Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.

..."Ciertamente vengo en breve." Ap. 22:20
..."En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados." 1co. 15:52
..."Seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" 1Ts. 4:17

Alentémonos con estas palabras que nos fueron reveladas. Bienvenidos a este blog todos los que esperan el rapto de la Iglesia

lunes, 31 de diciembre de 2018

las fiestas y los cristianos

Cristianos, fiestas, bailes y música… Son estos compatibles?


Bienaventurado es el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado? Salmo 1:1

Fiestas y bailes… puede el Cristiano participar de estas actividades?

Podemos llamarnos creyentes y “gozarnos” con los que blasfeman y vituperan el nombre de Quién pagó por nuestros pecados y nos dio vida eterna? Una respuesta directa es NO. Pero miremos más a fondo las razones bíblicas. Contemplemos estos puntos:

Las fiestas y los bailes representan gozo y placer para la carne y no un lugar donde la naturaleza pecaminosa sea mortificada como nos manda la Palabra del Dios vivo. En pocas palabras, un verdadero Cristiano nunca participaría de actividades mundanas donde las pasiones y los deseos estén a la orden del día. Y qué mejor parte para hallar un gran abanico de pasiones y deseos para ser satisfechos que una fiesta!

Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos, Gál 5:24

Es inconcebible que un Cristiano no comprenda que la constante lucha en la mortificación de las pasiones y deseos que aún habitan en su corazón es de carácter permanente.

Las fiestas y los bailes son una antesala de aquellos terribles pecados mencionados en
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas…Gálatas 5:19 No son las cosas mencionadas por el Apóstol Pablo anteriormente las que abundan en las fiestas, actualmente? Por supuesto que los son! Veamos, que tres de los deberes más importantes en la vida de un verdadero cristiano, son:

Luchar contra el pecado
Apartarse de los lugares donde los tales sean practicados 
Y entender lo que nos dicen las Escrituras al respecto de estas cosas: que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios Gálatas 5:21
Podemos entonces esperar heredar el reino de los Cielos si practicamos estas cosas? Ciertamente No! Podemos entonces decir que alguien es Cristiano cuando aún se asocia con quienes practican estas cosas o frecuenta aquellos lugares donde se practican? Ciertamente, es inevitable que la nube gris de una posible falsa profesión de fe envuelva a quien frecuente los lugares donde estas abominaciomnes se practican…

La participación en actividades mundanas por parte del Cristiano es sin lugar a dudas tentar a Dios. Por qué? Porque quien participa de fiestas y de bailes (lugares u ocasiones que desagradan al Señor) no puede esperar de manera hipócrita que el Espíritu Señor le de las fuerzas para luchar contra las tentaciones que allí habrán – De hecho, quien desea agradar a Dios y no pecar, mortifica la carne y se aparta de la ocasión de caer. Pero quien va a estos lugares contrista el Espíritu (su es que el Espíritu de Dios está en el), por ende: No se puede esperar no ofender a Dios estando aliados con quienes practican el pecado o estando en lugares donde se promueve.

Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Gálatas 5:16
Aún, en caso hipotético que una Cristiano asista a una fiesta con un tapa-oídos para no escuchar la música grosera y sensual y con un tapa-ojos para no ver lo que allí se hace… No está administrando mal su tiempo pudiéndolo bien dedicar en el progreso de su santificación o en la preparación para un servicio al Señor? Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo Efesios 5:15 Si una persona de veras es creyente, la oración para el o ella significa mucho! Es la manera estipulada por Dios en Su Palabra para que sus peticiones sean conocidas en los Cielos. Es deber del creyente orar…en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu Efesios 6:18 Las danzas y bailes tienen movimientos vulgares que requiere contacto físico e inapropiado entre 2 personas: en la mayoría de los casos entre dos personas que no son esposos. La inmensa mayoría de los bailes modernos son degradantes para la mujer y sugieren e incitan al pecado de manera directa y descarada.

Mas un creyente en realidad no desea estas cosas. Un genuino creyente:

Se goza a causa de la presencia interna del Espíritu Santo en su vida, no en las cosas de la carne. Evita las tentaciones, y nunca va en busca de ellas con ninguna excusa. Se deleita en la iglesia, qué es la casa del Señor, y nunca en lugares degradantes donde se promuevan, hablen o practiquen cosas que son contrarias al carácter de Dios. Se goza en compañía de los redimidos del Cordero y no de los que lo blasfeman por sus actos, pensamientos y acciones (explícita e implícitamente, en las fiestas y bailes.) Vive gozoso y agradecido sirviéndole al Señor, promoviendo el Evangelio: por ejemplo, enseñando en la escuela dominical, y no sirviéndole al diablo ni promoviendo las trampas que el usa para atrapar a muchos y llevarlos al infierno.

No necesita de estímulos sensuales y mundanos para sentirse bien, Cristo le es suficiente y lo suple todo. Cristo es para el creyente el todo en todo. Se goza haciendo las cosas que le agradan a Dios Padre y por su nueva naturaleza se entristece profundamente cuando hace las cosas que solía hacer antes de su conversión –como participar de las cosas infructuosas de las tinieblas en fiestas, bailes, etc…Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto Efesios 5:11
Concluyamos pues, que alguien que diga ser redimido por Jesucristo ya no desea ofender a Dios ni deleitarse en el camino de la suciedad y de la inmundicia en la cual una vez anduvo. Ahora anda gozoso en el camino de la santificación, haciendo las cosas que le agradan a Dios, y buscando siempre la gloria de Quien lo salvó.

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas Efesios 2:10

Como conoceréis a un verdadero creyente?

La respuesta bíblica: Por lo que hace! Es decir, por sus frutos:

No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. 44 Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas.45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo…Lucas 6:43 Por su testimonio – La Biblia lo llama fruto; es decir, la evidencia externa que ha sucedido una transformación interna. Acaso se puede reconocer una vela que no está encendida en medio de una gran habitación que permanece en total oscuridad? O acaso, se puede distinguir la honra de la deshonra cuando vivo, hablo, participo, me deleito y promuevo las cosas deshonrosas como las fiestas, el baile, el alcohol y la música del mundo?

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Mateo 5: 14 Acaso se puede reconocer el genuino carácter cristiano de una persona que profesa le Fe en el Salvador,  cuando se une voluntaria con los que vituperan el nombre del Salvador, se deleita en lo que ellos hacen, se ríe de lo que ellos dicen, sacia la carne como ellos lo hacen y halla placer en las cosas que causan que miles de millones de personas se alejen de Dios? La respuesta se desprende naturalmente de las anteriores preguntas retóricas… la respuesta es No! Es imposible que un genuino creyente –que no se halle en un estado de rebeldía- participe de estas cosas. Cuál es entonces la orden del Salvador al respecto? No es dar testimonio de una vida apartada del pecado, de la oscuridad y de las inmundicias?

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos Mateo 5:16 De hecho, el Señor en Su Palabra nos enseña como el verdadero testimonio de un creyente es evidentemente distintivo y afecta positivamente las vidas de las personas a su alrededor. Al ver el cambio de vida en un verdadero Cristiano, los incrédulos a su alrededor se sienten mal cuando practican el pecado, en muchos casos, ni siquiera ya desean estar junto a el … y por la gracia de Dios, en muchos otros, el testimonio del creyente es instrumental en el comienzo de la búsqueda de su salvación.

Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. 4 A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; 5 pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos 1 Pedro 3:3
Será que si somos como velas apagadas en medio de la densa oscuridad, las personas podrán apreciar el cambio que ha habido en nosotros? el Salvador que profesamos? Su poder en nosotros? lo que ha hecho por nosotros en la Cruz del Calvario? No! Por el contrario, cada vez que tomamos parte en estas actividades degradantes y pecaminosas infamamos el nombre del Señor Jesús, y en verdad lo que nuestras obras dicen con una aturdidora voz que opaca nuestra dudosa profesión de fe, son las palabras: Soy del mundo y aún me deleito en él!

Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza Efesios 4:17
Amigos, no pensemos, como piensan muchos por estos días, que vivir bajo la gracia, es tener la salvación pero vivir con permiso de hacer ciertas cosas mundanas y de no hacer otras que Dios nos manda. Las Escrituras nos muestran listas definidas de pecados principales, pero no seamos necios e ignoremos los pecados relacionados o derivados… Si la Palabra de Dios no me habla de las drogas y en específico de la cocaína, entonces me es lícita? NO! Bien, de la misma manera, la Palabra nos habla claramente de lo que le ofende a Dios, entonces no busquemos excusas para hacer lo que queremos arguyendo que Dios no lo prohibió! Quienes toman esta actitud muy a menudo son quienes trabajan arduamente por acallar sus consciencias con excusas – Son entonces las fiestas, los bailes, el licor y la música compatibles con la vida cristiana? Muchos dirán: “Si se hacen con medida, lo son”…

Otros creemos en la enseñanza general de la Palabra, y nos gozamos, no sólo creyendo que no lo son sino alejados de estas actividades para honrar al Dios en quien hemos confiado por Su gracia, a Él sea honor y gloria. Amén.

Fuente: http://www.ibgrpereira.com

martes, 11 de diciembre de 2018

Dios castiga porque ama

El Castigo de Dios

Como cristianos debemos regir nuestras vidas por el principio de obediencia. Nunca fue el plan de Dios que sus hijos vivieran en pecado. La Biblia dice:
Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis… (1 Juan 2:1).
Sin embargo los cristianos pecan, y muchos de ellos toman el pecado muy a la ligera.

¿Qué pasa cuando un creyente peca intencionalmente?

Las Consecuencias del Pecado en la Vida de un Creyente

El pecado rompe nuestra comunión con Dios y trae sobre nosotros la mano castigadora de Dios.
Es cierto que los pecados de un creyente fueron perdonados cuando él recibió a Cristo como su Salvador. Pero esto no le da derecho a vivir como le plazca y hacer cualquier cosa que desee. Él, de todos modos, tiene que enfrentar las consecuencias de sus acciones. La Biblia dice: No os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará (Gálatas 6:7). Cualquier pecado que hayamos cometido, si oramos a Dios, se lo confesamos y pedimos Su perdón, Él nos perdona. Nuestra comunión con Dios puede ser restaurada inmediatamente. Dios está dispuesto a perdonar todos los pecados que cometemos cuando se los confesamos con sinceridad. Pero eso no quiere decir que no seremos castigados por nuestros pecados.

El Castigo de David

En la Biblia Dios nos relata de la vida de personas del Antiguo Testamento a fin de que podamos aprender de sus experiencias. Hay dos lecciones muy importantes que debemos aprender del relato del gran pecado de David:
1. Aunque podemos ser perdonados por nuestros pecados, tenemos que enfrentar las consecuencias de nuestras acciones.
2. Algunos pecados tienen consecuencias permanentes en nuestras vidas.

David no era sólo un gran hombre de Dios, sino que además fue el rey más eminente que tuvo la nación de Israel. Aún así, David pecó gravemente y sufrió las consecuencias de su pecado. Una tarde en que paseaba por los balcones de su palacio, David vió bañándose a una bella mujer En el segundo libro de Samuel, capítulo 11, se relata el gran pecado de David. David estaba en el palacio, en casa, mientras sus soldados estaban lejos luchando en una batalla. Una tarde en que paseaba por los balcones de su palacio, David vió bañándose a una bella mujer. La lujuria entró en su corazón. Mandó a llamar a la mujer, Betsabé, y cometió adulterio con ella.

Pasado algún tiempo, Betsabé le hizo saber a David que esperaba un bebé de él. Como Urías, el esposo de Betsabé, había estado lejos por mucho tiempo, David se dio cuenta de que su pecado de adulterio pronto sería descubierto. Para ocultar su pecado y para poder casarse con Betsabé, David hizo arreglos para que Urías muriera en el frente de batalla. Parecía que David había tenido éxito en ocultar su pecado, pero la Biblia dice: Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová (2 Samuel 11:27). Dios envió al profeta Natán para confrontar a David con sus pecados de adulterio y asesinato. David se arrepintió verdaderamente de sus pecados y se los confesó a Dios. El Salmo 51 nos habla de la profundidad de la confesión de David:

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí (Salmo 51:1–3). De todo esto podemos ver que David estaba verdaderamente angustiado por su pecado. Dios aceptó la confesión de David, lo perdonó y reestableció su comunión con Él. Natán, el profeta, le dijo a David: …Jehová ha remitido tu pecado; no morirás (2 Samuel 12:13). Pero las cosas no terminaron allí. Dios es Quien rige el universo y Él es santo y justo. Él no puede pasar por alto nuestros pecados o fingir que no sabe nada de ellos. Aunque David era rey, sin embargo fue castigado por Dios. La Biblia dice que para Dios no hay acepción de personas (Romanos 2:11).

No se apartará jamás de tu casa la espada

Porque el pecado de David dió a los enemigos de Dios ocasión para blasfemar Su nombre, Dios dijo,“No se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste”.Pese a que Dios había perdonado sus pecados, David tuvo que cosechar las consecuencias terrenales de ellos. Sufrió muchos pesares. El hijo que tuvo con Betsabé murió. Uno de sus hijos fue asesinado. Otro hijo dirigió una rebelión contra David y fue muerto en la batalla. Verdaderamente, la espada nunca se apartó de la casa de David. Podemos ver entonces que aunque seamos perdonados de nuestros pecados, nosotros, tal como David, tenemos que enfrentarnos con las consecuencias terrenales de nuestras acciones. Debemos ver también que frecuentemente los pecados traen consecuencias que duran toda la vida.

Lo que no Debemos Hacer

Un cristiano simplemente no puede permitirse vivir descuidadamente, ni tampoco tomar el pecado a la ligera. Aunque Dios es misericordioso y está dispuesto a perdonarnos nuestros pecados, eso no significa que no nos castigará. Hay cosas que no debemos hacer si queremos evitar consecuencias graves

1 No debemos pecar intencionalmente.

Desobedecer a Dios deliberadamente es un acto de rebeldía y puede traer sobre nosotros la mano castigadora de Dios. Él no castiga a Sus hijos cada vez que hacen algo malo. Dios no es así. Él ama a Sus hijos y es benigno y paciente con ellos. David dijo: No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen (Salmo 103:10–11).
David reconoció que Dios es muy misericordioso y sumamente paciente con Sus hijos.

Pero hay otro aspecto en este asunto. Aunque reconocemos que Dios tiene mucha paciencia e indulgencia con nosotros, debemos también darnos cuenta de que un solo acto de desobediencia intencional puede tener graves y permanentes consecuencias. Fue un solo acto de desobediencia del primer hombre y la primera mujer que trajo el pecado y la muerte a este mundo, junto con todo el sufrimiento, dolor y tragedia resultantes del pecado. Y un solo acto de desobediencia nuestro puede tener consecuencias trágicas que duran toda la vida.

Un joven, hijo de padres cristianos, buscó a una mujer inmoral y tuvo relaciones sexuales con ella. De este único contacto, él contrajo una enfermedad venérea. Recibió atención médica, pero la enfermedad no fue controlada. En menos de tres años ya se había muerto.

2 No debemos vivir bajo el control de la carne.

Vivir conforme a la carne es ceder a tus deseos y apetitos carnales. La Biblia nos advierte en cuanto a ésto. Sansón es un ejemplo de las consecuencias de vivir controlado por la carne. Sansón fue elegido por Dios para ser el libertador de su pueblo. Dios le dio habilidades especiales y fuerza para llevar a cabo grandes proezas. Pero Sansón no controló sus deseos carnales. Sansón mantenía una relación inmoral con una mujer filistea llamada Dalila. El comportamiento de Dalila dejaba en claro que ella intentaba traicionarlo entregándolo en manos de sus enemigos. Sansón lo sabía. También sabía que él estaba obrando mal, sin embargo continuó sus relaciones con Dalila. No hay duda que Dios habló al corazón de Sansón muchas veces con respecto a su comportamiento.

Viviendo según la carne trajo la mano castigadora de Dios sobre Sansón.

Al final Dalila logró su plan de entregar a Sansón en manos de sus enemigos. Sansón pensó que podía hacer uso de su fuerza extraordinaria para vencer a sus enemigos como lo había hecho antes. Pero el Señor lo había abandonado y ya no era más fuerte que cualquier otro hombre. Los filisteos le sacaron los ojos, lo encadenaron y lo pusieron en una prisión a moler grano.

Los relatos de las experiencias de David y de Sansón, como también los de otros personajes en el Antiguo Testamento, se escribieron para que podamos aprender de ellos. La Biblia dice: Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos (o advertirnos) a nosotros… (1 Corintios 10:11). La lección que aprendemos de la historia de Sansón es ésta: No debemos vivir según la carne. La Biblia dice: Porque si vivís conforme a la carne, moriréis… (Romanos 8:13).
Hemos señalado algunos pecados específicos, pero no son los únicos que pueden traer sobre nosotros la mano castigadora de Dios. Cualquier pecado que no confesamos ni abandonamos puede traer sobre nosotros el castigo de Dios.

Dios quiere que nos Juzguemos a Nosotros Mismos

Cuando estamos haciendo algo que a Dios no le agrada, Él nos habla primero por medio de nuestra conciencia. Luego por Su Palabra y por el Espíritu Santo, Dios se dirige a mostrarnos el error de nuestros caminos. Dios puede enviarnos un amigo y fiel cristiano para advertirnos. Dios quiere que nosotros confesemos y abandonemos nuestros pecados para no tener que juzgarnos Él. La Biblia dice:
Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados (1 Corintios 11:31). Si no nos juzgamos a nosotros mismos, entonces Dios tiene que juzgarnos. Él nos castiga porque nos ama demasiado como para permitirnos andar en desobediencia. La Biblia dice: Mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo 1 Corintios 11

¿Cómo nos corrige Dios? 
Él tiene muchas maneras de disciplinar a Sus hijos. Por ejemplo, Él puede enviarnos enfermedades o permitir que tengamos un accidente. Puede permitir que suframos pérdidas financieras o aún la pérdida de un ser amado. Dios tiene muchas maneras de tratar con Sus hijos. No podemos decir cómo nos castigará, pero podemos estar seguros de que lo hará cuando lo necesitemos. La Biblia dice: Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo (Hebreos 12:6).

El Propósito de Dios al Disciplinarnos

1 Dios nos castiga para que podamos aprender a obedecer.

Nuestro Padre celestial nos conoce mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos. Sabe que no somos obedientes por naturaleza. Somos como niños que no obedecen a su padre a menos de verlo con el palo en la mano. Dios sabe que sólo mediante la corrección aprenderemos a obedecerle. David dijo: Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra. Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos (Salmo 119:67, 71). Aún después que Dios nos ha castigado es posible que sigamos siendo desobedientes y rebeldes. Esto es de veras trágico. Indica que no hemos aprendido a obedecer a Dios y a estar sujetos a Él. Esto entristece el corazón de Dios porque a Él no le gusta ver sufrir a Sus hijos. Sin embargo Él tiene que continuar llamándonos la atención hasta que aprendamos a someternos a Él. Es sumamente importante que aprendamos a aceptar la disciplina de Dios con la actitud correcta. La Biblia dice: Tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? (Hebreos 12:9). ¡Oh, que aprendamos a estar de acuerdo con Dios rápidamente y decirle: “Señor, tus juicios son verdaderos y justos. Estoy dispuesto a estar sujeto a Ti”!

2 Dios nos castiga a fin de que podamos ser partícipes de Su santidad.

Dios no nos disciplina porque está enojado con nosotros y desea castigarnos. Todos los tratos de Dios con nosotros son para nuestro bien. Él está “educando” a Sus hijos. El propósito de Dios al disciplinarnos es para que podamos ser “partícipes de Su santidad”. La Biblia dice: Y aquéllos (nuestros padres terrenales), ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad (Hebreos 12:10).
Dios infunde Su santidad en nosotros a través de su disciplina. Cuando Él me corrige, yo debo decir: “Señor, ¿qué es lo que Tú quieres enseñarme con esto?” Cada corrección debe causar en nosotros un conocimiento mayor de los caminos de Dios y hacernos más semejantes a Él.

3 Dios nos castiga a fin de que podamos dar honor a Su nombre.

Por medio del castigo de Dios y de Su disciplina, David llegó a ser un hombre “conforme al corazón de Dios” (1 Samuel 13:14; Hechos 13:22). El nombre de David está anotado en la lista de “los héroes de la fe” que Dios dió en el capítulo 11 de Hebreos. En esta lista están aquéllos que le han dado honor a Su nombre por su fe y por sus hazañas.
Sansón se arrepintió de sus pecados y en su muerte, destruyó más enemigos de Dios que durante toda su vida. Sansón figura también en la lista de “los héroes de la fe”.

4 Dios nos castiga para vindicar Su nombre.

Nosotros llevamos el nombre de Cristo. Un cristiano es un representante de Cristo. Todo lo que hacemos le refleja a Él. Si deshonramos Su nombre, Dios nos castigará. Por lo que hizo Dios en el caso de David, Él mostró que no participó en el pecado de David; no lo remitió ni lo pasó por alto. Dios hará lo mismo con nosotros si deshonramos Su nombre. Durante el tiempo de tal castigo, debemos inclinar nuestros rostros y adorar a Dios diciendo, “Señor, con todo mi corazón acepto tu disciplina en este asunto. Reconozco que es por causa de mi pecado. Quiero que tu pueblo, el mundo y Satanás sepan que todo esto no vino de Ti sino que todo es culpa mía”.
Mientras más nos sometamos a la disciplina de Dios y reconozcamos que todo fue culpa nuestra, más rápido esa disciplina terminará. Por otro lado, mientras más nos excusemos y culpemos a otros, más tardará la disciplina.

“El Temor de Dios es el Principio de la Sabiduría”.
Cada cristiano debe tener una reverencia santa por Dios, tanto que lo haría tener miedo de desobedecerle. Dios ha dicho que Él nos castigará si le desobedecemos intencionalmente y sabemos que Él cumple Su palabra. Si amamos y respetamos verdaderamente a Dios, no desearemos desobedecerle. Esta clase de respeto amoroso a Dios nos hace sabios y nos capacita para tomar las decisiones correctas. Por eso la Biblia dice: El temor de Jehová es el principio de la sabiduría 

¡Que Dios nos ayude a amar la justicia y a odiar el pecado! Si por cualquier razón, traemos sobre nosotros el castigo de Dios, aceptemoslo con un espíritu humilde. Debemos decir:

“Señor, sé que hice mal. Tú eres completamente justo en lo que haces. ¿Qué habría sido de mí sin Tu intervención? Te doy gracias y te alabo por Tu amor y Tu fidelidad para conmigo”.

Fuente: http://ubdavid.org/espanol