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martes, 22 de marzo de 2016

Pastores que pecan

Factores que hacen que un pastor caiga en pecado sexual 

He estado este fin de semana en la reunión trimestral de la Unión Bautista de Victoria. Siempre que tenemos esas reuniones, durante el día, se tienen muchos talleres de capacitación, y uno que siempre esta presente en todas la veces que tenemos las reuniones, es el de ética pastoral, específicamente con respecto a la sexualidad.

Existe un gran problema el día de hoy cuando pastores hacen indecencias sexuales, y no solo estoy hablando de tener relaciones sexuales con una mujer, sino que también jugar con inuendos, y tener un comportamiento sumamente sexualisado.

Es increíble que esto no es tan hablado entre los cristianos, muchas veces por el gran respeto que se le tiene al pastor, y otras veces, porque la personalidad del pastor es muy fuerte, y en otras ocasiones, porque el pastor se hace un intocable por las personas que lo rodean.

Como comente al principio de esta entrada, el problema es tal que en cada ocasión que como unión bautista nos reunimos, hablamos al respecto, pues es este, y la mala administración del dinero de la iglesia, que son los pecados que destruyen las iglesias por completo, o las deja en un estado muy difícil de reparar.

Durante este taller, nos dieron 4 causas, entre las muchas que existen, por las cuales los pastores caen en pecado sexual con sus feligreses:

1. No Entrenamiento. Muchos pastores no tienen ni discipulado de parte de otro pastor, y todo su conocimiento ha sido mas bien empírico, o por observación. Muchos no tienen una formación teológica, por lo tanto, no pueden ver su propia sexualidad atreves de los lentes de la Escritura. En mi entrenamiento pastoral, no solo es incluida la parte teológica, pero también incluye consejería pastoral, como también el cuidado personal del ministro. Como he dicho antes, muchos pastores no han tenido ni la oportunidad de ser discipulados conforme a Mateo 28:19. Por lo tanto, no han sido ni enseñados en tratar con las luchas, o pasiones, que todos los seres humanos sufrimos, no importando nuestra edad o comunión con Dios, Santiago 5:17.

2. No Código de Ética. Esto tal ves no sea tan aceptado o mencionado en medio de las congregaciones de habla hispana. En si, en todo mi crecimiento y pastorado de habla hispana, jamás he visto un código de ética sido dado a un pastor de habla hispana. Pero ¿Qué es un código de ética? Un código de ética encierra las expectativas que la denominación tiene de parte sus pastores, con respecto a su comportamiento en muchas áreas, incluyendo el área sexual. Esto no solo pone orden dentro de X denominación, pero también influye en el comportamiento entre colegas dentro de esta. Por ejemplo, uno de los códigos de ética pastoral en la Unión Bautista de Victoria estipula que los pastores que están por terminar su tiempo en su iglesia, no deben de ser parte del comité de búsqueda pastoral, como tampoco pueden influir quienes pueden estar en ese comité. Ese es un ejemplo de lo que un código de ética debe de referirse, y en el área sexual, serian estipulaciones similares.

3. No Mentores. Esto es muy aparte de no tener entrenamiento. Durante el entrenamiento en el seminario, o en un taller como en el que estuve esta semana, mi relación con el profesor o conferencista, es en la mayoría de veces, superficial. Teniendo un mentor, a quien uno le puede tener confianza y compartir sus mas grandes dificultades, no solamente ministeriales, sino que también personales, es una forma de poder ver que hay algunas cosas o pensamientos desordenados en nuestras vidas. Una relación así requiere a personas que sean maduras y discretas, como también un gran grado de confianza entre el mentor y aquel a quien se esta aconsejando. Para los pastores, esto no es usualmente fácil, dado que se espera que el sea la persona con todas las respuestas, y por lo tanto, tener una persona dentro de su congregación como mentor, no es bueno. En las denominaciones ya establecidas, se tienen personas que han estudiado y han sido calificadas como mentores o consejeros, que pueden ayudar a pastores que están pasando por problemas de pornografía, o que se sienten atraídos a otra mujer aparte de su esposa. Estos temas son muy delicados, y es mejor hablarlos con otras personas fuera de la congregación. No nos olvidemos, todos estamos siendo tentados en toda área, y no debemos de sentirnos, como ministros, con mas culpabilidad si se están pasando por los problemas mencionados, Santiago 5:17.

4. Soledad. Este ultimo síntoma, deriva del anterior. Al no tener un mentor con quien compartir las luchas personales y ministeriales, el pastor esta a expensas de identificarse con alguna hermana que estaría pasando por similares situaciones. Una ves que hay una conexión de experiencias con la feligrés, el próximo paso es llegar a sentir una afinidad sentimental. Al ya estar los dos haciéndose compañía, esto lleva a una dependencia del uno al otro, y con el tiempo y la frecuencia, se llega a 1. Enamorar de la feligrés. 2. En los peores casos, en entablar una relación sexual con la feligrés. Como pastores, debemos de tener siempre una red de amistades sanas, y sobre todo, una gran confianza con nuestra esposa. Recordemos, ella es la compañera dada por Dios para que nosotros como hombres no estemos solos, cf. Gen. 2:18, 20-24. Si hay una mujer con la cual el pastor se siente que esta soledad esta siendo llena, el pastor debe de inmediato cortar tal relación, y mas bien, tratar de reparar la relación con su esposa, y encontrar porque ha llegado a la situación de soledad que se encuentra.

Estas son solo 4 de las muchas causas porque los pastores el día de hoy caen en pecado sexual. Es de ver que no solo he hablado del pecado de adulterio, sino también de la pornografía, que es un pecado personal, pero no obstante, afecta a la esposa, como también a la congregación, pues el pastor vive una doble vida.

Aunque se reconoce que hay personas sin escrúpulos que se empeñan en hacer caer a los siervos de Dios, y que también hay personas que se dejan usar por Satanás y hacer caer a los siervos de Dios, no podemos dejar de por lado la responsabilidad del ministro en mantenerse intachable para el mundo, cf. Filipenses 2:15; Colosenses 1:22; Santiago 1:27.

Para aquellos, como en mi caso, que hemos crecido en la iglesia, es de gran asombro ver como una hermana puede mal interpretar mi buen trato para con ella, como un interés amoroso. Esto me enseño de muy temprana edad, y antes de entrar a mi ministerio, que muchas hermanas vienen dañadas a la iglesia, y que aun un gesto de caridad o de aprecio, lo pueden llegar a estimar tanto, que su necesidad de ser amadas, las hace pensar que el pastor esta enamorada de ellas. Así que el pastor debe de estar previsto de tales situaciones, y dejar bien en claro sus sentimientos para con la feligrés.

Si la hermana no solo verbalmente, sino que físicamente quiere demostrar su “cariño” para con el pastor, el pastor debe de poner paro inmediatamente a ese avance. Es acá donde muchos fallan, pues a veces por ingenuidad, piensan que no llegara a mas un abrazo, o un beso en la mejilla, o el simple agarrar de las manos en una oración. En mi caso, yo no doy besos, y un simple apretón (no caricia) de manos es suficiente para demostrar mi afecto.

Para terminar, sea o no que la feligrés es la que incita al pastor, es el pastor el que es ultimadamente responsable de lo que sucede. ¿por qué? Porque es el pastor el que es considerado líder, guía, y la persona profesional o madura que podrá ver los síntomas que llevarían a dicha relación a un desenlace amoroso o sexual. Es por eso que somos pastores, pues se nos ha confiado que tenemos un grado de juicio mayor que el del feligrés, y que Dios nos guía cuando vemos el pecado enfrente. No es solo guiar al pueblo hacia la presencia de Dios que hemos sido llamados, sino que también a caminar lejos del pecado.

Es algo duro a lo que hemos sido llamados, y es importante que nos mantengamos puros, para que nuestra familia no sufra, nuestra iglesia no sea azotada, y sobre todo, para que el nombre de Jesús no sea vituperado por los que no lo conocen, y sirvamos de piedra de tropiezo. 

Fuente: http://www.luisjovel.com/