Hablemos Claro.
Un verdadero cristiano no vive en la ambigüedad cuando se trata de temas fundamentales. La Palabra de Dios es firme, y por lo tanto, nuestras convicciones también deben serlo.
No se puede ser tibio frente al aborto, al matrimonio homosexual, a la eutanasia y a tantos otros asuntos donde hoy el mundo busca relativizar lo que Dios ya ha establecido.
Un cristiano genuino no tiene doble discurso. No acomoda la verdad según el contexto ni según la presión cultural. Es de una sola línea, porque sirve a un solo Señor.
Y que quede claro: esto no se trata de imponer una teocracia ni de obligar a nadie a creer. Se trata de algo mucho más básico: defender lo que es correcto, lo que es justo, lo que es verdadero. Valores que no solo son bíblicos, sino también de sentido común, aunque hoy muchos quieran negarlo.
Por eso, cuando alguien se presenta como “cristiano” pero abraza ideologías que, en su base, contradicen abiertamente la Palabra de Dios, hay que decirlo sin rodeos: no representa la fe cristiana.
Lo de Dante Gebel en Argentina no es una sorpresa. Simplemente actúa conforme a lo que es. Y aunque a muchos no les guste oírlo, un falso cristiano no deja de ser falso por tener buena oratoria o popularidad.
La fe verdadera no se negocia. Se vive. Dejen de defender ídolos.
Fuente: Gaastón Catalán L

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