Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.

domingo, 5 de mayo de 2013

Revelación de la apostasía de la iglesia


"Mira lo que viene"  hna. Minerva Feliciano  EE.UU

La madrugada del 5 de diciembre del 2010, tuve un sueño, que va a impactar tu vida. Un sueño el cual se convierte en una revelación divina. Así como Dios ha venido revelando a varias personas.

En este sueño, me veo en una actividad de la congregación a la cual pertenezco. En el sueño yo era la presidenta de damas de la iglesia, el pastor se me acerca y me entrega unas hojas de papel del menú de la comida, para repartir a los hermanos. El lugar donde nos encontrábamos era como un almacén, el cual tenía muchos locales para actividades. 

Comencé a repartir las hojas del menú a los hermanos, y en los otros locales que eran abiertos pensando que eran invitados, ya que pertenecían al mismo concilio. Y así seguí repartiéndolos, para que escogieran lo que querían comer. Hasta que miré hacia atrás y me di cuenta que ya estaba muy lejos de mi grupo, y no alcanzaba a verlos. En ese momento escuché la voz de Dios, que me dijo: “Hija mía, te voy a mostrar locales, y grupos; donde se reúnen a supuestamente rendirme culto”. 

Altares contaminados


Comienzo a mirar y veo el primer grupo. Veo que danzan con banderines y panderos, descalzos en forma de danza hebrea, pero, las muchachas estaban en minifaldas y cuando danzaban se les veía todo. 
Los varones, con pantalones licras muy pegados danzando con las chicas, yo veía que aquel piso se abría y salía fuego y humo. Yo podía ver los demonios que danzaban entre medio de ellos, y ese pueblo se deleitaba mirándolos. 

Gritaban, pitaban, aplaudían en un supuesto júbilo de alabanza. Dios me habló y me dijo: “mi sierva, mucha de esta gente un día me sirvieron en Espíritu y en verdad, pero hoy han apostatado de la fe, porque se descuidaron en el ayuno y la oración”. El Señor me decía: “camina, ve al otro local” (porque ya ahí los locales eran cerrados, como pequeños cuartos).
Fui y comencé a ver muchos payasos y payasas, y Él me dijo: “Mi sierva, mira, mira”; porque yo lloraba, y no quería mirar, pero volví mi rostro y vi como los demonios poseían a la gente y entraba en ellos un espíritu de risa. 
Me dijo el Señor: “Ve al otro local y ve” y cuando fui vi un grupo de pantomima, de varones y mujeres, y me dijo el Señor: “Mira las abominaciones que ellos hacen; adorando a los demonios y a espíritus inmundos, y lo hacen en mi Nombre, pero no tendré al impío por inocente”. 

Podía ver a los demonios alrededor de ellos burlándose, y la gente como hipnotizada, mirando y deleitándose con esto. En 2da. de Timoteo 4:3-4 dice: “Porque vendrán tiempos cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonaran maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán la verdad del oído y se volverán a las fábulas” (falsas enseñanzas). Son doctrinas de demonios. 
Este grupo de pantomima, vestían de negro, sus caras estaban pintadas de blanco y rojo, Los demonios se reían y se mofaban, solo yo los podía ver, y la gente estaba en una supuesta unción y presencia de Dios, pero era la presencia de los mismos demonios que los instaba a cantar, y ellos se divertían mirando cómo le rendían culto al diablo, ¡que el Señor lo reprenda!. 

Después de eso seguí caminando hacia la derecha. Caminé mucho. Parecía que no iba a llegar a ningún lado. De momento al final de la salida veo una fiesta, pero no tenía ninguna relación con lo que había visto primero. Veo una mesa larga sin fin, con un mantel blanco y arreglos florales a lo largo de la mesa, veo platos cubiertos y copas. Se me acerca una señora, y le pregunto ¿qué es esto? y me dice: “es una boda, y yo soy la encargada”.

Miré y vi muchos jóvenes, todos eran jóvenes, varones y mujeres. Ellos vestían de etiqueta y ellas vestían unos vestidos muy hermosos, con colores claros, como si fueran damas y caballeros de honor. Sus rostros resplandecían, ¡se veían tan gozosos!, me había contagiado de ese gozo, me sentía tan feliz. 

Ellos sentados a la mesa, eran los invitados. Entendí que eran las Bodas del Cordero. 

En Apocalipsis 19:7-9 Dice: gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe; Bienaventurados los que son llamados a las bodas del Cordero. Y me dijo: estas son palabras verdaderas de Dios. 

En ese momento Dios me habla y me dice: “debes seguir para que veas lo que te voy a seguir mostrando”. 

Yo retrocedí y seguí caminando. Caminé hasta darme cuenta que había caminado mucho. Me vuelvo para mirar hacia atrás, ya no veo el edificio. Volví mi rostro hacia el frente y veo a lo lejos árboles secos, todo estaba seco. La tierra árida y rojiza. Miro a los lados, pero lo que había eran abismos a ambos lados. 
Sigo caminando hacia los árboles, pero ya no estaban. Me perdí en ese desierto por un solo camino muy estrecho. Caminé y caminé, comencé a correr desesperadamente. Me dolían los pies, y me di cuenta que estaba descalza, pero seguí corriendo hasta no poder más, y me desmayo.

Ahora entro a otra dimensión de una revelación divina; cuando vuelvo en sí, por el ruido de un helicóptero que venía acercándose hacia mí, lo primero que hice fue mirar hacia el abismo del lado derecho, miro hacia abajo y veo mi cuerpo en mi cama. Entendí que entré a una revelación, donde Dios me quería mostrar lo que ha de venir.

El helicóptero baja hacia mí, se bajan dos hombres, los vi comunes y corrientes, pero tenían una sonrisa muy especial, hermosa y dulce. Ellos me dijeron: “somos el piloto y el co-piloto, te vinimos a buscar para llevarte al hospital, allí curaremos tus pies”, porque los tenía cortados y lastimados, de tanto que caminé, y estaba descalza y con una bata de hospital). Me seguían hablando, uno a la vez, y me decían: “curaremos tus pies, secaremos tus lágrimas (porque yo lloraba) y se te acabaré todo dolor y sufrimiento”. Y me lo decían con su hermosa sonrisa. 

Sacaron una camilla de hospital, y me acomodaron, me amarraron y me metieron por debajo de las ruedas del helicóptero. Cuando comenzó a subir, yo podía mirar hacia abajo por la posición que acomodaron. El piloto miraba hacia donde yo estaba, y me decía que no me asustara, que iba a estar bien. Seguíamos subiendo muy alto, y el piloto extendía su cabeza hacia mí, y me dice: “Es menester que veas lo que te voy a mostrar, pero es para que lo cuentes y digas que vengo pronto por mi iglesia”. 

Subimos bien alto, de momento comienzo a ver una ciudad y muchos edificios, pero era como si estuviera viendo una foto en blanco y negro. De momento comenzaron a caer unas bolas de hielo, como del tamaño de una bola de baloncesto, ¡pero eran tantas! y caían sobre las ciudades que yo veía. Yo lloraba mucho; el piloto me repetía: “Es menester que veas estas cosas y le digas a la gente y a los pueblos, que voy pronto por mi iglesia. Que estén preparados; porque vengo como ladrón en la noche como dice mi palabra. La tienen, pero muchos no la escudriñan, viendo las señales y se hacen de la vista larga y me tienen por tardanza, como si no fuera con ellos, y por eso se lo estoy revelando a muchos, para que escapen de la ira que ha de venir sobre el mundo entero”.

Pero yo lloraba y lloraba mucho, y me decía “no llores”; pero yo no podía parar de llorar. Y seguía mirando como aquellas bolas de hielo, destruían aquellas ciudades, los edificios destruidos y seguían cayendo y destruyendo, y eran muchos en extremo. Y me dijo el piloto: “Lo que vas a ver ahora es más fuerte, pero es necesario que lo veas”. 
Ya no se veía en blanco y negro, habíamos pasado a otras ciudades. De momento comienzan a caer bolas tan grandes como las de hielo, pero ahora eran de fuego. Eran muchas, pero no chocaban contra el helicóptero. Las veía caer sobre la tierra. Veía la gente blasfemando y maldiciendo a Dios por estas cosas. Se veían los edificios y las casas destruidas y consumidas por el fuego. Y yo lloraba desesperadamente. El piloto bajaba su cabeza para mirarme y me repetía lo mismo, que no callara, que iban a haber muchos que se iban a burlar, y no iban a creer, pero habían otros que iban a buscarle y a servirle y escapar de la ira de Dios sobre la tierra.

Yo seguía viendo estas bolas de fuego, pero de momento, el helicóptero baja como a una altura de 20 pies, y miro hacia el lado izquierdo, y veo niños y jóvenes de diferentes edades. 

Era como un salón, y veo que están dibujando y coloreando, y yo miraba a los de un año, los de dos, los de tres, cuatro, cinco, seis y los de siete años, pero cuando miro los de ocho años en adelante, están dibujando un número 8, y de ahí hacían dibujos satánicos, sensuales y sacaban del número 8 mujeres desnudas, ya no dibujaban en papeles; ellos se hacían tatuajes en sus cuerpos con estos dibujos. Y dibujos satánicos.  (Todavía no entiendo, pero Dios sabe porqué)

Después el helicóptero se movió hacia la derecha y me dice “mira”; cuando miré, veo como si fuera una visión. Veo una iglesita pequeña de madera rústica, con unos bancos y un púlpito, de madera rústica, el piso también era de madera como hecho a mano. Seguí mirando y vi unas doncellas, todas eran iguales, vestidas con faldas anchas y largas, también tenían sus cabellos largos, y todas tenían lámparas encendidas, se veían con lámparas antiguas. Cantaban una alabanza que exaltaba el nombre de Jesucristo. ¡Que hermosa alabanza! ¡todas a una misma voz! Entendí que esas eran las vírgenes prudentes que habla Mateo 25; la iglesia que está esperando a Cristo. 
Una iglesia sencilla, sin muchos títulos, pero fiel y humilde de corazón, la iglesia fiel que clama, intercede delante de Dios, que ora, ayuna y vela. Obediente a su palabra. Que aunque tiene pocas fuerzas, ha guardado la palabra de Dios y no ha negado su nombre (Apocalipsis 3:8). Me habló el piloto y me dijo: “Así es que quiero mi iglesia, unida en Espíritu y en verdad, agradándome. Advierte a mi pueblo”. 

Bestias del mar

De momento como si saliera de esa visión, como de un éxtasis. 
Subimos tan alto, volví a ver las bolas de fuego que seguían cayendo, y la gente maldiciendo y blasfemando el nombre de Dios, diciendo malas palabras y culpando a Dios de lo que estaba pasando. El piloto me decía, “no mires atrás, sigue mirando  lo que se aproxima”. 
De momento miro el mar y veo bestias en el mar, con caras de humanos, el pelo largo, tenían pezuñas, unos tenían cola de pez, otros como serpientes con caras de humanos. Sus rostros eran horribles, tenían los ojos pintados, como se los pintan los roqueros. Querían derribar el helicóptero, levantaban sus manos con ira pero no podían alcanzarnos. 

Las bolas de fuego seguían cayendo en tierra y mar. Cuando caían en el mar, las bestias gritaban y maldecían. Y yo no paraba de llorar, y lloraba mucho; quería salir de esa horrible pesadilla, pero el piloto me seguía repitiendo lo mismo: “es necesario y menester que lo veas, y lo cuentes, lo crean o no“. 
Cuando las bolas de fuego caían al mar, el mar se esparcía y la gente corría, querían escapar, pero se ahogaban, otros se quemaban, gritaban desesperados. ¡Era desesperante!. Yo seguía llorando sin consuelo, pero ellos habían tenido la oportunidad de escapar de estos juicios pero lo menospreciaron, ya era muy tarde, sus maldades los habían alcanzado.
El helicóptero se alejaba ya, yo veía las bolas de fuego cayendo y todo ese desastre; desde muy lejos. El piloto me dijo: “No mires lo que se quedó atrás”. 

Puerto Rico

Ya estamos saliendo del mar, y comienzo a ver una ciudad completamente destruida; era Puerto Rico. Llore más que las otras veces. ¡Ver la isla del encanto, hecha un espanto! ¡Todo destruido, escombros por donde quiera que miraba! todo destrozado, pero la palabra de Dios dice: que las islas desaparecerán. 

Seguimos alejándonos, pero yo no podía dejar de mirar, ¡no lo podía creer! El piloto me dice: “No mires más hacia allá, no llores, ya estamos llegando al hospital, allí serás feliz, y no llorarás más porque allí todo es felicidad. Te he mostrado todo esto, para que lo digas, lo tienes que decir, te crean o no”. 

De momento entramos como por una calle estrecha, rodeada de árboles que hacían como un túnel, y por ahí se metió el helicóptero, y después que salió del túnel de esa callecita; me dijo: “mira”, y miré hacia el frente del helicóptero, y vi el hospital en las alturas. Un hospital tan grande, que parecía una ciudad, y decía: “HOSPITAL”. 
Desperté: ¡lloraba mucho! ¡no podía hablar, temblaba, me sentía débil, sin fuerzas, quebrantada! Mi esposo me preguntaba y me decía: “¿Minerva que te pasa, que soñaste?” pero yo no le podía contestar, no podía hablar, no tenía fuerzas. Poco a poco me fui deslizando de la cama, me tire al piso, lloraba y lloraba! ¡quebrantada delante de Dios!.
¡Le pedía misericordia! ¡le pedía perdón! seguía llorando desconsoladamente, postrada en el piso. Y ya cuando me pude calmar un poco, le conté a mi esposo, entre llanto y lágrimas, la experiencia que tuve. Él me dijo que estaba bien dormida, pero lloraba y lloraba y me estremecía, y el muy preocupado, le pedía a Dios por mí. Ya era domingo en la mañana, y yo tenía una parte especial en la iglesia, pero no tenía fuerzas para ir. Mi esposo me dice: si Dios te dijo que lo contaras, tienes que ir y decirlo hoy. Me revestí de fuerzas, le pedí a Dios que me ayudara; porque era demasiado fuerte mi quebrantamiento. 

Como pude me prepare, fuimos a la iglesia, los hermanos me notaron rara, sabían que algo pasaba. Cuando me toca el especial, comencé a decir la revelación que Dios me acababa de dar. 

He ido a varias iglesias; me crean o no, seguiré diciendo lo que Dios me mostró, si tú no lo conoces y no le has dado tu corazón a Cristo, este es el momento de salvación para ti. Si lo conociste, pero te alejaste de él, vuelve a él. 
¡Cristo viene pronto! ¡Escapa por tu vida! ¡El quiere salvar tu alma! ¡Mañana puede ser demasiado tarde! 

Fuente: Ruge el león de la tribu de judá

sábado, 4 de mayo de 2013

Del Quirófano al infierno y luego al Cielo.


Testimonio impactante  hna Carmen L. Beja. Venezuela

La Biblia dice en: Daniel 4:2 “Conviene que yo declare las señales y milagros que Dios el Altísimo ha hecho conmigo”.



Si hoy estoy ante ustedes testificando es porque el mismo Señor, me instó a hacerlo; ya que después de haber vivido esa experiencia sobrenatural, me quedé callada, no testifiqué lo que Él me había permitido ver y vivir. Y una noche tuve un sueño, que casi me muero del susto que el Señor me dio:

Él me dijo con voz muy fuerte. Yo noté enseguida que Él estaba molesto conmigo, por el tono de voz; yo había oído en otras oportunidades su voz y era diferente; estaba molesto conmigo. Me dijo “Eres mezquina y egoísta. Mis hermanos al oír yo su voz, un gran temor me invadió y no dije nada; pero yo temblaba. Y me volvió a repetir; eres mezquina y egoísta, y con voz entre cortada me atreví a preguntarle: Por qué Señor? Y me regañó, me dijo y aún me preguntas por qué?, yo quería que la tierra me tragase, quien puede estar delante de Él en pie, yo no soportaba su presencia era muy fuerte, ni la cara podía levantar. Me dijo por tercera vez eres mezquina y egoísta. Te he mostrado tantas cosas; te llevé al infierno y al cielo, te mostré la gran tribulación, el rapto de la iglesia, y tienes todo eso callado, lo has tenido en poco, muchos quisieran haber experimentado y visto todo lo que yo te he mostrado. Millones se van a diario al infierno y tú estás callada. Con tu testimonio muchos pudieran arrepentirse y salvarse. Te permití ir al infierno y luego al Cielo para que vayas y cuentes a mi pueblo y a todo el que te oiga, que todo esto es real, que existe y tú te lo tienes callado, eres mezquina y egoísta, me repitió.
Yo me desperté con taquicardia y temblando, estaba muy asustada. Me tiré al piso, llorando y pidiéndole perdón al Señor, que por favor me diera otra oportunidad.

Por eso estoy aquí compartiéndoles a todos ustedes esta experiencia sobrenatural, que el Señor me permitió vivir.

Yo tuve un problema de salud, un sangramiento anormal hasta convertirse en una hemorragia, fui al hospital de Carúpano, yo vivía en ese momento allá  y trabajaba en ese hospital; Yo soy enfermera. El médico decide que tiene que operarme urgente porque no sabían el origen del sangramiento; al yo oír quirófano, se apoderó de mi un temor tremendo, no sé era como que presentía lo que estaba por acontecerme. Les decía no vayan a dejarme morir, yo tengo un hijo y al entrar al quirófano, yo empecé a llorar y les decía a los médicos, anestesiólogos y enfermeras que no me dejaran morir; no sé qué tiempo pasó que ya me habían dormido y empezó mi experiencia con la muerte.
Caí en paro, me contó luego mi familia que le dijeron que yo estaba muy mal que no había muchas posibilidades que yo viviese y en ese momento yo estaba sin signos vitales, estaba en paro cardio-respiratorio, me había muerto, mi alma salió de mi cuerpo y se colocó en el techo, encima de mi cuerpo inerte y sin vida y de todo el personal que estaba en quirófano yo podía mirar como los médicos luchaban por resucitarme con masajes cardíacos. Luego mi alma salió del quirófano y caminé por el pasillo como 2 metros y caí en un vacío, era semejante a un túnel, pero era hacía abajo, era angosto y mientras yo iba descendiendo por el túnel pegaba de las paredes del mismo, era oscuro, terriblemente oscuro, luego caí en un vacío más grande pero más oscuro, eran tinieblas terribles muy densa la oscuridad, habían allí unas figuras con vida, eran semejante a animales; hoy entiendo son demonios, habían de diferentes tamaños y aspectos, eran muy feos, y apenas yo caí en ese sitio de oscuridad abismante, esos demonios me empezaron a torturar, usaban como unos garfios para torturarme, cuando yo llegué a ese sitio fue terrible para mí, quería salir de allí, no había tranquilidad, no dejaban de atormentarme, esos bichos no me dejaban en paz. 

Yo estaba aterrada por todo eso, y saben que me acordé en ese momento? Que por donde yo vivía a un lado había un sitio abierto donde unos hermanos que hacían campañas evangelistas que yo oía, pero a veces me fastidiaban y decía esos evangélicos si son fastidiosos. Pero estando en ese lugar terrible me acordé y dije: esto es el infierno. Lo que predicaban los evangélicos es verdad, existe; y yo estaba desesperada en ese lugar de tormento y dije yo quiero salir de aquí y ahora como hago? Y recordé algo, y dije en voz alta, ellos predicaban que hay un infierno y lo hay, pero también predicaban que hay un Dios y un Cielo y debe ser verdad! Y dije: Dios si es verdad que existes por favor sácame de aquí, yo no quiero estar aquí.

Y que bueno es Dios apenas yo pronuncié esas palabras apareció en esas tinieblas inmensas, un pequeño botón de luz como de 1 cm de tamaño, a lo lejos y yo pensé: si logro llegar a esa luz, yo salgo de aquí, pero los demonios no me dejaban acercar a  esa luz, ellos se interponían y me atormentaban, no dejaban en ningún momento de torturarme, pero yo me di cuenta de que ellos no pisaban el suelo, y pensé: si yo me acuesto en el suelo no me alcanzaran, y entonces me tiré en el suelo y empecé a arrastrarme como los militares, y aun así desde arriba ellos con sus garfios intentaban interrumpirme el paso. Yo luchaba fuertemente con ellos para llegar hasta la luz que había aparecido a lo lejos. A medida que yo lograba avanzar a pesar de la oposición que los demonios me hacían, esa luz iba creciendo, que tiempo pasó? No lo sé, pero a mí me pareció una eternidad, ya que me costaba avanzar por la oposición que los demonios me hacían.

Cuando vi que la luz creció del tamaño de una pelota de football, dije por allí me debe caber la cabeza y me levanté del suelo casi de un salto, con un impulso fuerte, por la resistencia que ellos me hacían, me paré y empujé mi cabeza por ese orificio y salí a otro lugar; al llegar a ese sitio, Guao! Gloria a Dios que sorpresa tan linda. Yo exclamé con una expresión de sorpresa, Alegría ¡Llegué al Cielo!; también es real, no hay palabras humanas la cual pueda describir tanta paz, tanta tranquilidad, que sensación de gozo de alegría, tantas emociones lindas encontradas, yo no quería salir de ese lugar tan inmensamente lindo, tanta quietud, enseguida me rodearon unos niños pequeños como de 4 a 5 años, eran unos angelitos, yo los vi, tenían alas ellos me sonreían, eran preciosos, muy lindos querían entretenerme. El Señor los puso para que no me dejaran salir de ese círculo en el cual me habían rodeado. El Señor sabía que yo quería ir más allá, quería explorar tanta belleza que había en ese lugar, yo daba vueltas  en círculo y miraba a lo lejos todo era hermoso allí, no hay palabras para describir tanta belleza en el cielo.

Yo no quería volver a la tierra, al quirófano donde estaba mi cuerpo, yo quería quedarme allá. Al rato sentí que alguien se me acercó, no podía verlo pero sentía su presencia, colocó su mano en mi cabeza, esa mano era grande y a su vez era tan suave como algodón y me habló, fue la primera vez que oí esa voz, cuando Él me habló fue tremendo, todo se estremeció, su voz era como trueno, pero a la vez dulce, es muy especial, retumbaba pero dulce, era como melodía a mis oídos. Me dijo: Vuelve, aún no es tu tiempo y casi tiene que hacerme fuerza para que yo volviera al quirófano, no quería regresar, y menos cuando escuché su voz, esa voz me enamoró, yo quería quedarme en el cielo, pero no podía quedarme, saben por qué? Yo no había reconocido al Señor Jesús como mi Salvador.

La Biblia dice: “Jesús es el Camino, la verdad y la vida, y nadie va al Padre, sino por mí”( Juan 14:6).

Tuve que venirme, empecé a descender a la tierra por un túnel de luz, y llegué al pasillo del hospital, en el lugar donde me fui hacia abajo, al infierno. Caminé a las puertas del quirófano, entré, vi a los médicos luchando por resucitarme, vi mi cuerpo en la camilla, sin signos vitales, muerto. Entonces mi espíritu-alma, se posó arriba en el techo del quirófano de nuevo y sobre lo que estaba en ese lugar, luego bajé porque el Señor me dijo, metete en tu cuerpo, y no puedo explicar cómo sucedió ese fenómeno, solo puedo decirles que fue algo sobrenatural. Volví a mi cuerpo, me metí por la cabeza. Quizás algún día ese misterio lo podamos entender, cuando estemos con Papá por la eternidad.

El Señor en su inmensa Misericordia también me mostró la Gran Tribulación y del arrebatamiento o lo que se conoce como el rapto de la Iglesia, Él no viene a buscar la estructura física de una congregación, lo que solemos decir las cuatro paredes; no. Él viene es por los que creyeron en su mensaje, su Santa y Bendita palabra; Las Sagradas Escrituras; El Evangelio de Salvación que aún es predicado por hombres, mujeres y ancianos, los cuales son su instrumento escogido para anunciar su palabra.
El Señor me permitió ver algunas cosas que van a suceder después que Él se lleve a su pueblo escogido, esos que creyeron el mensaje de la Salvación.

Yo estaba sentada compartiendo con mi hermana mayor, y Él me habló, yo no le miraba pero le oía, yo sabía que era Él. Porque me dijo así: ¡Ven y Ve! Lo que te voy a mostrar. Yo no conocía nada de la Biblia porque nunca la había leído, no era cristiana, pero Él en su infinita Misericordia se me reveló, porque como dice la Biblia: “Él no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan a un arrepentimiento” (2da Pedro 3:9). “Él no quiere la muerte del que muere” (Ezequiel 18:32). Pero Él no nos forza; Él es un caballero y nos dio libre albedrío. Nosotros podemos escoger.

Él me dijo Ven y Ve y me llevó a un sitio, hoy entiendo fue en el espíritu, porque yo miraba desde arriba a la tierra y mis ojos miraron una multitud de personas, que no lograba contarlas porque eran muchas, imagínense la avenida más grande de Caracas, a todo lo largo y ancho, mucha gente caminaba y era como que salían de una orilla de playa porque veía arena. Y en medio de esa multitud una imagen muy grande, esa imagen se semejaba a un buda y era como de bronce y la gente iba como en una procesión, o sea adoraban esa imagen y yo le dije: vean la Misericordia de Dios que siendo yo pecadora, Él hablaba conmigo, no lo veía pero andaba a mi lado, porque me hablaba; yo le pregunté: Señor qué es esto?. Él me respondió: esta es la Gran Tribulación, no sabía lo que Él me decía, no había oído hablar de eso, yo era inconversa; y Él con mucha paz y paciencia, me explicó desde el principio, desde que envió a su único hijo a morir en la cruz del Calvario en una cruel muerte por usted, por mí, y que después de su ascenso el Señor Jesús dejó a sus discípulos encargados con la Gran Misión. Mateo 28:18-20 “Id y Predicad”.

Y muchos no creyeron el mensaje de Salvación, y por eso se quedaron, y yo le dije: Señor tantos se quedaron? , El me respondió con voz muy triste y pausada, recuerdo que Él me dijo: tantos.

Luego me llevó a otro lugar y me volvió a decir: Ven y Ve. Desde arriba miré a unas personas que estaban amarrados por las manos con cadenas, hombres y mujeres y daban vuelta alrededor de un tronco de madera alto, y estaban unos encapuchados con  látigos en sus manos y le daban latigazos a los que estaban amarrados y le volví a preguntar: Señor quienes son esos que están torturando?, Él me respondió: estos son cristianos que se quedaron, y aunque yo no entendía todo aquello me sorprendí, y le dije: cómo es eso Señor que se quedaron?, Él me respondió de nuevo: se quedaron porque no eran cristianos fieles y auténticos, vivían el evangelio de acuerdo a sus propias conveniencias, liviano, un evangelio,  sin compromiso, a su manera, de doble ánimo aparentan ante la gente cara de piedad. Y recuerdo que le dije: Ay! Señor y ahora que va a pasar con ellos. Y me dijo: ellos tienen una segunda oportunidad, y le pregunté: Cual Señor? Y me dijo: a ellos le van a torturar en gran manera y les van a obligar a maldecir mi nombre, y les van a colocar un sello; si ellos soportan y no maldicen mi nombre y no se dejan sellar, aunque maten su cuerpo, su alma no morirá, su alma será salva. Pero Él dijo con tristeza, pero muchos no van a soportar, muchos me van a negar y maldecir y se dejarán sellar, no podrán resistir tanta tortura.

Luego me sacó de allí y me llevó a otro lugar, y volvió a decirme: Ven y Ve. Era una habitación parecida donde se hacen los juicios en los tribunales de la tierra, habían como especies de bancos alrededor de ese recinto, pegado a las paredes y en esos yo vi hombres muy bien vestidos, hasta con palto y corbata, y mujeres también muy bien vestidas, pero pocas, eran más hombres que mujeres.
Y volví a preguntar: Señor quienes son estos y me respondió para asombro mío: estos son pastores que se quedaron. Que tremenda fue esa respuesta, fue tanta mi sorpresa y asombro, que le dije de nuevo: Señor como va a ser eso posible, si estos son pastores los cuales usted encargó y comisionó para que llevaran el Mensaje de Salvación, se hallan quedado. Yo no entiendo. Y me dijo: ya no con voz de tristeza, sino con un tono fuerte casi aireado, dijo: se quedaron:

Porque no predicaban la palabra, como estaba escrita, sino que la acomodaban a su conveniencia e interpretaban según como ellos deseaban, adulteraron las escrituras.
Porque no exhortaban el pecado, ellos miraban como pecaba la iglesia y no corregían,  por causa de ellos se quedaron muchos, porque no corregían el pecado.
Porque comercializaban con mi palabra, predicaban por dinero, pervirtieron el significado del Mensaje de Salvación.
Y para estos  no hubo oportunidad porque la Biblia dice: al que más se le da, más se le exige.

Me mostró también como iba a suceder el arrebatamiento de la Iglesia. Es como dicen las Sagradas Escrituras en un abrir y cerrar de ojos.

.Había un grupo de hermanos reunidos, es como si fuera una vigilia y yo también estaba, y de pronto empecé a oír un ruido semejante a un silbido, pero no un silbido completo, era como ruido de viento suave, y con el sonido se iban desapareciendo personas y yo iba quedando sola y entró un temor en mí, miraba para los lados y no los veía, miré para arriba hacia el cielo y dije: yo también quiero subir, no conocía a Jesús y oí una voz que me dijo: sin el Espíritu Santo nadie puede subir y en medio de mi ignorancia le dije: mándamelo pues. Que tremendo, me permitió subir, pero solo llegué al primer cielo, era solo nubes, allí vi una enorme puerta de madera, una madera tan linda y con unos tallados perfectos y hermosos, la puerta tenía forma de arco, yo me acerqué y cuando ya iba llegando me cerraron la puerta y me arrodillé a llorar, porque no me permitieron entrar. Saben por qué? porque yo no había confesado al Señor Jesús como mi Salvador, por eso no pude entrar.
 .
La Biblia dice: que si confesaras con tu boca y creyeres en tu corazón, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.

Hoy estoy ante ustedes testificando que Dios me levantó de entre los muertos, soy un milagro vivo, y puedo decirlo con base, el infierno es real, que si existe, a mí nadie me lo contó, yo no lo vi en película, ni por T.V, no lo leí en un libro, el infierno es real, yo estuve allí, en ese lugar tan terrible donde no hay un momento de tranquilidad, ni paz, y por pura misericordia, El Señor me saco de ese espantoso lugar de tormento.

Pero hay algo mucho más importante, también el cielo es real, existe, yo estuve allí, nadie me lo contó y que lindo es, cuanta paz hay allá. Anhelen estar allí, escapen por sus vidas, amigo que me oyes, el infierno es un lugar de tormento eterno, allá los demonios no se cansan de torturar a uno, yo lo vi.
Ruego al Altísimo que este testimonio sea de bendición a cada vida que lo oiga o lea.

Fuente: El Regresa

miércoles, 1 de mayo de 2013

El cristiano no necesita la droga

El daño irreparable de las drogas
Hoy en día, el abuso de drogas y narcóticos es un cáncer que está devastando nuestra nación.  Las drogas están virtualmente ligadas a la maldad y actividad criminal dentro de nuestra sociedad.

Aunque es evidente que el uso y abuso de drogas es indebido para los seguidores de Cristo, aún existen cristianos que quieren justificar su continuo uso de drogas. 
Recordemos que la Biblia dice que cuando nacemos de nuevo y somos una “nueva criatura en Cristo”, las cosas viejas han pasado y he aquí que Dios hace todas las cosas nuevas.  (2 Corintios 5:17). Es muy importante que los cristianos comprometidos con el Señor Jesús, y que aún estén esclavizados por el uso continuo de drogas y narcóticos que esclavizan la mente, sepan que existen siete razones para no seguir haciéndolo.

1.- LAS DROGAS TIENEN UNA CONEXIÓN CON BRUJERÍA Y HECHICERÍA

Apocalipsis 21:8: “ Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”La palabra Hechicería viene del griego Pharmakia, significa “hechicero”, uno que usa drogas, pociones, encantamientos, y embrujos.

La palabra inglesa para drogas, Pharmacy, viene de la misma raíz. Drogas y pociones han sido tradicionalmente usadas en brujería y rituales satánicos para inducir profundos estados de subconsiencia que permiten a las personas tener comunicación e interacción con demonios.  Reconociendo la relación satánica que tienen las drogas, podemos entender porque las personas que abusan de las drogas, terminan en estados de depravación y condenación por el pecado. En ningún lugar de la Biblia las drogas se han necesitado para acercar a las personas a Dios. Mas bien, siempre han sido usadas para relacionar a las personas atraiéndolas a los poderes del mal por influencias demoníacas.

2.- LAS DROGAS TIENEN UNA AFILIACIÓN OBVIA CON LOS DESEOS DE SATÁN.

En las noticias diarias, se reportan pleitos, asesinatos y muertes, robos y destrucción, todos ligados al mundo de las drogas.  De acuerdo con la Biblia, estas parecen ser las características que describen a Satanás. (Juan 10:10).  Satanás es la inspiración del mal que esta detrás del mundo destructivo de las drogas. Tiene sus propias armas ahí, ya que cuando las personas están bajo la influencia de drogas, salen a relucir los deseos torcidos de su corazón.   Entendiendo la relación satánica con las drogas, los Cristianos quizá encuentren fácil entender porqué las drogas no se combinan con un estilo de vida Cristiana. (1 Cor 10:21)

3.- EL USO DE DROGAS, CAUSA QUE OTROS CAIGAN.

De acuerdo con la Biblia, los creyentes son responsables de evitar nada que pudiera hacer caer a su hermano, o influir para que este rompa su relación personal con Dios. (Rom. 14:21) En el nombre de Jesús y por nuestra propia protección contra las tentaciones, la Biblia nos dice que refrenemos de cualquier cosa que “parezca” pecado. “Abstente de toda forma de maldad” (1 Tes. 5:22).  Aquellos que son maduros en el Señor, tienen que mostrar su estilo de vida como un ejemplo para otros a seguir, negando todos los deseos egoístas y las preferencias personales en orden de ministrar a aquellos que son menos maduros. (Rom 15:1-3).

4.- LOS CRISTIANOS NO SON MAS ELLOS MISMOS.

La Biblia dice que pertenecemos al Señor y que estamos para glorificarle a El con nuestro cuerpo y con nuestra forma de vida. 1 Corintios 6:20 1 Corintios 10:31.

5.- NO A LOS ESTIMULANTES QUE CIEGAN NUESTRA MENTE.

La Biblia alerta a los creyentes a no intoxicarse con alcohol, y por implicación otros estimulantes como las drogas que distorsionan nuestros pensamientos y la habilidad de controlar nuestros impulsos. En vez de eso, la Biblia nos exhorta a que estemos bajo la influencia del poder de Dios, esto es, que seamos llenados con Su espíritu quien nos dará Su poder, Su paz, y Su fuerza. (Efesios 5:17:18)

6.- HEMOS SIDO ALERTADOS A NO DESTRUIR EL TEMPLO DE DIOS.

1 Cor 3:16-17 “No saben que ustedes son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios mora en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a el. Porque el templo de Dios es sagrado, lo cual sois vosotros, santo es”. Una vez mas se nos recuerda que los cristianos somos posesión de Dios, y por lo tanto, somos donde el Espíritu Santo de Dios mora, por lo tanto, tenemos que considerar nuestros cuerpos como algo sagrado. – no algo que pueda ser ensuciado, o abusado-. La palabra destruir significa contaminar, deshacer o corromper.

7.-LAS ADICCIONES NO SON AGRADABLES A DIOS.

Una adicción es algo de lo que no podemos liberarnos por nosotros mismos. Es algo que sobrepasa nuestra libertad de escoger, y puede ser física o psicológica. Como cristianos, se nos ha dado el poder sobre nuestros hábitos o adicciones, no a ellas sobre nosotros. 1 Cor 6:12 “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas me convienen; todas las cosas me son lícitas más yo no me dejaré dominar de ninguna.”

Jesús Puede hacerte Libre!!

Si eres adicto a alguna droga, pídele a Jesús que te dé el poder para salir libre de eso. El lo hará.  No busques justificar tu adicción, más bien busca tu completa y total libertad. (Juan 1:12) “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen, en su nombre les dio potestad para ser hechos hijos de Dios”.  Busca a los pastores o líderes de tu iglesia y pídeles que oren por ti, te unjan con aceite consagrado y Dios promete que las oraciones de ellos por fe te ayudaran a ti. (Santiago 5:15). Agarra Coraje. Dios nunca condenará a una persona que lo busca a El, más si esta persona está tratando de crecer y acercarse y agradarle a El. Refúgiate en tu Dios, mantente cerca de El, y El te sacará con poder de esa vieja vida de pecado y condenación por las drogas. Recuerda que JESÚS VINO A DARÁ LIBERTAD A LOS CAUTIVOS.

Fuente: /reflexiones-biblicas.20m.com

miércoles, 24 de abril de 2013

¿Acepto o Rechazo a Dios?


¿Qué pasa si no acepto ni rechazo a Dios?

¿Qué pasa si no acepto a Dios, pero tampoco lo rechazo? ¿Y si no digo que no hay Dios, pero tampoco confirmo su existencia?



Quizás todo dependa de lo que realmente, desde el fondo de tu corazón, creas que es verdad. En otras palabras, podrías estar delante de Dios y decirle "¡pero yo nunca supe que tu existías! Y Él quizás respondería, "sí lo sabías. Me aseguré de que lo supieras. En el fondo de tu corazón, tu sabías que yo existía. Lo sé porque yo puse allí esa información. Pero tu nunca quisiste conocerme realmente, por lo que rechazaste admitir que yo existía. Tu ignoraste la información que te di, pero está ahí."

Una cosa cierta es que somos responsables de lo que sabemos. La pregunta importante es, ¿Qué sabemos realmente? ¿Cuanta información a puesto Dios en nuestros corazones? cualquiera que sea, somos llamados a responder. Y es posible que sepamos cosas que nos negamos a admitir. La Biblia dice que el corazón del hombre es sobretodo engañoso, es decir no nos podemos fiar de él (Jeremías 17.9)

Tu pregunta parece ser, ¿Qué pasa si me quedo en la puerta pero nunca tomo la decisión de cruzarla? Esto estaría bien, si tu realmente no tienes la información necesaria para cruzarla. Pero la Biblia dice que la existencia de Dios es evidente por la complejidad de el mundo que nos rodea y que por lo tanto somos responsables del conocimiento de Su existencia. "Lo invisible de él, su eterno poder y su deidad, se hace claramente visible desde la creación del mundo y se puede discernir por medio de las cosas hechas. Por lo tanto, no tienen excusa," (Romanos 1.20)

¿Y si esto va más allá? mucha gente ha dicho que han tenido la sensación, por años, que Dios les estaba llamando, como si quisiera hablar con ellos. Si esto es verdad para alguien (y Dios lo sabría), al no responder a esa llamada sería lo mismo que rechazarle a Él. Si Él te pide que le conozcas, pero tu dices que no, no hay termino medio.

También está la persona de Jesús. Este hombre dijo ser Dios, hizo milagros que respaldaban lo que decía, murió por nuestros pecados, resucitó de la muerte y dejo para nosotros el testimonio de su vida para que la podamos leer. Esta misma persona dijo: "el que no está conmigo, está contra mí" (Lucas 11.23) Con Jesús, no te puedes quedar en la puerta, o entras o sales. Él no nos da otra opción.

Otra cosa a considerar: La verdadera razón de esta vida podría ser la de tomar una decisión a favor o en contra de Dios. Si este es el caso, entonces quizás es imposible para nosotros no tomar una decisión. En otras palabras, si no le decimos sí a Dios, le hemos dicho entonces que no.

Fuente: cadaestudiante.com

lunes, 22 de abril de 2013

La gravedad del pecado


DIOS PERDONA LOS PECADOS PERO NO LAS CONSECUENCIAS



Todos sabemos que Dios siempre está dispuesto a perdonar hasta los pecados más grandes que se puedan cometer. En Isaías 1:16-18 leemos: “Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. Así que Dios promete “blanquear” nuestros más negros pecados si buscamos el juicio, y nos ponemos a cuenta con Él. ¡Gracias a Dios por este beneficio extraordinario que se nos concede! Pero, ¿podremos evitar las consecuencias por nuestros pecados? ¡Este es otro cantar!

Pero hay consecuencias que pagar por nuestros pecados

En una oportunidad escuché el caso de un señor que le fue infiel a su esposa mientras estaba de viaje en un país vecino. Fruto de esta aventura adúltera, este señor engendró a una niña que fue criada por su madre hasta que se convirtió en una señorita buenamoza y muy culta a la cual llamaremos Paula. Un día, el hijo legítimo de este señor, a quien llamaremos Jorge Jr., decidió viajar para trabajar justamente a ese país en dónde su padre tuvo su aventura 24 años antes.

En su nuevo trabajo, Jorge Jr tuvo el infortunio de conocer y de enamorarse de  Paula, quien resultó ser una de las tantas empleadas y que era su medio hermana. Por supuesto que ambos jóvenes desconocían este hecho completamente. Con el correr del tiempo el hijo le escribe a su padre para contarle de su amorío, y pasados dos años le anuncia su próximo matrimonio con Paula, por lo cual el padre le otorga su bendición sin titubear. A los pocos meses de contraer matrimonio, Paula queda embarazada de José y llenos de ilusión ambos esperan el día del parto. Cuando llegó el día del alumbramiento, Paula da a luz un hijo sin miembros superiores, lo cual, como es de suponerse, generó un profundo dolor, desesperación y un conflicto tremendo entre los padres, no sabiendo qué pudo haber ocasionado semejante malformación. Cuando el padre de Jorge se enteró de la noticia, tomó un avión y viajó a ver a su hijo y nieto, y se espantó al ver que la madre de Paula era la misma mujer con quien él tuvo su aventura hace 24 años atrás. No pudiendo soportar la carga de su conciencia, el padre fue a su hotel y se pegó un tiro en la sien. Poco tiempo después Jorge Jr se enteró que su esposa Paula era su mismísima medio hermana por parte de su padre. Toda esta desgracia se produjo por un pecado escondido y no confesado de un hombre que no supo decir no a la tentación satánica.

Y también tenemos infinidad de testimonios de mujeres que han abortado y se han hecho después cristianas devotas, pero que nunca se han perdonado ellas mismas el haber matado a su hijo no nato. Ellas siguen cargando con el peso de su culpa que las atormenta día y noche, a pesar de que admiten sentir que Dios ya las ha perdonado completamente.

Otro caso que conocí fue de un ejecutivo de un banco que le fue infiel a su esposa, y cuya esposa “perdonó” después de mucho batallar con la pena y la decepción. Si bien el matrimonio está en proceso de restauración, ella aún alberga dudas de su esposo, y constantemente controlaba sus horas de llegada a casa, su dinero, sus llamadas por teléfono, su correo y cosas por el estilo. El tiene que soportar estoicamente la conducta de su mujer, y a veces escucharle decir: “seguro llegas tarde porque te está buscando esa mujer”. Bueno, ese es el precio de su pecado…¡la falta de confianza que suscitó en su esposa!…¡es el fruto de su pecado que lo acompañará por mucho tiempo!

También conocí a un compañero de trabajo que fue despedido de una empresa industrial por robo, empleando el llamado “carrusel”. Años después, este señor se convirtió en cristiano y en un predicador eficaz. Sin embargo, tuvo la mala suerte de no ser aceptado en otra empresa pujante porque el Gerente de ventas de esa nueva empresa que recibió su Currículo Vitae fue el mismo jefe que lo había despedido algunos años atrás. ¿Se imaginan? Aquí vemos que las consecuencias de su pecado lo acompañan a este hermano, y que de hecho ya lo ha perjudicado económicamente por su mala reputación pasada.

HERMANOS MÍOS, PIENSEN CON CUIDADO ANTES DE HACER ALGO DE LO QUE MAÑANA PODRÍAN LAMENTARSE PROFUNDAMENTE. NO DEJEN QUE “DON SATUCO, EL PILLO” LOS PILLE CON LOS PANTALONES ABAJO, METAFÓRICAMENTE HABLANDO.

Fuente: apologista.wordpress.com

lunes, 15 de abril de 2013

Me estoy hundiendo y no se que hacer

El Cristiano y La Depresión

"¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío". Salmos 42:5


¿Quién no quisiera ser feliz?, pero la verdad es que la vida tiene muchos altos y bajos. Por una parte podemos experimentar de las bendiciones que Dios tiene preparadas para nosotros. Por otra parte también están las trampas que el enemigo nos pone para no alcanzar la felicidad.  Una de esas trampas se llama DEPRESIÓN.

Pero la realidad es que la depresión no respeta genero, nacionalidad, ni creencia, siempre y cuando una persona permita que sentimientos de depresión se aniden en su vida, esta cobrara vida en ella y posiblemente la llevara al fracaso en todo sentido, incluyendo el espiritual. Es necesario que como hijos de Dios estemos al tanto de este obstáculo que se nos puede presentar en cualquier momento, ya sea que nos llegue a nosotros o alguna persona que conozcamos, para que de esta forma podamos ayudarle y hacerle entender que tenemos un Dios que es especialista en vencer la depresión en nosotros los humanos.

 ¿A QUE SE LE LLAMA DEPRESIÓN?

Para entender este tema es necesario que también tengamos claro lo que significa la palabra “Depresión”, es por eso que a continuación te cito algunos significados de esta palabra: Es una tendencia excesiva a encontrarse en un estado de ánimo bajo.
Sentimientos de impotencia, desesperanza, ineficiencia y tristeza. Es un estado de abatimiento e infelicidad, que puede ser transitorio o permanente.

ALGUNAS CAUSAS DE LA DEPRESIÓN.

Fracaso en los estudios.  Una ruptura sentimental.. Conflictos con los padres.  Crisis financiera. Situaciones de país. Enfermedades repentinas. Pérdida de trabajo. Muerte de un ser querido. Un embarazo no deseado. Soledad. etc.

¿QUE REACCIONES PRESENTA LA DEPRESIÓN?

Quizá alguien a tenido algunas de las siguientes reacciones y no se ha dado cuenta que a caído en depresión y que poco a poco esta lo llevara a la derrota en todo ámbito. Es necesario saber que reacciones se pueden tener para saber si se esta en depresión o no. A continuación te citare algunas de los síntomas de estar en depresión:

Estado de ánimo triste, ansioso o "vacío" en forma persistente: Una persona con depresión presentara una tristeza o vacío persistente, es decir que nada lo hará reír y se sentirá como que si le faltara algo. Disminución de energía, fatiga, agotamiento: en pocas palabras habrá un cansancio en su vida provocado por el mismo estrés de la depresión. Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo: también la culpa de su situación caerá en el o ella, según “sus propias conclusiones”, además del sentirse inútil y desamparado, definitivamente va camino a la derrota.

Pérdida de interés en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban: si antes le gustaba practicar algún deporte, salir con sus amigos, etc, ahora ya no le interesa, no querrá ni salir de su casa y ahora todo le parecerá aburrido. Sentimientos de desesperanza y pesimismo; sin duda una persona que ha caído en la depresión es una persona extremadamente pesimista, no ve nada bueno por venir y todo “según el o ella” estará mal para su persona. Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones: el mismo sentimiento de depresión no le permite concentrarse ni mucho menos ser sabio a la hora de tomar decisiones.

Otros síntomas serian:

Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer más de la cuenta y aumento de peso. Sensación de estar en un "hoyo" o un "callejón sin salida".
Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio: En esta parte si me quiero detener un momento y es por el motivo de que el 70% de las personas que se suicidan han pasado por periodos de depresión antes de cometer esa enorme equivocación como lo es quitarse la vida. Definitivamente el diablo como calumniador mete en la mente de las personas que su vida no merece existir y que el único camino para solucionar sus problemas o la depresión es el suicidio, MENTIRA numero uno de Satanás, puesto que el suicidio nunca será una respuesta a tus problemas, al contrario es un problema añadido para tu familia y para las personas que te aman.

¿Crees que el suicidio es la solución a la depresión? Personalmente y respetando a familiares de personas que se ha suicidado creo que el suicidio es una acción con falta de valor de parte de la persona que la comete, puesto que aquel que comete dicho acto no tuvo el valor de luchar por salir adelante, además de que no depositó su problema en las manos de Dios. Hay que darse cuenta que tenemos un Jehová Shaddai y que esta dispuesto a ayudarnos y sacarnos adelante, si tu nunca permites que Dios actué en tu vida, difícilmente saldrás adelante en tu depresión, ¿Por qué huir de los problemas, cuando Dios te ha dado el suficiente valor para afrontarlos?, ¿No te das cuenta que vales la sangre de Cristo y que tu no puedes quitarte la vida solo porque te plazca?, Entonces quiere decir que: ¿La sangre de Cristo no vale nada para ti?.

Una persona con pensamientos de suicidio es una persona que aun no se ha encontrado con mi Dios, porque mi Dios es Poderoso para sacarme de los problemas mas graves, además que mi Dios es quien me da fortaleza cada día para luchar en medio de cualquier enemigo, llámese este desanimo, problemas o depresión.
En momento de depresión la mejor decisión o mejor dicho la decisión mas valiente que puedes tomar es entregarle tu corazón a Dios y permitir que El sea quien actué a partir de ese momento en tu vida, entrégale todas tus cargas al Señor y el te sacara adelante, no por nada dice su palabra en San Mateo 11: 28 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”, si realmente tienes valor como para quitarte la vida, ¿Por qué no mejor tienes el valor para entregarle tu corazón a Dios?, te aseguro que cuando te encuentre con El, tu vida JAMÁS volverá a ser la misma

Puedes ponerte en el tratamiento que quieras, puedes tomar el medicamento que quiera, pero esas soluciones se compararan a la única y eficaz solución, esa solución que no tiene precio en oro ni plata, pues esta solución es el Dueño de todo eso, la única y eficaz solución a la depresión se llama: JESÚS.

No hay ninguna otra forma de poder salir de la depresión que permitiendo a Jesús que entre a tu corazón. A lo mejor y una persona que ya entrego su vida a Jesús este en depresión y diga: “yo, ya entregue mi vida a Dios y aun no logro salir de la depresión”. En ese caso en necesario que evalúes tu relación con Dios y te hagas un auto análisis de cómo estas viviendo la vida Cristiana, porque una cosa es decir “soy cristiano”, pero otra cosa es realmente vivir como cristiano y tener una constante comunión con Dios.

Para poder vencer la depresión es necesario:

Ir a la casa de JEHOVÁ en pocas palabras Congregarnos. ( Salmos 84: 1-7) Mantener un hábito de Oración. (Salmos 69:13) Echar sobre Dios mí depresión. ( Salmos 55: 22) Practicar la ALABANZA. ( Salmos 69: 30-35) Servir a Dios. “Cuando vivimos una vida activa en Dios esto nos ayuda a avanzar". Ejemplo: Elías ante su depresión. Descansó, se alimentó y prosiguió Esta cien por ciento comprobado que la depresión se puede vencer, depende de la disposición que tengas en tu vida que Dios actué en ella. Recuerda que Dios siempre esta dispuesto a ayudarte cuando tu se lo permites.
Hoy Dios quiere quitar toda depresión de su vida. Quiere cambiar su corazón abatido por un corazón alegre.
¿Cómo te encuentras hoy? ¿Estas deprimido(a)? Ven a Jesús y quebranta en mil pedazos la depresión.

Fuente: Enrique Monterroza

jueves, 11 de abril de 2013

¿Puedo suicidarme e ir al cielo?


La Biblia y el Suicidio
 ¿Está bien suicidarse y aún irse al cielo? 



Hoy escuchamos respuestas vagas como estas: “Bueno a mí me parece que... tal vez lo que quiere decir es...” o “Bueno... eso depende de cómo se interpreta... Es algo que cada quien debe decidir, siempre que uno sea sincero”. Este tipo de argumentos y tanta incertidumbre sólo crea mayor confusión y conduce a muchos cristianos a una vida peligrosamente comprometida con el ocultismo, sopretexto de “experiencias espirituales avanzadas”. Hoy, como el los días de la Reforma de Lutero, debemos volver nuevamente a la Biblia, leyéndola guiados por el Espíritu Santo, creyendo en sus enseñanzas y viviendo como cristianos. Le invito a que examine conmigo este intrincado tema del suicidio. Es probable que tal vez no le agrade el desarrollo de este tópico desde un ángulo puramente bíblico, pero quiero que sepa que Dios me llamó al ministerio de su Palabra, no de la mía, ni la de ningún maestro por famoso que sea este.

¿Qué es el suicidio?
No es necesario investigar mucho, pues todos sabemos que suicidio es ocasionarse uno mismo la muerte. Sea esto en forma lenta y progresiva, como por ejemplo mediante alguna droga, el alcoholismo, privarse de la comida, o bien, darse un tiro en la sien, tirarse de un décimo piso, ahorcarse, tomar veneno, etc. No importa la razón, el suicidio es siempre suicido. “Acabar con la vida” – dicen algunos, pero nada más lejos de la realidad. El suicidio no acaba con la vida, solamente le pone fin a las oportunidades que la vida nos ofrece mientras estamos en nuestro cuerpo. La persona que se suicida va a la eternidad completamente consciente de sí misma, de los demás y de lo que ha hecho con su vida.

Es completamente increíble saber hoy, que muchos “consejeros” cristianos hablan del suicidio como algo que... “acelera nuestra partida a la presencia del Señor”. Mucho me gustaría que me mostraran algún texto bíblico que diga que el suicidio es un camino aceptable (aunque no sea el mejor) delante de Dios, para que el salvo acelere su partida a la presencia del Señor. Por la Biblia conocemos la vida de gigantes espirituales como Juan el Bautista; la de profetas del Antiguo Testamento, tal como Jeremías, que sufrió tanto, lo mismo que muchos otros; también sabemos de Pablo quien estuvo prisionero por años sabiendo que le esperaba la muerte en cualquier momento, sin embargo a ninguno de ellos se les ocurrió jamás el suicidio.

El suicidio es pretender uno mismo hacer el papel de Dios y decidir cuándo debe terminar nuestra carrera terrenal. En el fondo de este problema se puede percibir la idea de que, al menos en ciertas circunstancias, uno puede hacer el papel de Dios y que esto, está perfectamente bien. Una pregunta muy frecuente es: “¿Puede un cristiano llegar a suicidarse?”. Y la respuesta de muchos hoy es: “Por supuesto que sí, y lo único que le sucede es que llega antes que los demás a la presencia de su Salvador”.
Al estudiar el suicidio más detenidamente, debemos analizar unos cuantos elementos y no llegar a conclusiones precipitadas que sólo abrirían una brecha muy peligrosa, pero sobre todo antibíblica. El hecho de que haya líderes de renombre que enseñen estas cosas, no implica necesariamente que sean aceptables.

Los suicidios en la Biblia

1. EL REY SAÚL – Usted se sorprenderá cuando lea la Biblia y descubra a los personajes que se quietaron la vida. ¡No hay uno solo, entre los hombres de Dios, que lo haya hecho! Esta es razón más que suficiente para que mantengamos alejado de la mente el sólo pensamiento de semejante intento.

El rey Saúl se había alejado de Dios, hasta el punto que fue a consultar a una adivina en Endor. Al ser rechazado por Dios buscó refugio en Satanás a través de una hechicera, costumbre pagana estrictamente prohibida para aquellos que conocen al Señor. Al pelear contra los filisteos, Dios no acudió a auxiliar a este rey apóstata y él no tuvo otra alternativa que el suicidio. La Biblia dice: “Y arreció la batalla contra Saúl, y le alcanzaron los flecheros, y tuvo gran temor de ellos. Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada, y traspázame con ella, para que no vengan estos incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Mas su escudero no quería, porque tenía gran temor. Entonces tomó Saúl su propia espada y se echó sobre ella. Y viendo su escudero a Saúl muerto, él también se echó sobre su espada, y murió con él. Así murió Saúl en aquel día, juntamente con sus tres hijos, y su escudero, y todos sus varones” (1 S. 31:3-6).

Note que tanto Saúl como su escudero, ambos suicidas, tuvieron temor. El miedo es uno de los aliados del suicida en potencia. Si hay algo que los no salvos tienen en común, es el temor. Esto se debe a que no viven en comunión con Dios. Saben que están lejos de él, y llega un punto en que el Señor los abandona a su suerte aunque clamen su nombre, porque han colmado la copa de su ira. Así que tanto Saúl como su escudero tuvieron mucho miedo, vivían atemorizados. La Biblia repite una y otra vez que Dios se alejó de Saúl porque Saúl se alejó de él. Saúl tuvo la mejor oportunidad de ser un rey modelo para Israel, pero vivió como el peor de los paranoicos, siempre sintiéndose perseguido, violento, envidioso, profano y hechicero. Estando en esa condición era justo que Dios lo abandonara. Su reinado dejó lugar a David, un brillante hombre de Dios. El temor de Saúl lo llevó al suicidio, y el temor es el aliado de hombres y mujeres que viven en enemistad con Dios. Ningún cristiano podrá jamás llegar a tal grado que se quite la vida y alegue que con ello acelera su encuentro con Jesús.

La Biblia dice: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Jn. 4:18). El que no teme a Dios tendrá que temer a los hombres, a sus enemigos, a la muerte y aun a la misma vida. Miserable de aquel o aquella que no teme a Dios para confiar en él en el momento difícil , en el instante de peligro o al acercarse la muerte. ¿Cómo es posible que un cristiano recurra a la violencia del suicidio, el arma de Lucifer, quitándose la vida? Pero Saúl y su escudero no fueron los únicos suicidas en la Biblia, sino que tenemos más.

2. AHITOFEL – Este hombre llamado Ahitofel, cuyo nombre significa “Hermano de la Locura”, fue un traidor. Este extraño personaje era amigo íntimo de David y seguramente su mejor consejero, solamente Dios conocía su falso corazón. Es obvio que David lo consideraba un gran consejero, basta leer lo que dice la Escritura: “Y el consejo que daba Ahitofel en aquellos días, era como si consultase la palabra de Dios. Así era todo consejo de Ahitofel, tanto con David como con Absalón” (2 S. 16:23). Pero, ¿realmente era tan malo este “Hermano de la Locura” llamado Ahitofel? No sé si recuerda que uno de los episodios más horribles en la sublevación en contra de David fue la actitud del orgulloso Absalón cuando violó públicamente, a la vista de todo el pueblo, a las concubinas de su padre. ¿Y quién cree que le dio este brillante consejo? “Entonces dijo Absalón a Ahitofel: Dad vuestro consejo sobre lo que debemos hacer. Y Ahitofel dijo Absalón: Llégate a las concubinas de tu padre, que él te dejó para guardar la casa; y todo el pueblo de Israel oirá que te has hecho aborrecible a tu padre, y así se fortalecerán las manos de todos los que están contigo. Entonces pusieron para Absalón una tienda sobre el terrado, y se llegó Absalón a las concubinas de su padre, ante los ojos de todo Israel” (2 S. 16:20-22).
Lo que hizo Ahitofel fue de tan mal gusto, tan bajo, tan inmoral, tan asqueroso, tan pecaminoso, que es difícil pensar cómo un consejero como Ahitofel, cuyos consejos eran tan respetados por David pudo haberlo dado. Dios desde luego intervino y frustró los sabios consejos de este perverso, quien a no dudar se cobijaba o amparaba bajo la sombra de las bendiciones de David, a quien el Señor protegía. Obviamente a su lado, Ahitofel también recibía protección divina. Pero es evidente que Ahitofel despreciaba esas bendiciones, las tomaba como algo que merecía. Su vida, era una vida falsa. Su lealtad, su piedad, fe, devoción y conducta intachable, todo era una pantalla. Detrás de esa pantalla se escondía el verdadero Ahitofel, quien se dejó ver apenas tuvo la oportunidad.

Lo que Ahitofel no había calculado era que sus consejos serían frustrados, porque vino otro hombre de nombre Husai, a quien Absalón también le preguntó porque quería estar seguro de que el consejo de Ahitofel era correcto. “Entonces Husai dijo a Absalón: El consejo que ha dado esta vez Ahitofel no es bueno. Y añadió Husai: Tú sabes que tu padre y los suyos son hombre valientes, y que están con amargura de ánimo, como la osa en el campo cuando le han quietado sus cachorros. Además, tu padre es hombre de guerra, y no pasará la noche con el pueblo(...) Entonces Absalón y todos los de Israel dijeron: El consejo de Husai arquita es mejor que el consejo de Ahitofel. Porque Jehová había ordenado que el acertado consejo de Ahitofel se frustrara, para que Jehová hiciese venir mal sobre Absalón(...) Pero Ahitofel, viendo que no se había seguido su consejo, enalbardó su asno, y se levantó y se fue a su casa a su ciudad; y después de poner su casa en orden, se ahorcó, y así murió, y fue sepultado en el sepulcro de su padre” (2 S. 17:7,8,14,23).

El cuadro muestra al desnudo la calidad de hombre que era Ahitofel, y ciertamente es fácil comprender su fin. Pretender que este hombre, por haber sido tan buen consejero de David, se fue al cielo al suicidarse, es antibíblico y completamente fuera de la realidad. Pero, ¿por qué se suicidó Ahitofel? Porque no se aceptó su consejo, porque descubrió lo que se le venía encima, por su hipocresía y traición, porque siempre fue un falso, porque su conciencia comenzó ha hacer su trabajo en él y descubrió el daño que le había hecho a uno de los más grandes hombres de Dios – a David, y tal vez porque ya no tenía otra alternativa, ni siquiera le habría ayudado el arrepentimiento aunque lo hubiera procurado.

La Biblia nos dice que el hombre puede llegar a esta situación si desprecia tan abiertamente y por tanto tiempo el amor de Dios. Ahitofel era, lo que diríamos hoy, un falso cristiano, un falso intérprete de las Escrituras, un siervo disfrazado del Señor. Otro caso paralelo lo tenemos en Esaú de quien dice la Biblia: “No sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque lo procuró con lágrimas” (He. 12:16,17).

Nadie puede afirmar hoy, que Ahitofel se fue al cielo porque era un gran consejero de David y sus consejos eran vistos casi como si se tratara de una directa revelación divina. Cuando alguien vive un cristianismo falso, oculta sus verdaderas convicciones y pretende ser hijo de Dios y hasta es predicador y maestro, cuando alguien vive en inmoralidad, estafa a sus clientes y dice ser cristiano, está asociado con algún tipo de brujería o tal vez con una organización de tipo ocultista, aunque ese individuo en la superficie parezca muy bueno, llegará el momento en que se tornará tan desesperado, tan intranquilo, tan abandonado, frustrado y confundido, que optará por el suicidio, ¡aunque sea miembro de la mejor iglesia cristiana!

Hoy en día los “consejeros” y a veces los “psicólogos” son tan autoritarios como lo fuera el perverso Ahitofel, y no me extrañaría que estos expertos en comportamiento humano, aconsejen aun a los cristianos a suicidarse, para “acortar el camino a la presencia de Jesús”. Es muy fácil comprobar que los candidatos para el suicidio no son candidatos para el cielo. No tenemos un solo caso de un auténtico hijo de Dios que la Biblia nos diga que se fue al cielo suicidándose. El suicidio es el camino al infierno, podemos estar completamente seguros. Harían bien nuestros consejeros en presentarle a Cristo como Salvador a todos aquellos que dicen tener obsesiones suicidas. Decirle a un suicida potencial que con ello acelerará su encuentro con Jesús, es lo mismo que decirle que en el infierno hay rincones para encontrarse con Jesús.

3. ZIMRI – El tercer suicida que menciona la Biblia es Zimri, y el diccionario bíblico, dice de este personaje: “Quinto rey de Israel, cerca del año 876 AC... Zimri asesinó a su señor durante una borrachera en casa de Arsá, su mayordomo, en Tirsa; exterminó toda la casa de basa y se apoderó del trono, pero no pudo sostenerse, pues, después de siete días de reinado, fue reemplazado por Omri; entonces Zimri, encerrándose en el palacio real, le prendió fuego estando él mismo dentro, y así murió”. Y dice la Biblia: “Mas viendo Zimri tomada la ciudad, se metió en el palacio de la casa real, y prendió fuego a la casa consigo; y así murió” (1 R. 16:18).
Pero, ¿por qué se suicidó Zimri? El versículo siguiente nos lo aclara: “Por los pecados que había cometido, haciendo lo malo ante los ojos de Jehová, y andando en los caminos de Jeroboam, y en su pecado que cometió, haciendo pecar a Israel” (1 R. 16:19).

Los pecados que usted y yo hemos cometido tienen solución, pero si rechazamos esa única solución que Dios nos ofrece, Satanás muy pronto ofrecerá la suya – el suicidio. Dios promete personarnos y restaurarnos, pero Satanás trata de convencer a sus víctimas que para ellos es mucho mejor la muerte que la vida. Por más que busque en la Biblia a un suicida aliado de los hijos de Dios, no lo hallará. Todos cuantos se suicidaron entre lo personajes bíblicos, conocieron a Dios, tuvieron la oportunidad de servirle, arrepentirse y corregirse, pero no lo hicieron. Por el contrario, algunos fueron criminales y mataron gente a sangre fría. Hay una gran diferencia entre un pecador que tiene la oportunidad de reconciliarse con Dios, y un pecador que cierra todas las puertas. La única que le queda ampliamente abierta es la “garganta del diablo” que se llama suicidio.

Satanás convence a su víctima de que dejará de sufrir, o tal vez valiéndose de algún consejero, le persuade de que irá al cielo, le da valor suficiente para suicidarse, porque los valientes de Satanás a menudo remachan su valor con el suicidio.

El suicidio es la manifestación más elocuente de la cobardía. Y la Biblia habla así de los cobardes: “pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago de fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Ap. 21:8). Esta lista infernal está encabezada por los “cobardes”.

4. JUDAS ISCARIOTE – Vamos a citar dos pasajes bíblicos que detallan el final de este individuo que también acabó su carrera suicidándose: “Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de planta a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó? (Mt. 27:3-5). “Éste, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron” (Hch. 1:18).
Judas conocía muy bien al Señor, tuvo todas las oportunidades para ser salvo, pero de manera deliberada optó por la traición sin creer nunca que su carrera terminaría en el suicidio y el infierno. Es necesario que recordemos también que Judas asistió a la mejor escuela teológica del mundo. Jamás ha habido un grupo de estudiantes tan afortunados como ese puñado de 12 hombres que estudiaron a los pies del Señor Jesucristo. Judas se suicidó cuando recapacitó y se dio cuenta de lo que le había hecho al Señor. Creo que si Judas viviera hoy, mas de un psicólogo y consejero en alguna de nuestras iglesias le animaría a que olvidara el pasado, a que saliera de esa depresión, a que evitara esa recurrencia cíclica.

El cristiano y su cuerpo
"Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él" I Cor 3: 17
Antes de optar por el suicidio, cada hombre y cada mujer deberían detenerse por un momento y reconocer que el cuerpo que tiene no es de su propiedad, sino que es sólo la habitación, el lugar en que viven. El cristiano debe recordar siempre que su cuerpo es morada del Espíritu Santo. Jesús habló de esto cuando dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no lo ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Jn. 14:15-17). Jesús le dijo esto a los suyos, mucho antes que el cuerpo del redimido se convirtiera en morada del Espíritu Santo. Todo cristiano debe reconocer la presencia tan sublime del Espíritu Santo en su cuerpo.

Pero, ¿será posible que el Espíritu Santo que habita en el cuerpo del cristiano no pueda evitar que éste lo destruya por medio del suicidio? A este respecto dice la Biblia: “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Jn. 4:4). Ese “mayor... que está en vosotros”, que habita en nuestro cuerpo, es simplemente el Espíritu Santo y él jamás permitirá que un redimido termine su carrera suicidándose. El Espíritu Santo consuela, fortalece, ilumina, acompaña, protege y nos ayuda en los momentos de desesperación o carga. Creo que el pasaje más severo contra el suicidio, es este de 1 Corintios 6:19,20: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

Este pasaje destaca dos cosas: (1) Que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo; (2) Que no nos pertenece porque fue comprado con el alto precio de la sangre de Cristo. En el Nuevo Testamento no se habla de ningún templo que la iglesia de entonces hubiera construido, excepto del templo en el cuerpo del cristiano. No era tan importante que la iglesia contara con un templo, pero era extremadamente importante que el Espíritu Santo tuviera su templo en el cuerpo del cristiano. Si alguien se atreviera a quemar, a destruir o hacer lo que fuera para acabar con un templo, lo llamaríamos sacrílego, porque diríamos que ha tocado la propiedad de Dios. Sin embargo, el verdadero templo del Señor, su verdadera propiedad, es nuestro cuerpo. De ahí que quien se suicida es peor que un sacrílego, porque destruye la habitación potencial del Espíritu Santo. Digo “potencial” porque estoy convencido que el hombre o la mujer regenerados nunca llegan a ese extremo, simplemente porque el Espíritu Santo que habita en ellos no se lo permite.

Pero si el asunto del suicidio es tan serio, ¿qué debemos hacer entonces cuando se tiene esta inclinación? Es posible que Satanás tiente al hombre o a la mujer salvos para que acaban con su vida, él siempre tienta a todos valiéndose de todos los medios. Es completamente cierto también que Dios jamás permitirá que una persona redimida se suicide. Quien está deprimido, acongojado, preocupado o frustrado, aun siendo cristiano, debe conocer los recursos que Dios tiene para tales casos. La oración es uno de ellos, es necesario platicar con el Señor. La lectura de la Biblia, especialmente los Salmos, proporcionan gran ayuda. Asimismo ayuda, el conversar con alguna persona amiga de reconocido testimonio cristiano, sensible al dolor ajeno y dispuesta a socorrer.

Si usted no es cristiano, su recurso es arrepentirse de sus pecados y depositar su fe en Cristo Jesús. Mientras siga visitando a las hechiceras o concurra a los círculos satanistas, sólo está acercándose cada vez más al extremo de la soga que le llevará a la horca. Una cosa que debe recordar, es que todo el mundo sufre de dolor, frustraciones o temor ocasional. De modo que usted no es el único cristiano que lo padece. Así ha sido siempre, por eso dice la Biblia: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfecciones, fortalezca y establezca” (1 P. 5:6-10).

Note bien que Pedro nos dice que debemos humillarnos delante de Dios. No tenemos que elevar nuestra autoestima, sino humillarnos voluntariamente. Debemos tener presente que Dios tiene cuidado de nosotros y que el diablo anda como león hambriento buscando a los cristianos débiles para destruirlos. También nos dice que en lugar de buscar consejeros, magos, adivinos o a profesionales encargados de nuestra condición emocional, le resistamos firmes en la fe, porque nadie jamás nos ayudará tanto en esta lucha, como la fe depositada en nuestro Salvador. Nos dice que debemos recordar siempre que nuestros hermanos también sufren padecimientos en todo el mundo. Tal vez usted piense que es un mal cristiano y por eso sufre, pero otros cristiano en el mundo también pasan por experiencias muy parecidas a la suya. El apóstol también nos dice que sólo debemos acudir al “Dios de toda gracia”, porque él tiene la virtud de perfeccionarnos, afirmarnos, establecernos y fortalecernos.

Podemos muy bien decir con el Salmista: “Conoce Jehová los días de los perfectos, y la heredad de ellos será para siempre. No serán avergonzados en el mal tiempo, y en los días de hambre serán saciados(...) Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano” (Sal. 37:18,19,23,24).

El cristiano camina seguro tomado de la mano de Dios, no tomado de una pistola, de un veneno, una soga o arrojándose desde un décimo piso. “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza” (Sal. 46:1-3).

Fuente: nosotros.cl