Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.

..."Ciertamente vengo en breve." Ap. 22:20
..."En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados." 1co. 15:52
..."Seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" 1Ts. 4:17

Alentémonos con estas palabras que nos fueron reveladas. Bienvenidos a este blog todos los que esperan el rapto de la Iglesia

martes, 30 de septiembre de 2014

Cuanto cuesta perdonar

¿Cómo puedo perdonar a aquellos que me han ofendido?


Todos hemos hecho algo indebido, ofendido y pecado contra alguien en algún punto de nuestra vida. ¿Cómo debemos responder cuando ocurren tales ofensas?

De acuerdo con la Biblia, debemos perdonar. Efesios 4:32 dice; “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Igualmente Colosenses 3:13 declara, “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” La clave en ambos pasajes de la Escritura es que debemos perdonar a otros, como Dios nos perdonó a nosotros. ¿Por qué perdonamos? ¡Porque nosotros hemos sido perdonados!

El perdón sería sencillo si sólo tuviéramos que concederlo a aquellos que lo piden con pena y arrepentimiento. La Biblia nos dice que debemos perdonar a aquellos que pecan contra nosotros, sin condiciones. El negar el sincero perdón a una persona, demuestra resentimiento, amargura y enojo – ninguna de los cuales deben ser las características de un cristiano. En el Padre Nuestro, le pedimos a Dios que “perdone nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

Jesús dijo en Mateo 6:14-15, “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.” A la luz de otras Escrituras que hablan del perdón de Dios, Mateo 6:14-15 es la que mejor explica que la gente que se niega a perdonar a otros, realmente no han experimentado el perdón de Dios en ellos mismos.

Siempre que fallamos, al desobedecer uno de los mandamientos de Dios, pecamos contra Él. Siempre que hacemos daño a otra persona, no sólo pecamos contra ella, sino también contra Dios. Cuando vemos la enorme misericordia de Dios al perdonarnos TODAS nuestras transgresiones, nos damos cuenta de que no tenemos derecho a retener esta gracia para con otros. Hemos pecado infinitamente más contra Dios que lo que cualquier persona pueda pecar contra nosotros. 
Si Dios nos perdona tanto, ¿cómo podemos rehusar perdonar a otros tan poco? La parábola de Jesús en Mateo 18:23-35 es una poderosa ilustración de esta verdad. Dios promete que cuando venimos a Él, pidiéndole perdón, Él nos lo concede gratuitamente (1 Juan 1:9). 

El perdón que otorguemos no debe tener límites, de la misma manera que el perdón de Dios es ilimitado (Lucas 17:3-4).

Fuente: gotquestions.org

sábado, 20 de septiembre de 2014

La fe que mueve montañas Mateo 21:21-22

Testimonio del poder y la misericordia del Dios Altísimo. Pastor Yozzia (Argentina)


Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. 22 Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Hace un par de semanas, nuestra hermana Rosaura, nos vino a buscar cuando estábamos realizando la reunión del día domingo por la mañana, porque había tenido serios problemas con su hermano Esteban, por el cual veníamos orando. La noche anterior ellos habían salido a cenar con un primo que es de la prefectura argentina, y cuando regresan a su casa, a la madrugada, ya habían observado que los ojos de Esteban estaban enrojecidos. Luego de retirarse a descansar, al poco tiempo, nuestra hermana, escucha los gritos de su primo que la estaba llamando porque Esteban estaba desesperado porque no podía ver nada, y aunque se había sacado los lentes de contacto que tenía puestos, sentía que sus ojos le dolían muchísimo y no podía ver. 

Daba puñetazos y patadas a su primo, el cual escondía su arma reglamentaria porque tenía temor de que se la quisiera sacar para matarse. Rápidamente lo llevan al hospital, del cual lo envían a una óptica privada porque ellos no tenía guardia oftalmológica; allí le dicen que tenía ÚLCERAS EN LOS OJOS, y que no iba a poder ver por tres o cuatro días. Regresan a la casa, y media hora después, cuando se estaba durmiendo, otra vez los gritos desesperados de Esteban que no soportaba el dolor, que se quería matar, rompía todo en la casa, pedía por su madre, se revolcaba por el piso con movimientos similares al de una serpiente.

Angustiados, no sabían si llamar al 911 (policía) o a una asistencia médica; y estando en esa angustia, nuestra hermana decidió venir a la iglesia a buscar a los pastores para que fuésemos a ayudar a su hermano. Entre tanto, el vecino que es de la macumba le ofreció ayudarla; pero aunque vino no pudo hacer nada. Cuando llega y nos pide que vayamos a orar por su hermano, le dijimos que volviese a su casa y le preguntase si él quería, porque a la fuerza no se puede hacer nada; y que si le decía que si nos enviase un mensaje e inmediatamente iríamos, mientras tanto íbamos a estar orando. Cuando la hermana nos envía el mensaje diciéndonos que sí, que su hermano aceptó, de inmediato acudimos a su casa en medio de una copiosa lluvia, sabiendo, por la oración, que el Señor Jesucristo iba delante nuestro y que la victoria estaba asegurada; pues antes, en esa mañana, el Señor nos había dado el mensaje del “Endemoniado gadareno” (MARCOS 5:1-20) y del “Buen samaritano” (LUCAS 10:25-37), avisándonos lo que iba a pasar y que teníamos que acudir a ayudar a esta familia necesitada del poder divino.

Cuando llegamos, Esteban estaba en su habitación con un solo ojo vendado porque se había arrancado la venda del otro, se veía su rostro muy hinchado, su mandíbula estaba paralizada, le dolía la cabeza, el vientre, estaba con vómitos, y muy alterado, en fin, su estado físico y espiritual era crítico; pero cuando le ofrecimos oración dijo que sí, que ÉL CREÍA QUE DIOS LE PODÍA AYUDAR. En el mismo instante que comenzamos a orar se manifestó la Presencia del Espíritu Santo; el varón se quebrantó, su hermana también y todos podíamos sentir la Gloria de Dios en aquel lugar. El varón se reconcilió con Dios, porque era un apartado (Dios lo había liberado antes de haber estado en la macumba), y fue libre y sanado por la misericordia de Dios. A los pocos minutos, mientras compartíamos unos mates y hablábamos, ya podía distinguir que el Pastor tenía bigotes (siendo que tenía úlceras en los ojos y que no podría ver nada por 4 dias).

Después de un tiempo se quedó dormido, porque no había podido dormir en toda la noche. Unas pocas horas después regresamos a visitarle para ver como estaba. Y no solo ya se había sacado las vendas de los ojos, si no que veía perfectamente, pues él mismo cebó mates; sus ojos estaban ya completamente sanos, no había inflamación, ni siquiera estaban enrojecidos, LAS ÚLCERAS HABÍAN DESAPARECIDO; no le dolía ninguna parte de su cuerpo y estaba realmente como si nunca nada hubiese pasado. Esa tarde tenía que ir a curación y decidió no ir porque estaba seguro de que Dios le había sanado, pues la ciencia médica le había declarado que por tres o cuatro días no iba a poder ver. Ciertamente ni una huella había quedado de aquel accidente, y estaba completamente libre de todos los demonios que lo había atacado. Estaba completamente sano, tanto que al día siguiente viajó solo, a hacer trámites pendientes.

Lo mas asombroso, además de la Gloria de Dios que se manifestó en nuestro ahora hermano Esteban, es la Fe que tenía a pesar de que había congregado solo una vez, hace unos años atrás; nos recordaba al pasaje de la Biblia que habla de la Fe del centurión (LUCAS 7:1-10) que asombró a nuestro Señor Jesucristo. El siguiente domingo estuvo congregando en nuestra iglesia, contento, gozoso de lo que Dios había hecho en su vida y seguro de que ahora iba a hacer lo mismo por su mamá que iba a ser operada del corazón en la provincia de Corrientes. Le comento brevemente, a pesar de que su Mamá no es cristiana evangélica, por la fe de Esteban y Rosaura, la operación salió perfecta y solo estuvo tres días en terapia y su recuperación es un asombro para los médicos. Y no solo esto, si no que nuestro hermano Esteban pidió a Dios por todos los demás que estaban en terapia intensiva, y no quedó ni un paciente allí, todos fueron pasados a sala común.

ESTA ES LA FE QUE MUEVE MONTAÑAS Y NO ES PRIVATIVA DE LOS QUE TIENEN MUCHO TIEMPO CONGREGANDO, PORQUE ESTE VARÓN QUE SOLO HABÍA HASTA AHÍ CONGREGADO DOS VECES, TUVO TANTA FE QUE LA GLORIA DE DIOS SE MANIFESTÓ EN ÉL Y EN TODOS AQUELLOS POR LOS CUALES ÉL ORÓ A DIOS, PORQUE LO HIZO CON FE, NO TEMIENDO NADA; Y LA FE ES LO QUE AGRADA A DIOS Y MUEVE SU MANO PODEROSA.

DIOS LOS BENDIGA AMADA IGLESIA; TEN FE Y DIOS RESPONDERÁ TODAS TUS PETICIONES TAMBIÉN. CONFÍA, ¡NADA ES IMPOSIBLE PARA NUESTRO DIOS!.

Fuente: jesucristoeslavida.com

sábado, 13 de septiembre de 2014

Pesar y miedo en la Gran Tribulación

VENEZUELA Y EE.UU EN LA TRIBULACION - Sueño de Maggie


Hoy día domingo 10 de abril, me levanté para ir a la Iglesia y me senté en la cama y dentro de mi sentí una voz que me dijo que ese domingo no iría a la Iglesia que debía dormir y me extrañé y pensé, "no, debo ir a la Iglesia" y comencé a pensar en que ropa me iba a poner y mis ojos comenzaron a sentirse muy pesados y mi cuerpo con mucho sueño; seguía pensando en que debía de levantarme, la pesadez de mi cuerpo fue tanta que me fui yendo hacia atrás; mi hijo me beso y no supe de más nada; caí en un sueño  profundo. 

El primero de mis sueños fue en Venezuela, allí pude ver como estaba ese país luego del arrebatamiento, había mucha escases no había agua potable y había enfermedades nuevas, hacía mucho calor, era exagerado.

Pude ver la casa de mis abuelos que era habitada por otras personas, ellos manejaban un jeep Cherokee último modelo (aún no salió) y me pregunté porqué ellos traían un carro tan caro si había tanta escasez; y, una voz me responde, que fue porque ellos confiaron en la bestia en el tiempo de bonanza. Luego pude hablar con una mujer que estaba sucia y enferma y le pregunté qué padecía,  ella me explicó que ella tenía un conejo como mascota y que hacía un tiempo había caído una plaga (como chinches) en los animales; y muchos de los que tenían animales cómo mascotas, fueron picados por estos insectos y contaminados con una enfermedad la cual no tenía cura y que a ella ya le habían reemplazado parte de la pierna por una de metal y aún asi la enfermedad se la estaba comiendo lentamente. Vi la parte de atrás de su pierna era horrible esa enfermedad le atrofiaba los músculos y luego los huesos; parecía elefantitis. 

Luego pude ver cómo a la gente no le quedaba más opción de dejarse sellar por la bestia; vi cómo una mujer lloraba porque ella no quería ser sellada, pero lo hizo y en el supermercado ella continuaba llorando, pasó su mano debajo de un escáner y pago su compra. 

Este sueño fue de día; antes de salir de este sueño oí la voz que me dijo: aún mis siervos creen que lo que han visto es parte del final, ni siquiera se imaginan lo que vendrá.
Por eso Dios avisa.

Luego tuve otro sueño, ese fue aquí, en EEUU, yo me encontraba en una calle y vi a un grupo de niños corriendo hacia donde estaba yo, ellos tenían miedo y algunos lloraban y les pregunté porque lloraban y dos de ellos me dijeron que sus maestros los habían marcado, era una marca azul celeste en su pierna derecha y les habían dicho que no podían decir nada y menos a sus padres, los niños siguieron caminando llenos de espanto y miedo; yo no entendí. 

Luego me vi en una casa donde habitaban una familia cristiana que se había quedado (en el arrebatamiento); ese lugar donde estaban era horrible, sucio, apestaba, había orín de roedores, estaba infectado de animales e insectos. Estaban la madre, el padre y sus dos hijos adolescentes una chica y un chico; los chicos dormían cuando su madre entró desesperada diciendo que debían de irse que ya no había más tiempo, ellos ya no tenían proviciones y la mamá se había ido a comprar comida y no pudo porque no tenía el chip y solo con eso podía pagar. El chico comentó que él ya no podía ir a la escuela porque no tenía el sello. Yo me sentía desesperada y me dolía ver a esta familia. 

La voz me dijo: ellos antes eran de dinero pero no estaban firmes en el tiempo del arrebatamiento y se quedaron. El padre solo lloraba con sus manos en la cabeza y estaba desesperado, ellos habían buscado comida en los basureros; vi unos duraznos podridos ellos le cortaban el pedazo que aún estaba bueno para comerlo; habían ratas y vi una rata gigante que había agarrado un durazno y ellos lucharon con la rata para quitarle el durazno. La madre lloraba y gritaba vayámonos pero hay que empacar todo y de la alacena; ella empezó a sacar unos vasos de vidrio para llevárselos; su esposo le decía que no y ella llorando le decía que sí porque eso era todo lo que quedaba y ya no iban a poder comprar nada más; su hija agarró un vaso y le puso papel absorbente, para que no se quebrara en la mudanza y su mamá le dijo que no le colocara porque ese era el último rollo que quedaba, que le metiera bolsas plásticas y la chica reaccionó y dijo vamos que el Señor nos proveerá.

El Señor me mostró a un joven que vivía a unas casas, y la bestia era su ídolo y en ese momento entendí que habían personas que adoraban a la bestia como su ídolo, y otros que ni sabían qué era lo que pasaba y solo seguían al montón de personas y a la final terminaban en manos de la bestia igual (adorandola).

Esa familia se fue a refugiarse en unas cuevas o basements (sótano). Salí de esa casa y ya habia anochecido. 

Había un alboroto en la calle la gente corría, tenían miedo, pavor; vi como una pareja de ancianos salieron de una casa, ellos se abrazaban asustados y confundidos. Llegó una patrulla, los carros iban en reversa, huían de ese lugar; solo le vi la cara al oficial estaba aterrorizado; yo no entendía nada hasta que el policía se acercó a una casa y vi lo más horrible. 

Había una música a todo volumen, yo pensé que la policía solo venía a controlar la algarabía de la música, pero no era así, volteé a ver hacia mi izquierda y de la casa de donde provenía la música, vi que estaba la puerta abierta y vi una cartelera (para colocar notas, manualidades,etc), allí estaban pegadas unas cabezas humanas decapitadas, unas tras otras de hombres y mujeres. Una imagen horrorosa yo quedé sin habla y volteé hacia otro lado horrorizada y la voz me dijo: Esa era la casa del joven que adoraba a la bestia y que esas eran personas que había sido decapitadas por causa de Cristo.

El policía, tiró boca abajo la cartelera y entró; yo me vi luego dentro de la casa y cuando el policía fue apagar la música, algo le entró en el ojo y quedó contaminado con una enfermedad, a mi me extrañó que él no muriera.
Me di cuenta que las personas alli no tenían amor. La voz me dijo en mi corazón que ya las personas no tenían amor. 
Después de este sueño yo me desperté. 

Fuente: rugeelleondelatribudejuda

lunes, 8 de septiembre de 2014

¿Alguna vez Dios contestará mi oración?

¿Alguna vez has hecho esta pregunta? David Wilkerson


¿Existe algún asunto especial por el cual has estado orando por largo tiempo, sin aparente contestación a la vista? ¿Hay tiempos cuando piensas si la respuesta llegara alguna vez? Honestamente, ¿has hecho todo lo que puedes hacer? ¿Has cumplido cada requisito de la oración? ¿Has llorado, ayunado y has pedido a Dios fervientemente en fe verdadera?  ¿Y aun nada parece suceder? 

Si debes contestar si a todas las preguntas, estas en buena compañía. No eres algún tipo de cristiano extraño sufriendo una reprensión de parte del Señor. La atrasada respuesta a la oración es una de las experiencias más comunes compartida por los más piadosos hijos de Dios.

Doy gracias a Dios por ministros y maestros quienes predican la fe. ¡Yo también lo hago! Gracias a Dios por maestros que conmovieron mi alma a que esperara milagros y respuestas a todas mis oraciones. Quizás la iglesia sea infiel e incrédula. Dios tiene que explotar sobre nosotros con una revelación nueva y fresca de sus poderosas promesas. Hay mucha nueva enseñanza hoy acerca de “hacer la confesión correcta.”

También, el pueblo de Dios es animado a que piense en forma positiva y afirme las promesas de Dios. Nos dicen que libremos nuestras vidas de todo resentimiento escondido – arreglar los daños, aun desde nuestra niñez. Últimamente, se enseña que la mayoría de nuestras oraciones sin respuestas, nuestras enfermedades persistentes, nuestra incapacidad de mover a Dios a nuestro favor es un resultado directo del mal manejo de nuestra fe. Como un maestro de fe lo expreso: “La fe es como un grifo; puedes abrirlo o cerrarlo.”

Todo suena sencillo. ¿Necesitas un milagro financiero en tu vida? Entonces simplemente, libra tu vida, nos dicen, de todos obstáculos, resentimientos, e incredulidad – confiesa como que ya recibiste la contestación por fe, y será tuya. ¿Quieres que ese esposo divorciado regrese por la reconciliación? Confiésalo – imagínate que esta sucediendo-crea una imagen mental de una bella reunión-y será toda tuya. ¿Esta alguien a la puerta de la muerte? Entonces avísale a Dios que no aceptaras un no como respuesta; recuérdale sus promesas; confiesa la sanidad y sucederá, así lo enseñan.

Y si tu oración no es contestada; si el esposo se mantiene alejado por meses interminables; si el ser querido enfermo muere; si la necesidad financiera se convierte en una crisis-sugieren que es culpa tuya. En algún momento, tú permitiste que un pensamiento negativo bloqueara el canal. O, tenías un pecado oculto o un resentimiento que no rendiste. Tu confesión era anti-bíblica o deshonesta. Un maestro de fe escribió: “¡Si no obtuviste los mismos resultados que yo, no estas haciendo todo lo que yo hice!

No estoy siendo chistoso, yo creo que Dios contesta la oración.

¡Oh, cuanto creo en eso! Pero mi oficina esta recibiendo cartas trágicas de cristianos honestos quienes están totalmente confundidos y desanimados porque no parecen poder hacer funcionar todas estas nuevas oraciones y formulas de fe. “¿Qué pasa conmigo?”; escribe una dama molesta. “He examinado mi corazón y he confesado cada pecado. He atado poderes demoníacos a través de la Palabra de Dios. He ayunado; he orado; he confesado las promesas-aun así, no he visto la respuesta. Debo estar espiritualmente ciega o estoy haciendo algo incorrecto.”

Créeme, hay miles de cristianos confundidos a través de la nación quienes se condenan a sí mismos porque no pueden producir una respuesta a una oración desesperada. Ellos saben que la Palabra de Dios es verdadera, que ni una sola promesa puede fallar, que Dios es fiel a todas las generaciones, que él es bueno, y que él quiere que sus hijos esperen respuestas a sus oraciones.

Pero, para ellos, esta es la única oración que sigue sin respuesta por tiempo indefinido. Así que se culpan a sí mismos. Ellos escuchan los casetes de maestros y predicadores quienes hablan tan poderosamente y positivamente acerca de todas las respuestas que están recibiendo como resultado de su fe. Y escuchan los testimonios de otros que tienen una formula bien programada quienes reciben de Dios todo lo que piden. Entonces miran su propia impotencia, y la condenación los abruma.

Déjame abrirte mi alma acerca de este asunto de oraciones sin contestar.

Primeramente, respeto y amo a todos los maestros y ministros de fe y confesión positiva. Ellos son grandes hombres y mujeres de Dios. Nosotros necesitamos desesperadamente que nos recuerden el poder de la fe y el pensar apropiado. Todo es muy bíblico, y aquellos quienes resisten o niegan tal enseñanza probablemente nunca toman el tiempo para escuchar lo que realmente esta siendo enseñado

Pero hay un gran problema. La corriente de fe esta rodando a toda velocidad sobre ruedas que no están centradas. Y si sigue rodando en la dirección que ahora ha tomado, incoherente, se saldrá del carril, y mucha gente confiada será herida. Algunos ya se están dando por vencidos porque han caído bajo esclavitud a enseñanzas sobre la fe que sugieren que toda oración sin respuesta es el resultado de error humano. En otras palabras, si no funciono para ti – tú hiciste algo incorrecto así que sigue practicándolo hasta que funcione.

No puedes alimentar tu fe solo con promesas que te sirven a ti mismo para sanidad, riqueza, éxito y prosperidad como tampoco puedes estar sano y fuerte solo comiendo postres. La fe viene por el oír “toda la Palabra”  no solamente porciones preferidas.

¿Qué me dices de las verdades Bíblicas que hablan del sufrimiento que enseña obediencia? Como dijo Jesús, aprendemos obediencia por las cosas que sufrimos (Hebreos 5:8). Hay muchas escrituras acerca del sufrimiento como las hay acerca de la fe.

Pedro advirtió que la fe no debe estar sola.

Él dijo, “Añade a tu fe, virtud, conocimiento, dominio propio, perseverancia, paciencia, etc.” La fe sin paciencia y virtud y dominio propio se vuelve centrada en si misma y desequilibrada.

Todas las enfermedades no son ocasionadas por demonios o espíritus malos. Muchas son causadas por falta de dominio propio, glotonería, y malos hábitos. Esta generación que eructa y esta hinchada se llena con montañas de comida rápida, postres y bebidas envenenadas – luego, cuando el cuerpo esta debilitado y atacado por la enfermedad, corremos en pánico a la Palabra de Dios como una panacea rápida. Hacemos lo que sea para ser sanados – excepto practicar dominio propio y perseverancia. Y aunque Dios, en su misericordia, a menudo anulará nuestros caminos indulgentes y sanara nuestros cuerpos, necesitamos invertir en nuestra fe un poco de dominio propio.

Hay tiempos en la Biblia cuando Dios no podía, o no contestaba – sin importar cuantas veces le pedían – sin importar cuan grande fuera la fe o cuan positiva la confesión. Pablo no fue liberado de la aflicción que lo abofeteaba, aunque él oró diligentemente por una respuesta. “… respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí….” (2 Corintios 12:7-10).

Dios quería ver la obra de gracia terminada en Pablo primero. El no permitiría que su hijo se hinchara de orgullo. El no se regocijaría en una liberación – sino aprendiendo cómo el poder de Dios podía ser suyo en tiempos de debilidad. Pero mira lo que obro en Pablo, comprobando que Dios tenía razón al no contestar su petición:

“…Por tanto de buena gana me gloriare mas bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.” (2 Corintios 12:9-10).

¿Le faltaba fe a Pablo? ¿Estaba lleno de pensamientos negativos? ¿Malas confesiones? ¿Por qué Pablo no predicaba el mensaje que tanto escuchamos hoy? “No tienes que sufrir enfermedades, pobreza, angustia, sufrimiento. No tienes que soportar necesidad o debilidad. Reclama tu victoria sobre todo sufrimiento y dolor…”

Pablo quería mas que sanidad, mas que éxito, mas que liberación de aguijones espinosos – ¡él quería a Cristo! Pablo prefería sufrir que tratar de rechazar lo que Dios ordenaba. Por eso es que él podía gritar, “Me glorío en mi situación presente – Dios esta obrando en mi a través de todo lo que sufro. En y a través de todo, yo sé que mi sufrimiento presente no puede compararse con la gloria que me espera.”

Abusamos nuestras respuestas.

Somos malagradecidos, y a menudo convertimos nuestra liberación en desastre. Eso fue lo que le paso a Hezequías. Dios manda a un profeta para que le advirtiera que debía prepararse para morir, diciendo, “Morirás y no vivirás.” Hezequías lloró, se arrepintió y le rogó a Dios por quince años más. Dios contestó su oración; le concedió una nueva vida. El primer año del aplazo, hizo compromiso, exponiendo a Israel a reyes enemigos. Él trajo desastre sobre su familia y su nación.

Hay otros momentos cuando Dios se niega a contestar nuestra petición, porque él tiene “algo mejor.” Él contestara, pero no lo reconoceremos como tal. Lo veremos como rechazo – pero, a través de todo, Dios estará haciendo su perfecta voluntad. Encontraras este principio obrando cuando Israel era llevado cautivo a la tierra de los caldeos. “Que desastre,” clamaron. “Dios ha rechazado nuestras oraciones; somos abandonados. Dios ha vuelto hacia nosotros oídos sordos.”

Aquellos que quedaron en Jerusalén se hincharon pensando que Dios había contestado su oración y los había bendecido al permitirles quedarse. Pero aquellos que quedaron atrás fueron destruidos totalmente por la espada, hambre y pestilencia hasta que todos fueron consumidos (Jeremías 24:10).

Pero aquellos que fueron llevados cautivos se les dijo, “… a los cuales eché de este lugar a la tierra de los caldeos, para su bien.” (Jeremías 24:5). Ellos nunca reconocieron la obra de Dios, preservando un remanente, pero aquellos que fueron “salvados a través del sufrimiento” regresaron a reconstruir la tierra.

Algunas de mis oraciones todavía no han sido contestadas.

La Biblia dice, “la confesión honesta es buena para el alma.” Les confieso que todavía no recibo respuesta a dos oraciones que he hecho por años. Ya me parece escuchar a alguien decir, “Hermano David, ¡no haga eso! ¡Eso es negativo! Eso es una mala confesión. ¡Con razón aun no ha recibido esas dos respuestas a la oración!” Estoy mas entretenido que herido por tales comentarios. Me niego a ignorar los hechos.

El hecho es que he orado fervorosamente acerca de estos dos asuntos – he echado mano de cada promesa de la Biblia – tengo confianza que Dios puede hacer cualquier cosa – ¡le he dado a mi bendito Señor fe que mueve montañas! Sin embargo, pasan los años y todavía no he visto las respuestas. Miles de mis oraciones han sido contestadas. Veo respuestas a mis oraciones cada día de mi vida. Dios hace lo milagroso a mi favor, a cada vuelta en mi vida. Pero aun así, esas dos oraciones aun no han sido contestadas.

Dejare que los expertos de oración y fe traten de analizar las razones de estas oraciones sin respuesta – pero, en cuanto a mí concierne, no estoy preocupado por eso. Ya he pasado por toda la condenación propia. Ya tuve suficiente de culparme a mí mismo porque no recibí las respuestas cuando las quise. ¡Dios esta trayendo un balance a mi fe! Mi confesión positiva esta siendo recanalizada en la dirección correcta. ¡Y, oh, el gozo y la libertad cuando tu fe en Dios ya no depende solamente en recibir respuestas! ¡Que liberación cuando tu fe solo se enfoca en Jesús y en recibir su carácter santo!

¿Serán contestadas alguna vez mis oraciones?

Creo en el horario del Espíritu Santo. En el tiempo de Dios, todas nuestras oraciones serán contestadas de una manera u otra. El problema es, que tenemos miedo de someter nuestras oraciones al escrutinio del Espíritu Santo. Algunas de nuestras oraciones necesitan ser limpiadas. Algo de nuestra fe esta siendo malgastada en peticiones que no son maduras. 

Fuente: tscpulpitseries.org

lunes, 1 de septiembre de 2014

Afligidos pero tranquilos

Tres formas para afrontar la aflicción  Salmos 13:5-6


"Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegrará en tu salvación. Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien"

En la actualidad que vivimos no es de extrañarse que enfrentemos tantas aflicciones de toda índole, algunas provocadas por consecuencias de nuestros errores y pecados, otras ocasionadas por el mundo y por Satanás el cual se goza y se empeña por afligirnos con el propósito de desanimarnos y atribularnos y que de alguna manera poder debilitar nuestra fe, sin embargo aunque todas aparenta un efecto negativo, Dios las usa para formar nuestro carácter y hacer mas firme nuestro caminar. El señor Jesucristo deja bien marcada una verdad la cual a través de los siglos, todos los santos nos ha tocado vivir.

La encontramos en Juan 16:33 “ Estas cosas os he hablado para que en mi tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Salmos 34:19 dice también que muchas son las aflicciones del Justo, pero de todas ellas le librara Jehová. Es claro nadie disfruta las aflicciones pero la realidad es que las enfrentamos y es necesario aprender del salmista David el Cual paso por Muchas aflicciones. 

I. La Misericordia de Dios Nuestra Confianza ver. 5 a

David alude que en la misericordia de Dios había confiado cuando sus enemigos se enaltecían sobre él y aun cuando sentía que Dios le había olvidado y que escondía su rostro de el, es importantísimo saber en donde esta fundada nuestra Confianza. Algunos fracasan por que ponen su confianza en fundamentos perecederos como lo son el dinero, la educación, el trabajo, en algún amigo que después los abandonan. Es obvio que en este mundo muchas cosas nos invitan a poner nuestra confianza en ellas, pero ninguna de ellas son eternas, solamente la misericordia de Dios es Eterna Salmo 103:17 Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen.

No hay mejor base que la misericordia de Dios, ya que él es fiel a lo que ha prometido y nos ha manifestado su gracia a pesar de nuestra indignidad y defección que tenemos como seres falibles, cuando confías en la misericordia de Dios, te haces dependiente totalmente de el, y todos tus recursos, habilidades y conocimientos los depositas con humildad en sus manos y Dios te da victoria sobre toda aflicción. Salmo 89:28 dice Para siempre le conservare mi misericordia. 

II. La Salvación Alegría del Corazón

A veces buscamos motivos para estar gozosos, mas aun cuando nos encontramos en aflicción, en enfermedad, aprietos financieros, David encontró un solo motivo en medio de la aflicción que mantenía su corazón alegre y era la Salvación, no hay otra cosa más valiosa y más placentera que la salvación que Dios nos ha dado esta palabra hermosa que encierra libertad, salud, rescate y poder, debe de ser el motivo de alegría también para nosotros Isaías 25:9 Y se dirá en aquel día: He aquí, este es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvara; este es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación, Hoy en día el mundo ha provisto de muchos medios por los cuales adquirir alegría, pero no es duradera y ni tampoco satisface el alma, solamente la Salvación produce gozo perdurable, por eso David pidió a Dios Vuelve el gozo de Mi salvación cuando él había pecado. Si tu alegría es la Salvación de Dios no habrá aflicción que pueda dejarte triste y derrotado.

III. Cantando por que nos ha hecho Bien

La Biblia nos narra un ejemplo de dos siervos de Dios en Hechos 16 que a pesar de la golpiza que les habían dado y sus pies puestos en el cepo no incurrieron en reclamos, ni lamentos sino que estando en la cárcel oraban y cantaban himnos al Señor. ¿Te has preguntado que era lo que cantaban Pablo y Silas? , Voy argumentar yo creo que les vinieron a la mente todas las cosas buenas que Dios había hecho en ellos y ese agradecimiento estallo en cánticos espontáneos que brotaban de lo mas profundo del corazón. A través de ese agradecimiento a Dios proclamaron sus bondades y fue un testimonio a los presos los cuales los oían. 

Es importante recordar los beneficios que Dios ha hecho a favor de nosotros dándole cánticos de agradecimiento y proclamando su benignidad, eso nos quitara la mirada de la aflicción y miraremos la mano de Dios obrando en nuestro problema y a la misma vez daremos un testimonio digno de nuestra fe en Cristo. El salmista decía mi cántico esta de continuo en mi boca.

Si como Cristianos sensatos y consientes de que en nuestra vida habrá aflicciones y echamos mano de estos remedios viviremos una vida abundante, aun en nuestros problemas cantaremos por que nuestra mirada no estará en la aflicción sino en la misericordia, la salvación, y la alabanza y podremos decir en medio de la hecatombe: Mas yo en tu misericordia he confiado. Mi corazón se alegrara en tu salvación. Cantare a Jehová por que me ha hecho bien. 

Fuente: centraldesermones.com