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lunes, 11 de agosto de 2014

Muerte en la Gran Tribulación

El Sueño de las guillotinas   (Dévora Slobodzián)


En mi sueño estoy en un patio amplio, rodeado de paredes altas, donde había muchas guillotinas, un ángel me acompañaba y hablaba conmigo.

Me pide que me arrodille y coloque mi cabeza en una de ellas, aprisionando mis manos en dos orificios, y me pregunta que siento, yo le respondí: siento terror, me hace temblar, llorar, estremecer mi cuerpo y el corazón, entonces, me dice el ángel, “ante una circunstancia así cualquiera puede negar al Señor, estando tu cabeza en una guillotina, sentir la hoja fría en el cuello, y saber que en segundos serás un muerto más…”

Y me dice observa, quiero mostrarte algo, de pronto, estando con mi cabeza puesta en la guillotina, miro hacia mi derecha y veo un grupo de personas, cuando observo con detenimiento en ese grupo estaba mi hija, mis hermanos y algunos amigos, todos ellos lloraban y mi hija gritaba diciéndome: “mamá, no te vayas mamá, diles que te quedas”, todos me pedían que yo me quedara, pero si yo me quedaba significaba que renunciaba al Señor, y me dejaba poner la “marca de la bestia”, porque inmediatamente que te levantabas de la guillotina te ponían la marca, sin miramientos.

En ese momento yo le pido al Señor que me dé un minuto para dar un mensaje a mi familia y amigos, entonces el que tenía la mano en la guillotina me dice: tienes un minuto para despedirte y no los vas a volver a ver, amenazándome para que yo aceptara quedarme, me levanto y me acerco a mi familia y amigos y sentí en ese instante que en mis manos y en mi abrazo había una fuerza superior y una gran autoridad del Espíritu Santo, todos me abrazaban, eran quizás unas 15 personas, más ellos lloraban desesperadamente porque también estaban en la fila para morir en las guillotinas. Los pusieron ahí intencionalmente para que vieran mi ejecución. 

Cuando los abracé a todos fue una situación tan estremecedora!!! En ese abrazo sentí que esa fuerza superior que yo tenía se la transmitía a ellos, entonces dije: “yo me voy de este mundo pero en un segundo, en un pestañar, estoy al lado de mi Señor, pero yo quiero que levanten sus ojos al cielo porque en el momento que me corten la cabeza aquí en la tierra yo voy a estar con mi Señor y voy a entrar al reino de los cielos, voy a estar en un lugar maravilloso, yo quiero que ustedes vengan conmigo, lo que tienen que hacer es cerrar los ojos e ir cantando, en un segundo vamos a estar con Jesús” .

Yo les insistía y repetía, en un segundo estaremos en el reino de los cielos, en un segundo estaremos con Jesús. En ese momento voy retrocediendo y veo los cielos abiertos y veo dos ángeles esperándome, estaban ahí atentos, esperando mi decisión, al decir que estoy lista, soy llevada nuevamente a la guillotina, el que se encargaba de las guillotinas me mira y dice: viendo llorar a tu familia así y todo no quieres quedarte? yo respondí muy convencida, mi familia va conmigo!!!, y me dice burlándose, bueno como tú quieras, entonces todos ellos morirán contigo. En ese momento lo que más me preocupaba era que mi hija estaba allí observando todo y que tuviera temor y eligiera quedarse, entonces ese hombre me dice, porque no traes aquí contigo a las personas que más amas, elige a los que van a morir contigo hoy y se burlaba de mí…

Era una situación estremecedora. Entonces le digo pónganme una guillotina aquí al lado mío y la primer persona que elegí fue a mi hija Iara de 9 años, y ella llorando y con miedo me dice mamá, mamá! pero nos vamos a morir! Y le respondí: no mi amor, no vamos a morir, vamos a entrar al reino de los cielos. Quiero que veas algo, la tome de la mano y la traje conmigo y le dije mira y observa hacia el cielo y oré al Señor diciendo “abre sus ojos para que vea” en ese momento que ella está mirando hacia arriba, me dice con gran emoción, mamá! Mamá! veo los ángeles, mamá! veo los ángeles, y les decía a todas las otras personas, “si, los veo están ahí, son ángeles, y veo una ciudad hermosa y se ven plantas, árboles, muchas flores y cosas muy bellas y también veo al Señor!!” gritaba y saltaba emocionada.

Entonces ella habla a dos niñas, casi de su misma edad que están allí y les dice, “vengan conmigo, tienen que venir conmigo” ¡ESA ES LA PUERTA! y señalaba las guillotinas, y las mamás de las niñas gritaban ¡No! ¡No! ¡No!. (Las personas que estaban a cargo de las guillotinas no podían detener la escena que se estaba dando). Yo tomo a mi hija conmigo, y estas dos niñas vienen corriendo a abrazarla, lo maravilloso es que cuando se abrazan con mi hija el mismo poder que yo antes había transmitido al grupo, lo sienten estas niñas y le dicen a mi hija queremos ir contigo… queremos ir contigo!! Y ellas vienen con nosotras, los que dirigen las guillotinas les pusieron una venda en los ojos y las colocaron una al lado de otra y ellas se tomaban fuertemente de la mano…

Las madres de la niñas lloraban muchísimo, gritaban desesperadamente y decían No! mis hijas no! pero las niñas estaban totalmente tocadas por el Señor, no había manera de que volvieran hacia atrás en su decisión, estaban felices y emocionadas porque las niñas también veían los cielos abiertos…  y cada vez venían más ángeles, porque eran más almas que tenían que llevar, ya no solo era los dos que me buscaban a mí, había dos más.. y había otros dos más… eran un grupo de ángeles ya y se los veía muy cerca… muy cerca!!

En el patio donde estábamos, había muchas otras personas además del grupo donde estaba mi familia, había otras familias, para ir a las guillotinas, estaban agrupados por familias y gente que se conocía, y todos ellos veían la escena.

Los hombres de las guillotinas y las otras personas miraban hacia arriba intentando ver lo que nosotros veíamos, pero no veían nada. De pronto el grupo de mi familia y conocidos uno a uno empezaron a acercarse hacia las guillotina, cantando y adorando a Dios. Todo mi grupo vino. GLORIA A DIOS!!
Nos separaron en dos grupos, en el primer grupo que estaba yo, nos hicieron arrodillar y colocaron las guillotinas una al lado de la otra, le vendaron los ojos a todos excepto a mí, me obligaron a mirar. Yo apretaba fuertemente una de las manos de mi hija y recuerdo que solo decía en voz alta “en un abrir de ojos estaremos contigo” y alababa al Señor lo más fuerte que podía……….. y nos cortaron las cabezas…

Tomada de la mano de mi hija, sentí en un momento que ella ya no estaba. No quería mirar, era terrible la escena alrededor, escuchar gritos y ver cabezas y sangre por todos lados…

….y sentí que mi cabeza volaba de mí cuerpo….

… pero sentí que seguía siendo yo… podía observar todo. Yo seguía viva fuera de mi cuerpo y veía las dos escenas, la natural y la espiritual. Veía mi cabeza en el suelo y mi cuerpo que era sacado del lugar. Veía las guillotinas y las cabezas de las personas que habían sido ejecutadas conmigo, pero no veía sus almas, me veía yo sola. Era una sensación muy particular. No sentía dolor, pero me sentía triste, porque esperaba verlos a todos allí conmigo. Yo pensaba que los tenía que ver, pero no. (Ahora entiendo que es un viaje personal de cada uno.)…

De pronto miro al cielo, porque comencé a ser atraída hacia arriba donde estaban los ángeles, pero me seguía sintiendo triste porque pensaba que estaba yendo sola….

Para mi sorpresa veo a mi hija y me dice: “mamá te estábamos esperando” y todo el grupo de familia y amigos estaban sentados en una banca circular dentro de una nube. y toda esa tristeza y aflicción que sentía, se transformó en alegría y enorme gozo y nos abrazamos. Comenzamos a elevarnos y los ángeles, inmediatamente nos pusieron unas coronas y collares en nuestros cuellos, y nos daban la bienvenida.

Recuerdo que íbamos subiendo y subiendo y todavía se podía ver hacia abajo, las guillotinas y otras personas y ese agujero de nubes comenzó a cerrarse. Seguíamos subiendo y los ángeles iban con nosotros…

Fuente: misionaguilasenaccion.blogspot.com

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