Monstruoso crimen contra un niño en Inglaterra.
Una pareja gay adopta al pequeño Preston Davey, de nueve meses – cuatro meses después, el niño está muerto. Los dos hombres (37 y 32 años) lo llevan inconsciente al hospital y afirman que se ahogó en la bañera.
La autopsia revela el horror: No hay agua en los pulmones. En cambio, unas 40 lesiones – hematomas, marcas de mordidas, brazo roto, signos de asfixia y claras evidencias de abuso sexual. En sus teléfonos, los investigadores encontraron fotos y videos de los actos de maltrato.
Lo que para el niño debería haber sido un nuevo comienzo, terminó como un infierno de tortura.
Esas bestias no pertenecen a la cárcel – deben ser eliminadas. Quien torture y mate a un niño de esa manera ha perdido todo derecho a la vida.
La ingenua ideología de las «familias arcoíris» ha costado la vida de otro niño.
El bienestar infantil debe siempre estar por encima de los deseos de los adultos.
Fuente: tomado Facebook

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