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lunes, 8 de septiembre de 2014

¿Alguna vez Dios contestará mi oración?

¿Alguna vez has hecho esta pregunta? David Wilkerson


¿Existe algún asunto especial por el cual has estado orando por largo tiempo, sin aparente contestación a la vista? ¿Hay tiempos cuando piensas si la respuesta llegara alguna vez? Honestamente, ¿has hecho todo lo que puedes hacer? ¿Has cumplido cada requisito de la oración? ¿Has llorado, ayunado y has pedido a Dios fervientemente en fe verdadera?  ¿Y aun nada parece suceder? 

Si debes contestar si a todas las preguntas, estas en buena compañía. No eres algún tipo de cristiano extraño sufriendo una reprensión de parte del Señor. La atrasada respuesta a la oración es una de las experiencias más comunes compartida por los más piadosos hijos de Dios.

Doy gracias a Dios por ministros y maestros quienes predican la fe. ¡Yo también lo hago! Gracias a Dios por maestros que conmovieron mi alma a que esperara milagros y respuestas a todas mis oraciones. Quizás la iglesia sea infiel e incrédula. Dios tiene que explotar sobre nosotros con una revelación nueva y fresca de sus poderosas promesas. Hay mucha nueva enseñanza hoy acerca de “hacer la confesión correcta.”

También, el pueblo de Dios es animado a que piense en forma positiva y afirme las promesas de Dios. Nos dicen que libremos nuestras vidas de todo resentimiento escondido – arreglar los daños, aun desde nuestra niñez. Últimamente, se enseña que la mayoría de nuestras oraciones sin respuestas, nuestras enfermedades persistentes, nuestra incapacidad de mover a Dios a nuestro favor es un resultado directo del mal manejo de nuestra fe. Como un maestro de fe lo expreso: “La fe es como un grifo; puedes abrirlo o cerrarlo.”

Todo suena sencillo. ¿Necesitas un milagro financiero en tu vida? Entonces simplemente, libra tu vida, nos dicen, de todos obstáculos, resentimientos, e incredulidad – confiesa como que ya recibiste la contestación por fe, y será tuya. ¿Quieres que ese esposo divorciado regrese por la reconciliación? Confiésalo – imagínate que esta sucediendo-crea una imagen mental de una bella reunión-y será toda tuya. ¿Esta alguien a la puerta de la muerte? Entonces avísale a Dios que no aceptaras un no como respuesta; recuérdale sus promesas; confiesa la sanidad y sucederá, así lo enseñan.

Y si tu oración no es contestada; si el esposo se mantiene alejado por meses interminables; si el ser querido enfermo muere; si la necesidad financiera se convierte en una crisis-sugieren que es culpa tuya. En algún momento, tú permitiste que un pensamiento negativo bloqueara el canal. O, tenías un pecado oculto o un resentimiento que no rendiste. Tu confesión era anti-bíblica o deshonesta. Un maestro de fe escribió: “¡Si no obtuviste los mismos resultados que yo, no estas haciendo todo lo que yo hice!

No estoy siendo chistoso, yo creo que Dios contesta la oración.

¡Oh, cuanto creo en eso! Pero mi oficina esta recibiendo cartas trágicas de cristianos honestos quienes están totalmente confundidos y desanimados porque no parecen poder hacer funcionar todas estas nuevas oraciones y formulas de fe. “¿Qué pasa conmigo?”; escribe una dama molesta. “He examinado mi corazón y he confesado cada pecado. He atado poderes demoníacos a través de la Palabra de Dios. He ayunado; he orado; he confesado las promesas-aun así, no he visto la respuesta. Debo estar espiritualmente ciega o estoy haciendo algo incorrecto.”

Créeme, hay miles de cristianos confundidos a través de la nación quienes se condenan a sí mismos porque no pueden producir una respuesta a una oración desesperada. Ellos saben que la Palabra de Dios es verdadera, que ni una sola promesa puede fallar, que Dios es fiel a todas las generaciones, que él es bueno, y que él quiere que sus hijos esperen respuestas a sus oraciones.

Pero, para ellos, esta es la única oración que sigue sin respuesta por tiempo indefinido. Así que se culpan a sí mismos. Ellos escuchan los casetes de maestros y predicadores quienes hablan tan poderosamente y positivamente acerca de todas las respuestas que están recibiendo como resultado de su fe. Y escuchan los testimonios de otros que tienen una formula bien programada quienes reciben de Dios todo lo que piden. Entonces miran su propia impotencia, y la condenación los abruma.

Déjame abrirte mi alma acerca de este asunto de oraciones sin contestar.

Primeramente, respeto y amo a todos los maestros y ministros de fe y confesión positiva. Ellos son grandes hombres y mujeres de Dios. Nosotros necesitamos desesperadamente que nos recuerden el poder de la fe y el pensar apropiado. Todo es muy bíblico, y aquellos quienes resisten o niegan tal enseñanza probablemente nunca toman el tiempo para escuchar lo que realmente esta siendo enseñado

Pero hay un gran problema. La corriente de fe esta rodando a toda velocidad sobre ruedas que no están centradas. Y si sigue rodando en la dirección que ahora ha tomado, incoherente, se saldrá del carril, y mucha gente confiada será herida. Algunos ya se están dando por vencidos porque han caído bajo esclavitud a enseñanzas sobre la fe que sugieren que toda oración sin respuesta es el resultado de error humano. En otras palabras, si no funciono para ti – tú hiciste algo incorrecto así que sigue practicándolo hasta que funcione.

No puedes alimentar tu fe solo con promesas que te sirven a ti mismo para sanidad, riqueza, éxito y prosperidad como tampoco puedes estar sano y fuerte solo comiendo postres. La fe viene por el oír “toda la Palabra”  no solamente porciones preferidas.

¿Qué me dices de las verdades Bíblicas que hablan del sufrimiento que enseña obediencia? Como dijo Jesús, aprendemos obediencia por las cosas que sufrimos (Hebreos 5:8). Hay muchas escrituras acerca del sufrimiento como las hay acerca de la fe.

Pedro advirtió que la fe no debe estar sola.

Él dijo, “Añade a tu fe, virtud, conocimiento, dominio propio, perseverancia, paciencia, etc.” La fe sin paciencia y virtud y dominio propio se vuelve centrada en si misma y desequilibrada.

Todas las enfermedades no son ocasionadas por demonios o espíritus malos. Muchas son causadas por falta de dominio propio, glotonería, y malos hábitos. Esta generación que eructa y esta hinchada se llena con montañas de comida rápida, postres y bebidas envenenadas – luego, cuando el cuerpo esta debilitado y atacado por la enfermedad, corremos en pánico a la Palabra de Dios como una panacea rápida. Hacemos lo que sea para ser sanados – excepto practicar dominio propio y perseverancia. Y aunque Dios, en su misericordia, a menudo anulará nuestros caminos indulgentes y sanara nuestros cuerpos, necesitamos invertir en nuestra fe un poco de dominio propio.

Hay tiempos en la Biblia cuando Dios no podía, o no contestaba – sin importar cuantas veces le pedían – sin importar cuan grande fuera la fe o cuan positiva la confesión. Pablo no fue liberado de la aflicción que lo abofeteaba, aunque él oró diligentemente por una respuesta. “… respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí….” (2 Corintios 12:7-10).

Dios quería ver la obra de gracia terminada en Pablo primero. El no permitiría que su hijo se hinchara de orgullo. El no se regocijaría en una liberación – sino aprendiendo cómo el poder de Dios podía ser suyo en tiempos de debilidad. Pero mira lo que obro en Pablo, comprobando que Dios tenía razón al no contestar su petición:

“…Por tanto de buena gana me gloriare mas bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.” (2 Corintios 12:9-10).

¿Le faltaba fe a Pablo? ¿Estaba lleno de pensamientos negativos? ¿Malas confesiones? ¿Por qué Pablo no predicaba el mensaje que tanto escuchamos hoy? “No tienes que sufrir enfermedades, pobreza, angustia, sufrimiento. No tienes que soportar necesidad o debilidad. Reclama tu victoria sobre todo sufrimiento y dolor…”

Pablo quería mas que sanidad, mas que éxito, mas que liberación de aguijones espinosos – ¡él quería a Cristo! Pablo prefería sufrir que tratar de rechazar lo que Dios ordenaba. Por eso es que él podía gritar, “Me glorío en mi situación presente – Dios esta obrando en mi a través de todo lo que sufro. En y a través de todo, yo sé que mi sufrimiento presente no puede compararse con la gloria que me espera.”

Abusamos nuestras respuestas.

Somos malagradecidos, y a menudo convertimos nuestra liberación en desastre. Eso fue lo que le paso a Hezequías. Dios manda a un profeta para que le advirtiera que debía prepararse para morir, diciendo, “Morirás y no vivirás.” Hezequías lloró, se arrepintió y le rogó a Dios por quince años más. Dios contestó su oración; le concedió una nueva vida. El primer año del aplazo, hizo compromiso, exponiendo a Israel a reyes enemigos. Él trajo desastre sobre su familia y su nación.

Hay otros momentos cuando Dios se niega a contestar nuestra petición, porque él tiene “algo mejor.” Él contestara, pero no lo reconoceremos como tal. Lo veremos como rechazo – pero, a través de todo, Dios estará haciendo su perfecta voluntad. Encontraras este principio obrando cuando Israel era llevado cautivo a la tierra de los caldeos. “Que desastre,” clamaron. “Dios ha rechazado nuestras oraciones; somos abandonados. Dios ha vuelto hacia nosotros oídos sordos.”

Aquellos que quedaron en Jerusalén se hincharon pensando que Dios había contestado su oración y los había bendecido al permitirles quedarse. Pero aquellos que quedaron atrás fueron destruidos totalmente por la espada, hambre y pestilencia hasta que todos fueron consumidos (Jeremías 24:10).

Pero aquellos que fueron llevados cautivos se les dijo, “… a los cuales eché de este lugar a la tierra de los caldeos, para su bien.” (Jeremías 24:5). Ellos nunca reconocieron la obra de Dios, preservando un remanente, pero aquellos que fueron “salvados a través del sufrimiento” regresaron a reconstruir la tierra.

Algunas de mis oraciones todavía no han sido contestadas.

La Biblia dice, “la confesión honesta es buena para el alma.” Les confieso que todavía no recibo respuesta a dos oraciones que he hecho por años. Ya me parece escuchar a alguien decir, “Hermano David, ¡no haga eso! ¡Eso es negativo! Eso es una mala confesión. ¡Con razón aun no ha recibido esas dos respuestas a la oración!” Estoy mas entretenido que herido por tales comentarios. Me niego a ignorar los hechos.

El hecho es que he orado fervorosamente acerca de estos dos asuntos – he echado mano de cada promesa de la Biblia – tengo confianza que Dios puede hacer cualquier cosa – ¡le he dado a mi bendito Señor fe que mueve montañas! Sin embargo, pasan los años y todavía no he visto las respuestas. Miles de mis oraciones han sido contestadas. Veo respuestas a mis oraciones cada día de mi vida. Dios hace lo milagroso a mi favor, a cada vuelta en mi vida. Pero aun así, esas dos oraciones aun no han sido contestadas.

Dejare que los expertos de oración y fe traten de analizar las razones de estas oraciones sin respuesta – pero, en cuanto a mí concierne, no estoy preocupado por eso. Ya he pasado por toda la condenación propia. Ya tuve suficiente de culparme a mí mismo porque no recibí las respuestas cuando las quise. ¡Dios esta trayendo un balance a mi fe! Mi confesión positiva esta siendo recanalizada en la dirección correcta. ¡Y, oh, el gozo y la libertad cuando tu fe en Dios ya no depende solamente en recibir respuestas! ¡Que liberación cuando tu fe solo se enfoca en Jesús y en recibir su carácter santo!

¿Serán contestadas alguna vez mis oraciones?

Creo en el horario del Espíritu Santo. En el tiempo de Dios, todas nuestras oraciones serán contestadas de una manera u otra. El problema es, que tenemos miedo de someter nuestras oraciones al escrutinio del Espíritu Santo. Algunas de nuestras oraciones necesitan ser limpiadas. Algo de nuestra fe esta siendo malgastada en peticiones que no son maduras. 

Fuente: tscpulpitseries.org

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