Este blog rinde honor y alabanza al Dios de nuestra salvación a Jesucristo el Señor.

..."Ciertamente vengo en breve." Ap. 22:20
..."En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados." 1co. 15:52
..."Seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" 1Ts. 4:17

Alentémonos con estas palabras que nos fueron reveladas. Bienvenidos a este blog todos los que esperan el rapto de la Iglesia

martes, 14 de noviembre de 2017

Las naciones y sus gobiernos

Israel pide Rey. Primer gobierno humano I Samuel 8.


Samuel fue uno de los mejores jueces de Israel en el período histórico que se conoce como la “Era de los Jueces”. En ese tiempo no había rey en Israel; los gobernadores eran los jueces. 

Supuestamente los israelitas debían reconocer que Dios era su Rey, y los jueces eran simplemente representantes que se encargaban de mantener el orden social según los principios establecidos por la ley de Dios. Pero no siempre sucedió así. La gente tendía a hacer lo que quería, lo cual les llevaba a pecar, a alejarse de Dios. (Jueces 21:25) En esos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que le parecía bien ante sus ojos. Como consecuencia de su desobediencia, les iba mal. Cuando llegaban a un estado calamitoso, clamaban a Dios. El escuchaba desde el Cielo, y les enviaba un juez, que los libraba de sus enemigos y les enseñaba a vivir como Dios manda. Pero la siguiente generación volvía a olvidarse del orden de Dios. Volvían a hacer lo que querían, y volvían a caer en desorden y caos (Jue. 2:10-19). 

El círculo vicioso estaba a punto de volver a suceder en Israel cuando Samuel envejeció y se levantó la siguiente generación…

LOS HIJOS NO ERAN COMO SU PADRE

(1 Sam. 8:1-2) Y aconteció que cuando Samuel era ya viejo, puso a sus hijos como jueces sobre Israel. (2) El nombre de su primogénito era Joel, y el nombre del segundo, Abías; éstos juzgaban en Beerseba. Los hijos de Samuel tenían “nombres” con significados gloriosos y santos: Joel (heb. Yoel) significa: YHVH es Dios Abías (heb. Abiyah) significa: Mi padre es YHVH Lamentablemente, sus vidas no eran muy santas. (1 Sam. 8:3) Pero sus hijos no anduvieron por los caminos de él, sino que se desviaron tras ganancias deshonestas, aceptaron sobornos y pervirtieron el derecho. Betzah (heb.) ganancias injustas, adquiridas con violencia  Shojad (heb) soborno, cohecho

La Torá claramente señala que los jueces no deben aceptar sobornos ni obtener ganancias deshonestas. (Exo. 23:8) Y no aceptarás soborno, porque el soborno ciega aun al de vista clara y pervierte las palabras del justo. (Deu. 16:18-20) Nombrarás para ti jueces y oficiales en todas las ciudades que el SEÑOR tu Dios te da, según tus tribus, y ellos juzgarán al pueblo con justo juicio. (19) No torcerás la justicia; no harás acepción de personas, ni tomarás soborno, porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte las palabras del justo. (20) La justicia, y sólo la justicia buscarás, para que vivas y poseas la tierra que el SEÑOR tu Dios te da.

Una de las ventajas del sistema de jueces es que los puestos de liderazgo se otorgan por “mérito”, no por herencia como en el caso de los reinados. Pero Samuel cometió el error de querer dejar a sus hijos como sucesores de su puesto como juez, a pesar que ellos no contaban con el mérito necesario. El pueblo reaccionó a esta decisión, y en ese momento pidieron un rey. (1 Sam. 8:4-5)  Entonces se reunieron todos los ancianos de Israel y fueron a Samuel en Ramá, (5) y le dijeron: Mira, has envejecido y tus hijos no andan en tus caminos. Ahora pues, danos un rey para que nos juzgue, como todas las naciones. 

ISRAEL PIDE UN REY

La petición de un rey parecía justa y razonable, dadas las circunstancias. Sin embargo, hay algo en el fondo de esta petición que debemos revisar…Esta petición, tal como estaba planteada, tenía dos motivaciones erradas: Pedían un rey humano, haciendo a un lado a su Rey celestia.  Querían ser como las demás naciones.

Rey humano, en lugar del Rey Divino

Es curioso que en lugar de pedir un juez justo, los israelitas pidieron un REY. ¿Acaso no tenían un Rey? Ciertamente no contaban con un rey terrenal, pero sí tenían a Dios como su Rey. Pero parece que ellos no estaban concientes de esto. Reconocían el liderazgo de los jueces, pero no apreciaban la autoridad superior que estaba detrás de ellos. En Israel, un juez no tenía la autoridad absoluta; él simplemente era un mediador de conflictos y un maestro de la ley. Él era un representante de Dios, siendo Éste último el verdadero Rey de Israel. Pero el pueblo no estaba conforme con un líder a quien no pudieran ver. Esto nos lleva al segundo punto…

Como las demás naciones

Una señal que la petición del pueblo era torcida es que ellos pidieron “un rey como todas las naciones” (en hebreo: C’Jol HaGoyim = lit. como todos los gentiles), es decir, como el mundo.” En lugar de tener puestos los ojos en Dios y buscar en Su consejo la mejor forma de vivir, los israelitas miraban a los vecinos para inspirarse en su estilo de vida. Ellos querían ser como los demás. ¿No nos pasa ahora lo mismo? ¿Quién determina la forma en que llevo mi vida? ¿En quién me inspiro? ¿A quién imito? 

Esto mismo pasó por la mente de los israelitas en el Monte Sinaí. Cuando creyeron que Moisés había muerto, hicieron el Becerro de Oro (Exo. 32:1). La realidad es que la bendición no viene por el liderazgo, sino por la OBEDIENCIA a Dios, nuestro Rey. (Salmo 81:10-16)  Yo, el Señor, soy tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto; abre bien tu boca y la llenaré. (11) Pero mi pueblo no escuchó mi voz; Israel no me obedeció. (12) Por eso los entregué a la dureza de su corazón, para que anduvieran en sus propias intrigas. (13) ¡Oh, si mi pueblo me oyera, si Israel anduviera en mis caminos! (14) En un momento yo subyugaría a sus enemigos y volvería mi mano contra sus adversarios. (15) Los que aborrecen al Señor le fingirían obediencia, y el tiempo de su castigo sería para siempre. (16) Pero yo te alimentaría con lo mejor del trigo, y con miel de la peña te saciaría.

Entonces, ¿estaba mal que Israel pidiera un rey? La realidad es que Dios había contemplado en la Tora darles un rey (Deu. 17:14-20). Esto iba a suceder eventualmente, cuando Dios eligiera al rey idóneo para Israel. El problema es que ellos se estaban adelantando al tiempo de Dios. Además, lo estaban pidiendo por las razones equivocadas. Esto es lo que debía corregirse. Por otro lado, el riesgo de un rey terrenal es que podía tomar el lugar de Dios a los ojos del pueblo…

RECHAZO A DIOS, NO A SAMUEL

Al principio, Samuel se ofendió en forma personal por la petición del pueblo, ya que creyó que el rechazo era hacia él. Pero Dios le aclaró que en realidad a quien estaban rechazando era a su Rey celestial. (1 Sam. 8:6-8)  Pero fue desagradable a los ojos de Samuel que dijeran: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró al Señor. (7) Y el Señor dijo a Samuel: Escucha la voz del pueblo en cuanto a todo lo que te digan, pues no te han desechado a ti, sino que me han desechado a mí para que no sea rey sobre ellos. (8) Así como todas las obras que han hecho desde el día en que los saqué de Egipto hasta hoy, abandonandome y sirviendo a otros dioses, así lo están haciendo contigo también. El rechazo era a Dios, quien era el Rey de Israel. Pero Dios nunca obliga a nadie a someterse a Él. 

ADVERTENCIA SOBRE LOS REYES

Si Israel quería otro rey, Dios lo iba a permitir. Sin embargo, el Señor le pidió a Samuel que les advirtiera sobre las implicaciones de esa decisión. La palabra “advertir” está escrito dos veces en este contexto. En hebreo es "Ud" (עוּד) que significa: repetir, regresar, testificar una y otra vez. 

Esta es la advertencia que Dios les dio:

(1 Sam. 8:9-17) Ahora pues, oye su voz. Sin embargo, les advertirás solemnemente y les harás saber el proceder del rey que reinará sobre ellos. (10) Entonces Samuel habló todas las palabras del Señor al pueblo que le había pedido rey. (11) Y dijo: Así será el proceder del rey que reinará sobre vosotros: tomará a vuestros hijos, los pondrá a su servicio en sus carros y entre su gente de a caballo, y correrán delante de sus carros. (12) Nombrará para su servicio comandantes de mil y de cincuenta, y a otros para labrar sus campos y recoger sus cosechas, y hacer sus armas de guerra y pertrechos para sus carros. (13) Tomará también a vuestras hijas para perfumistas, cocineras y panaderas. (14) Tomará lo mejor de vuestros campos, de vuestros viñedos y de vuestros olivares y los dará a sus siervos. (15) De vuestro grano y de vuestras viñas tomará el diezmo, para darlo a sus oficiales y a sus siervos. (16) Tomará también vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes y vuestros asnos, y los usará para su servicio. (17) De vuestros rebaños tomará el diezmo, y vosotros mismos vendréis a ser sus siervos. 

El Señor les dio un “reality check”. Lo que ellos estaban pidiendo no era tan glamoroso como se lo imaginaban. Lo que ellos estaban escogiendo era quién iba a ser su señor y a quien iban a servir…no quién les iba a servir a ellos. La más dura advertencia vino de último: (1 Sam. 8:18)  Ese día clamaréis por causa de vuestro rey a quien escogisteis* para vosotros, pero el Señor no os responderá en ese día. *La traducción de la palabra “Escoger” (heb. Bajar) también significa: seleccionar, preferir.  Los israelitas estaban a punto de escoger a quien preferían como “rey”: a Dios o a un hombre. 

El rey no sólo es el encargado de gobernar, sino de defender a la nación. Si ellos escogían a un rey humano, Dios se haría a un lado y dejaría esa responsabilidad al otro. ¿A quién escogió el pueblo? (1 Sam. 8:19-20)  No obstante, el pueblo rehusó oír la voz de Samuel, y dijeron: No, sino que habrá rey sobre nosotros, (20) a fin de que seamos como todas las naciones, para que nuestro rey nos juzgue, salga delante de nosotros y dirija nuestras batallas. A pesar de estas advertencias, el pueblo no cambió de opinión.  Es curiosa la explicación que dieron los israelitas, ya que todo lo que ellos esperaban de un rey, el Señor ya lo hacía. Lo que ellos pedían, era un rey que……los juzgue;…salga delante de ellos;…pelee sus guerras. El problema no era que Dios no cumpliera con su parte, sino que el pueblo no le obedecía ni creía en Él. 

La realidad es que los israelitas preferían ser “igual” que las demás naciones del mundo (heb. C’Jol HaGoyim), es decir, como el mundo.

No sólo estaban rechazando a Dios como su Rey, sino que también como su Defensor, YHVH de los ejércitos. Hasta ese momento, los israelitas no habían contado con carros ni gente de a caballo, que es lo que daba ventaja en la guerra. La seguridad de un rey humano está en sus fuerzas militares. Eso es lo que Israel quería, en lugar de confiar en YHVH de los ejércitos. (Oseas 13:9-12)  Tu destrucción vendrá, oh Israel, porque estás contra mí, contra tu ayuda. (10) ¿Dónde está ahora tu rey para que te salve en todas tus ciudades, y tus jueces de quienes me decías: Dame rey y príncipes? (11) Te di rey en mi ira, y te lo quité en mi furor. (12) Atada está la iniquidad de Efraín, guardado su pecado.

¿Por qué Israel prefería un rey humano en lugar de reconocer a Dios como Su Rey? 
En el fondo, este rechazo se debía a que ellos querían hacer su propia voluntad. Pero esto es sólo una ilusión, ya que el rey los sometería a una esclavitud virtual. De la misma forma es el pecado—uno tiene la ilusión que uno hace lo que quiere, pero la realidad es que uno termina siendo “esclavo del pecado”. El Señor oyó la petición del pueblo. Él respeta nuestras decisiones, aunque no sea la mejor ni la que nos conviene. La elección es nuestra. (1 Sam. 8:21-22)  Después que Samuel escuchó todas las palabras del pueblo, las repitió a oídos (heb. Ozen) del Señor. (22) Y el Señor dijo a Samuel: Oye su voz y nómbrales un rey. Entonces Samuel dijo a los hombres de Israel: Váyase cada uno a su ciudad.

El Señor les iba a dar el tipo de rey que ellos habían pedido: un rey de buena apariencia, pero no de óptima esencia. El primer rey de Israel fue según el deseo del pueblo: Saúl. Pero luego de él vino un rey según el deseo del corazón de Dios: David. 

Fuente: estudiobiblia.blogspot.cl

jueves, 26 de octubre de 2017

Las mujeres rencillosas

Mujeres cristianas también son gotera.


Estoy segura de que alguna vez en tu casa has tenido una gotera, ya sea por causa de la lluvia o por un grifo dañado que no deja de gotear. De hecho, en mi cocina tengo un pequeño grifo que en la última semana no ha parado de gotear. Cuando hay silencio en la casa (para ser honesta, pocas veces) es un sonido que es constante, irritador y desesperante. Parece que te taladra en la cabeza. A veces te dan ganas de arrancarlo y acabar por completo con ese ruido torturador. Es algo continuo, con ritmo, no se detiene, tic, tic, tic, gota a gota, y sigue cayendo sin cesar, ¡es terrible! A mí me desespera, sabes a lo que me refiero ¿verdad?

La mujer gotera.

Proverbios 27:15-16: “Gotera constante en día de lluvia Y mujer rencillosa, son semejantes; El que trata de contenerla, es como refrenar al viento Y recoger aceite con su mano derecha”.

La Biblia compara este ruido enloquecedor de gotera continua con la mujer rencillosa. ¿Qué quiere decir la palabra “rencillosa”? Se refiere a una persona que siempre está riñendo y dando lugar a un estado de hostilidad entre dos o más personas. Esta es la característica de la mujer descrita en estos versículos del libro de Proverbios.

¿Qué caracteriza a una mujer rencillosa?

- Es una mujer que discute por cualquier cosa con su esposo, hijos, compañeros de trabajo, o con cualquier persona que se relacione con ella.
- Es orgullosa y solo ve lo malo que hacen los demás, y lo bueno que hace ella. Se cree casi perfecta, y si no fuera por ella todo se hundiría.
- Es una mujer que desespera a su esposo e hijos, hasta el punto que prefieren estar fuera de la casa que convivir con ella. Proverbios lo dice de esta manera: “Mejor es vivir en un rincón del terrado Que en una casa con mujer rencillosa” (21:9); “Mejor es habitar en tierra desierta Que con mujer rencillosa y molesta” (21:19).

- Es una mujer insistente, cuando quiere algo procura conseguirlo a toda costa, como las mujeres de Sansón que le llevaron a la ruina.
- Por cualquier motivo crea un campo de batalla. No se le puede llevar la contraria, le cuesta reconocer que se ha equivocado.
-No tiene dominio propio, ni paciencia, se desespera e irrita enseguida. “El que trata de contenerla, es como refrenar  al viento Y recoger aceite con su mano derecha” (27:16).

Es terrible ser una mujer rencillosa, una mujer gotera. Que los demás te consideren así es muy triste y preocupante. Al final, este tipo de mujeres se quedan totalmente solas: nadie quiere estar con ellas, ni siquiera su propia familia. Parece  imposible aguantarla. Lo más importante, es una actitud que deshonra al Señor. Ahora bien, cada una de nosotras debe analizar su vida y ver si estamos teniendo características de esta mujer rencillosa. Si realmente somos creyentes, nuestras vidas no deben estar caracterizadas de esta manera, puesto que es contrario al espíritu de un verdadero cristiano.

Cómo evitamos ser gotera continua

Antes de conocer a Jesucristo como nuestro Salvador y Señor, andábamos siguiendo la corriente de este mundo y del príncipe de este siglo, Satanás. Pero cuando Dios vino a nuestras vidas, nos cambió y transformó por completo. Somos nuevas criaturas creadas en Cristo Jesús para buenas obras, y por la obra de Cristo ya no tenemos que vivir en esclavitud al pecado. Por Cristo podemos vivir conforme a Su Palabra. Por Cristo podemos evitar ser esa clase de mujer.

Aquí algunos consejos para tratar de no ser mujer rencillosa:

- En primer lugar, si ves que tu actitud es de continuo ser una mujer rencillosa, pídele perdón a Dios, y cambia de dirección. Eso es lo que significa el arrepentimiento, el cambiar de mente y dirección en tu vida. Siempre podemos hallar perdón en los brazos de nuestro Dios y Padre.

- Tenemos que revestirnos del nuevo hombre. “Por tanto, consideren los miembros de su cuerpo terrenal como muertos… Pero ahora desechen también todo esto: ira, enojo, malicia, insultos, lenguaje ofensivo de su boca”, Colosenses 3:5,8.

- Pidámosle al Espíritu Santo que nos vaya transformando y que nos dé un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios (1 Pedro 3:4). Solas no podemos.

- Para cambiar nuestro carácter rencilloso, tenemos que pedir a Dios sabiduría divina, y eso comienza con el temor al Señor: “El principio de la sabiduría es el temor al Señor”, Salmo 111:10. “La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba”, Proverbios 14:1.

- No grites ni alces la voz. Pensamos que por gritar más tenemos más razón, pero lo que provoca es más ira y discordia: “La blanda respuesta quita la ira, mas la palabra áspera hace subir el furor”, Proverbios 15:1.

- Pregúntate si vale la pena discutir por algún asunto. A veces las discusiones y las rencillas vienen por cosas sin importancia, pero la mujer rencillosa hace una montaña de algo muy pequeño e insignificante.

Lo contrario a una mujer rencillosa y que aparta a su marido de sí misma es una mujer virtuosa, y Proverbios 31 nos da las características de esa mujer virtuosa: “El corazón de su marido está en ella confiado… ella le da bien y no mal todos los días de su vida. Abre su boca con sabiduría. Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba. La mujer que teme al SEÑOR, ésa será alabada”.

Una última palabra a aquellos que viven en casa con la mujer gotera: Recuerden el evangelio. Así como Cristo nos perdonó, perdonémonos unos a otros. 

Busquemos más al Señor para que nos vaya puliendo y transformando de gloria en gloria. Que con su ayuda y misericordia, podamos reflejar su amor y carácter en nuestras vidas. Que nuestro objetivo como mujeres creyentes sea tener un espíritu afable y apacible, porque no es que a Dios le agrada, sino que es de gran estima delante de Él. Que vivamos para su gloria.

fuente: https://www.thegospelcoalition.org

sábado, 21 de octubre de 2017

¿Podemos unirnos con los pecadores?

Ya que Jesús estuvo con pecadores, ¿podemos asociarnos con los inconversos?


En estos días se ha desatado una gran controversia debido a que el conocido pastor y cantante Marcos Yaroide ha organizado un concierto con artistas seculares, desde merengueros hasta reguetoneros. Él dice que quiere “salir de las cuatro paredes” e “ir como me mandó Jesús a todo el mundo sin excepción de personas”, por lo que ha nombrado el evento “Luz en las tinieblas”. 

Las respuestas han sido tan variadas como se podría esperar. Aquellos que condenan las acciones del cantante lo consideran una muestra de mundanalidad en la iglesia y de mezclar lo sagrado con lo profano (teniendo en cuenta que al menos uno de los artistas invitados es reconocido por lo prosaico de sus canciones, al nivel que no me atrevo ni siquiera a hacer link a sus canciones). Los que apoyan este espectáculo lo hacen usualmente refiriéndose a las afirmaciones de Jesús de que sus discípulos son la sal de la tierra y la luz del mundo (Mt. 5:13-16), y diciendo que esto es seguir el ejemplo de Jesús, quien era acusado por recibir a los pecadores y comer con ellos (Lc. 15:2).

Hay algo de verdad en el argumento de que ya que Jesús estuvo con pecadores, debemos interactuar con ellos. La Palabra dice que la luz de la iglesia debe brillar “delante de los hombres” (Mt. 5:16), lo que implica estar afuera de las paredes de la iglesia. No cabe duda que Jesús aceptó diversas invitaciones de personas de baja reputación (Mt. 9:11). Y Pedro también fue acusado de cosas similares (Hch. 11:13). Pero creo que debemos reflexionar un poco más en la Escritura y ver, por un lado, que si bien hay un ejemplo y llamado a estar con pecadores, esto no es lo mismo a asociarnos con ellos. Además, debemos meditar en el propósito y las circunstancias donde Jesús y los apóstoles compartieron con los inconversos. Al hacer esto nos cuidaremos de que nuestra sal no se vuelva insípida, ni terminemos siendo influenciados más que siendo influyentes.

El asunto del yugo

Desde el principio de la Biblia vemos que Dios ha hecho diferenciación entre dos pueblos: Su posesión especial, y los demás. Israel y las naciones. La iglesia y el mundo. Los justos y los incrédulos. A lo largo de la Escritura vemos que si bien Dios ama a todo el mundo, Él tiene un amor especial por sus redimidos, aquellos que Él adoptó a su familia, aquellos que creen en el Hijo y tienen vida eterna (1 Jn. 3:1). Esta distinción es importante al observar lo que Pablo nos dice en 2 Corintios 6: 14-18:

“No estén unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo? ¿O qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Dios vivo”.

Un yugo es una especie de collar que une a dos animales para que puedan jalar juntos. Lamentablemente, la iglesia en general ha entendido el concepto del yugo desigual solo en cuanto a las relaciones amorosas, pero ese no es la única forma de cometer tal pecado. Los principios detrás del yugo desigual se aplican a toda asociación de igualdad entre creyentes y no creyentes. La pregunta sigue siendo la misma que hace Pablo, “¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas?”.

Esto no significa que no podemos tener relaciones con inconversos. Pablo enseña que para no tener ninguna relación con incrédulos, ¡tendríamos que salir de este mundo! (1 Corintios 5:9-11). Tendremos inconversos como compañeros de trabajo y de estudios; como jefes; como empleados; aun como amigos y familiares. Y es en estas asociaciones que nuestra luz, la luz de Jesús, debe brillar. Pero eso no significa que entraremos en una sociedad de igualdad con ellos: no somos la misma “especie: como para entrar en un yugo de iguales. Es participar en las obras de las tinieblas, como nos enseña Efesios 5:6-12:

“Que nadie los engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia. Por tanto, no sean partícipes con ellos; porque antes ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor; anden como hijos de luz... Examinen qué es lo que agrada al Señor, y no participen en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascarenlas. Porque es vergonzoso aun hablar de las cosas que ellos hacen en secreto. Pero todas las cosas se hacen visibles cuando son expuestas por la luz”.

El que cristianos organicen eventos y conciertos con inconversos, o que entren en asociaciones de negocios en igualdad es, según veo en las Escrituras, entrar en yugo desigual. De una forma u otra, es participar con ellos en las obras estériles de las tinieblas en vez de desenmascararlas. ¿Qué va a hacer un socio de negocio cuando su compañero inconverso quiera esquivar impuestos ilegítimamente? De manera puntual, ¿qué hará este pastor cuando uno de sus invitados esté alabando al pecado como diversión? A menos que esté desenmascarando las obras estériles de las tinieblas, está participando en ellas con su invitación.

Trayendo luz

Como ya hemos visto, Jesús anduvo con inconversos y personas de mala reputación. Esta era una de las razones por las que regularmente le criticaban (Lc. 7:34). El argumento que muchos hacen, entonces, es que ya que Jesús estuvo con pecadores en sus casas y donde ellos se congregaban, nosotros debemos ir a estar con ellos y congregarnos donde ellos estén.

Hay algo de verdad en esto. Pero al observar qué pasaba donde Jesús estaba, veremos que no podemos usar tal argumento para justificar el participar en discotecas o el hacer eventos evangelísticos usando personas y formas mundanas. Por ejemplo, cuando Jesús es acusado en Lucas 15 de que Él recibe a pecadores y come con ellos, Él inmediatamente profiere las parábolas de la oveja perdida, la moneda perdida, y el hijo pródigo. Su punto: “Yo estoy con pecadores con el objetivo único de traerlos al arrepentimiento”. Cuando es criticado en Mateo 9 por comer con publicanos, ¿sabes con quién andaba? ¡Con Mateo! (Mateo 9:9-13). Algo similar vemos cuando Él estuvo con la mujer samaritana (Juan 4)  y con Zaqueo (Lucas 19). Por lo que podemos ver, Jesús estaba con pecadores, pero cuando Él salía de allí, ¡ellos eran discípulos! Esto no es similar a compartir un escenario con ellos, ni tampoco el cantar para su entretenimiento.

Algo más debe decirse sobre esto: en los lugares donde Jesús iba, la Biblia no registra que se estuviera activamente cometiendo pecado. La Biblia sí registra un momento donde Cristo fue a un lugar con pecadores que estaban activamente cometiendo pecado, y lo hace en los cuatro evangelios. Y allí también quedó más limpio cuando Él salió de alli, pero esa vez él lo hizo con un látigo más que con palabras. Como lo resume Joe Carter en un artículo (en inglés) sobre el tema:

Ya que Jesús (cenó/festejó/estuvo) con pecadores en los lugares donde ellos se congregaban, nosotros también debemos hacerlo siempre y cuando: (1) ellos no estén buscando pecar activamente, (2) tenemos el propósito de llamarlos al arrepentimiento, (3) nuestra presencia no promueve el pecado y la ofensa a Dios y (4) esos pecadores no sean creyentes profesos (cumpliendo con 1 Corintios 5:11).

Se trata del evangelio

¿Por qué es esto importante? ¿Por qué no simplemente “amar a todo el mundo y no juzgar y estar con ellos y disfrutar la vida? Porque si colaboramos con los inconversos, si disminuimos las barreras entre ellos y nosotros, estamos dando la idea de que, al final, todos somos iguales. Y sí, todos somos igualmente pecadores. Pero algunos somos pecadores arrepentidos. Y ahora, por el sacrificio de Jesús, los que se arrepienten son llamados santos. Al ignorar esto, no solo estamos ofendiendo la santidad del Señor, sino que estamos inadvertidamente contribuyendo a que los perdidos sigan perdiéndose, puesto que estamos apoyando su estilo de vida, sus cantantes, su entretenimiento y sus altares. El llamado del evangelio es muy diferente:  “Arrepiéntanse y conviértanse, para que sus pecados sean borrados, a fin de que tiempos de alivio vengan de la presencia del Señor”.

Fuente: https://www.thegospelcoalition.org

sábado, 30 de septiembre de 2017

Puerto Rico bajo la justicia divina

PUERTO RICO LA ISLA DEL CORDERO LLORA.

"He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso, Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará; él hiere, y sus manos curan"


Todas las profecías sobre el juicio del Señor para Puerto Rico después de la partida del siervo Yiye Avila se han cumplido.


Lamentamos profundamente lo acontecido con este pueblo, que fue tan amado por el Señor y también por el gran predicador el siervo Yiye Avila  por tener que recibir el cumplimiento de la justicia divina conforme a lo que se había advertido. El Señor llamó al arrepentimiento a su pueblo pero al parecer su voz no fue oida, hoy Puerto Rico está en sufrimiento y dolor. Rogamos al Dios de toda misericordia derrame su compasión a las miles de almas que están en padecimiento. 

El Señor es soberano y digno de toda gloria y honra, estemos en oración y apercibidos, la venida de Cristo está por suceder Sea la paz en vuestros corazones. He aquí las profecías que les fueron enviadas 

Profecía de Efraín Rodriguez

Le dije Siervo traigo un mensaje del Señor para ti y es el siguiente, tú le has dicho en alta voz a Dios y al mundo que te vas o quieres irte en el rapto de la Iglesia tal y como dice la palabra pero el Señor te envía a decir que te llevará antes porque El no desea que veas el juicio más grande nunca visto en lugar alguno del mundo el cual está reservado para esta isla y Dios no quiere que tu sufras por un pueblo que ya se encuentra alejado de las raíces de santidad las cuales tu les predicabas y a las cuales ya no cree, por ti al día de hoy no se ha derramado este juicio porque Dios honra todo lo que tú le pides tal y como lo hacía con Moisés por Israel.

Profecía de René Ortiz

Tuve una revelación donde veía a un anciano desmejorado como enfermo, orando y clamando con lágrimas por el país, le dije quién era ese anciano y me dijo , por el solamente he detenido el juicio y por un grupito pequeño que clama por la isla, pero primero me voy a llevar algunos parientes de él y luego me lo llevó a él, le pregunté ¿quién es ese anciano? y cuando miré era el evangelista Yiye Avila. Cuando vi que el murió el juicio descendió fuertemente sobre Puerto Rico, yo le dije señor ten misericordia de Puerto Rico y me dijo: Dile a mi pueblo que se prepare porque son poquitos los que se van a salvar, que guarden agua, comida y medicinas , porque lo que viene va hacer tan devastador, los juicios serán tan fuerte que se van a quedar sin hospitales, todos caerán, sin iglesias y sin muchos pastores . 

Profecía de Leillian Rivera

El Señor me mostró que se llevaba a su siervo Yiye Avila, no supe como fue pero sabia que habia sido de forma natural; en sueño, en su cama descansando. Una vez esto ocurrió, todo el pueblo de Dios sabia que en cualquier momento comenzarían los juicios de Dios sobre Puerto Rico.

Me vi mirando "La Cadena del Milagro" (CDM Internacional) que estaba informando los detalles del velatorio. La programación continuaba su curso; esa era la voluntad del Padre y sé que también de su siervo. Entonces tuve una visión dentro de mi visión: vi que un varón (mi hermano mayor), transportaba el ataúd a una ciudad, no estoy segura si era en P.R. o en Estados Unidos, pero me inclino mas por E.U. Entonces vi gente decir: "tanta cosa con ese hombre y ahora hay que rendirle pleitesia". Esas palabras hirieron aún más el corazón de Dios pues simultáneamente, según veia la programación del canal, ví como comenzó a temblar aquel estudio y la tierra con una furia indescriptible. Era toda la ira y la mano de Dios cayendo sobre la tierra. Vi como se abrió y se partió la tierra de un extremo a otro, en sus cuatro puntos cardinales se desgarraban en una cólera exagerada. 

Después de 4 años del fallecimiento del Siervo Yiye Avila, la voz de Dios se cumplió

"Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra" 2 Crónicas 7:14

ADM Iglesia tu hora ha llegado.

viernes, 29 de septiembre de 2017

SOBRINO DE BENNY HINN CUENTA LA VERDAD

SOBRINO DE BENNY HINN
Costi Hinn es sobrino del famoso “apóstol” Benny Hinn.
Hace casi 15 años, en una costa afuera de Atenas, Grecia, me sentía completamente confiado en mi relación con el Señor y mi trayectoria ministerial. Viajaba por el mundo en un jet privado de Gulfstream haciendo el ministerio del “evangelio” y disfrutando de cada lujo que el dinero podía comprar. Después de un vuelo cómodo y mi comida favorita (lasaña) hecha por nuestro chef personal, nos preparamos para un viaje ministerial descansando en el Grand Resort: Lagonissi. Con mi propia villa con vista al mar, con piscina privada y más de 2.000 pies cuadrados de espacio habitable, me encaramé en las rocas sobre el borde del agua y me regocijé en la vida que estaba viviendo. Después de todo, yo estaba sirviendo a Jesucristo y viviendo la vida abundante que él prometió.
Poco sabía yo que esta costa era parte del mar Egeo, las mismas aguas que el apóstol Pablo navegó mientras difundió el evangelio de Jesucristo. Había un solo problema: no estábamos predicando el mismo evangelio que Pablo.

Estilo de vida lujoso

Crecer en el imperio de la familia Hinn era como pertenecer a algún híbrido de la familia real y la mafia. Nuestro estilo de vida era lujoso, nuestra lealtad se imponía, y nuestra versión del evangelio era un gran negocio. Aunque Jesucristo era todavía parte de nuestro evangelio, era más un genio mágico que el Rey de Reyes. Frotándolo de la manera correcta —dando dinero y teniendo suficiente fe— desbloquearía su herencia espiritual. El objetivo de Dios no era su gloria sino nuestra ganancia. Su gracia no fue para liberarnos del pecado sino para hacernos ricos. La vida abundante que ofrecía no era eterna, era ahora. Vivíamos el evangelio de la prosperidad.
Mi padre pastoreó una pequeña iglesia en Vancouver, Columbia Británica. Durante mi adolescencia, viajaba casi dos veces al mes con mi tío, Benny Hinn. La teología de la prosperidad pagó increíblemente bien. Vivíamos en una mansión de 10.000 pies cuadrados custodiada por una puerta privada, conducíamos dos vehículos Mercedes Benz, pasábamos las vacaciones en destinos exóticos y comprabamos en las tiendas más caras. Además de eso, compramos una casa con vista al mar de $ 2 millones en Dana Point, California, donde otro Benz se unió a la flota. Fuimos abundantemente bendecidos.
A lo largo de esos años nos enfrentamos a innumerables críticas tanto dentro como fuera de la iglesia. Dateline NBC, The Fifth Estate (un programa canadiense de noticias) y otros programas realizaron trabajos de investigación. Conocidos líderes del ministerio usaron la radio para advertir a la gente acerca de nuestras enseñanzas y los pastores locales dijeron a sus congregaciones que se mantuvieran alejados de los púlpitos ocupados por un “Hinn”. En ese momento, yo creía que estábamos siendo perseguidos como Jesús y Pablo. nuestros críticos estaban celosos de nuestras bendiciones.
Dentro de la familia, no toleramos la crítica. Un día le pregunté a mi padre si podíamos ir a sanar a mi amiga de la escuela que había perdido su cabello debido al cáncer. Él respondió que debíamos orar por ella en casa en lugar de ir a sanarla. Pensé para mí mismo: ¿No deberíamos estar haciendo lo que hicieron los apóstoles si tenemos el mismo don? En ese momento, no cuestioné nuestra capacidad de sanar, pero se empezaron a despertar las dudas sobre nuestros motivos. Sólo sanábamos a la gente en las cruzadas, donde la música creaba cierta atmósfera, el dinero cambiaba de manos, y la gente se acercaba a nosotros con la cantidad “correcta” de fe.
Surgirían otras dudas. ¿Qué sucede con los intentos fallidos de curación? Aprendí que era culpa de la persona enferma por dudar de Dios. ¿Por qué hablamos en lenguas sin interpretación? “No apagues el Espíritu”, me dijeron. “Él puede hacer lo que quiera.” ¿Por qué muchas de nuestras profecías contradicen la Biblia? “No pongas a Dios en una caja”. A pesar de las preguntas, confié en mi familia porque estábamos teniendo tanto éxito. Decenas de miles de personas nos siguieron, millones de estudiantes llenaban los estadios para escuchar a mi tío. Curamos a los enfermos, realizamos milagros, nos codeamos con celebridades y nos hicimos muy ricos. ¡Dios debe estar de nuestro lado!
Antes de ir a la universidad, tomé un año de descanso y me uní al ministerio de Benny como un catcher (alguien que atrapa a la gente que está “muerta en el espíritu”) y asistente personal. Este era un rito de paso en mi familia, ya que casi todos los sobrinos trabajaban para él en algún momento. Era una muestra de lealtad y gratitud. Ese año fue un torbellino de lujo: estadías en suites reales de $ 25,000 por noche en Dubai, balnearios en Grecia, tours de los Alpes suizos, villas en el lago de Como en Italia, tomando el sol en la costa dorada de Australia, compras en Harrods en Londres, y numerosos viajes a Israel, Hawai, y a muchos otros lugares. El sueldo era muy bueno, volamos en nuestro Gulfstream privado, y conseguí comprar trajes hechos a mi medida. ¡Todo lo que tenía que hacer era cachar a la gente y aparentar ser espiritual!

Un versículo que cambió el resto de mi vida

Después de graduarme de la universidad y regresar a casa, conocí a mi esposa, Christyne. No tenía ni idea de que Dios la usaría para lograr mi salvación. De hecho, mi familia y yo estábamos nerviosos porque ella no hablaba en lenguas. Nos propusimos arreglar ese problema haciéndola asistir a una de las cruzadas de Benny, pero no sucedió nada. Luego, asistió a un servicio en la iglesia de mi casa en Vancouver, pero tampoco funcionó. Finalmente, ella recibió un poco de entrenamiento en una conferencia de la juventud, pero ella no podría manejar más que algunas sílabas murmuradas. Realmente pensé que nunca podría casarme con ella a menos que algo cambiara.
Más tarde, ella un día me señaló un versículo que nunca había visto: 1 Corintios 12:30 (“¿Tienen todos los dones de la sanidad? ¿Todos hablan en lenguas? ¿Todos interpretan?”). Me sacudió hasta lo más profundo de mi corazón. Estaba tan claro como el día —no todo el mundo tiene que hablar en lenguas. Pronto comenzó el efecto dominó. Otras creencias que había sostenido por años no pasaron la prueba bíblica. Dejé de creer que el propósito de Dios era hacerme feliz, sano y rico. En cambio, vi que él quería que viviera para él, independientemente de lo que yo pudiera obtener de él.
Mientras luchaba por entrar en el ministerio, recibí un llamado de un pastor-amigo que estaba plantando una iglesia en California, ofreciéndome una posición de pastor de jóvenes a tiempo parcial. Parecía un lugar perfecto para aprender y crecer, así que Christyne y yo empacamos y dimos un paso de fe como recién casados.
Poco después de unirme al personal, Dios puso la grieta final en mi sistema de creencias falsas, y la verdad surgió como una ola de gracia. Una de mis primeras tareas de predicación fue Juan 5:1-17, la curación en Betesda. Mientras estudiaba para el sermón, mi pastor amigo me dio un comentario bíblico confiable. El Espíritu Santo se hizo cargo del resto. ¡El pasaje mostró que Jesús sanó a un solo hombre de una multitud, el hombre no sabía quién era Jesús, y el hombre fue sanado al instante!
Esto dejó en harapos tres creencias que yo antes atesoraba. ¿Es siempre la voluntad de Dios curar? No, Jesús sólo sanó a un hombre de una multitud. ¿Dios solo cura a las personas si tienen suficiente fe? No, este hombre lisiado ni siquiera sabía quién era Jesús (y mucho menos podía tener fe en él). ¿La curación requiere un sanador ungido, música especial y una colección de ofrendas? No, Jesús sanó instantáneamente con un mero mandato. Lloré amargamente por mi participación en la codiciosa manipulación del ministerio y mi vida de falsas enseñanzas y creencias, y le di gracias a Dios por su misericordia y gracia a través de Jesucristo. Mis ojos estaban completamente abiertos.
Estoy agradecido de que mi esposa estuvo dispuesta a cuestionar mi insistencia de que ella hablara en lenguas y de que mi pastor me amó lo suficiente para hacer su labor discipular y ayudarme a salir de la confusión del evangelio de la prosperidad. He visto cómo Dios usa el evangelismo y el discipulado para transformar a las almas perdidas en santos que han sido encontrados por Dios. La mayor capacidad de un cristiano es su disponibilidad. Cuando el pueblo de Dios está dispuesto a dar un paso de fe y decir la verdad en amor, las vidas son transformadas y Dios es glorificado. Usted nunca sabe a quién Dios va a salvar a través de la fidelidad suya.
Costi Hinn es pastor ejecutivo en la Iglesia Bíblica de la Misión en el Condado de Orange, California.
Fuente: https://evangelioreal.com

lunes, 25 de septiembre de 2017

Sueño impactante de Dios

LO QUE DIOS MOSTRO SOBRE LA TIERRA 



Por hna Naty Passaro (Argentina 21 Septiembre del 2017).

Romanos 8:22 "Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora".

Quiero compartir lo que el Señor por sueño me ha mostrado durante la noche.

El Señor me elevó a las alturas y pude ver en medio de la tierra la mitad de un rostro enorme de mujer que estaba recostado sobre la faz de la tierra... Llorando y padeciendo de gran dolor y sufrimiento..

Y el Señor me dijo "La Tierra se duele, sufre, padece y se entristece a causa de los acontecimientos que se están viviendo. Pero Yo veo poco arrepentimiento y rasgamiento de corazón. Muchos sólo se la pasan rasgando sus vestiduras por fuera... Cuando ven lo que está pasando, se asustan, tienen miedo, he intentan convocarme... Pero luego que las aguas se calman otra vez vuelven a sus malos caminos"...

"Diles que llegan los días que las aguas no se van a calmar, que seguirán pasando más acontecimientos en toda la Tierra... 

Predica Arrepentimiento y diles que me Invoquen de Verdad, de todo corazón"..."También diles a mis hijos que salgan de la liviandad y rasguen también sus corazones... Porque no es tiempo de estar Jugando a ser mis hijos"...

Amén...

Fuente: https://www.facebook.com/diosmioayudamehoy

lunes, 11 de septiembre de 2017

¿Castiga Dios a las naciones?

¿POR QUÉ CASTIGA DIOS?


Muchas personas sentimentales dicen que: "Como Dios es amor", sería erróneo pensar que castigaría a las personas o a las naciones. Pero, ¿cuál es la verdad? En este tema, como en casi todos los que tienen que ver con religión, todo se reduce a un punto clave: ¿Cree usted realmente lo que dice la Biblia? Muchos dicen que creen en la Biblia, pero sus creencias y palabras chocan una y otra vez con las Sagradas Escrituras; si bien la Biblia describe quién es Dios y cómo procede.

¿Cuál es, pues, la verdad? Jesucristo dijo: "Tu palabra es verdad" (Juan 17:17).

Leamos lo que las Escrituras realmente dicen: "Habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por Él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo" (Hebreos 12:5-6). Por lo tanto, el Dios Todopoderoso sí "disciplina" o puede castigar a cada individuo con quien trata, y lo hace por el bien de esa persona. Pero, ¿y las naciones?

À los antiguos israelitas Dios les dijo: "Si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos, y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán" (Levítico 26:14-16).

Más adelante leemos: "Si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados. Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce. Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto" (vs. 18-20).

Aquí la Biblia emplea directamente la palabra "castigar", para describir lo que hará el Creador tanto a las naciones como a los individuos. Si la gente sabiendo lo que es el mal se aleja deliberadamente de su Creador, y si por sus palabras y acciones "desdeña" las leyes y estatutos divinos, entonces el Dios Todopoderoso sin duda intervendrá y la disciplinará por su propio bien.

En otra parte también leemos: "Acontecerá, si no oyeres la voz del Eterno tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán. Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir. Y el Eterno enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado" (Deut 28:15-20).

¿Por qué hay tantas cosas que parecen marchar mal en las naciones? 

¿Por qué vemos tantas sequías e inundaciones (Amós 4:7-8), y por qué las terribles crisis que ahora afrontan las naciones? Todo se remonta al hecho de que estamos "desdeñando" al Dios del Cielo, ¡al Dios que nos dio las bendiciones que ahora empezamos a subvalorar! Los habitantes de los Estados Unidos y de las naciones británicas han enviado más Biblias y misioneros, más alimentos y suministros médicos a los países necesitados que todas las demás naciones de la Tierra sumadas. Por esto han recibido múltiples bendiciones. ¡Pero ahora están abandonando al Dios que les dio esas bendiciones!

Dirigiéndose a los actuales descendientes de la antigua "casa de Israel", Dios describe el futuro "día del Señor", o el "tiempo de angustia para Jacob", que ocurrirá justo antes del regreso de Cristo y la resurrección del rey David como soberano de las doce tribus de Israel (Jeremías 30:4-9). En esta profecía, Dios dice por qué tendrá que castigar a su pueblo justo antes del regreso de Cristo: "Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque como hiere un enemigo te herí, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud de tu maldad y de la multitud de tus pecados. ¿Por qué gritas a causa de tu quebrantamiento? Incurable es tu dolor, porque por la grandeza de tu iniquidad y por tus muchos pecados te he hecho esto" (vs. 14–15).

Dios castigará, tal como Él mismo dice, a causa de los "muchos pecados". ¿Acaso se puede negar que los pecados son muchos y que la gente se ha alejado cada vez más del Dios de la Biblia?

¿Por qué el mundo se ha alejado del Dios verdadero? 
¿Por qué ha caído en la confusión y en toda suerte de extrañas filosofías y conceptos que son una contradicción directa de la Biblia y lo que esta enseña? ¡Aquí la Biblia también es muy clara en cuando a la motivación que lleva tras de religiones falsas e ideas confusas! Veamos esta profecía: "Los pastores se infatuaron, y no buscaron al Eterno; por tanto, no prosperaron, y todo su ganado se esparció". Casi todos los eruditos reconocen que en la Biblia la palabra "pastores" se refiere con frecuencia a ministros religiosos. Estos versículos en particular describen sin duda a los falsos ministros que "no buscaron" al verdadero Dios de la Biblia (Jeremías 10:21).

À los actuales ministros de nuestros pueblos Dios los describe de esta manera: "¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice el Eterno. Por tanto, así ha dicho el Eterno Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice el Eterno" (Jeremías 23:1-2).

Nuevamente, Dios se refiera a estos falsos "profetas" o ministros que profetizan según su propia imaginación: "Así ha dicho el Eterno de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca del Eterno. Dicen atrevidamente a los que me irritan: el Eterno dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros" (vs. 16-17). Esta actitud se está extendiendo por todo el mundo. Y va a continuar.

¡Llegará el momento cuando cientos de millones de personas engañadas, la mayoría de ellas que se declaran cristianas, pelearán contra Cristo a su regreso a la Tierra como Rey de reyes! Explicando cómo los "diez reyes" del Imperio Romano restaurado "entregarán su poder a la bestia", la Palabra inspirada de Dios revela: "Los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia. Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque Él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con Él son llamados y elegidos y fieles" (Apocalipsis 17:12-14).

Ruego a Dios que todos ustedes, se sientan inspirados por Dios a "despertar" y escapar del castigo profetizado, ¡antes de que sea demasiado tarde! Después de describir este horrible sistema político religioso llamado "Babilonia", Dios nos ordena: "Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas" (Apocalipsis 18:4). El cumplimiento de estas profecías se está acercando mucho. Jesucristo dio esta orden a todos los que entendemos su Palabra y los hechos proféticos que ya se están produciendo: "Velad,pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre" (Lucas 21:36).

Fuente: /www.elmundodemañana.org

miércoles, 30 de agosto de 2017

Cristianos que se enojan y pecan

Deja la ira y desecha el enojo…Salmo 37:8  Por Felix Antonio Chávez 



La biblia dice que la esperanza de los impíos esta en el enojo, y en el justo es el bien. (Prov.11:23). Si tú eres creyente no debes poner tu esperanza en que el enojo solucionara tus problemas, los problemas se solucionan haciendo el bien. Si pones tu esperanza en el enojo, estas actuando como un impío. Hay personas que creen que enfurecerse es la solución a sus problemas, sin saber a dónde le llevan. Trataremos de estudiar las consecuencias del enojo para que lo desechemos en nuestro corazón.

Dice la biblia que el enojo, reposa en seno de los necios. (Eclesiastes.7:9). La palabra reposa quiere decir descansa, se establece, en el seno de los necios. Por esa razón no frecuentar esas personas, porque son el seno o el hogar donde se resguarda uno de nuestros enemigos: el enojo. La palabra necio habla de gente boba, de las personas sin entendimientos. Si tú quitas de tu corazón el enojo, apartas de tu carne el mal. (Eclesiastés. 11:10). Esta es una declaración muy importante que debemos considerar siempre. Cuanto mal nos evitamos cuando evitamos el enojo. Estudiaremos los males que nos evitamos. Veamos

El enojo nos lleva a darle lugar al diablo. (Efesios 4: 26,27). Darle lugar al diablo expresa una declaración muy fulminante. La palabra darle de conceder, de entregar, de darle libertad, de presentarle una oportunidad a nuestro archí enemigo. Es servirle en bandeja un lugar para que el nos dañe y dañe a otros por medio de nosotros. Es darle campo de acción a nuestro enemigo, es ofrecerle las condiciones para que Satanás obre. Por esa y otras razones debemos ver el enojo y la ira como algo que no nos conviene.

También nos lleva a contristar al Espíritu Santo. (Efesios.4:30,31).Nos lleva a poner triste a Dios. El Espíritu Santo se entristece porque sabe que nos volvemos vulnerables y nos exponemos a la disciplina de Dios. Primero porque le estamos dando lugar al diablo y después dañamos a otros y nos volvemos en instrumento de Satanás y no de Dios. Después ese enojo se convertirá en ira, y después en gritos, y después en palabras que no debemos decir y será de no acabar. Efesios 4:30,31.
Por eso no dejes que el sol se ponga sobre tu enojo. Resuelve tu problema antes que sea demasiado tarde….

“Airaos, pero no pequéis”



Esta fotografía de personas airadas ilustra el artículo ‘Airaos, pero no pequéis’, título encontrado en Efesios 4:26-27 donde el apóstol añade: ‘no se ponga el sol sobre vuestra ira, ni deis lugar al diablo’.

“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestra ira, ni deis lugar al diablo” (Efesios 4:26-27). “Airaos…”, dice el apóstol Pablo. ¿Tiene sentido interpretar este verbo como mandamiento? Como queriendo decir: “Cristianos, aírense; enójense, enfádense, pero no pequen”. ¿O como licencia divina para airarse? Parafraseando: “Cristianos, ustedes pueden airarse, enojarse, mostrarse enfadados, siempre y cuando no pequen”. Por dos razones principales fuertes opinamos que ni la primera interpretación, ni la segunda, serían acertadas.

Primera razón. 
El peso grandísimo de declaraciones divinas contra todo tipo de ira, enojo, enfado. -Mateo 5:22. “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.”

Observaciones. Bien que haya algunas diferencias entre enojo, ira y enfado, los tres vocablos identifican más o menos los mismos estados de sentimientos, emociones, pasiones. Enojarse contra su hermano sería, pues, prácticamente lo mismo que airarse contra su hermano, enfadarse contra su hermano. Acción que acarrea la sentencia de ser “culpable de juicio”, apunta el Señor Jesucristo. Acción que tiende a desembocar rápidamente en otras dos acciones todavía más nocivas, a saber: decir “Necio” al hermano, o peor aún, “Fatuo”. ¡Tres acciones, pues, sumamente peligrosas, cada una con su penalidad! A no ser que el culpable refrene su ira y su lengua, arrepintiéndose.  “…culpable…” implica pecado. ¿Cuál pecado? “…culpable de juicio…”, entiéndase, de haber enjuiciado a su hermano, implicándose que con juicio injusto o sin misericordia. Tratándose de la segunda acción, “…culpable ante el concilio”, o sea, el concilio judío del tiempo de Cristo conocido como el “Sanedrín”, el concilio de los setenta. Y la tercera, “…expuesto al infierno de fuego”, es decir, arriesga ser echado al Gehena, el cual es el castigo eterno.

Santiago 1:19-20. “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;  porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.”

Comentarios. He aquí una afirmación llana del Espíritu Santo: “…la ira del hombre no obra la justicia de Dios”.Afirmación general que abarca toda clase de ira. Ninguna ira del hombre “obra la justicia de Dios”. Reflexionando sobre la naturaleza innata de la “ira del hombre” y considerando sus efectos tanto en el que la siente como en los que sufren sus consecuencias, preguntamos: ¿Cuáles buenos frutos produce “la ira del hombre”? Estoy pensando, pensando, analizando, rebuscando entre mis experiencias y observaciones. ¡No se me viene a la mente ninguno! Se pudiera postular que, en algunos casos, la ira provoca al que la siente a tomar acciones para corregir o eliminar males que el conformismo o la dejadez toleran. Más sin embargo, emociones más sanas que la ira deberían motivar a la remoción de tales males, por ejemplo, deseos de hacer lo mejor posible, de perfeccionar, pasión por el orden, amor por lo santo y puro. Este es mi parecer.

Ahora bien, si ningún fruto bueno produce la ira en el cristiano, ¿con qué justificación identificar nosotros cualquier manifestación de ira como “una ira humana buena”, como “ira santa”, como “santa indignación”? Volvemos a preguntar: ¿Qué de “bueno” o “santo” hay en “la ira del hombre”? ¿“Justificada su ira, enojo, indignación” en algunas situaciones? De acuerdo. Pero, aun en tales circunstancias, ¿qué bien produce? Nos cuentan que cierto pastor pentecostal, muy molesto por los importunos de un hombre medio ebrio, le propició un sonante puñetazo. Luego, comentó a los que presenciaron el acto que había asestado al borracho “un santo puñetazo”. ¡Tan “santo” aquel puñetazo como “santa” la ira que lo motivó!

Mediante la expresión “…tardo para airarse”, Santiago reconoce la tendencia del hombre, no exceptuándose el cristiano, a airarse. Pero, el cristiano ha de estar pendiente a cualquier manifestación  de esta tendencia, no dándole rienda suelta sino restringiéndola y frenándola, hasta pararla a tiempo, antes de que estalle en pecado. Claro que el cristiano puede llegar a airarse, enojarse, enfadarse, pese a las medidas que tome para evitarlo, pero Santiago no dice ni implica que tal ira sea “buena”, “justa”, “santa” o “cristiana”. No dice ni implica que tal ira convenga al cristiano, que sea, de alguna forma, saludable para él.

Gálatas 5:19-21. 19 “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” Comentario. Las “iras”, plural, las distintas clases de ira, el Espíritu Santo las clasifica como “obras de la carne”, advirtiendo que “los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”.  

Efesios 4:31. “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.”

Comentario. Habiendo dicho el apóstol Pablo “Airaos, pero no pequéis” en Efesios 4:26, tan solo cuatro versículos más adelante escribe: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería…” Subrayamos: “…toda… ira”; todo “…enojo…”; “toda… gritería…”. Pluralidad de enojos, iras, griterías. “Cristianos, quítense todas esas emociones y acciones.” Esto es lo mismo que decir: “No se aíren; no se enojen; no griten”. ¡Gritando!, es, precisamente, como el airado, enojado, enfado suele exteriorizar sus sentimientos violentos. ¿Qué tal el cristiano culpable de “gritería”? ¡Para el piso cae su testimonio, hecho añicos! Es, pues, necesario interpretar el versículo 26 a la luz del versículo 31, como además, a la de los demás textos relevantes que estamos citando.

Colosenses 3:8. “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.”
Observación. Este texto es paralelo con Efesios 4:31. Lo que Pablo enseñó a los cristianos en Éfeso también se lo enseñó a los cristianos en Colosos.

Segunda razón.
Los significados de “ira, enojo, enfado e indignación” resaltan la incompatibilidad fundamental de estas emociones con los atributos de cristiano maduro. (segun diccionario) Ira..  Enfado muy grande o violento en el que la persona pierde el dominio sobre sí misma y siente indignación y enojo.” Observaciones. ¿Qué convenga al cristiano tener un “enfado muy grande o violento”? ¡Inconcebible! ¿Qué la persona cristiana pierda “el dominio sobre sí misma”? Pero el “espíritu de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7) es el que ha de tener, no permitiendo que sentimientos contraproducentes, incluso la ira, le dominen en contra de su propia voluntad. La “Ira” se levanta agresivamente contra “Dominio Propio”, y de no responder este con poder y disciplina, “Ira” lo echará al suelo, pisoteándolo. Son enemigos por naturaleza.

Enojo. Sentimiento que una persona experimenta cuando se siente contrariada o perjudicada por otra o por una cosa, como ante una falta de respeto, una desobediencia o un error.” Indignación. Sentimiento de intenso enfado que provoca un acto que se considera injusto, ofensivo o perjudicial.” Observación. El “enfado”, ya “intenso” ya del grado que sea, es menester que el cristiano lo controle enseguida para evitar pronunciar palabras o tomar acciones que caigan en la categoría de pecado. Enfado. Sentimiento que una persona experimenta cuando se siente contrariada o perjudicada por otra o por una cosa, como ante una falta de respeto, una desobediencia o un error.”

Descartando las dos interpretaciones de Efesios 4:26 que acabamos de analizar porque contradicen, esencialmente, algunas enseñanzas claras del Nuevo Testamento, como también el sentido común de lo correcto, preguntamos: En realidad, ¿qué es el significado de “Airaos, pero no pequéis”? Personalmente, entiendo que, efectivamente, el Espíritu Santo está diciendo, mediante Pablo, parafraseando: “Ustedes, cristianos, van a airarse en ocasiones porque, inevitablemente, eventos o circunstancias de la vida humana en la tierra despertarán en algún momento esta emoción en sus corazones, pero cuidado de que la ira no les lleve a pecar”.

Así que, “Airaos” no es mandamiento, interpretación descabellada inherentemente, ni licencia implícita divina para airarse, sino reconocimiento de la muy probable manifestación, aun inevitable, de la ira en el cristiano durante su travesía accidentada, a veces tumultuosa, por este mundo lleno al borde de provocaciones de toda suerte. Ira, enojo, enfado, indignación: emociones toleradas en el cristiano, siempre y cuando no resulten en pecado –insultos, maldiciones, blasfemias; golpes, y peor. Emociones no elogiadas en el cristiano. Sentimientos de los que no se dice ni se implica que hagan bien a su espíritu, que resulten en más santidad o espiritualidad. Sentimientos no provocados nunca por lo bueno sino siempre por lo negativo, ofensivo, dañino, malo. Que no los tendremos nunca en el cielo, no habiendo allá causas nefastas que los despierten.

“Airaos, pero no pequéis…” No que les convenga airarse, pero será tolerado, con tal de que la ira no los lleve a pecar. Y será tolerado, con tal de no ser prolongada su ira, sostenida por mucho tiempo, pues este es el significado de la muy citada expresión paulina “…no se ponga el sol sobre vuestra ira”. Porque retener la ira en la mente hora tras hora, día tras día, lo que hace es alimentar frustraciones, amarguras, deseos de venganza, depresiones –sentimientos igualmente dañinos cuyo desenlace común es la violencia, bien verbal bien física. Así pues, buen cristiano, airarse será tolerado dentro de estos parámetros, pero no será tolerable como estado mental-emocional-espiritual habitual.

Muchísimo mejor será para nosotros esforzarnos para tener los buenos atributos de tranquilidad, dominio propio, dignidad, templanza,  ecuanimidad, calma, paz, y en última instancia, resignación, particularmente al confrontar injusticias, contrariedades insensatas, conductas ofensivas, acusaciones sin fundamento, argumentos ilógicos, persecuciones arbitrarias o cualquier otra provocación motivada por el mal en sus multifacéticas manifestaciones.

 Fuente: http://www.editoriallapaz.org