En los primeros días de la iglesia, muchos creyentes vendían sus propiedades y llevaban el dinero a los apóstoles para ayudar a los necesitados. Un ejemplo de esto fue Bernabé, quien vendió un terreno y entregó todo el dinero. Ananías y Safira también vendieron una propiedad, pero decidieron quedarse con parte del dinero mientras decían que estaban entregando todo.
Cuando Ananías llevó la ofrenda, el apóstol Pedro le dijo algo muy fuerte: que no había mentido a los hombres, sino a Dios. En ese momento cayó muerto. Más tarde llegó Safira, repitió la misma mentira y también murió.
Dios mira la integridad del corazón
Lo importante de esta historia es que el problema no fue quedarse con parte del dinero. Ellos tenían el derecho de hacerlo. El problema fue pretender ser algo que no eran. Querían parecer generosos y espirituales delante de los demás, pero en realidad estaban actuando con engaño.
Esto nos enseña algo muy importante: Dios no solo mira lo que hacemos, también mira la intención con la que lo hacemos.
1. La apariencia espiritual no sustituye la sinceridad. No basta con parecer piadoso delante de la gente.
2. Dios conoce lo que hay en lo secreto. Nada puede esconderse de su mirada.
3. La iglesia debe caminar en integridad. La historia ocurrió al inicio de la iglesia porque Dios estaba estableciendo un fundamento de santidad y verdad
Muchas personas buscan reconocimiento espiritual, pero Dios no busca actuaciones.
Dios busca corazones sinceros. Porque delante de Dios no importa cuánto das, cuánto sirves o cuánto aparentas…lo que realmente importa es la verdad que hay en tu corazón.
.jpg)
No hay comentarios :
Publicar un comentario