Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.

..."Ciertamente vengo en breve." Ap. 22:20
..."En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados." 1co. 15:52
..."Seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" 1Ts. 4:17

Alentémonos con estas palabras que nos fueron reveladas. Bienvenidos a este blog todos los que esperan el rapto de la Iglesia

domingo, 12 de julio de 2020

La Victoria sobre Satanás

Los cristianos pueden ser vencedores


La razón por la cual la vida cristiana es una guerra es que tenemos un enemigo terrible que busca destruirnos LA VIDA CRISTIANA es una vida de guerra. Somos llamados a ser buenos soldados del Señor Jesucristo y a "militar la buena milicia". La razón por la cual la vida cristiana es una guerra es que tenemos un enemigo terrible que busca destruirnos. Ese enemigo es Satanás. La Biblia nos advierte: Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar (1 Pedro 5:8).

Nuestro enemigo: Satanás

Satanás se llama "el príncipe de la potestad del aire" Originalmente Satanás fue creado como un ángel bello y sabio que se llamaba Lucifer, pero el orgullo entró en su corazón y se rebeló contra Dios. Muchos de los ángeles del Cielo siguieron a Satanás en su rebelión contra Dios.
Satanás se llama "el príncipe de la potestad del aire" porque él y sus ángeles caídos habitan ahora en la atmósfera sobre la tierra. Aunque no los podemos ver, Satanás y sus ángeles caídos son los verdaderos enemigos del Hijo de Dios. La Biblia dice: Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires (Efesios 6:12).

Cómo trabaja Satanás

Satanás y sus espíritus malignos pueden hacer muchas cosas milagrosas El propósito de Satanás es el de destruir a la gente. El Señor Jesús dijo que éste era "homicida desde el principio". Satanás tiene muchas maneras de destruir a la gente, pero sus armas principales son el engaño y la mentira.

SATANÁS ENGAÑA a la gente para hacerles creer que todo lo sobrenatural viene de Dios. Pero no todos los "milagros" son de Dios. Satanás y sus espíritus malignos pueden hacer muchas cosas milagrosas que están más allá del poder del hombre. Jesús dijo que vendrán falsos profetas en los días postreros y engañarán a mucha gente con "grandes señales y milagros".
Y no comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas (Efesios 5:11).

SATANÁS PONE OBSTÁCULOS a la obra de Dios. Cuando se predica el Evangelio, allí está Satanás para sembrar la duda y la incredulidad en las mentes de los que escuchan.

SATANÁS OPRIME a los cristianos. Pone pensamientos de duda, temor y desaliento en sus mentes. Trata de desanimarles para que no vivan para Dios.

SATANÁS TIENTA a los cristianos para que cometan pecados terribles. Trata de engañarles para que crean que no es malo que ellos hagan todo eso. Usa las cosas del mundo para que alejen sus corazones de Dios y no hagan Su voluntad. Trata de evitar que entreguen su vida entera a Dios.

En esta lección consideraremos la poderosa victoria de Cristo sobre este enemigo terrible, Satanás. Veremos cómo la victoria de Cristo es también nuestra victoria.

Por qué Cristo vino

LA CRUZ ES EL LUGAR donde Cristo redimió a los hombres del poder de Satanás El Señor Jesucristo vino al mundo para destruir las obras del diablo. La Biblia dice:Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo (1 Juan 3:8). LA CRUZ ES EL LUGAR donde Cristo redimió a los hombres del poder de Satanás. Satanás mantenía cautivos a los hombres por causa del pecado; pero en la cruz el Señor Jesús pagó por nuestros pecados. Él puso fin a todos los derechos de Satanás sobre nosotros. Los hombres ahora pueden escoger a quien servir. Los que escogen a Jesucristo como su Señor son librados del poder de Satanás. La Biblia dice: Dando gracias al Padre… que nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo (Colosenses 1:12-13).

Pero al tercer día resucitó de la tumba con un triunfo poderoso sobre Satanás y las potestades de las tinieblas LA CRUZ ES TAMBIÉN EL LUGAR donde Satanás fue derrotado. La Biblia dice que el Señor Jesús tomó nuestra naturaleza sobre Sí mismo…para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo (Hebreos 2:14). Cuando el Señor Jesús murió en la cruz, parecía como si los poderes de las tinieblas hubieran obtenido la victoria sobre Él. Pero al tercer día resucitó de la tumba con un triunfo poderoso sobre Satanás y las potestades de las tinieblas.

El Señor Jesús apareció en la tierra por un período de 40 días después de Su resurrección. Antes de ascender al cielo, Él dijo:

TODA POTESTAD me es dada en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18).

¡Las potestades de las tinieblas fueron derrotadas! El Señor Jesús volvió al Cielo Vencedor sobre todas las potestades de las tinieblas Satanás y sus espíritus malvados fueron despojados de toda su autoridad. El Señor Jesús volvió al Cielo Vencedor sobre todas las potestades de las tinieblas, desacreditándolas públicamente. La Biblia dice: Y despojando (venciendo) a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos… (Colosenses 2:15).
QUÉ ESPECTÁCULO MÁS ADMIRABLE debe haber sido éste en el mundo espiritual invisible cuando el Señor Jesucristo volvió al Cielo Vencedor poderoso de Satanás y de las potestades de las tinieblas.

Cristo fue glorificado

El Padre dio la bienvenida a Su amado Hijo al hogar en la gloria y le dio el sitio más elevado de poder y honor. Jesucristo fue colocado en el mismo trono del cielo, sobre todas las potestades de las tinieblas. La Biblia dice: (Dios) operó en Cristo, resucitándole de los muertos, y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado, y autoridad, y poder, y señorío… (Efesios 1:20-21).

La Victoria de Cristo es nuestra victoria

Dios resucitó a Cristo y lo colocó a Su misma diestra y nos resucitó con Él. Ahora bien, aquí hay una verdad maravillosa: ¡La victoria de Cristo sobre las potestades de las tinieblas es nuestra victoria! Lo que hizo Cristo, lo hizo como nuestro representante. Participamos en Su muerte, participamos en Su entierro, participamos en Su resurrección y, ¡compartimos también Su victoria sobre Satanás! Dios resucitó a Cristo y lo colocó a Su misma diestra y nos resucitó con Él. La Biblia dice: Y juntamente con él (Dios) nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús (Efesios 2:6). ¿Cuál es nuestra nueva posición espiritual? Estamos sentados con Cristo sobre todas las potestades de las tinieblas. Los que estamos en Cristo estamos sentados con Él en aquella posición de poder y victoria "sobre todo". ¡Compartimos Su trono!

EL COMPARTIR EL TRONO DE CRISTO quiere decir compartir Su autoridad. Se nos ha dado autoridad sobre toda fuerza del enemigo. El Señor Jesús dijo a Sus discípulos: He aquí os doy potestad… sobre toda fuerza del enemigo… (Lucas 10:19).

TENER AUTORIDAD de Cristo quiere decir que poseemos el derecho de actuar como Sus representantes. Podemos hablar y actuar en Su nombre.

HAY UNA DIFERENCIA entre "poder" y "autoridad"
Un camión tiene poder (fuerza motriz), pero un policía tiene autoridad. Detrás del policía está la autoridad del gobierno de la ciudad, y el chofer del camión reconoce eso y lo obedece. Satanás y sus espíritus malvados tienen poder, pero Cristo nos ha dado autoridad. Si permanecemos en Cristo, podemos hablar en Su nombre, y las potestades de las tinieblas tienen que obedecernos. Ellas reconocen que detrás de nosotros está la autoridad de Cristo mismo.

La batalla no ha terminado

Fortaleceos en el Señor, y en el poder de Su fuerza Satanás es un enemigo vencido. Un día él y sus espíritus malvados serán lanzados a un lago de fuego, y nunca volverán a molestarnos más. Pero mientras tanto, Satanás está muy activo y va como "león rugiente" tentando, engañando y destruyendo. Ningún hijo de Dios es capaz por sí mismo de contender con este enemigo terrible. Sólo mediante Jesucristo podemos vencerle. La Palabra de Dios nos dice: Fortaleceos en el Señor, y en el poder de Su fuerza (Efesios 6:10).
No debemos sentirnos fuertes en nosotros mismos, sino debemos ser fuertes en el Señor. Cristo es el Vencedor de Satanás, y debemos ser fuertes en Él.

Los vencedores de Dios

El libro del Apocalipsis habla de los "vencedores": Los que vencieron a Satanás. La Biblia nos dice el secreto de cómo le vencieron. Es un secreto triple Y ellos le han vencido (a Satanás)
(1) por la sangre del Cordero,
(2) y por la palabra de su testimonio;
(3) y no han amado sus vidas hasta la muerte (Apocalipsis 12:11).

Consideremos cada una de estas tres cosas y veamos cómo podemos usarlas para vencer a Satanás.

La Sangre del Cordero

Mediante la sangre del Señor Jesús podemos vencer las acusaciones de Satanás
Satanás es engañador y homicida, y uno de sus ataques principales contra los cristianos es acusarles. Él se llama el "acusador de los hermanos". Nos acusa ante Dios y nos acusa en nuestra mente. Nos dice que somos muy malos. Nos dice que somos débiles y pecaminosos y que siempre seremos así.

¿CUÁL ES NUESTRA DEFENSA CONTRA LAS ACUSACIONES DE SATANÁS?

Nuestra defensa es "la sangre del Cordero". Mediante la sangre del Señor Jesús podemos vencer las acusaciones de Satanás. Podemos decir a Satanás: "Sí, soy pecaminoso, pero la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, me limpia de todo pecado".

La Palabra de su Testimonio

¡Jesucristo es el Señor! ¡Jesucristo es el Vencedor! ¡Jesucristo es Rey! Dios nos ha dado "la sangre del Cordero" como nuestra defensa contra las acusaciones de Satanás. También nos da un arma para usar contra el mismo Satanás. Esa arma es "la palabra de nuestro testimonio". Eso quiere decir que podemos declarar a Satanás las grandes realidades de la victoria de Cristo sobre él.
Podemos decir a Satanás: "¡Tú estás vencido! ¡Jesucristo es el Señor! ¡Jesucristo es el Vencedor! ¡Jesucristo es Rey! Yo soy uno con Él". Estas son grandes realidades y Satanás no puede refutarlas. Él sabe que son verdad.

No han amado sus vidas
Si hemos de vencer a Satanás, no debemos amarnos a nosotros mismos. Si nos amamos, seremos vencidos. Pero no tenemos que dejar que el "Yo" reine sobre nosotros. Fuimos crucificados con Cristo para que ya no viviéramos por nosotros mismos sino por Él, que murió por nosotros. Podemos decir con el Apóstol Pablo:

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí... (Gálatas 2:20).

Podemos decir ¡No! al pecado, al Yo, a la carne, al mundo y a Satanás mismo.

Por nuestra muerte, sepultura y resurrección con Cristo, hemos sido librados del poder de todo enemigo. Podemos decir ¡No! al pecado, al Yo, a la carne, al mundo y a Satanás mismo. No solamente nos ha librado el Señor Jesús del poder de nuestros enemigos, sino el mismo Cristo victorioso y resucitado vive en nosotros. ¡Podemos ser vencedores! La Biblia dice:

Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque (Cristo) mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo (Satanás) (1 Juan 4:4).

domingo, 7 de junio de 2020

El deseo mas grande de Dios es su iglesia amada

¿Qué desea Dios?


Cuando creímos en Jesucristo, Dios nos perdonó y libró del juicio eterno. Y no solamente eso, también nacimos de nuevo y fuimos regenerados con la vida de Dios en nuestro espíritu. ¡Le damos gracias al Señor por esta realidad maravillosa! ¡Cuán grande es la misericordia que Dios tuvo con nosotros! Sin embargo, hagamos una pausa y preguntémonos lo siguiente: ¿por qué?, ¿por que Dios nos salvó? ¿por qué Dios nos regeneró? y si retrocedemos incluso un poco más, en primer lugar, ¿por qué Dios nos creó?

Nuestra perspectiva de Dios y la manera en la que oramos

Quizás tengamos una visión general de Dios como Aquel que es bondadoso, amoroso y lleno de compasión; Aquel que como Dios Todo poderoso, lo tiene todo y no le falta nada; un Ser benevolente cuya función principal es ocuparse de las necesidades que tienen Sus criaturas, a saber, nosotros los seres humanos. Dios desea protegerme, ayudarme a sacar buenas calificaciones, hacer los arreglos necesarios para que pueda obtener un buen trabajo, encontrar la pareja perfecta, resolver mis problemas— y la lista continúa.

Cuando tenemos tal perspectiva de Dios, nuestras oraciones naturalmente giran a nuestro alrededor. Le pedimos por aquellas cosas que satisfagan nuestras necesidades o cumplan nuestros deseos. De modo que cuando se trata de la voluntad de Dios, normalmente oramos: “Dios, ¿cuál es Tu voluntad para mi?” De alguna manera u otra, siempre acabamos siendo el centro. Sin embargo, ¿Acaso Dios no tiene en mente una meta mucho más grande para mi bienestar personal? ¿Acaso Dios no desea algo para Sí mismo? ¿Una voluntad mucho mayor que aquella que tiene sobre dónde debo trabajar o con quién debo de casarme? ¿Acaso Él no desea algo en particular?

La manera en que nos damos cuenta que Dios desea algo

Verdaderamente Dios es un ser amoroso y bondadoso. Y aunque si bien es cierto que Él es el Dios Todo poderoso y que lo tiene todo, en otro sentido, Él si tiene una necesidad, pues tiene un deseo en lo profundo de Su corazón que todavía no se ha cumplido. Y debido a que Él tiene este deseo, Dios tiene una manera, un plan para obtener lo que Él anhela. De alguna forma, al observar nuestras vidas, nos podemos dar cuenta de que Dios tiene una necesidad en particular. Cada uno de nosotros deseamos tener gozo y satisfacción. Pero ¿A qué se debe esto? Nadie nos enseñó a sentirnos de esa manera. De hecho, nuestro deseo por tener gozo y satisfacción es un reflejo del deseo de Dios por tener gozo y satisfacción, debido a que fuimos hechos a la imagen de Dios.

Ocurre lo mismo con nuestras metas, las cuales surgen de nuestros deseos. La mayoría de nosotros, desde que somos jóvenes hasta llegar a la edad adulta, comenzamos a formar planes para cumplir nuestras necesidades y deseos. Tenemos metas, algunas grandes, otras pequeñas, otras a corto plazo y otras a largo plazo. Y debido a esto, normalmente no vivimos una vida sin propósito o sin rumbo fijo. Nuestras metas surgen de algo que queremos que finalmente nos haga feliz, y en consecuencia, planeamos nuestra vidas así.

Como seres humanos, hacemos planes para cumplir nuestros deseos y tomamos pasos para alcanzar nuestras metas. Pero ¿Que sucede con el Dios en cuya imagen fuimos hechos? Ciertamente, ¡Sus deseos son mucho más profundos, y Sus planes consecuentemente mayores!

La voluntad, deseo y propósito de Dios se muestran en la Biblia

La Biblia nos dice claramente que Dios tiene un deseo y un plan para cumplir ese deseo. Efesios 1:9 nos muestra que Dios tiene un deseo: “Dándonos a conocer el misterio de Su voluntad, según Su beneplácito, el cuál se había propuesto en Sí mismo”. Las palabras “voluntad” y “beneplácito” nos dan una clave hacia el hecho de que Dios tiene un deseo en particular, un beneplácito que lo hace feliz y satisface Su corazón. Conforme a esto, Dios planeó y se propuso obtener ese deseo.

Apocalipsis 4:11 dice: “Digno eres Tú, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria y la honra y el poder; porque Tú creaste todas las cosas, y por Tu voluntad existen y fueron creadas”. “Dios es un Dios de propósito, y Su voluntad es según Su beneplácito. Él creó todas las cosas según Su voluntad para así cumplir y llevar a cabo Su propósito”.

Este Dios de propósito no creó el universo de forma desordenada o sin pensarlo, no, Él tenía un deseo, un beneplácito, de modo que creó todas las cosas según Su voluntad, Su plan para cumplir ese deseo. ¡Un millón de objetos de la creación de Dios, incluidos nosotros mismos, fueron creados expresamente para la voluntad de Dios a fin de que Él pudiera obtener aquello que le llenaría de gozo!

¿Cual es el deseo de Dios?

En entradas anteriores hemos explicado como Dios desea tener una relación íntima, subjetiva y amorosa con los seres humanos al entrar y vivir en ellos y ser la vida en ellos a fin de que sean Su expresión. Es por esta razón que nos formó y nos moldeó de una manera muy específica, con un espíritu, lo cual nos permite recibirlo y contenerlo, y un alma para que lo expresemos.
No obstante un individuo por sí solo no puede expresar todo lo que Dios es. La intención de Dios es que los seres humanos que le han recibido personalmente, juntos lleguen a ser una entidad viva, llena de Su vida, para expresar a Dios al universo entero.

La iglesia, el Cuerpo de Cristo

Esta entidad viva es la iglesia. Efesios 1:22-23 dice: “La iglesia, la cual es Su Cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo”. La nota 3 en este versículo explica:
“Cristo, quien es el Dios infinito sin ninguna limitación es tan grande que lo llena todo en todo. Un Cristo tan grandioso necesita que la iglesia sea Su plenitud a fin de ser expresado por completo”.

No es de extrañar que Dios anhela tener la iglesia; ¡es a través de ella que Él puede ser expresado! y tanto sus planos como Su plan para obtener la iglesia, incluyen a cada uno de nosotros.

Quizás nos parezca extraño escuchar que la iglesia es el deseo del corazón de Dios. Si nuestro entendimiento es que la iglesia es un edificio físico o una organización religiosa, decir que la iglesia es el deseo de Dios, no tendrá ningún sentido para nosotros. Es por esto que tenemos que hacer a un lado nuestros pensamientos cada vez que escuchemos la palabra “iglesia” y en vez de eso mirar en realidad lo qué es la iglesia tal y como se revela en la Palabra de Dios.
oremos para que podamos ver que Dios tiene un deseo, una voluntad, y que este deseo es la iglesia:

Señor, abre mis ojos y dame revelación para ver el deseo de Tu corazón. Muéstrame lo que es la iglesia conforme a Tu Palabra.

jueves, 7 de mayo de 2020

Esclava sexual de la Elite

Mi nombre es Anneke Lucas y fui esclava sexual de la élite de Europa a los 6 años


Cuando era una niña en mi nativa Bélgica,me pusieron a trabajar como esclava sexual.

Mi madre me vendía, y me llevaba a cualquier lugar, en cualquier momento que la llamaran. El jefe de esta red de pederastas era un ministro del gabinete belga. Los clientes eran miembros de la élite. Reconocía a personas de la televisión. Sus caras eran familiares para las masas, aunque yo conocía el lado oscuro de su adicción al poder, el lado que nadie creería que existía. Me crucé con altas personalidades, jefes de estado europeos, e incluso un miembro de la familia real.

Cerca de mi sexto cumpleaños, en 1969, me llevaron a una orgía por primera vez, en un castillo. Me usaron para un espectáculo sadomasoquista, en un escenario bajo, encadenada con un collar de hierro para perros y me hicieron comer heces humanas. Después, cuando me dejaron tirada ahí como un objeto roto, me sentí tan humillada, que tenía que hacer algo para salvar mi alma, o de lo contrario, y de eso estaba segura, me hubiera marchitado y muerto.

Me levanté, y me paré observando a la bizarra multitud de aristócratas vestidos como hippies, balanceándose con la música en varios niveles de interacción sexual, ocupados tomando pequeñas píldoras y porros ya enrollados que sobrios meseros les acercaban en bandejas de plata. Temblaba de miedo, pero mi cuerpo se enderezó e inmovilizó como un arco en suspenso antes del tiro, y oí mi voz como si no fuera mía, regañando a los adultos, diciéndoles que esto estaba mal, que les iba a contar a los demás sobre ellos, y que todos irían a la cárcel.

Una música alucinante y espacial inundaba la atmósfera y la mayoría de las personas estaban demasiado drogadas para notarme. Un hombre, en un traje de negocios, captó mi vista. Se veía asustado, pero me sostuvo la mirada por un momento, y parecía sentir algo por mí. Luego se fue. Más nunca lo volví a ver en la red, pero años después lo reconocí en la televisión. Se convirtió en un prominente político belga. 
Me sacaron silenciosamente y me llevaron a un sótano. Estaba segura de que me iban a matar, pero en cambio me mostraron el cadáver fresco de una joven víctima de asesinato. Debía guardar silencio.

Durante la semana, iba a la escuela. Era una niña tímida, con pocos amigos. Recuerdo, una vez, en segundo grado, al darme cuenta de cómo cambió la energía en el salón, cuando todas las miradas estaban en mí. La maestra había estado llamándome y yo estaba demasiado ausente para oírla. Me preguntó en voz alta si sabía la respuesta a la pregunta que había hecho, y yo me senté en un silencio vergonzoso mientras la clase reía.

Yo era un ser nulo en la escuela, y en casa nadie se preocupaba por mí. Recibía más atención en la red. Me hacía sentir bien ser vista como el objeto más perfectamente hermoso y sensual por hombres poderosos con altos estándares de gusto. Esto era lo único positivo en mi vida, y me aferré a eso como mi única balsa para evitar ahogarme en un mar de vergüenza y autoaversión.
Después de cuatro años de supervivencia en la red, cuando tenía 10 años, un nuevo invitado trajo a su hijo de 20 años: alto, elegante, rubio y de ojos azules. Avanzó audazmente hacia mí. Sonreí, y me llamó pequeña zorra. Nunca, desde la primera vez que me habían llevado a una orgía, cuatro años atrás, había expresado mis verdaderos sentimientos. Estaba furiosa.

“¿Crees que me gusta estar aquí?" dije con desdén.

Esta interacción dio inicio al año más intenso de mi vida, en el cual, más que nunca, me sentiría amada, vista y comprendida, y sería más maltratada que nunca, todo por el mismo joven. Un año después, cuando él ya había terminado conmigo, yo ya no era útil para la red, y me iban a matar. Cuando mi tortura comenzó, él se quedó viendo, riendo.

Esta era la tercera vez que todo mi ser se llenaba de una fuerza de otro mundo. Un orgullo feroz enderezó mi cuerpo. Me pusieron un cigarrillo encendido en el antebrazo. Mi cuerpo enérgico se aferró a eso en puro desafío. Pensaba “¡No te necesito!” y todo lo que podía ver era la energía detrás del océano turbulento del azul de sus ojos, y el amor a pesar de todo el dolor que me había infligido.

Me llevaron a un cuarto pequeño, y me ataron a una mesa de carnicero. El hombre que me torturó fue uno de los acusados en el tristemente célebre Caso Dutroux, el cual, cuando estalló la noticia en 1996, se pensó que haría volar en pedazos la red belga de pederastas. Sin embargo, ocho años después, solo Marc Dutroux recibió cadena perpetua. Debí haber muerto esa noche en 1974 en esa mesa de carnicero, pero me salvaron la vida en el último minuto.

Mientras me torturaban, el joven había estado negociando con el personaje político que era el jefe de la red. Hicieron un trato: él trabajaría para el político, extendería sus sombríos servicios a cambio de mi vida. Esta buena acción finalmente le costaría su propia vida. En este medio, cualquier pizca de humanidad es una debilidad mortal. Me perdonaron la vida, y me dijeron que me callara para siempre. Me tomó 40 años antes de que pudiera hablar.

En 1988, cuando tenía 25 años, caminaba por el centro de Los Ángeles, cerca de Skid Row, y sentí un débil y específico olor a heces humanas, y me asaltó el recuerdo de la humillación extrema que había sufrido de niña. Mi pensamiento instantáneo fue: “Si esto es cierto, me voy a suicidar”. Estaba demasiado identificada con la experiencia, y la vergüenza era demasiado grande. No estaba lista, y empujé el recuerdo nuevamente al subconsciente. Me tomaría varios años más, muchas horas más de terapia, para finalmente compartir este recuerdo con una persona de confianza.

Comparto esta experiencia públicamente aquí por primera vez, habiendo finalmente alcanzado un lugar en mi sanación donde tengo acceso una vez más a la fuerza que viene a mí en esos momentos de claridad en la red. También creo que el mundo está más que listo para confrontar su oscuridad. Tenemos que hacerlo, si queremos sobrevivir como especie.

Todos los sobrevivientes de incesto, abuso sexual y tráfico sexual tienen mi fuerza. Aunque sufro de trastorno por estrés postraumático, y, por ejemplo, aún siento náuseas cuando escucho cierto tipo de música alucinante y etérea, me he vuelto tan consciente de los detonantes que no controlan mi existencia diaria. Se requiere mucha energía para sobrevivir no solo a la violencia física, sino para soportar el desgaste psíquico del abuso, para cargar con la vergüenza.

El simple hecho de sobrevivir a la vida diaria mientras intentas curarte del abuso sexual infantil requiere mil veces la fuerza que requeriría para alguien sin conciencia seguir una carrera exitosa. Y la sociedad todavía valora más a la persona con una carrera por encima del sobreviviente. Los adictos al poder, los líderes mundiales y los políticos corruptos que maltratan niños son como niños que nunca crecieron, impulsados al poder para evitar sentir alguna vez la humillación del abuso infantil nuevamente, buscando inconscientemente venganza de un lugar de dolor reciclando el abuso. Les falta valor para curarse. 

Quienes hemos sido víctimas de  abuso sexual , incesto o tráfico sexual necesitamos aprender a aprovechar nuestra fuerza de supervivencia para nuestro propio beneficio, para que podamos sanar nuestro ego herido, y canalizar la fuerza para liderar el camino hacia un futuro en el cual triunfen las víctimas por amor, comprensión y compasión por todos.

Fuente: https://www.globalcitizen.org/

martes, 5 de mayo de 2020

Las plagas las envia Dios?

Las plagas, causas y consecuencias a luz de la Biblia



Miguel de J. Ramírez P.

Hermanos y amigos, que el Dios verdadero (Padre, Hijo y Espíritu Santo) les bendiga a todos, Mateo 28:19, en esta oportunidad expondremos el tema: “Las plagas, causas y consecuencias a luz de la Biblia”, esperando les sea de información, orientación y edificación.

Bien, comenzamos diciendo que plaga es toda clase de organismo que produzca daños y problemas tales como bacterias, virus, insectos, etc., a la salud humana, las plantas y animales.

En este mismo sentido, las plagas han existido desde el principio de la humanidad y desde que entró el pecado, por esto vemos las enfermedades, la vejez, el dolor, la muerte, etc. También la historia universal registra plagas en masa, tanto en las personas, en los animales, como en las plantas y cultivos, generando muerte, dolor, miseria, escasez, aflicción, tristeza, etc.

Ahora bien, queremos plantear el origen y las plagas a luz de la Biblia, para tener una mayor comprensión del porqué de esta calamidad en la humanidad a través de los tiempos y en todo sentido material y espiritual que nos han afectado y debemos decir que el Señor Jesucristo hablando del futuro y su retorno a gobernar y eliminar el libre albedrio en la humanidad dejó señales variadas que se cumplirían simultáneamente en toda la tierra y entre ellas mencionó “La Pestilencia” en diferentes lugares. Lucas 21:11; Mateo 24:7.

Por otro lado, en toda la historia bíblica vemos como Dios castigó el pecado en muchas ocasiones de diversas formas, pero una de ellas era enviando peste o plaga a quienes se sublevaron contra él y sus normas y queremos mencionarles algunos casos:

Primero: En el tercer libro de la Biblia Levítico capítulos 13 y 14, se menciona la lepra como una plaga o peste por el pecado que Dios hacía brotar a aquellos desobedientes en su pueblo y de humillarse y arrepentirse y ofrecer los sacrificios correspondientes por su maldad Dios los restauraba nuevamente. Levítico Caps. 13 y 14.

Segundo: En el quinto libro de la Biblia Deuteronomio capítulo 28, después que Dios les dio sus mandamientos al pueblo de Israel y los adoptó como su pueblo siempre y cuando ellos les obedecieran les advirtió que de abandonar sus normas y corromperse les enviaría toda clase de plagas y enfermedades por su mal proceder y así se cumplió en varias ocasiones que el pueblo se apartó de Dios y sus reglas. Deuteronomio 28:15 al 68.

Tercero: Todos hemos visto la película de Moisés y los diez mandamientos, donde Dios castigó el pueblo de Egipto con plagas o pestilencia para que dejara ir a su pueblo Israel a la tierra que Dios les prometió, desde plagas contra los animales, las plantas y los seres humanos demostrando su control sobre la naturaleza, y dándose a conocer como el único Dios verdadero y con poder. Exodo Caps. 8, 9 y 10.

Cuarto: El rey David, segundo rey de Israel cometió el error de realizar un censo para saber con cuánto soldados contaba para salir a la guerra con su ejército, algo que no fue del agrado de Dios ya que quien los protegía y daba la victoria el mismo Creador, lo que llevó a traer el castigo de una plaga o peste contra el pueblo por tres días donde murieron 70 mil personas, y no murieron más porque el pueblo y su rey se humillaron y pidieron perdón a Dios y cesó la mortandad, este hecho lo registra en el segundo Libro del profeta Samuel, capítulo 24:1 al 25.

Mis queridos hermanos y amigos, si la Biblia es la palabra de Dios, se demuestra cuando se cumple lo que ha dicho Dios que ha de acontecer, por esto hubo plaga, hay plaga y habrá plagas en toda la historia humana y más cuando vemos que el pecado apareció, está, estará y ha aumentado a nivel intercontinental, donde se aprueba el matrimonio homosexual, el aborto, el consumo de substancias alucinógenas, las canciones nocivas, la violenta, el robo, la idolatría, los homicidios y toda clase de corrupción física y espiritual, trayendo el disgusto de un Dios santo, Amo y Señor del universo que ha demostrado su desacuerdo con el mal, dándonos todo, pero esperando gratitud y obediencia a sus normas. ¿Si o no?

Por otra parte, conociendo Dios el futuro advierte a un pueblo que lo conoce hoy, a no ser partícipe del pecado de una religión idolátrica que él llama Babilonia la Grande, la madre de las rameras, porque la castigará con plagas, según Apocalipsis 18:4 que transcribimos: “Salid de ella pueblo mío y no seáis partícipes de sus pecados, para que no recibáis parte de sus plagas”, Apoc. 18:4.

También, les quiero mencionar que antes del pueblo de Israel entrar a la tierra prometida por manos de Moisés se escogieron doce varones príncipes uno de cada tribu del pueblo para reconocer la tierra y traer un informe y éstos vinieron murmurando y negando lo que Dios les había dicho, por lo cual, provocaron incredulidad, rebeldía en el pueblo y sólo dos de ellos fueron fieles, de nombre Josué y Caleb, lo que llevó a Dios a pronunciar una sentencia contra ellos muriendo de plagas y no recibiendo la promesa de entrar a dicha tierra y sólo lograrlos sus descendientes, por su rebelión a Dios, y no fue atracaron y robaron, sino que murmuraron y desobedecieron la orden divina.  Números 14:37.

¿Cree usted que Dios se hará el indiferente ante el pecado de la humanidad en este tiempo? ¿Piensa usted que las plagas son una casualidad e inventado en los laboratorios armamentistas humanos? ¿Tendrá Dios el control de las plagas que hay y que vengan el futuro? ¿Está usted preparado para vivir en un mundo lleno de plagas expuesto a morir aislado? ¿Ha procurado obedecer a Jesucristo aceptándolo como su Señor y Salvador? ¿Ha leído el manual de su Salvador conocido como el Nuevo Testamento? ¿Se preocupa por obedecer sus enseñanzas?

Concluyendo, nosotros somos los responsables de las plagas que hoy nos afectan, pero Dios da la promesa de librarnos de ellas si nos preocupamos por obedecerle, para esto nos ha dado sus normas y sus reglas  y se ha dado a conocer a través de su palabra la Biblia. Así que de nosotros depende evadir todas estas plagas de manera individual si le obedecemos a través de su Hijo Jesucristo y de manera colectiva si les damos para atrás a todas esas leyes antíbiblicas que se han aprobado legalizando el pecado y la maldad, de no hacerlo, pues no lloremos después, tendremos lo que sembrados. Y lo peor sería la perdición del alma… ¿Qué me dice usted? Salmos 91, Hechos 3:19; Mateo 4:17; Lucas 9:23 al 25; Juan 5:24.

Que el Señor nos bendiga, nos guarde, nos libre y nos ayude a todos

Fuente: https://elnuevodiario.com

lunes, 6 de abril de 2020

¿Coronavirus es plaga apocaliptica?

Profetizó la Biblia el Coronavirus



Por momentos es difícil creer lo que vivimos hoy. Países cerrados, eventos cancelados, servicios suspendidos; supermercados abarrotados y sin productos básicos; atracciones vacías; y, lo de mayor peso, miles de personas fallecidas, cientos de miles enfermas, y millones asustadas. El coronavirus afecta a casi todos los países del mundo.

Nuestra generación nunca había experimentado una pandemia a este nivel, y los cristianos en todo el mundo buscamos qué podemos aprender y cómo debemos actuar en medio de esta situación. Eso motiva la pregunta, ¿profetizó la Biblia el coronavirus? ¿Es COVID-19 una de las plagas bíblicas?

Sí, la Biblia profetizó enfermedades y plagas

Por un lado, recordemos que la Biblia habla de plagas significativas antes de la segunda venida de Cristo. En Lucas 21:11, nuestro Señor Jesús advierte a sus discípulos: “Habrá grandes terremotos, y plagas y hambres en diversos lugares; y habrá terrores y grandes señales del cielo”. Este pasaje muestra una tierra inquieta y en tribulación, mencionando específicamente la existencia de plagas y hambruna como antesala del fin (Lc. 21:9). Estas profecías han guardado a la Iglesia por 2.000 años de aquellos que pretenden ser el Mesías (Lc. 21:8).

El gemido de la creación es evidente cuando un virus microscópico es capaz de causar miles de muertes

En Apocalipsis 6:8 encontramos otro pasaje también importante en este momento: “Y miré, y había un caballo amarillento. El que estaba montado en él se llamaba Muerte, y el Hades lo seguía. Y se les dio autoridad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con pestilencia y con las fieras de la tierra”. Aquí, el desatar el cuarto sello abre el espacio para que un caballo “amarillento” (o “muy pálido”, es decir, enfermo) traiga dolor y muerte a través de guerras, enfermedades, y desastres naturales. Estos sellos son desatados como juicio de Dios a una tierra sorda frente al llamado del evangelio.

Una última verdad a considerar es la que nos enseña Romanos 8:22: “Pues sabemos que la creación entera gime y sufre hasta ahora dolores de parto”. El gemido de la creación es evidente al ver los árboles caer y los animales sufrir, pero es particularmente evidente cuando un virus microscópico es capaz de causar miles de muertes y paralizar todos los sistemas humanos. Como Dios declaró, vivimos en una tierra disfuncional. 

No, la Biblia no parece profetizar esta enfermedad y plaga

Si bien es cierto que la Biblia nos advierte y nos presenta la realidad de plagas y enfermedades y una tierra que gime, ¿podemos decir con limpia conciencia que estas profecías son específicas al coronavirus? ¿No es posible, o probable, que estas profecías hayan sido apropiadas a otras enfermedades y plagas anteriores, como la gripe española (que mató a más de 20 millones de personas)?

Debemos admitir que muchas de las profecías bíblicas relacionadas a tiempos apocalípticos tienen un sentir más general que específico.

En ese mismo tenor, debemos ser muy cuidadosos de no forzar un texto bíblico a que diga algo específicamente para nuestra situación actual, pues estaríamos atribuyéndonos el lugar de profetas de Dios. ¿Qué si no se cumple? Si Dios decide mostrar gracia y esta pandemia cae bajo control, y no muere una cuarta parte de la tierra (como profetizó Ap. 6), ni ocurre la segunda venida de Cristo en nuestra generación (como aparenta enseñar Lc. 21), ¿quién queda como mentiroso?

De ninguna manera miente nuestro Señor, pero nosotros podemos terminar como mentirosos o, inclusive, siendo falsos profetas (Dt. 18:21-22).

Además, no ignoremos la advertencia de Jesús: “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre” (Mt. 24:36). Cristo deja en claro que nadie conoce el momento de su segunda venida. Si pensamos que las profecías sobre plagas y enfermedades se refieren al coronavirus de manera específica, estamos en territorio peligroso de afirmar que conocemos más que lo que el Padre quería que supiéramos sobre el regreso de Jesús.

Certeza bíblica en tiempos de coronavirus

No cabe duda de que vivimos tiempos calamitosos, sin precedente para mi generación. Los expertos en el tema hablan de posibles cientos de miles más infectados, lo que implicará muchas muertes más. Y con toda probabilidad falta mucho tiempo para que los mercados económicos se recuperen.

Estos no son tiempos para la ansiedad, sino para la oración

Yo quiero creer que estas son señales antes del fin. Me uno a la Iglesia que ha clamado ¡Maranatah! por 2.000 años. Y creo firmemente que estos no son tiempos para la ansiedad, sino para la oración (Flp. 4:6-7). Es también una época especial para hacer la voluntad de Dios al amar a los necesitados, particularmente a las viudas y huérfanos alrededor (Stg. 1:27), y a los ancianos que son particularmente susceptible a esta enfermedad.

No podemos decir con certeza que el coronavirus es el cumplimiento de una profecía bíblica específica, pero podemos tener absoluta confianza en que Dios no se ha movido ni una pulgada de Su trono. Él sigue en los cielos, haciendo lo que le place (Sal. 115:3), para su gloria, y nuestro bien.

“Cuando estas cosas empiecen a suceder, levántense y alcen la cabeza, porque se acerca su redención”, Lucas 21:28.

Fuente: https://www.coalicionporelevangelio.org/

lunes, 30 de marzo de 2020

LAS SIETE ÚLTIMAS PLAGAS

Los juicios de Dios que vendrán sobre la tierra



“¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? Pues solo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado” (Apoc. 15:4).

Apocalipsis 11:18 resume los sucesos en la Tierra justo antes de la batalla final del Armagedón: “Se airaron las naciones”. Esta situación en la tierra coincide con la descripción de Jesús sobre los últimos días (Luc.21:25) y es seguida por la ira de Dios, que son sus juicios en forma de las siete últimas plagas sobre los impenitentes (Apoc. 15:1).

Apocalipsis 15 comienza con la imagen de siete ángeles con siete copas

llenas de esta ira divina. Pero, antes de que se derramen, tenemos un pantallazo futuro del pueblo fiel de Dios (Apoc. 15:1-4). Se lo describe victorioso “sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre” (Apoc. 15:2), de pie sobre algo semejante a un mar de vidrio, y entonando el canto de Moisés y el Cordero. Estos santos victoriosos son los mismos que se mencionan como los 144.000 en Apocalipsis 14:1 al 5. Al haber rechazado la marca de la bestia, están protegidos de las siete últimas plagas. Luego, en la Segunda Venida, sus cuerpos mortales son transformados y se visten de inmortalidad (1 Cor. 15:51-54), y se unen a los santos resucitados cuando Jesús regrese con poder y gloria (1 Tes. 4:17).

EL SIGNIFICADO DE LAS SIETE ÚLTIMAS PLAGAS

La gente ya optó por Dios o por Babilonia. Sin embargo, antes de que Cristo venga, los vientos destructores de la furia de Satanás que estaban retenidos (Apoc. 7:1-3) se desatan y los siguen las siete últimas plagas.  Apocalipsis 15:1 y Éxodo 7 al 10. ¿Cuán instructivas son las plagas de Egipto, consideradas el telón de fondo de las siete últimas plagas, con respecto a su propósito y significado?

A las siete últimas plagas se las llama “últimas” porque ocurren en el
momento final de la historia de la Tierra. 

En cambio, las plagas de las siete trompetas cubren el período que abarca toda la edad cristiana y tienen un alcance limitado. Se ejecutan mientras todavía se predica el evangelio (Apoc.10:8-11:14) y hay intercesión (Apoc. 8:2-5). Se combinan con misericordia, y su propósito es conducir a los enemigos del pueblo de Dios al arrepentimiento.
Por otro lado, las siete últimas plagas se derraman justo antes de la Segunda Venida. Se derraman sobre aquellos que, como el faraón, endurecieron su corazón contra el amor redentor de Dios y no se arrepintieron (Apoc. 16:11). La ira divina es el justo juicio de Dios sobre las decisiones que tomó la gente (Rom. 1:26-28), y los perdidos ahora cosechan las consecuencias de sus propias decisiones. Apocalipsis 15:5 al 8; Éxodo 40:34 y 35; y 1 Reyes 8:10 y 11. 

¿Qué sugiere la expresión “nadie podía entrar en el templo” (Apoc. 15:8) sobre la hora de las siete últimas plagas?

La expresión “nadie podía entrar en el templo” (Apoc. 15:8) señala el fin del tiempo de gracia (Apoc. 22:11). Cuando el ministerio intercesor de Cristo en el cielo llegue a su fin, la puerta de la oportunidad para arrepentirse se cerrará para siempre. Por consiguiente, las últimas plagas no conducirán a nadie al arrepentimiento; solo revelarán la dureza del corazón de quienes decidieron ponerse de parte de Babilonia, lo que los indujo a odiar aún más a Dios.

Observa el mundo actual que te rodea; las cosas solo irán de mal en peor. El hecho de
que las plagas se hayan retrasado tanto tiempo, ¿qué nos dice acerca de la misericordia y la paciencia de Dios?

EL DERRAMAMIENTO DE LAS ÚLTIMAS PLAGAS

Con el cese de la intercesión de Cristo en el Santuario celestial, el destino de cada persona queda determinado para siempre. Para quienes han despreciado el evangelio, ha llegado la hora de experimentar la ira de Dios en su plenitud.
Las siete últimas plagas imitan las plagas derramadas sobre Egipto (Éxo.7-11). Así como las plagas de Egipto afectaron a los egipcios en tanto que a los israelitas no, así también el pueblo de Dios será protegido durante este tiempo de angustia (Sal. 91:3-10; ver CS 612, 613). Las plagas de Egipto revelaron la dureza del corazón del faraón y demostraron ante los egipcios la incapacidad de sus dioses para protegerlos. Asimismo, las últimas plagas endurecen cada vez más el corazón de los adoradores de la bestia que sube del mar y revelan la impotencia de Babilonia para protegerlos del juicio divino. Apocalipsis 16:1 al 11. 

¿Qué sucede aquí, y cuál es la descripción?

Las primeras cuatro plagas “no son universales, pues de lo contrario los habitantes de la Tierra serían eliminados totalmente” (CS 612). La primera inflige llagas dolorosas y repugnantes exclusivamente a los adoradores de la bestia. La segunda y la tercera plagas afectan el mar, los ríos y las fuentes de agua, que se convierten en sangre. Sin agua para beber, la humanidad rebelde no podrá sobrevivir. La cuarta plaga afecta al Sol, y quema a la gente, causando un dolor insoportable. El dolor insoportable causado por las plagas no suaviza el corazón de la humanidad impía ni cambia su actitud rebelde. Esta maldice y blasfema a Dios, quien ejecuta estas plagas. Nadie se arrepiente tampoco.

En Apocalipsis 16:10 y 11 (Éxo. 10:21-23), podemos ver que la quinta plaga ataca el trono de la bestia. Fue Satanás quien delegó el trono en la bestia (Apoc. 13:2). Ahora ni siquiera la sede de la autoridad de Satanás puede resistir la fuerza de estas plagas. Como la gente sufre dolor, se da cuenta de la incapacidad de Babilonia para protegerla. Sin embargo, como se opuso a Dios, ni siquiera el terror de las plagas cambia su corazón.

¿Cómo podemos cultivar una experiencia íntima con el Señor, a fin de que, si llegásemos a vivir una tragedia, sepamos lo suficiente de su amor como para confiar en él incluso en medio del sufrimiento?

EL RÍO ÉUFRATES SE SECA

Apocalipsis 16:12; y 17:1 y 15. ¿Qué significa el símbolo del Éufrates?
¿Cuál es el significado del secamiento del Éufrates en el contexto de las
siete últimas plagas?
En el Antiguo Testamento, el Éufrates era un medio fundamental de apoyo para los enemigos de Israel, Asiria y Babilonia. El río fluía a través de Babilonia y era importante para la ciudad porque sustentaba los cultivos y proporcionaba agua para la gente. Babilonia no podía sobrevivir sin el Éufrates.

Apocalipsis 17:1 describe a la Babilonia del tiempo del fin asentada sobre muchas aguas, quizá como una referencia al Éufrates (ver Jer. 51:13). El versículo 15 del mismo capítulo explica que las aguas en las que se sienta Babilonia en el tiempo del fin representan a la gente que la apoya: los poderes civiles, seculares y políticos en el ámbito mundial detrás del sistema. Sin embargo, estos poderes finalmente le retirarán su apoyo.
La escena de la sexta plaga refleja la captura de la antigua Babilonia por parte de Ciro el Persa (ver Dan. 5). Según el antiguo historiador Herodoto, la noche en que el rey Belsasar y sus oficiales celebraban una fiesta, los persas desviaron el Éufrates y entraron en Babilonia por el lecho del río, tomando por sorpresa a la ciudad.

El secamiento simbólico del Éufrates, en Apocalipsis 16:12, ocasiona el colapso de la Babilonia del tiempo del fin. Dado que el Éufrates, en Apocalipsis, representa los poderes civiles, seculares y políticos que apoyan a Babilonia, el secamiento del Éufrates simboliza la retirada de su apoyo y posterior ataque contra Babilonia, lo que causa su caída. A medida que los habitantes del mundo presencien la agitación de la naturaleza (ver Apoc. 16:3-9), recurren a Babilonia para protegerse. Sin embargo, cuando la quinta plaga ataca la sede de la autoridad de Babilonia, ven la inutilidad de buscar ayuda allí. Al sentirse engañados, se vuelven en contra de Babilonia, lo que causa su caída (ver Apoc. 17:16). Sin embargo, como hemos visto, su corazón sigue endurecido contra Dios y su pueblo. Por consiguiente, se convierten en terreno fértil para el engaño final mediante el cual Satanás inducirá al mundo a unirse contra el pueblo de Dios para borrarlo de la faz de la Tierra.

¿Cómo descubriste lo arriesgado que es depositar tu confianza en los seres humanos
y en las instituciones humanas?

EL ÚLTIMO GRAN ENGAÑO DE SATANÁS

Apocalipsis 16:12 nos dice que el propósito del secamiento del Éufrates es preparar el camino para “los reyes del oriente”. En el Antiguo Testamento,“los reyes del oriente” eran Ciro y sus fuerzas que venían del norte, y luego se dirigieron a Babilonia desde el este (Isa. 41:25). Su conquista de Babilonia posibilitó el regreso del pueblo de Dios a su patria (Isa. 44:27, 28). De la misma manera, el secamiento simbólico del Éufrates prepara el camino para la venida de los reyes del oriente a fin de ofrecer liberación al pueblo de Dios del tiempo del fin.

Los reyes del oriente de Apocalipsis 16:12 son Cristo y su ejército de ángeles celestiales. En su segunda venida, Jesús se presentará con su hueste angelical vestida “de lino finísimo, blanco y limpio” (Apoc. 19:14), que es la vestimenta de los ángeles sin pecado (Apoc. 15:6). Acompañado por la hueste celestial, como muestra Apocalipsis 17:14, Cristo vencerá a las fuerzas satánicas que oprimen a su pueblo (cf. Mat. 24:30, 31). El conflicto contra el pueblo de Dios antes de la Segunda Venida se conoce como la batalla de Armagedón. Apocalipsis 16:13 y 14. 

¿Cuál es el papel de los tres espíritus inmundos en preparación para la batalla de Armagedón? ¿En qué sentido son una falsificación satánica del mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14? (Ver 1 Tim. 4:1.)

Mediante los acontecimientos finales que conducen al fin del tiempo de gracia, cada ser humano será llevado a decidir en cuál de los dos bandos se colocará en la batalla de Armagedón. Como preludio de esta guerra espiritual, Juan ve a tres espíritus demoníacos semejantes a ranas. El último intento de Satanás de engañar involucra a espíritus demoníacos y mentirosos.

El dragón (el paganismo y el espiritismo), la bestia que sube del mar (el catolicismo romano) y el falso profeta (el protestantismo apóstata) se unen bajo las órdenes de Satanás (ver Apoc. 13:11, 12). Satanás les permite realizar señales milagrosas que apuntan a las actividades de la bestia semejante a un cordero (ver Apoc. 13:13-17), que incluye el espiritismo. Las señales milagrosas son parte de la estrategia engañosa de Satanás para persuadir al mundo de seguirlo a él en vez de al Dios verdadero.
Cegados por su odio hacia Dios y su verdad, los líderes del mundo creen fácilmente en las mentiras de Satanás, que están envueltas en un atractivo disfraz religioso (2 Tes. 2:9-12). Por último, se unirán en la batalla final que conduce al fin de este mundo.

domingo, 2 de febrero de 2020

Fui llevada a la presencia del Señor hna Noemy

Una experiencia maravillosa con Jesús



Estaba buscando al Señor intensamente en oración y en ayuno, y comencé a tener muchas revelaciones y experiencias sobrenaturales que impactaron mi vida. En la oración era muy fuerte la presencia de Dios y su Espíritu me llenaba. La biblia la estudiaba todos los días. Grande fue el día en que tuvo lugar esta preciosa experiencia de mi Dios.

El profeta Isaías cuando vio la gloria de Dios lo dijo

"Vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”. Amen, amen.  Isaías 1:1-3

Y Moisés y el pueblo de Israel contemplaron su gloria,
"Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego, y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera"  Éxodo 19:18 

En el amanecer fui llevada a la presencia de mi Dios. 

Aparecí en el cielo en medio del espacio, y allí todo estaba oscuro.  Al frente de mi, había una linea de montes muy altos, y hacia  el norte había una montaña aún mas grande. De repente en esa gran montaña empezaron a brotar pequeños fuegos  por todos lados y cada vez iban apareciendo mas y mas. Luego se llenó totalmente de una gran humareda, y toda la montaña ardía en fuego; y desde atrás y hacia todos lados, salían rayos y relámpagos y un gran resplandor de luz.

Estaba impresionada, sabía que algo grande iba a ocurrir.  En ese momento la montaña se comenzó  a mover hacia el lado lentamente, y mientras iba saliendo, se aumentaban los  rayos y relámpagos y había mucha luz, hasta que la montaña se salió y desapareció.

Ahora el fulgor de luz era aun mayor y en ese mismo momento en medio de todo el fulgor apareció la imponente e impactante figura de aquel Ser maravilloso que iluminó todo el firmamento.  Allí al frente de mis ojos estaba la persona mas sublime y mas hermosa de todo el universo. Jesús de Nazaret.

Mi alma lo amaba. Yo sentía su presencia en todo mi ser, pero no podía hablar; permanecí en silencio contemplando su hermosura. Estaba impactada. Una emoción y una paz muy grande llenaban mi alma. Y solo podía decir ¡es el Señor! ¡es el Señor todopoderoso! ¡es Jesús mi Señor! 

Al principio la montaña se veía muy lejos pero cuando el Señor  apareció  estaba muy cerca a la vez. Ahora me encontraba en la misma presencia de Dios, gozo y paz recibía de él, pero yo quería mirarlo, y el Señor lo permitió. En ese momento mi cabeza se inclinó y luego lentamente comencé a mirar al Señor, estaba todo vestido de blanco, le miré desde abajo hacia arriba. El Señor Jesús era muy alto, lo primero que vi fueron sus pies y sus vestiduras, sus vestidos eran como faldas largas  hasta los pies; eran de un blanco total radiante nunca visto en la tierra. Sus vestiduras reflejaban  una santidad muy grande, y de todo  su ser fluía esa santidad. Vi  toda su vestidura hasta los hombros, sus hombros eran fuertes y sobre ellos tenía sus cabellos.  

Luego miré su rostro y quedé maravillada. 

Jesús era muy joven y tenía rostro de un hombre. Parecía como de 25 a 30 años; y su rostro era semejante a la de los hombres judíos. Su cara era brillante como ungido con aceite y no tenía manchas ni arrugas ni barba ni cosa alguna. Sobre su cabeza brotaba una gran humildad. Cuando miré sus ojos quedé atónita, sus ojos eran como  llamas de fuego, y de ellos emanaba un poderoso amor que inundaba todo mi ser.

Sus ojos no eran como los de los hombres, eran luz y amor. 

El Señor me miraba directamente a los ojos. Sus ojos estaban llenos de amor.

Mientras miraba al Señor seguía fluyendo ese poderoso amor, y con sus ojos el me decía que me amaba, yo no oía su voz pero sabía que el me decía ¡te amo, te amo tanto! Yo solo quería continuar con el, no tenía presente la vida de la tierra, era como si todo hubiera pasado, fue  entonces  cuando recordé la gran palabra del Señor y supe cuan grande era el amor de Dios para con todos aunque el mundo no lo sabía. Ahora entendía muy bien Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda sino que tenga vida eterna”  Me maravillé.

En ese momento me acordé de toda la gente de la tierra, que no conocían el amor de Dios, ni tampoco al Señor y un deseo muy fuerte comencé a sentir en mi corazón, quería ir por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura, anunciar que Cristo vive y reina por los siglos de los siglos, y que pronto viene en busca de su pueblo.

No supe cuanto tiempo pasé allí, el Señor estaba maravilloso, lleno de gloria y de poder. Yo quería continuar en su presencia, pero  al instante mi vida estaba en la realidad.

Para el Señor es toda la gloria. Amen

Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el todopoderoso.  Apocalípsis 1:8  Amen

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