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jueves, 28 de marzo de 2019

El Vaticano creó a Hitler y al Partido Comunista

Los Jesuitas, brazo criminal de los Papas, financiaron la Segunda Guerra Mundial


El clero político enemigo de las libertades

Con el objetivo de conquistar al mundo para la religión del catolicismo romano, el Vaticano formó y financió la maquinaria destructiva de Adolfo Hitler y los, escuadrones de la muerte, Jesuitas prepararon secretamente la Segunda Guerra Mundial. Para la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, Hitler, Mussolini y Franco serían los defensores de la fe apostata – falsa del evangelio de Cristo -. Ellos, fueron preparados para ganar y conquistar el mundo, y establecer un milenio para el Papa.

El Dr. Alberto Rivera, en su libro Cortinas de Humo asegura que “el 3 de mayo de 1945, el día en que murió Adolfo Hitler, el dictador español, Franco afirmó: Hitler, hijo de la Iglesia Católica, murió mientras defendía al cristianismo”. También dijo “sobre sus restos mortales yergue su victoriosa imagen moral. Con el triunfo del mártir, dios le da a Hitler los laureles de la victoria”.

La información documentada y vertida en el libro La Historia Secreta de los Jesuitas, publicada por la Editorial Chick Publications, asegura que Hitler mismo declaro: “Aprendí mucho de la orden de los jesuitas. Hasta ahora, nunca ha existió en la tierra nada más grandioso que la organización jerárquica de la Iglesia Católica, Yo – Hitler – transfería a mi partido muchos de esta organización”. El ex jefe del contraespionaje nazi y uno de los cercanos colaboradores de Adolfo Hitler, Walter Schellenberg “Himmler formó la organización de la Gestapo, siguiendo los principios de la orden jesuita”. Informó “los reglamentos y ejercicios espirituales, prescritos por Ignacio de Loyola, fueron el modelo que utilizó en el poder Adolfo Hitler. La misma estructura que mantiene el orden jerárquico de la Iglesia Católica”.

Alberto Rivera sostiene que Franz von Papen, otro nazi poderoso cuya participación fue fundamental para establecer el concordato entre Alemania y el Vaticano, donde el “Tercer Reich es la primer potencia mundial que no sólo reconoce, sino que pone en práctica los elevados principios del papado”.

Y, ¿qué es un concordato? Es un acuerdo entre el Vaticano y un gobierno. En lo que respecta al Vaticano, el gobierno que firma el concordato llega a ser parte del gobierno de “dios”, y el Vaticano tiene el propósito de estabilizar ese gobierno, y brindarles protección divina e internacional. Lo que sucedió con el Holocausto que se llevó a cabo en la Segunda Guerra Mundial, fueron masacrados por Hitler más de 6 millones de judíos creyentes en el cristianismo bíblico.
Cortinas de Humo afirma que los tres grandes defensores de la fe católica romana fueron Hitler, Mussolini y Franco. Los tres gobernantes fueron concordatos con el Vaticano y se sometieron a los intereses de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Mientras la maquinaria de guerra nazi arrasó los Balcanes y se dirigía a atacar Rusia, Yugoslavia ya había sido ocupada de manera cruel por los nazis.

El odio del Vaticano a través del papa se reflejo contra los miembros de la Iglesia Ortodoxa Rusa. El autor subraya que “a estos los llamaron serbios y en Yugoslavia los sentenciaron a la muerte. Sólo les dieron una opción: convertirse al catolicismo, o morir”.
Así el Vaticano creó el partido “Comunista” para destruir a uno de sus más grandes enemigos, la Iglesia Ortodoxa Rusa. Pero, los “Comunistas” traicionaron al papa y rehusaron destruir a los miembros de esa iglesia. Sin embargo, el papa Pío XII creó un “macabro” plan para hacer el trabajo sangriento que los “Comunistas” no habían hecho: “matar a todos los miembros de la Iglesia Ortodoxa y a sus ministros”.

Tras las órdenes de los jerarcas de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, los sacerdotes católicos –jesuitas- cambiaron la sotana por el uniforme de los temibles escuadrones asesinos de la Ustashi, encabezaron los asaltos más bárbaros, brutales y crueles contra los ortodoxos, sin dejar de practicar torturas satánicas que nunca se habían visto en el siglo XX.

De acuerdo a los libros que documentan los crímenes de los sacerdotes católicos, específicamente el del Terror Católico Hoy afirma “a la población no católica de la Croacia (Yugoslavia) de dieron a escoger: la conversión o la muerte. De manera violenta y con el apoyo del gobierno cerraron templos, destruyeron documentos parroquiales, quemaron los edificios eclesiásticos, con frecuencia arrestaban a los feligreses ortodoxos en sus templos y los dejaban allí, o en salones locales, mientras esperaban a su suerte”. Su consigna era, conversión a la fuerza, campos de concentración o ejecución”.   La explicación detallada de la forma tan brutal como se conducían los sacerdotes católicos está más que ejemplificada, porque la “supervivencia de los integrantes de la Iglesia Ortodoxa dependía del capricho de los comandantes de la Ustashi y de los padres católicos (sacerdotes) que los acompañaban”.

El grupo de sacerdotes asesinos a través de la Ustashi usaba las armas más primitivas, tales como horcas, palas, martillos y serruchos, para torturar a sus víctimas antes de matarlas. Les quemaban las piernas, les arrancaban la piel y la barba, los cegaban cortándoles los ojos con cuchillos con todo y cuencas”.

La crueldad de sacerdotes del catolicismo no tenía límites “no perdonaban ni a mujeres ni a niños”. En las aldeas entre Vlasénica y Kladanj, las tropas nazis ocupantes descubrieron a niños que la Ustashi había atravesado con estacas, sus pequeños miembros se veían retorcido por el dolor. La brutalidad sin precedentes de la Ustashi, está registrado en los testimonios bajo juramento de varios testigos sobrevivientes de la masacre. “En Nevesinje, la Ustashi arrestó a toda una familia serbia, formada por el padre, la madre y cuatro hijos. La madre y los hijos fueron separados del padre. Durante siete días no les dieron nada de comer ni beber”.
“A la madre y a los hijos de dieron de comer un buen trozo de carne asada y mucho agua, puesto que tenían tanta hambre, se comieron toda la carne. Después que terminaron de comer, los de la Ustashi le dijeron que habían comido carne de su padre”.

Mientras la Institución Católica Romana, sólo durante la Inquisición española, torturó, mutiló y mató a 68 millones de personas, y muchos eran cristianos que creían en la Biblia. Ejemplos de la ira incontrolable del Vaticano, como la Remera del Apocalipsis mostró sus colmillos, trato de destruir por completo a sus enemigos y encubrió sus crímenes astutamente. Atrás de todo esto está Satanás, quien actúa y nos rodea con la intención de destruir el cristianismo bíblico.

La Iglesia Católica, Apostólica y Romana “huele a muerte”.

En los países donde los sacerdotes tienen metidas las manos en la política hay bombazos, muertos y movimientos armados. Hay terrorismo y una desestabilización económica, para debilitar a los gobiernos que niegan espacios para los curas –jesuitas – en los asuntos políticos. En los países de Centroamérica, el terrorismo es ya una forma de vida con terror, en Colombia, México,  Chile, Perú, Venezuela, Ecuador, Salvador y en el Medio Oriente, estallan autos bomba en España y en todas partes de Europa donde hay violencia, el clero político – la iglesia Romana- influye por medio de los jesuitas que voluntariamente se ofrecen como mediadores entre los terroristas y el gobierno, siempre es un obispo.

El clero es capaz de todo. Es capaz de tener hijos, con tal de no autorizar los métodos anticonceptivos, abortos y niños probetas, de los más grandes crímenes, de las más grandes atrocidades de quemar vivas a las personas, por decir que el mundo es redondo – época de la Santa Inquisición -, de crear al fascista de Adolfo Hitler, para matar a más de 6 millones de judío, de ser los creadores del Comunismo y de someter a la nación (pueblo) a un pensamiento oscurantistas y con la promesa de construir un paraíso en el otro mundo (infierno), después de la muerte, porque ellos no alcanzarán el paraíso celestial por apostatas.   

El clero salvaje es capaz de organizar Cruzadas y amanecer cruzados, de perdonar los pecados de sus apostatas o de atentar contra la vida, -en México ordenaron matar al General Obregón y a Luis Donaldo Colosio, de orgías de sangre y terror en una sola noche como en París, o de años de tortura y esclavitud física e ideológicamente como en México, que todavía no se libera del letargo evangélico.
En Europa Occidental, Rusia, después de que Gorbachov iniciara sus relaciones con el Estado Vaticano, la iglesia católica, empezaron los bombazos y el surgimiento de la guerrilla para la liberación de territorios y conformar otros Estados, para apoderarse del control de Estado ruso, sin importarles la mutilación  de miles de vidas inocentes. El clero Romano huele a muerte, tristeza, odio, corrupción y hasta azufre – su amo es el diablo -.

En 1988 el entonces representante del Papa aquí en México, monseñor Jerónimo Prigione, avaló el fraude electoral del PRI y apoyo la usurpación al poder de Carlos Salinas de Gortari, (hoy la hace el clero con Enrique Peña Nieto) considerado en compañía con el poderoso y discípulo de Benedicto XVI, Norberto Rivera como los mejores diplomáticos con que cuenta el Vaticano en México y que preparan su permanencia en el poder presidencial con el PAN.
Como regencia de lo que es la iglesia y el clero, Carlos Marx en su crítica a la religión dice: “sus representantes muestran una realidad con conciencia cotidiana fetichista y mentirosa, hipócrita, la miseria como expresión y el opio del pueblo – sus drogas-, que no definen su propia realidad”.

Marx paso de una crítica de la religión como fundamento de la política, del Estado cristiano luterano, a la crítica religiosa de los político, explica: “no busquemos el misterio del católico en su religión, busquemos el misterio de su religión en el católico real – el Papa y sus huestes (engendros-demonios) que conforman al clero- ¿Cuál es el culto mundano en que el católico –sacerdote o jesuita – práctica? La usura, ¡Cuál su dios mundano – Satanás -! El dinero y la corrupción.

Ante esta disyuntiva religiosa el papa, Benedicto XVI pidió perdón, al igual que sus antecesores, a nombre de la iglesia Católica, Apostólica y Romano, por ser tan pecadora y, específicamente, por los actos de barbarie que la jerarquía ensotanada reconoce como “pecados”, porque, como ya se sabe, son de diferentes tamaños, hay que recordar los movimientos violentos en los pueblos que buscan su libertad, la represión al través de la Santa Inquisición y el fundamento sobre la estructura ambiciosa del poder. El ensayo político de José Guerrero, La corrupta iglesia, estima: “el clero en su historia no ha dejado de pecar, venial o mortalmente, del disimule y engaño hasta enviar a la muerte, sobre todo a los judíos que heredarán la Tierra Prometida de Dios, en su terrible Inquisición pretendió frenar la evolución de la ciencia con el proceso de Galileo Galilei y muchos más que pretendieron hacer luz en las tinieblas, porque la luz del saber y el entendimiento lo querían para ellos solamente y poder controlar a todo un pueblo”.

El saludo a Satanás del PRI.

Ahora Benedicto XVI pide perdón porque la iglesia Católica, Apostólica y Romana arrebato la bandera religiosa a los judíos – Jesús de Nazaret fue judío-, para entender el gran negocio tan floreciente y corrupto hasta hoy en nuestro días. En México, la iglesia apostata y sus representantes no han dejado de cometer pecados de toda clase, desde la infamante protección que dieron a los encomenderos, latifundistas, minero explotadores y tenderos, delincuentes, homicidas, explotadores del vicio y la prostitución, pederastas – sacerdotes homosexuales – y narcotraficantes, permite que la imagen de la Virgen de Guadalupe se exhiba y se adore en negocios de prostitución y santería en México.

Reconoce el clero político que entre sus atrocidades está utilizar a los indígenas como cualquier mercancía de su propiedad y que la gente más ignorante está bajo su protestad por mandato de Satanás – gobernador de éste mundo -. Por ello, se permitía que ese sector de los mexicanos fuesen tratados como animales, incluso ser herrados en la frente a manera de identificación – como la marca del diablo 6666– por si algún esclavo heroico lograba escapar de la encomienda, como sucedió en la época de la Colonización, Reforma y el Porfiriato.

Los ejemplos de la iglesia corrupta son múltiples, para asaltar al poder presidencial es capaz de todo como el caso de Samuel Ruiz en Chiapas, - responsable del levantamiento armado de los indígenas - , su protección al narcotráfico y su complicidad en representar sus intereses copulares, con el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada y ahora con Felipe Calderón Hinojosa.
La iglesia enemiga de los mexicanos y de las fuerzas progresivas, porque ellos apuestan al total control del estado, ahora con Enrique Peña Nieto y el PRI,  y, por ende, al pensamiento oscurantista.