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jueves, 26 de octubre de 2017

Las mujeres rencillosas

Mujeres cristianas también son gotera.


Estoy segura de que alguna vez en tu casa has tenido una gotera, ya sea por causa de la lluvia o por un grifo dañado que no deja de gotear. De hecho, en mi cocina tengo un pequeño grifo que en la última semana no ha parado de gotear. Cuando hay silencio en la casa (para ser honesta, pocas veces) es un sonido que es constante, irritador y desesperante. Parece que te taladra en la cabeza. A veces te dan ganas de arrancarlo y acabar por completo con ese ruido torturador. Es algo continuo, con ritmo, no se detiene, tic, tic, tic, gota a gota, y sigue cayendo sin cesar, ¡es terrible! A mí me desespera, sabes a lo que me refiero ¿verdad?

La mujer gotera.

Proverbios 27:15-16: “Gotera constante en día de lluvia Y mujer rencillosa, son semejantes; El que trata de contenerla, es como refrenar al viento Y recoger aceite con su mano derecha”.

La Biblia compara este ruido enloquecedor de gotera continua con la mujer rencillosa. ¿Qué quiere decir la palabra “rencillosa”? Se refiere a una persona que siempre está riñendo y dando lugar a un estado de hostilidad entre dos o más personas. Esta es la característica de la mujer descrita en estos versículos del libro de Proverbios.

¿Qué caracteriza a una mujer rencillosa?

- Es una mujer que discute por cualquier cosa con su esposo, hijos, compañeros de trabajo, o con cualquier persona que se relacione con ella.
- Es orgullosa y solo ve lo malo que hacen los demás, y lo bueno que hace ella. Se cree casi perfecta, y si no fuera por ella todo se hundiría.
- Es una mujer que desespera a su esposo e hijos, hasta el punto que prefieren estar fuera de la casa que convivir con ella. Proverbios lo dice de esta manera: “Mejor es vivir en un rincón del terrado Que en una casa con mujer rencillosa” (21:9); “Mejor es habitar en tierra desierta Que con mujer rencillosa y molesta” (21:19).

- Es una mujer insistente, cuando quiere algo procura conseguirlo a toda costa, como las mujeres de Sansón que le llevaron a la ruina.
- Por cualquier motivo crea un campo de batalla. No se le puede llevar la contraria, le cuesta reconocer que se ha equivocado.
-No tiene dominio propio, ni paciencia, se desespera e irrita enseguida. “El que trata de contenerla, es como refrenar  al viento Y recoger aceite con su mano derecha” (27:16).

Es terrible ser una mujer rencillosa, una mujer gotera. Que los demás te consideren así es muy triste y preocupante. Al final, este tipo de mujeres se quedan totalmente solas: nadie quiere estar con ellas, ni siquiera su propia familia. Parece  imposible aguantarla. Lo más importante, es una actitud que deshonra al Señor. Ahora bien, cada una de nosotras debe analizar su vida y ver si estamos teniendo características de esta mujer rencillosa. Si realmente somos creyentes, nuestras vidas no deben estar caracterizadas de esta manera, puesto que es contrario al espíritu de un verdadero cristiano.

Cómo evitamos ser gotera continua

Antes de conocer a Jesucristo como nuestro Salvador y Señor, andábamos siguiendo la corriente de este mundo y del príncipe de este siglo, Satanás. Pero cuando Dios vino a nuestras vidas, nos cambió y transformó por completo. Somos nuevas criaturas creadas en Cristo Jesús para buenas obras, y por la obra de Cristo ya no tenemos que vivir en esclavitud al pecado. Por Cristo podemos vivir conforme a Su Palabra. Por Cristo podemos evitar ser esa clase de mujer.

Aquí algunos consejos para tratar de no ser mujer rencillosa:

- En primer lugar, si ves que tu actitud es de continuo ser una mujer rencillosa, pídele perdón a Dios, y cambia de dirección. Eso es lo que significa el arrepentimiento, el cambiar de mente y dirección en tu vida. Siempre podemos hallar perdón en los brazos de nuestro Dios y Padre.

- Tenemos que revestirnos del nuevo hombre. “Por tanto, consideren los miembros de su cuerpo terrenal como muertos… Pero ahora desechen también todo esto: ira, enojo, malicia, insultos, lenguaje ofensivo de su boca”, Colosenses 3:5,8.

- Pidámosle al Espíritu Santo que nos vaya transformando y que nos dé un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios (1 Pedro 3:4). Solas no podemos.

- Para cambiar nuestro carácter rencilloso, tenemos que pedir a Dios sabiduría divina, y eso comienza con el temor al Señor: “El principio de la sabiduría es el temor al Señor”, Salmo 111:10. “La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba”, Proverbios 14:1.

- No grites ni alces la voz. Pensamos que por gritar más tenemos más razón, pero lo que provoca es más ira y discordia: “La blanda respuesta quita la ira, mas la palabra áspera hace subir el furor”, Proverbios 15:1.

- Pregúntate si vale la pena discutir por algún asunto. A veces las discusiones y las rencillas vienen por cosas sin importancia, pero la mujer rencillosa hace una montaña de algo muy pequeño e insignificante.

Lo contrario a una mujer rencillosa y que aparta a su marido de sí misma es una mujer virtuosa, y Proverbios 31 nos da las características de esa mujer virtuosa: “El corazón de su marido está en ella confiado… ella le da bien y no mal todos los días de su vida. Abre su boca con sabiduría. Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba. La mujer que teme al SEÑOR, ésa será alabada”.

Una última palabra a aquellos que viven en casa con la mujer gotera: Recuerden el evangelio. Así como Cristo nos perdonó, perdonémonos unos a otros. 

Busquemos más al Señor para que nos vaya puliendo y transformando de gloria en gloria. Que con su ayuda y misericordia, podamos reflejar su amor y carácter en nuestras vidas. Que nuestro objetivo como mujeres creyentes sea tener un espíritu afable y apacible, porque no es que a Dios le agrada, sino que es de gran estima delante de Él. Que vivamos para su gloria.

fuente: https://www.thegospelcoalition.org

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