Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.

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..."Seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" 1Ts. 4:17

Alentémonos con estas palabras que nos fueron reveladas. Bienvenidos a este blog todos los que esperan el rapto de la Iglesia

miércoles, 30 de agosto de 2017

Cristianos que se enojan y pecan

Deja la ira y desecha el enojo…Salmo 37:8  Por Felix Antonio Chávez 



La biblia dice que la esperanza de los impíos esta en el enojo, y en el justo es el bien. (Prov.11:23). Si tú eres creyente no debes poner tu esperanza en que el enojo solucionara tus problemas, los problemas se solucionan haciendo el bien. Si pones tu esperanza en el enojo, estas actuando como un impío. Hay personas que creen que enfurecerse es la solución a sus problemas, sin saber a dónde le llevan. Trataremos de estudiar las consecuencias del enojo para que lo desechemos en nuestro corazón.

Dice la biblia que el enojo, reposa en seno de los necios. (Eclesiastes.7:9). La palabra reposa quiere decir descansa, se establece, en el seno de los necios. Por esa razón no frecuentar esas personas, porque son el seno o el hogar donde se resguarda uno de nuestros enemigos: el enojo. La palabra necio habla de gente boba, de las personas sin entendimientos. Si tú quitas de tu corazón el enojo, apartas de tu carne el mal. (Eclesiastés. 11:10). Esta es una declaración muy importante que debemos considerar siempre. Cuanto mal nos evitamos cuando evitamos el enojo. Estudiaremos los males que nos evitamos. Veamos

El enojo nos lleva a darle lugar al diablo. (Efesios 4: 26,27). Darle lugar al diablo expresa una declaración muy fulminante. La palabra darle de conceder, de entregar, de darle libertad, de presentarle una oportunidad a nuestro archí enemigo. Es servirle en bandeja un lugar para que el nos dañe y dañe a otros por medio de nosotros. Es darle campo de acción a nuestro enemigo, es ofrecerle las condiciones para que Satanás obre. Por esa y otras razones debemos ver el enojo y la ira como algo que no nos conviene.

También nos lleva a contristar al Espíritu Santo. (Efesios.4:30,31).Nos lleva a poner triste a Dios. El Espíritu Santo se entristece porque sabe que nos volvemos vulnerables y nos exponemos a la disciplina de Dios. Primero porque le estamos dando lugar al diablo y después dañamos a otros y nos volvemos en instrumento de Satanás y no de Dios. Después ese enojo se convertirá en ira, y después en gritos, y después en palabras que no debemos decir y será de no acabar. Efesios 4:30,31.
Por eso no dejes que el sol se ponga sobre tu enojo. Resuelve tu problema antes que sea demasiado tarde….

“Airaos, pero no pequéis”



Esta fotografía de personas airadas ilustra el artículo ‘Airaos, pero no pequéis’, título encontrado en Efesios 4:26-27 donde el apóstol añade: ‘no se ponga el sol sobre vuestra ira, ni deis lugar al diablo’.

“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestra ira, ni deis lugar al diablo” (Efesios 4:26-27). “Airaos…”, dice el apóstol Pablo. ¿Tiene sentido interpretar este verbo como mandamiento? Como queriendo decir: “Cristianos, aírense; enójense, enfádense, pero no pequen”. ¿O como licencia divina para airarse? Parafraseando: “Cristianos, ustedes pueden airarse, enojarse, mostrarse enfadados, siempre y cuando no pequen”. Por dos razones principales fuertes opinamos que ni la primera interpretación, ni la segunda, serían acertadas.

Primera razón. 
El peso grandísimo de declaraciones divinas contra todo tipo de ira, enojo, enfado. -Mateo 5:22. “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.”

Observaciones. Bien que haya algunas diferencias entre enojo, ira y enfado, los tres vocablos identifican más o menos los mismos estados de sentimientos, emociones, pasiones. Enojarse contra su hermano sería, pues, prácticamente lo mismo que airarse contra su hermano, enfadarse contra su hermano. Acción que acarrea la sentencia de ser “culpable de juicio”, apunta el Señor Jesucristo. Acción que tiende a desembocar rápidamente en otras dos acciones todavía más nocivas, a saber: decir “Necio” al hermano, o peor aún, “Fatuo”. ¡Tres acciones, pues, sumamente peligrosas, cada una con su penalidad! A no ser que el culpable refrene su ira y su lengua, arrepintiéndose.  “…culpable…” implica pecado. ¿Cuál pecado? “…culpable de juicio…”, entiéndase, de haber enjuiciado a su hermano, implicándose que con juicio injusto o sin misericordia. Tratándose de la segunda acción, “…culpable ante el concilio”, o sea, el concilio judío del tiempo de Cristo conocido como el “Sanedrín”, el concilio de los setenta. Y la tercera, “…expuesto al infierno de fuego”, es decir, arriesga ser echado al Gehena, el cual es el castigo eterno.

Santiago 1:19-20. “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;  porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.”

Comentarios. He aquí una afirmación llana del Espíritu Santo: “…la ira del hombre no obra la justicia de Dios”.Afirmación general que abarca toda clase de ira. Ninguna ira del hombre “obra la justicia de Dios”. Reflexionando sobre la naturaleza innata de la “ira del hombre” y considerando sus efectos tanto en el que la siente como en los que sufren sus consecuencias, preguntamos: ¿Cuáles buenos frutos produce “la ira del hombre”? Estoy pensando, pensando, analizando, rebuscando entre mis experiencias y observaciones. ¡No se me viene a la mente ninguno! Se pudiera postular que, en algunos casos, la ira provoca al que la siente a tomar acciones para corregir o eliminar males que el conformismo o la dejadez toleran. Más sin embargo, emociones más sanas que la ira deberían motivar a la remoción de tales males, por ejemplo, deseos de hacer lo mejor posible, de perfeccionar, pasión por el orden, amor por lo santo y puro. Este es mi parecer.

Ahora bien, si ningún fruto bueno produce la ira en el cristiano, ¿con qué justificación identificar nosotros cualquier manifestación de ira como “una ira humana buena”, como “ira santa”, como “santa indignación”? Volvemos a preguntar: ¿Qué de “bueno” o “santo” hay en “la ira del hombre”? ¿“Justificada su ira, enojo, indignación” en algunas situaciones? De acuerdo. Pero, aun en tales circunstancias, ¿qué bien produce? Nos cuentan que cierto pastor pentecostal, muy molesto por los importunos de un hombre medio ebrio, le propició un sonante puñetazo. Luego, comentó a los que presenciaron el acto que había asestado al borracho “un santo puñetazo”. ¡Tan “santo” aquel puñetazo como “santa” la ira que lo motivó!

Mediante la expresión “…tardo para airarse”, Santiago reconoce la tendencia del hombre, no exceptuándose el cristiano, a airarse. Pero, el cristiano ha de estar pendiente a cualquier manifestación  de esta tendencia, no dándole rienda suelta sino restringiéndola y frenándola, hasta pararla a tiempo, antes de que estalle en pecado. Claro que el cristiano puede llegar a airarse, enojarse, enfadarse, pese a las medidas que tome para evitarlo, pero Santiago no dice ni implica que tal ira sea “buena”, “justa”, “santa” o “cristiana”. No dice ni implica que tal ira convenga al cristiano, que sea, de alguna forma, saludable para él.

Gálatas 5:19-21. 19 “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” Comentario. Las “iras”, plural, las distintas clases de ira, el Espíritu Santo las clasifica como “obras de la carne”, advirtiendo que “los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”.  

Efesios 4:31. “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.”

Comentario. Habiendo dicho el apóstol Pablo “Airaos, pero no pequéis” en Efesios 4:26, tan solo cuatro versículos más adelante escribe: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería…” Subrayamos: “…toda… ira”; todo “…enojo…”; “toda… gritería…”. Pluralidad de enojos, iras, griterías. “Cristianos, quítense todas esas emociones y acciones.” Esto es lo mismo que decir: “No se aíren; no se enojen; no griten”. ¡Gritando!, es, precisamente, como el airado, enojado, enfado suele exteriorizar sus sentimientos violentos. ¿Qué tal el cristiano culpable de “gritería”? ¡Para el piso cae su testimonio, hecho añicos! Es, pues, necesario interpretar el versículo 26 a la luz del versículo 31, como además, a la de los demás textos relevantes que estamos citando.

Colosenses 3:8. “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.”
Observación. Este texto es paralelo con Efesios 4:31. Lo que Pablo enseñó a los cristianos en Éfeso también se lo enseñó a los cristianos en Colosos.

Segunda razón.
Los significados de “ira, enojo, enfado e indignación” resaltan la incompatibilidad fundamental de estas emociones con los atributos de cristiano maduro. (segun diccionario) Ira..  Enfado muy grande o violento en el que la persona pierde el dominio sobre sí misma y siente indignación y enojo.” Observaciones. ¿Qué convenga al cristiano tener un “enfado muy grande o violento”? ¡Inconcebible! ¿Qué la persona cristiana pierda “el dominio sobre sí misma”? Pero el “espíritu de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7) es el que ha de tener, no permitiendo que sentimientos contraproducentes, incluso la ira, le dominen en contra de su propia voluntad. La “Ira” se levanta agresivamente contra “Dominio Propio”, y de no responder este con poder y disciplina, “Ira” lo echará al suelo, pisoteándolo. Son enemigos por naturaleza.

Enojo. Sentimiento que una persona experimenta cuando se siente contrariada o perjudicada por otra o por una cosa, como ante una falta de respeto, una desobediencia o un error.” Indignación. Sentimiento de intenso enfado que provoca un acto que se considera injusto, ofensivo o perjudicial.” Observación. El “enfado”, ya “intenso” ya del grado que sea, es menester que el cristiano lo controle enseguida para evitar pronunciar palabras o tomar acciones que caigan en la categoría de pecado. Enfado. Sentimiento que una persona experimenta cuando se siente contrariada o perjudicada por otra o por una cosa, como ante una falta de respeto, una desobediencia o un error.”

Descartando las dos interpretaciones de Efesios 4:26 que acabamos de analizar porque contradicen, esencialmente, algunas enseñanzas claras del Nuevo Testamento, como también el sentido común de lo correcto, preguntamos: En realidad, ¿qué es el significado de “Airaos, pero no pequéis”? Personalmente, entiendo que, efectivamente, el Espíritu Santo está diciendo, mediante Pablo, parafraseando: “Ustedes, cristianos, van a airarse en ocasiones porque, inevitablemente, eventos o circunstancias de la vida humana en la tierra despertarán en algún momento esta emoción en sus corazones, pero cuidado de que la ira no les lleve a pecar”.

Así que, “Airaos” no es mandamiento, interpretación descabellada inherentemente, ni licencia implícita divina para airarse, sino reconocimiento de la muy probable manifestación, aun inevitable, de la ira en el cristiano durante su travesía accidentada, a veces tumultuosa, por este mundo lleno al borde de provocaciones de toda suerte. Ira, enojo, enfado, indignación: emociones toleradas en el cristiano, siempre y cuando no resulten en pecado –insultos, maldiciones, blasfemias; golpes, y peor. Emociones no elogiadas en el cristiano. Sentimientos de los que no se dice ni se implica que hagan bien a su espíritu, que resulten en más santidad o espiritualidad. Sentimientos no provocados nunca por lo bueno sino siempre por lo negativo, ofensivo, dañino, malo. Que no los tendremos nunca en el cielo, no habiendo allá causas nefastas que los despierten.

“Airaos, pero no pequéis…” No que les convenga airarse, pero será tolerado, con tal de que la ira no los lleve a pecar. Y será tolerado, con tal de no ser prolongada su ira, sostenida por mucho tiempo, pues este es el significado de la muy citada expresión paulina “…no se ponga el sol sobre vuestra ira”. Porque retener la ira en la mente hora tras hora, día tras día, lo que hace es alimentar frustraciones, amarguras, deseos de venganza, depresiones –sentimientos igualmente dañinos cuyo desenlace común es la violencia, bien verbal bien física. Así pues, buen cristiano, airarse será tolerado dentro de estos parámetros, pero no será tolerable como estado mental-emocional-espiritual habitual.

Muchísimo mejor será para nosotros esforzarnos para tener los buenos atributos de tranquilidad, dominio propio, dignidad, templanza,  ecuanimidad, calma, paz, y en última instancia, resignación, particularmente al confrontar injusticias, contrariedades insensatas, conductas ofensivas, acusaciones sin fundamento, argumentos ilógicos, persecuciones arbitrarias o cualquier otra provocación motivada por el mal en sus multifacéticas manifestaciones.

 Fuente: http://www.editoriallapaz.org

martes, 22 de agosto de 2017

Cómo tener una iglesia llena de falsos cristianos

Iglesias que fallan notablemente


Muchos de los pasajes más duros en la Biblia son advertencias sobre la falsa seguridad de salvación (como mostraré más adelante). Si tales advertencias están en la Escritura, es porque la iglesia las necesita (2 Tim. 3:16-17). A pesar de eso, en la actualidad hay congregaciones que, aunque dicen ser cristianas, en realidad la mayoría de sus miembros no lo son: No creen ni conocen el verdadero evangelio, y por tanto no dan frutos auténticos del Espíritu (Gál. 5:16-24). Eso es peligroso y alarmante.

A continuación, comparto resumidamente tres condiciones que considero claves en toda congregación llena de falsos cristianos. Es mi oración que tengamos más discernimiento para detectar tales problemas.

1. Ausencia de sana doctrina.

Una iglesia saludable es una sujetada a la Palabra de vida (Fil. 1:16).

Cómo he argumentado antes, la sana doctrina es crucial porque la gente nunca creerá el verdadero evangelio si no sabe lo que es, y una iglesia no podrá andar conforme al corazón de Dios si no conoce Su Palabra. El púlpito es vital en este aspecto. Si un púlpito no está firme en la verdad, la congregación tampoco lo estará y el ambiente es más propenso a las conversiones no-auténticas. Es por eso que John Stott recomienda: “No se preocupe por quien entra y sale de la iglesia (local), preocúpese por lo que entra y sale del púlpito”. Recordemos lo que dice la Biblia:

“Te encargo solemnemente, en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por su manifestación y por su reino: Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción” (2 Tim. 4:1-2, énfasis añadido).

Cuando se predica la verdad, los falsos cristianos se irán eventualmente como las personas que abandonaron a Jesús cuando Él les habló la verdad (Jn. 6:66). Como J.I. Packer señala: “La predicación doctrinal aburre a los hipócritas, pero es la única que podrá salvar a las ovejas de Cristo”. Alguien que odia la luz no permanece cerca de ella por mucho tiempo (Jn. 3:20). Tengamos presente que la predicación sin verdad no es amorosa, no importa cuán bonita o genuina se sienta o parezca (cf. 1 Cor. 13:6).

2. Pensar que todos los miembros son cristianos.

En la Biblia hay serias palabras sobre la falsa seguridad de salvación, y debemos compartirlas. Estas son algunas de ellas: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’ Y entonces les declararé: ‘Jamás os conocí; APARTAOS DE MI, LOS QUE PRACTICAIS LA INIQUIDAD’” (Mt. 7:21-23).

“Poneos a prueba para ver si estáis en la fe; examinaos a vosotros mismos. ¿O no os reconocéis a vosotros mismos que Jesucristo está en vosotros, a menos de que en verdad no paséis la prueba?” (2 Cor. 13:5)

Esas palabras son confrontantes, pero están en la Biblia porque Dios nos ama, y si amamos a las personas también las compartiremos. Es importante que afirmemos a otros en la fe, pero también es bueno que nos examinemos a nosotros mismos a la luz de la Palabra y que entonces alertemos a los demás de que es posible creer que se es cristiano y no serlo en realidad. Un líder nunca debe asumir que todos en su congregación son salvos. Nunca debería callar estas advertencias que Dios ha hablado, a fin de que los no-cristianos se vean confrontados a arrepentirse de verdad y ser genuinos. Como puedes ver, esta condición para una iglesia llena de falsas conversiones se deriva de la ausencia de sana doctrina, al igual que la siguiente condición.

3. Tolerancia a lo que no se debe tolerar.

En la iglesia de Corinto había un hombre que tenía sexo regularmente con su madrasta y todos los sabían. El apóstol Pablo escribe a esa iglesia que deben sacar a ese hombre de la congregación, y que no deben relacionarse con quienes dicen ser creyentes pero viven como si no lo fueran (1 Cor. 5). ¿Por qué Pablo les dice eso? Porque no sacar a ese hombre sería peligroso, ya que fomentaría pecado en la congregación y eso no es amar. “¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?” (1 Cor. 5:6).

Los hipócritas se sienten bien en congregaciones que toleran lo que no deberían tolerar. Creen que así son salvos mientras en realidad viven apartados de Cristo, y se auto-justifican pensando “Bueno, las personas alrededor de mí también viven en pecado y dicen ser cristianas, así que mi forma de vivir no está mal”. La tolerancia a lo que está mal no es amor, es consentimiento. Debemos juzgar de manera bíblica. Recordemos eso y apliquemos lo que la Biblia enseña sobre la disciplina en la iglesia, confrontar a nuestros hermanos en amor cuando es necesario y expulsar de la congregación a quien persista andar sin arrepentimiento verdadero. Recomiendo este libro en PDF gratis del ministerio 9Marks sobre el tema.

También tengamos presente que los falsos cristianos tal vez son el mayor obstáculo para el evangelismo. Ellos hacen más daño a la proclamación del evangelio que los críticos y ateos. Es por eso que, si amamos a los inconversos y queremos impactar al mundo, no aceptaremos entre nosotros actitudes persistentes que no honran a Dios, a fin de que como iglesia podamos testificar a Cristo con integridad ante el mundo.

Fuente: http://josuebarrios.com

sábado, 5 de agosto de 2017

El sexo pervertido

PERVERSIONES SEXUALES EN LA BIBLIA


La desviación y la perversión sexual es uno de los pecados más predominantes de nuestra sociedad. Ellos son aceptados por muchos como algo normal y “cosa de todos los días”. Es por eso que como cristianos que creemos en la Biblia como la Palabra de Dios necesitamos tener una clara orientación y aprender a diferenciar lo bueno de lo malo.
Dios creó al hombre y a la mujer y es el autor del sexo (Gen. 2:20-25; 1:27,28), por lo tanto la vida íntima sexual matrimonial entre el hombre y la mujer es parte normal de la vida y cumple el propósito de Dios: Felicidad y satisfacción para cada cónyuge y procreación para la extensión de la raza. Dios es el autor de la monogamia al formar el primer matrimonio (Adán y Eva) y dentro de este marco la relación sexual es pura, normal, placentera, legitima y no es sucia (1 Co. 7:2-5, 10-17), y ella deber ser limpiada de impurezas, actitudes abusivas y egoísmos anormales.

La Biblia enseña que toda relación sexual fuera del matrimonio entre un hombre y una mujer (fornicación y adulterio) está prohibida y será juzgada por Dios (1 Co. 6:9; Gal. 5:19; Ef. 5:3,5; Col. 3:5; 1 Tes. 4:1-7; Heb. 13:4; Mat. 19:9, etc.) También la Biblia condena toda clase de perversión sexual, uso anormal o abuso del sexo (Ro.1:18-32 y leer especialmente los vv. 24, 26, 27, 29, 31, 32) Otras perversiones sexuales, mencionadas en la Biblia, que Dios NO aprueba: De estos pecados generales antiguos se desprenden todo tipo de perversiones sexuales específicas
modernas

•Incesto: Contacto sexual entre parientes cercanos (Deut. 27:22; Lev. 20:17, 19; 18)
•Homosexualismo: Pecado sexual entre personas del mismo sexo. Entre las mujeres se le llama lesbianismo (Lev. 18:22; 20:13; Ro. 1:26, 27; 1 Co. 6:9)
•Afeminado: Conducta de un hombre que parece de mujer (1 Co. 6:9)
•Relación sexual entre un ser humano y un animal (Ex. 22:19; Lev. 18:23, 24) 
•Masturbación: Autoexitación con el fin de producir el orgasmo. Se basa en el egoísmo y la morbosidad. No cumple el propósito puro del sexo, por lo tanto es impuro perverso y origina consecuencias sexuales en el futuro.

PERVERSIONES SEXUALES EN LA BIBLIA

•Sodomía: Relación sexual perversa y antinatural de distintas formas (Gen. 18:20)
Aclaración: De todas estas clases de perversiones, se ramifican todas las “tendencias sexuales modernas” tales como el tener relaciones con dos, tres o mas personas a la vez del mismo sexo u opuesto, intercambio sexual con otros matrimonios y toda otra forma de sexo pervertido a los ojos de Dios. Los peligros que existen de salirse de los límites que Dios ha establecido para la vida sexual. Dios ha puesto limites para cuidar la vida del ser humano, pues aquellos que se involucran sexualmente fuera de los límites de Dios (el matrimonio entre un hombre y una mujer) quedan expuestos no solo a las tantas enfermedades sexuales que abundan sino a que las personas quedan infectadas por los demonios, por lo cual cuando vienen a los pies de Cristo, necesitan no solo arrepentirse de sus pecados, sino también ser ayudados a ser libres de todo espíritu de inmundicia y perversión sexual. No hacer esto es dejar la puerta abierta para que la persona, a pesar de ser “creyente” quede atada por esos espíritus que le impedirán disfrutar la vida en plenitud sexual que solo Jesucristo puede dar.

Es posible mantenerse puro sexualmente y vivir lejos en medio de una sociedad corrompida sexualmente y sin valores morales. La impureza sexual corrompe al ser humano más rápido que cualquier otro pecado.

CÓMO RENUNCIAR A TODA ADICCIÓN Y A LA PERVERSIÓN SEXUAL

1. Recibir a Cristo como su Salvador personal (Jn. 1:12)
2. La sangre de Cristo nos puede limpiar de todo pecado sexual cuando este es confesado y abandonado (1 Co. 6:9-11; 2 Co. 2:5-11; 1 Jn. 1:9)
3. Renunciar específicamente a toda clase de perversión que se haya practicado en el pasado, en el Nombre de Jesús, para cerrar toda puerta abierta hacia el pecado.
4. Pedir la llenura del Espíritu Santo para que la presencia de Dios inunde cada área de su vida. Consagrar la vida sexual al Señor para que El la purifique (Ef. 5:18)
5. Decidir vivir de acuerdo a los principios de pureza de la Palabra de Dios (Josué 1:8)
6. Desarrollar el hábito de aprender a resistir toda tentación sexual en el Nombre de Jesús.
7. Ser ayudado por los pastores o líderes espirituales de la congregación, a ser liberado de todo espíritu inmundo de inmundicia y perversión sexual.

SUGERENCIAS ÚTILES PARA MANTENER LA PUREZA SEXUAL

1.Tener siempre presente que nuestro cuerpo es del Señor, no nuestro (1 Co. 6:13)
2.Mantener distancia prudencial (o alejarse directamente) con personas del sexo opuesto y con personas de tendencias sexuales pervertidas. Eso no significa rechazarlos como personas, sino respetuosamente no participar ni aprobar su estilo de vida sexual contrario a Dios. Recuerde que detrás de estas personas, están los demonios de perversión buscando devorar “a los distraidos”.
3.Cuidar los ojos, lo que miramos, leemos, donde prestamos atención con la vista.
4.Cuidar la mente, la imaginación, especialmente cuando uno esta en la cama.
5.Cuidar las palabras sugestivas, de doble sentido que recibimos o les damos a los demás.
6.Cuidar los gestos. Existen manera de caminar, mover el cuerpo que pueden excitar a otros.
7.No alimentar los deseos carnales sino controlarlos con la obediencia a la Palabra y además trabajar duro, hacer deportes. Una mente y un cuerpo activo son factores importantes para mantener la pureza sexual.
8.Rodearse de amigos que practiquen la vida cristiana y vivan en pureza sexual.
9. Decidir ser personas que cuidan su vida sexual y la consagran a Cristo en el marco de la santidad y pureza.
10. No sentir verguenza porque somos diferentes en nuestra manera de ver la vida sexual. En realidad los que están errados en su manera de proceder son aquellos que aprueban y practican la inmundicia y perversión sexual. ¡En la presencia de Dios no hay verguenza sino seguridad, confianza, amor y libertad!

Demos gracias a Dios que él nos advierte en Su Palabra de los peligros y consecuencias que existen por desobedecer sus preceptos. No importa si alguien se burla o nos menosprecia por pensar como Dios piensa. En definitiva bien sabemos que cuando le hacemos caso a Dios y a los principios de su palabra, ellos nos conducirán a vivir una vida sexual plena en el temor del Señor.

Fuente: http://restorationnations.com