Bukele ha expresado que cree fervientemente que si un delincuente se arrepiente sinceramente y pide perdón, Dios puede perdonarlo e irá al cielo "como cualquier otro pecador".
A pesar de reconocer el perdón divino, Bukele enfatiza que en la tierra los delincuentes deben pagar por sus actos y permanecer en prisión.
Estas reflexiones han surgido en el marco de sus políticas de seguridad (guerra contra las pandillas), donde señala que aunque Dios perdone, la justicia humana exige rendición de cuentas.
Bukele se ha descrito como una persona creyente que da gracias a Dios por la seguridad alcanzada en el país, describiéndola a menudo como un "milagro".
"Sé que si el delincuente se arrepiente va a ir al cielo como cualquier otro pecador. Pero eso le compete a Dios... en la tierra deben estar en prisión", es una de las posturas reiteradas por el mandatario.

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