaban para aquella compañía. 

En Juan 14:1 Jesucristo dice palabras de consuelo, al hacer esta promesa: “No se turbe vuestro corazón”. Los apóstoles y discípulos estaban tristes con la noticia de que Cristo les dejaría. Sin embargo, el Señor les promete que jamás les abandonaría y que les enviaría su Espíritu. 

Podemos vivir en paz al saber que en el cielo ya no habrá tristeza. Encontramos otra vez en Apocalipsis 21:4 que en el cielo no habrá “ni tristezas”. En Isaías 35:10 leemos estas palabras proféticas: “Volverán los rescatados del SEÑOR, entrarán en Sión con gritos de júbilo, con alegría eterna sobre sus cabezas. Gozo y alegría alcanzarán, y huirán la tristeza y el gemido”. Isaías 65:29 nos informa que Dios se gozará en su pueblo en el cielo y que ya no habrá ni lloro ni tristezas. Nos gloriamos en Dios que en el cielo ya no sentiremos tristezas.

Hay una canción brasileña titulada “Orfeo del Carnaval”. El coro de la canción dice sencillamente: “Tristeza não tem fim; felicidade sim” (traducido al Castellano no rima, pero sí comunica una realidad: Tristezas no tienen fin; felicidad si). La canción habla de la ilusión del carnaval, de hacer los disfraces, carros alegóricos y de toda la preparación para dicho evento, que es pagano, breve y todo termina tres días después. La anticipación y la preparación que dura casi todo el año, en tres días se esfuma. Nosotros podemos decir lo mismo en cuanto a la Navidad: hay la compra de los regalos, la decoración del árbol, preparación de la cena, etc. Y el día siguiente hay un gran vacío en el corazón de todos; tanta anticipación por tan poco. 
Pero en el cielo no habrá más tristezas, porque las cosas viejas han pasado. La anticipación por el cielo es mayor ya que las bendiciones celestiales jamás terminan.

No habrá más enfermedades  

Llegará un momento en la vida en que todos tendremos enfermedades. Ya sea un resfriado sencillo, o una gripa, o aun algo más serio como enfermedades cardiacas o cáncer. Todos pasamos por enfermedades. Desde que el pecado entró en el mundo, en la época de Adán y Eva, todos tenemos la maldición de las enfermedades hasta que alguna de ellas nos llevará a la muerte. La Biblia dice que todos moriremos. Sin embargo, la muerte para el cristiano es la graduación hacia la gloria. Por eso que leemos en la Biblia, al morir un creyente, que en vez de morir, las Escrituras dicen “dormir”. Nuestros antepasados cristianos al dar el ultimo suspiro “durmieron”.

En su Palabra, el Señor nos obsequia otra esperanza consoladora. En Apocalipsis 21:4, dice que en el cielo ya “no habrá más muertes”.  Jesucristo probó con su resurrección que la muerte ya no tiene poder sobre el ser humano. El mismo poder que resucitó a Cristo también resucitará a nosotros. Al escribir la primera carta a los Corintios, el apóstol Pablo afirma: “54Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: DEVORADA HA SIDO LA MUERTE en victoria. 55¿DONDE ESTA, OH MUERTE, TU VICTORIA? ¿DONDE, OH SEPULCRO, TU AGUIJON? 56El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley; 57pero a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. (15:54-57)

La muerte ya no será victoriosa. La muerte perderá su poder; será tragada. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16) En el cielo ya no habrá otra enfermedad ni otra muerte. Somos victoriosos sobre la muerte no porque somos personas buenas, sino por los meritos de Jesucristo.

No habrá más separaciones

La Biblia dice que cuando estemos ausentes del cuerpo, estaremos presentes con el Señor. Es maravilloso y consolador saber que, como hijos de Dios, el momento en que cerramos los ojos en la muerte, seremos instantáneamente transportados a la presencia de Dios. Podemos asegurarnos de eso al leer la historia del rico y Lázaro. En Lucas 16:22 leemos que al morir Lázaro le llevaron ángeles al ceno de Abraham, el lugar más codiciado por los judíos. En Juan 14:3 Jesucristo explica la razón porque nuestro corazón no debe preocuparse. Él afirma: “3Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros”.

Parece interesante que al escribir del nuevo cielo y de la nueva tierra en Apocalipsis, Juan afirma que ya no habrá más el océano. Seguramente podemos adivinar que no habrá mares ni lagos en el cielo, pero creo que Juan estaba mencionando algo de su anhelo por sus hermanos y amigos al mencionar eso. Sabemos que Juan, por la persecución del gobierno romano estaba exiliado en la isla de Patmos, en la Grecia. Aquella isla era una especie del Alcatraz europeo de la época, un lugar horrible, colonia romana adonde enviaban a los indeseables. Para Juan el mar Egeo le separaba de sus seres queridos. Por lo tanto, un cielo ideal para Juan no tenía mar. En el cielo de Dios no habrá nada que pueda separarnos de nuestra comunión con Jesucristo. 

Es fácil identificarse con ese punto sobretodo alguien que un día decidió dejar su país y empezar la vida en otro muy distante. Mi historia y la de mi esposa es semejante a la de mucha gente que ha inmigrado. Hay miles de kilómetros de distancia entre nosotros y los seres queridos que viven en otro país. Por fortuna, estuve presente en el funeral de mi mamá, pero el de mi papá no me fue posible estar por la larga distancia entre adonde vivimos y el donde vivían ellos. 

Hay muchos inmigrantes, como hay los que están planeando salir de su país. Les puedo asegurar que el cambio les podrá beneficiar materialmente hablando. Podrán tener un carro, una casita, nevera, etc. Sin embargo, sentirán un gran dolor, un gran vacío de la separación al dejar sus parientes y amigos en su país de origen.

Puntos a ponderar:  

Aunque sea algo que muchos temen, la muerte física de los hijos de Dios es estimada por él. ¿Has pensado en esto? ¿Has pensado que en el hecho de que algún día también morirás? Creo que necesitas pensarlo. Así al venir la muerte estarás preparado. ¿Estás preparado?  ¿Has aceptado a Cristo como tu salvador y señor? Si no, entonces no estás preparado adecuadamente para tu encuentro con la muerte. Pablo dice que todos moriremos y que después de la muerte viene el juicio. Dicen en los Estados Unidos en tono de broma, ya que es país conocido por sus altos impuestos, que hay dos cosas ciertas en la vida: la muerte y los impuestos. Sin embargo, la Biblia está de acuerdo que hay dos cosas ciertas y que una de ellas es la muerte y que la otra no es impuestos, sino el juicio. Podemos garantizarte que tendrás que enfrentarte a la muerte y también al juicio. ¿Estás preparado? 

Fuente: sites.google.com

jueves, 9 de octubre de 2014

El enojo y la ira dañan el corazón

¿Qué dice la Biblia acerca de la ira?



Un experimentado consejero establece que el 50% de la gente que acude para consejería, tuvo problemas con el manejo de su ira. La ira puede hacer añicos la comunicación, romper las relaciones, y arruinar tanto el gozo como la salud de muchos. Y con mucha frecuencia la gente tiende a justificar su enojo, en vez de aceptar la responsabilidad por él. Hay un tipo de ira que la Biblia llama “justa indignación,” pero ésta no debe ser confundida con la ira. 

Antes que nada, la ira no siempre es pecado. Dios está airado (Salmos 7:11; Marcos 3:5), y a los creyentes se les permite estar airados (Efesios 4:26). En el Nuevo Testamento son usadas dos palabras griegas para la palabra “ira.” Una (orge) significa “pasión, energía;” la otra (thumos) que significa “agitado, ebullición.” El diccionario Webster define la ira como “emoción excesiva, pasión incitada por un sentido de daño o injusticia;” este daño puede ser hacia nosotros o hacia alguien más. Bíblicamente, la ira es una energía dada por Dios con la intención de ayudarnos a resolver problemas.

Ejemplos de ira bíblica incluyen la confrontación de Pablo con Pedro, por su mal ejemplo en Gálatas 2:11-14. David, disgustado al escuchar al profeta Natán compartirle una injusticia (2 Samuel 12), y Jesús airado por la manera en que algunos judíos habían corrompido la adoración en el templo de Dios en Jerusalén (Juan 2:13-18). Nótese que ninguno de estos ejemplos de ira involucraron la auto-defensa, sino la defensa de otros, o de un principio. 

Pero la ira se vuelve pecado cuando es motivada por el egoísmo (Santiago 1:20), cuando el objetivo de Dios es distorsionado (1 Corintios 10:31), o cuando se deja que la ira persista (Efesios 4:26-27). En vez de utilizar la energía generada por la ira para atacar el problema en sí, es la persona quien es atacada en su lugar. Efesios 4:15, 29 dice que debemos hablar la verdad en amor y usar nuestras palabras para edificar a otros, y no permitir que salgan de nuestra boca palabras corrompidas o destructivas. Desafortunadamente, esta venenosa manera de hablar es una característica común del hombre caído (Romanos 3:13-14).

La ira se vuelve pecado cuando se le permite desbordarse sin restricción, dando como resultado un escenario en el que todos a su alrededor resultan lastimados (Proverbios 29:11), dejando devastación a su camino, usualmente con consecuencias irreparables. La ira también se vuelve pecado cuando el airado rehúsa ser tranquilizado, guarda rencor, o lo guarda todo en su interior (Efesios 4:26-27). Esto puede causar depresión e irritabilidad ante cualquier cosita, con frecuencia con cosas sin relación alguna con el problema subyacente. 

Podemos manejar la ira bíblicamente mediante:

1) Reconocer y admitir nuestra ira egoísta y el erróneo manejo del enojo como un pecado (Proverbios 28:13; 1 Juan 1:9). Esta confesión debe ser hecha tanto a Dios como ante aquellos a quienes hemos herido con nuestra ira. Tampoco debemos minimizar ese pecado llamándolo “me alteré un poco el otro día” o transfiriendo la culpa: “bueno, si no hubieras actuado como lo hiciste…”

2) Viendo a Dios en la prueba. Eso es especialmente importante cuando la gente ha hecho algo específicamente para ofendernos. Santiago 1:2-4; Romanos 8:28-29; y Génesis 50:20 apuntan todo al hecho de que Dios es soberano y tiene completo control sobre CUALQUIER circunstancia y persona que entra en nuestro camino. Nada nos sucede que Él no lo cause o lo permita. Y como todos estos versos lo dicen, Dios es un Dios BUENO (Salmos 145:8,9,17) que hace y permite todas las cosas en nuestras vidas para nuestro bien y el bien de otros. Si reflexionamos sobre esta verdad hasta que se mueva de nuestra mente a nuestro corazón, alterará nuestra reacción hacia aquellos que nos hieren profundamente. 

3) Dejando lugar para la ira de Dios. Esto es especialmente importante en casos de injusticia, especialmente cuando es hecho por hombres “malvados” hacia gente “inocente.” Génesis 50:19 y Romanos 12:19 nos dicen ambos que no juguemos a ser Dios. Dios es recto y justo, y podemos confiar en Él, quien conoce todo y lo ve todo para actuar con justicia (Génesis 18:25).

4) No regresando mal por bien (Génesis 50:21; Romanos 12:21). Esta es la clave para convertir nuestra ira en amor. Todas nuestras acciones fluyen de nuestro corazón, así que también nuestros corazones pueden ser alterados por nuestras acciones (Mateo 5:43-48). Así que, podemos cambiar nuestros sentimientos hacia otros, cambiando la manera en que decidimos actuar hacia esa persona. 

5)Comunicándonos para resolver el problema. Hay cuatro reglas básicas de comunicación que se nos comparten en Efesios 4:15, 25-32.

a) Ser honestos y hablar (Efesios 4:15,25). La gente no puede leer nuestra mente; diga la verdad EN AMOR.

b) Ser oportunos (Efesios 4:26-27). No debemos permitir que lo que nos está molestando, crezca hasta perder el control. Es importante manejar y compartir lo que nos molesta antes que llegue hasta ese punto. 

c) Atacar el problema, no a la persona (Efesios 4:29, 31). Junto con esto, debemos recordar la importancia de mantener bajo el volumen de nuestra voz (Proverbios 15:1). Gritar es usualmente percibido como una forma de ataque. 

d) Actuar, no reaccionar (Efesios 4:31-32). A causa de nuestra naturaleza caída, generalmente nuestro primer impulso es uno pecaminoso (verso 31). 
El tiempo utilizado para “contar hasta diez” debe ser usado para reflexionar sobre la manera amable de responder (verso 32), y para recordarnos a nosotros mismos, cómo la ira debe ser usada para resolver problemas y no para crear unos mayores.

6) Por último, debemos actuar para resolver nuestra parte del problema (Hechos 23:5). No podemos controlar la manera en que los demás actúen o respondan, pero sí podemos hacer los cambios necesarios para hacerlo por nuestra parte. Conquistar nuestro temperamento no es algo que suceda de la noche a la mañana. Pero a través de la oración pidiendo ayuda, el estudio de la Biblia, y la confianza en el Espíritu Santo de Dios, puede ser conquistado. Así como hemos permitido que la ira se haya atrincherado en nuestras vidas por la práctica habitual, también debemos practicar responder correctamente hasta que se convierta en un hábito que reemplace a las viejas actitudes. Estos son algunos Proverbios que tratan con el tema de la ira:


14:17 “El que fácilmente se enoja hará locuras; y el hombre perverso será aborrecido.”14:29 “El que tarda en airarse es grande de entendimiento; mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.”15:1 “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor.”15:18 “El hombre iracundo promueve contiendas; mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.”16:32 “Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.”19:11 “La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa.”19:19 “El de grande ira llevará la pena; y si usa de violencias, añadirá nuevos males.”22:24-25 “No te entremetas con el iracundo, ni te acompañes con el hombre de enojos, no sea que aprendas sus maneras, y tomes lazo para tu alma.”
27:4 “Cruel es la ira, e impetuoso el furor; mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?”29:8 “Los hombres escarnecedores ponen la ciudad en llamas; mas los sabios apartan la ira.”29:22 “El hombre iracundo levanta contiendas, y el furioso muchas veces peca".

Fuente: gotquestions.org

martes, 30 de septiembre de 2014

Cuanto cuesta perdonar

¿Cómo puedo perdonar a aquellos que me han ofendido?


Todos hemos hecho algo indebido, ofendido y pecado contra alguien en algún punto de nuestra vida. ¿Cómo debemos responder cuando ocurren tales ofensas?

De acuerdo con la Biblia, debemos perdonar. Efesios 4:32 dice; “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Igualmente Colosenses 3:13 declara, “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” La clave en ambos pasajes de la Escritura es que debemos perdonar a otros, como Dios nos perdonó a nosotros. ¿Por qué perdonamos? ¡Porque nosotros hemos sido perdonados!

El perdón sería sencillo si sólo tuviéramos que concederlo a aquellos que lo piden con pena y arrepentimiento. La Biblia nos dice que debemos perdonar a aquellos que pecan contra nosotros, sin condiciones. El negar el sincero perdón a una persona, demuestra resentimiento, amargura y enojo – ninguna de los cuales deben ser las características de un cristiano. En el Padre Nuestro, le pedimos a Dios que “perdone nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

Jesús dijo en Mateo 6:14-15, “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.” A la luz de otras Escrituras que hablan del perdón de Dios, Mateo 6:14-15 es la que mejor explica que la gente que se niega a perdonar a otros, realmente no han experimentado el perdón de Dios en ellos mismos.

Siempre que fallamos, al desobedecer uno de los mandamientos de Dios, pecamos contra Él. Siempre que hacemos daño a otra persona, no sólo pecamos contra ella, sino también contra Dios. Cuando vemos la enorme misericordia de Dios al perdonarnos TODAS nuestras transgresiones, nos damos cuenta de que no tenemos derecho a retener esta gracia para con otros. Hemos pecado infinitamente más contra Dios que lo que cualquier persona pueda pecar contra nosotros. 
Si Dios nos perdona tanto, ¿cómo podemos rehusar perdonar a otros tan poco? La parábola de Jesús en Mateo 18:23-35 es una poderosa ilustración de esta verdad. Dios promete que cuando venimos a Él, pidiéndole perdón, Él nos lo concede gratuitamente (1 Juan 1:9). 

El perdón que otorguemos no debe tener límites, de la misma manera que el perdón de Dios es ilimitado (Lucas 17:3-4).

Fuente: gotquestions.org