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lunes, 19 de mayo de 2014

Matar cristianos no me llevará al cielo, sino al infierno

Testimonio de un ex-miembro de Boko Haram, grupo terrorista, mayor perseguidor de los cristianos
Fuerzas del mal operan en el grupo terrorista


"Me uní al Centro Islámico de mi región en 2010. Allí nos enseñaron árabe. Cada año, enviaban 20 personas a Irán para proporcionarles una formación especial. Nuestra grupo se denomina Sh*tte, pero tenemos la misma agenda que la secta Boko Haram. Tengan en cuenta que los occidentales creen que Boko Haram solamente es un grupo, pero hay al menos otros seis grupos islámicos que también forman parte de Boko Haram”.

“Cada vez que nos enterábamos de que alguno de los grupos estaba luchando contra los cristianos, nos uníamos a ellos. Mi grupo ha sido un movimiento islámico desde hace mucho tiempo, incluso antes de que yo naciera. Reinó en el norte de África durante el mandato del general Abacha y, de hecho, tiene muchas sucursales en esa zona, en los territorios de Kastina, Kaduna, Zamfara, Kano, Bauchi, Borno, Gombe y Zaria, entre otros”.

“A veces, cuando queremos causar daños a los cristianos de la zona, contratamos nuestro propio autobús, y así nos desplazamos con nuestras armas. En mi grupo, yo era una de las personas de confianza, porque era un seguidor obediente y leal. Incluso, tenía mi propia oficina secreta en la que recibía a los delegados de los patrocinadores cuando nuestro jefe no estaba. Allí también escuchaba las necesidades de nuestros miembros. Por eso, no participé en algunos de los ataques a los cristianos, ya que me encargaba de cuidar el frente interno. Nuestros líderes nos convencían de luchar contra los cristianos diciéndonos que éstos son enemigos de Alá. Nos decían que cuantos más cristianos matáramos, más posibilidades teníamos de entrar en el cielo”.

RECIBIAMOS ALGUNOS VISITANTES QUE NO ERAN HUMANOS

“Entrenábamos por la noche, alrededor de las 10 horas. Algunos de los aspectos de la formación que recibíamos no eran ordinarios. Por ejemplo, solíamos beber un agua que nos decían que era espiritual y, mientras tanto, nuestros líderes nos entrenaban en las enseñanzas del Corán y recibíamos a algunos visitantes que no eran humanos. Venían porque nuestros líderes los convocaban. Llegaban de tres en tres o de cuatro en cuatro, cogían fuerzas de nuestro agua espiritual, y nos instruían para ser fuertes y luchar”.

“Los visitantes traían un montón de dinero y nos lo entregaban para comprar armas. Solíamos comprar los equipos de armamento a un hombre conocido como “Bayelsa” que, aunque es cristiano, apoya nuestra causa, tanto dándonos dinero en efectivo como proporcionándonos armas”.

“Como he dicho, yo era el segundo al mando en mi grupo y cada vez que nuestro presidente viajaba a Irán, yo actuaba en su nombre. Por eso sé todo lo que pasaba. Antes de llegar al norte, habíamos jurado exterminar a todos los cristianos de Kaduna (Nigeria).
Tomábamos el agua espiritual y nos volvíamos audaces, capaces de hacer el mayor mal posible. El agua espiritual nos hace peligrosos y nos ayuda a matar. El agua también nos fortalece ante los disparos. Las balas no nos hacen daño. Si matamos a muchas personas y cumplimos con nuestra misión, obtenemos el anillo misterioso que poseen nuestros líderes. La última vez, ocho de entre nosotros fuimos seleccionados para obtener el anillo. El anillo nos consigue casi todo lo que le pedimos. Es como un poder para nosotros”.

“No puedo recordar el número de la gente que he matado. La mayoría de las veces, no utilizaba la pistola. Solamente empleamos las armas para disparar a las personas en la piernas. Le decimos a una víctima: “¿vas a convertirte en musulmán, o no?”.  Si se niega, la sacrificamos como a una cabra. Después de matar a la víctima, recogemos su sangre en una pequeña taza y nos la bebemos. Así, el fantasma de la persona muerta no podrá darnos caza en nuestros sueños. Una vez que probamos la sangre de las personas que matamos, éstas ya no aparecen en nuestros sueños. Si no te apetece beber la sangre de la copa, es suficiente con tocar la sangre con los dedos, llevárnosla a la boca y sentir su sabor. Con eso es suficiente para que las víctimas no nos den caza en nuestros sueños”.

“Matamos a los cristianos porque creemos que así vamos a entrar en el cielo al morir"

Nuestros líderes utilizan un pasaje coránico que parece apoyar nuestra acción y que dice que nosotros, los creyentes, no debemos ser amigables con nuestros enemigos, que son los cristianos”.

“Los líderes de nuestros grupos son varios, al igual que nuestros patrocinadores. Las personas que nos financian son nigerianos ricos, algunos de los cuales se encuentran en el Gobierno. Hay gobernadores y senadores entre las personas que nos apoyan. También estamos infiltrados en las fuerzas del ejército nigeriano. En general, les invitamos a la graduación de los estudiantes en la escuela y algunos de ellos, incluso, creen que solamente vamos a predicar y a obtener discípulos. Cuando hacemos estos actos "oficiales’, añadimos una gorra roja a nuestro vestuario de camiseta y pantalones. Eso significa que no vamos a luchar”.

“Desde que asistimos a la escuela elemental, los instructores islámicos nos insisten en que debemos esforzarnos para combatir a los cristianos. Nos enseñaron a estar siempre armados, bien con cuchillo o con pistola”.
“Kaduna es una zona refugio para muchos terroristas islámicos nigerianos. Antes de unirme a la escuela chiíta, participé en varios combates en los que masacramos a muchos cristianos. Los cristianos de Sokoto son los más vulnerables a los ataques de nuestro pueblo, ya que están fácilmente a nuestro alcance. También han tenido mucha suerte estos cristianos porque un importante clérigo islámico ha estado rogándonos durante años para que no les hiciéramos daño”.

“Boko Haram, concretamente, ha entrenado a muchos de sus hombres en Afganistán. Con los talibanes. Habitualmente, unos sesenta hombres de Boko Haram viajan a este país, donde son entrenados en acciones peligrosas”.
“Tras convertirme al cristianismo, no podía ir solo a ningún sitio, porque sabía que todos los miembros de mi grupo estarían buscándome. Por eso, mi pastor decidió sacarme de allí y llevarme a otra zona en la que nadie me conocía”.

“Ahora sé que solamente Dios puede detener la guerra que Boko Haram y otras sectas islámicas han emprendido contra los cristianos en Nigeria. El consejo sincero que puedo ofrecer a todos los cristianos es que deben comenzar a protegerse con sus propias armas, que deben comenzar a prepararse para la guerra”.

“Tras convertirme al cristianismo, me he convertido en un ser diferente. Es como si me hubiera dado un baño completo que ha quitado todas las impurezas de mi cuerpo. Antes, solía andar por ahí como loco, pero ahora estoy más relajado. Antes, tomaba drogas, pero ahora que no las pruebo, me siento más saludable”.

“Ahora sé también que matar cristianos no me llevará al cielo, sino al infierno”.

Fuente: latribunadelpaisvasco.com